miércoles, 6 de enero de 2016

Noche de Reyes

Era una "noche mágica", casi como las de las más sonadas victorias del Barça. Nuestra madre —Patiña— se esforzaba a tope durante las Navidades: nos llevaba pacientemente a tiendas de juguetes y bazares diversos para saber qué queríamos poner en la carta a los Reyes. Eran decisiones difíciles de tomar porque cada año salían juegos y juguetes nuevos, pero el resultado final era casi siempre parecido: unos cuantos libros de Salgari (¡bendito Salgari!, él inició a Gran Uribe en la lectura), indios y cowboys con su caravana correspondiente, algo parecido a un futbolín o similar y algún novedoso juego, casi siempre fallido ("Finanzas", "Fletes", un desastre). Tren eléctrico, nunca, y Gran Uribe no se lo echó en cara jamás, bastante hacían...

La tarde había sido de nervios, muy sobreexcitada, aunque la mayor parte de ella la solíamos pasar en el cine Adriano, un poco desconcentrados en la película, la verdad. Y ya por la noche —secretamente— nuestros padres organizaban una compleja puesta en escena que incluía toses, arrastre de sillas, golpes diversos, etc. Ponían también pellofas de naranja y cagadas de caballo, simulando las de camello. Pero todo eso lo veíamos al día siguiente. Ya muy temprano, a través de la cerradura, se intuía la prometedora silueta de los indios a caballo y de las caravanas, todo eso. Magia pura.

La verdad es que Gran Uribe no conserva recuerdos posteriores que le evoquen una emoción parecida a la de aquellos días. En efecto, nada fue igual después... La nostalgia le invade esta noche pero Telemann le acompaña, por suerte.

Concerto in A major for Oboe d´amore (Siciliano)
 George Philipp Telemann
English Chamber Orchestra (Thomas Indermühle)



2 comentarios:

  1. En efecto, la tarde anterior, para mantenernos alejados del escenario del "milagro", nos enviaban al cine, idea que siempre era bien acogida. Por uno de esos misterios de la mente, de mantener imborrables en la memoria las cosas más inùtiles, todavía recuerdo las películas que vimos la tarde del 5 de enero de ¡1955!:"La legión del desierto" y "El pozo de la angustia". La "puesta en escena" incluía la colocación de una botella y copas de Jerez y unas naranjas, estas supuestamente para los camellos. En cuanto a las boñigas de camello (caballo),creo que es fruto de la imaginación de Gran Uribe. No me veo a Patiña, y mucho menos a Tirano, yendo a recoger boñigas por la calle. Unas noches con una magia oriental que no se volverían a repetir nunca más; la caída de la venda de los ojos coincide con el fin de la niñez y la entrada en la vida "real"... ¡Qué tiempos!
    El Tapir

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    1. ¡Caramba, Tapir! Buena memoria. ¿Toma usted con frecuencia bombones de chocolate? (dicen que la aumenta considerablemente). Recuerdo bastante bien esa película, "El pozo de la angustia", excelente para serenar los ánimos de un niño en la tarde anterior al día de reyes (casi como "El cebo", pongamos por caso). La otra, "La legión del desierto", con Alan Ladd, también la recuerdo aunque menos.
      Le adjunto la dirección web de la ficha de ambas películas en film affinity:
      http://www.filmaffinity.com/es/film374229.html
      http://www.filmaffinity.com/es/film253763.html

      En cuanto a las boñigas de camello (caballo), se trata quizá de una especie de "licencia poética" que se ha permitido un servidor para que el texto quede más apañado, muy apta para esta fecha. Aunque yo creo que está basada en la realidad, lo cierto es que mi memoria no es tan buena como la suya y tal vez me esté traicionando, quizá porque me zampo menos bombones de chocolate que usted (la glucosa, ya sabe).

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