jueves, 12 de diciembre de 2019

El control y los "containers con chip"

G.U. les va a contar algo personal. Eso, el hecho de relatar cosas propias, es uno de los objetivos que tuvo a la hora de crear "El blog del gran Uribe", pero practica poco tal aspecto, quizá porque se percató rápidamente de que es algo que no puede interesar a nadie, al tratarse de un sujeto totalmente desconocido "a nivel mediático", como se dice ahora.

Miquel Cartisano
[granuribe50]
Pero lo de anteayer es diferente. Les cuenta. Estuvo tomando en las Ramblas de Barcelona, cerca del Liceo, un cortado (tallat) y un crujiente croissant con Miquel Cartisano (Tot Barcelona), un tipo honesto y entrañable, que es muy conocido —aquí, allá y acullá— por su blog. El motivo era que Tot se había ofrecido a pasarle a este bloguero un libro que G.U. tuvo en su día pero del que se desprendió. Como suele pasar con los que uno abandona, acaba queriendo revisitarlo (con los que conserva, pocas veces sucede tal milagro). Hablamos de Gertrud Stein y su autobiografía (escrita por ella, pero tomando en préstamo para ello el nombre de su amante Alice B. Toklas).

El caso es que Miquel (autor del excelente Las sombras se equivocaron de dueño) le transmitió a G.U., entre sorbo y sorbo de cortado, su profunda inquietud por el control al que estamos sometidos, especialmente desde la irrupción de Google y de los telefoninos con acceso a Internet. Pues sí, estamos localizados al minuto, al segundo, con todo el pormenor posible; se sabe dónde estamos, qué compramos, en qué bar nos hemos tomado el último gin tonic de media tarde, con quién... No es raro que un asesino com cal (como dicen por aquí), horas antes antes de cometer alguna fechoría tire el móvil en cualquier alejada cuneta. G.U. también lo haría (no es el caso).


Bueno, tan efectiva es esta herramienta de control que sin ella, sin un número de móvil que responda por ti, ya eres un auténtico despojo humano. Con ese número ya puedes adquirir lo que sea, no así con el DNI. No falta mucho para que tengamos que usarlo hasta para comprar el periódico en el kiosko, y así se sabrá qué diario impreso leemos (el digital ya lo saben). Mientras duren los diarios en papel es un buen dato que añadir a los que ya obran en su poder...

Propuesta del nuevo sistema de tontainers con chip en el puerto de Barcelona, ante el Costa Concordia (su capitán ya no es Schettino)
[Simulación infográfica: granuribe50]
Nuestro hombre, Tot Barcelona, está preocupado ahora —y con razón, tal como explica en su blog— porque se quiere digitalizar también el asunto de los desechos que uno genera; dónde los tira, con qué periodicidad y en qué "tontainer" —así los llama él—, cuánto pesan. La coartada es la de que así, si actúa correctamente, se colabora mucho a reducir el calentamiento global (?) y, además, con esa cívica actitud el ciudadano puede reducir un poco su cuota en el impuesto correspondiente. O... (eso no se dice, pero se implantará) puede sufrir la correspondiente multa por no hacer las cosas bien, o por no hacerlas. De quiénes se benefician del reciclaje que hacemos, es difícil enterarse, pero haberlos, haylos.



Ya ven. Quizá por ese afán de control, nuestros concejales ya están empezando a implantar el sistema de que para tirar la basura haya que introducir previamente una tarjeta de identificación (o el número del móvil). Lo que contamine un crucero, un millón de veces lo que pueda contaminar un solo individuo, da igual: "traen riqueza (porten calés)", se dice.



Bueno, sigamos adelante. Si quieren que les diga la verdad, dado que todo esto es una mierda pinchada en un palo, que somos unos monigotes en manos de sujetos e instituciones que nos exceden, G.U. les tiene que confesar que, visto lo visto y ya puestos, no le haría ascos a elecciones repetidas al infinito, hasta que salga lo que él quiere. Total, le gusta ir a votar, sentirse partícipe de una "fiesta de la democracia" (como rezan los telediarios) y... el día que salga lo suyo disfrutará de unos días (pocos) sin agobios ni arritmias recurrentes como ahora. Y es que ahora... está muy preocupado.

Votar nos une11.12.2019 | 19:32

«Mi vecina es atea, pero acude todos los domingos a misa de doce porque le tranquiliza encontrarse en la iglesia con personas junto a las que pasa media hora en silenciosa comunicación. Le gusta, dice, charlar a la salida con la gente. A veces se toma un vermú con un grupo de fieles con los que ha establecido cierta amistad.

—Una sociedad sin rituales –me asegura–, se descompone en cuatro días.

Frente a mi gesto de escepticismo, añade que votar es un modo de ir a misa.
—No compares —me quejo.

—El otro día —arguye— Bono, José Bono, que sabe un poco de esto, dijo en la tele que quien manda en la política es el dinero. Tú puedes votar a quien te dé la gana, pero salga quien salga, gobernará el Ibex 35. Quien dice el Ibex 35 dice el Dow Jones o la Troika, lo que prefieras. La jornada electoral es ya lo más parecido a un rito religioso dirigido a calmar un poco la ansiedad de la gente, que es lo que hace la misa de doce, así que no me vengas con cuentos.


Tuve que reconocerle que era verdad, que el mundo está dirigido por potencias económicas fuera de control. ¿Quién se cree que Casado, Sánchez, Iglesias o Inés Arrimadas son capaces de embridar a Google? Quien dice Google dice Apple o el mercado de futuros. Es cierto, pues, que la política está cada día más contaminada de la fe que caracteriza a las creencias religiosas. De ahí, quizá, las pasiones que levanta. Ninguna familia ha roto en la cena de Navidad por culpa de una discusión sobre el teorema de Pitágoras. Las cuestiones relacionadas con la razón provocan conversaciones razonables. Por la fe, en cambio, se mata.


En mi círculo de amigos hay seguidores de diferentes partidos políticos. Lo que caracteriza a todos es el fanatismo por esas formaciones que recuerda el ardor de los creyentes en............... (póngase en la línea de puntos el dios que prefiera cada uno). De modo que quizá unas terceras elecciones tampoco resultaran tan catastróficas. En mi casa votamos en familia, como cuando íbamos a misa con nuestros padres. Votar nos une».

Diario de Ibiza (11/12/2019)

lunes, 9 de diciembre de 2019

Antonio López y sus vistas de Madrid

Al hilo de la entrada de ayer sobre el libro de Óscar Tusquets, vamos a hablar de Antonio López, que bien lo merece.

Antonio López, Madrid desde Torres Blancas (1976-1982)
[Colección privada: adquirido por 1,74 millones de euros en Christie´s, en 2008]
Óscar Tusquets se pregunta cómo es posible que los "expertos" sigan perdiendo el tiempo haciendo cábalas acerca del día del año que representa Antonio López en su vista de Madrid desde las "Torres Blancas", el edificio del arquitecto Sáenz de Oíza. La hora no la ponen en duda —21:40—, pues figura en el reloj digital de la izquierda de la pintura; no iba a dejar el recuadro vacío, claro. Muchos de ellos defienden que se trata de una tarde de verano o de puente, sobre todo porque no hay coches en la avenida de América, algo muy anómalo en esa vía, que es la entrada a Madrid desde Barcelona. Y suelen afinar todavía más, afirmando que a esa hora la luz del cuadro solo puede ser de una tarde de junio.

¡Almas benditas! ¡No os quebrantéis tanto la sesera, "expertos"! A este respecto, afirma el susodicho Tusquets en el capítulo Pintar bien lo imaginado: «Antonio López nunca intenta representar un instante; intenta representar la eternidad. Nunca representa cosas en movimiento, la velocidad no le interesa, es un antifuturista. No pinta coches circulando, ni siquiera aparcados, ya que mañana serán otros y él sabe que el cuadro no le va a llevar meses, sino años. En sus cuadros nunca aparecen nubes pasajeras, [...] sino brumas estáticas, momentos eternos. Cielos de Madrid».



Y acerca de su famoso cuadro de la Gran Vía, que reproducíamos ayer, hay que decir que Antonio López volvió alguna vez al "lugar del crimen", visita que dejó retratada en una ocasión el fotógrafo Claudio Álvarez. Ahí se ve al pobre Antonio, con aire desvalido —no está en su ambiente—, rodeado de un marasmo de coches que circulan a toda pastilla.
Añadir leyendaAntonio López, Gran Vía (1974-1981)
Antonio López posa en medio de la Gran Vía / (Claudio Álvarez)
Nos explicaba muy bien una de esas visitas Antonio Muñoz Molina en su artículo La decisión de la verdad, en 1992.

«En una foto reciente Antonio López García aparece vestido de explorador o de buhonero en la confluencia de la Gran Vía y la calle de Alcalá, justo en el mismo lugar donde durante varios años se apostó con las primeras luces del día para pintar el amanecer desierto de Madrid. Con el pelo canoso y despeinado, con una gabardina que le viene un poco grande, con unas botas rurales y el cinto de una especie de morral cruzándole el pecho, Antonio López García emerge sobre el asfalto de Madrid como un peregrino saludable y arcaico que ha venido a pie desde su provincia para ver con sus propios ojos el alba misteriosa de la capital, y se le nota enseguida que no dejará de ser forastero y que ya nunca se marchará de allí. Antonio López García tiene algo de viajero asombrado, de hombre del campo transterrado a Madrid, de campesino y de artesano absorto que puede pasarse horas y días sumergido en su labor, tan atento a ella que no escucha ruidos ni voces, tan ensimismado en las perfecciones materiales de las cosas que al final no sabe si ha pasado breves horas o años enteros contemplándolas, queriendo tan detalladamente repetirlas que se le escaparán sin remedio en el sigilo de sus mutaciones inmóviles».[...]

domingo, 8 de diciembre de 2019

Tusquets, "Pasando a limpio" y paté de liebre

¡Ah!, qué expresión "pasar a limpio", tan usual pero tan difícil de definir, tanto que ni en el Julio Casares ni en la RAE la encontramos. Recuerdo que los estudiantes de arquitectura la usábamos a menudo, muy especialmente cuando queríamos enseñar al profesor de la asignatura de Proyectos lo que habíamos hecho en casa (por lo general una cosa manifiestamente mejorable, que nos derribaban esos sujetos con cierta displicencia, sin consideración alguna y siempre muy ufanos de sí mismos). En ese contexto, «Hacer comprensible a los demás nuestros bocetos» sería la definición más ajustada de esa expresión que usábamos tanto. Puede pasar también con un poema.

Bien; Oscar Tusquets (no quiere que acentuemos su nombre) es un buen arquitecto (en opinión de G.U.), que cometió el error de asociarse con Núñez y Navarro para algunas promociones inmobiliarias (mal socio, ¡vive Dios!) y que acertó al quitarse de en medio cuando los números de la ampliación del Palau de la Música (lo del Sr. Millet) empezaron a chirriar, por si las moscas lo acababan pillando a él. Un tipo listo.

Desde entonces, solo pinta (muy bien, por cierto) y escribe. Ahora ha pasado a limpio algunos de los pensamientos que han marcado su vida. Y lo hace en su libro Pasando a limpio, del que G.U. dispone un ejemplar desde ayer al mediodía, ya saben. Lo abrimos y aquí el hombre nos muestra algunas de sus reflexiones pasadas a limpio.




Ya en las primeras páginas nos dice cosas como las que siguen. Una línea que se podría seguir con otras aportaciones.



Caspar David Friedrich
El caminante sobre el mar de nubes (1817–1818)
«Hasta que Caspar David Friedrich no pasó a limpio su amor por los paisajes alpinos no los supimos ver»



Edward Hooper, Nighthawks (1942)

«Hasta que E. Hooper no pasó a limpio su interés por los suburbios de las ciudades estadounidenses no los valoramos»



David Hockney, A Bigger Splash (1967)

«Hasta que David Hockney no pasó a limpio su fascinación por las piscinas californianas no nos las tomamos en serio»



Antonio López, Gran Vía (Madrid) (1974-1981)
«Hasta que Antonio López no dedicó siete años en pasar a limpio la Gran Vía no nos había parecido tan bella»





Bueno, bueno, bueno, si seguimos esta vía, podríamos añadir muchas cosas de este estilo:

Alberto Durero, Liebre (1502)
«Hasta que Durero no pasó a limpio esta acuarela, no pensamos en las liebres más que para hacer paté»

ETC., ETC, ETC.

sábado, 7 de diciembre de 2019

Google se ha olvidado de G.U.

Detalle de tarta de granuribe50
[G.U.,mestre pastisser]
¡Vaya!, Google este año se ha olvidado de G.U. y no le dedica su habitual Doodle de cumple. ¿Un mal síntoma? ¿Lo ha dejado de hacer con todos? ¿Sólo con él? «No es el único en haberse olvidado, pero da igual: el cumple nunca fue santo de mi devoción», se dice para sí.

Sigamos. Son días en que uno siempre tiene tendencia a sumirse en la melancolía y, en ese estado, la pluma puede gastarle a uno malas pasadas. En efecto, aunque a G.U. le gusta leer, sobre todo lo que está bien escrito, no suele "disfrutar como un enano" cuando escribe. Y en momentos así, todavía menos: las oraciones dejan de fluir limpias y se enredan, la sucesión "sujeto-verbo-predicado" empieza a no resolverse bien, el orden de los verbos y de los adjetivos ya no es el correcto, ni tampoco son éstos los más adecuados (o se quedan cortos o se pasan tres pueblos). O sea, que para estar peleando a brazo partido con el lenguaje, más vale irse a comer por ahí, tomarse un buen vino, disfrutar de la compañía de doña Perpetua y abrir, mientras llega el condumio, los paquetitos que le tiene preparados, y que tienen toda la pinta de ser libros. Ojalá sea así: la lectura es una de las actividades que más aprecia G.U. hoy en día, sobre todo cuando se escoge bien el libro, claro.



Dice Javier Cercas: «Tengo la sospecha (o más bien la certeza) de que quien nunca cita a nadie sólo puede hacerlo por dos razones: una es que no sabe que la mayoría de las cosas que decimos han sido ya dichas, y casi siempre mucho mejor de lo que nosotros podríamos decirlas; otra es que, aunque quien escribe sin citar sepa que no paramos de repetir lo que ya han dicho otros, pretende hacer creer a quien le lee que es de cosecha propia aquello que en realidad es de cosecha ajena, que ha salido de su cabeza aquello que salió de otra».

Por eso, cuando hay alguien que ya ha dicho exactamente lo que uno quisiera decir, pero mucho mejor (como es el caso), lo más pertinente es tomar sus palabras al pie de la letra. En esta ocasión son de Lluís Bosch, un habitual en estas páginas, en su entrada Entre las cosas que importan no está la Patria.

«Vivir en paz conmigo y con los demás. Vivir en paz a secas, en definitiva. Vivir lo mejor posible dentro de lo que cabe. Evitar el dolor. Ayudar a los demás a lo mismo.[...] Llevar una vida lo más digna posible y, cuando toque, morir de la forma más digna posible. Infringir el menor dolor posible a los demás. Cultivar(se) la mente y el espíritu, pensar con buen uso de razón, mantener relaciones sanas, evitar las tóxicas, reírse cuando sea posible, llorar cuando sale el llanto, ejercer la empatía, tener la máxima autonomía posible sobre la vida de uno mismo: tener tiempo para leer, escribir y ver cine (tener buen criterio para escoger lecturas y cintas, y saber cuando lo que se escribe es digno de serlo). Y luego está mantener el cuerpo en condiciones, administrarse los recursos con buen tino, saber escoger el vino, mantenerse lejos de la miseria y la pena en la medida justa, sin ambicionar lujos, cosas superfluas e innecesarias, poseer lo menos posible, solo lo imprescindible: no pretender poseer a nadie ni propiedades que no deberían ser de nadie y sí de todos. Sin lirismos ni melancolías: está bien disfrutar de una bonita puesta de sol, pero también es bueno pasear por un barrio pobre, por un sitio feo. Pensar en la belleza incluso en su ausencia, pensar en el bien incluso en su ausencia.

Esa es una lista medio improvisada sobre las cosas que me importan. Y podría asegurar que, si siguiera, solo añadiría matices de lo anterior, variaciones, adjetivaciones. Como las propiedades superfluas, el adjetivo también lo es. A menudo».

viernes, 6 de diciembre de 2019

¡Queríamos tanto a Forges!

[Portada de la reedición de La Constitución (2018)]
Forges
Leíamos en La Vanguardia el año pasado por estas fechas: «"¡Hola, soy la Constitución! ¿Passa con vosotros?", dice una viñeta con la que hace casi cuarenta años Forges iniciaba su particular visión de la Carta Magna: el texto de la Constitución española enriquecida con sus dibujos, un relato humorístico que se recupera ahora. [...] Se trata, según la editorial Espasa, de un "libro único": "la Constitución de Forges forma ya parte de los libros clásicos imprescindibles para entender nuestro pasado más reciente"».

Viñeta de Forges (6/12/2013)

martes, 3 de diciembre de 2019

Ernest Maragall hace el ridículo (una vez más)


¡Ay Ernest Maragall i Mira, Ernest Maragall i Mira! ¡Mira que eres tarugo! Si eso lo saben hasta los alumnos de primaria. G.U. te adjunta una diapositiva de un PowerPoint que pasan en un colegio de primaria de Madrit a los niños, acerca de los poderes del Estado en una democracia como la española (no sabemos qué les explican en los colegios catalanes).

El Estado, en efecto, tiene el monopolio de las leyes, ¡faltaría más!, pero para eso está precisamente el poder legislativo y el judicial, cacho zoquete. Ya sabemos que tú piensas que ha de haber un solo poder, el ejecutivo, y que, por tanto, todo lo que se refiera a los jueces, a las leyes y su aplicación debe depender exclusivamente del gobierno, y así pretendíais plasmarlo en la Constitucioncita que teníais preparada y bajo llave. Por fortuna, no os salió bien la jugada.



Al hilo de este asunto, Albert Soler se extraña —en su artículo Maragall, el jurista— de que Manuela Carmena, que estuvo el otro día en el Comisión de Estudios de Derechos Civiles y Políticos del Parlament, invitada por el propio Maragall, no se riera a mandíbula batiente al oírte. Pero es que Carmena es una persona educada, aunque os haya salido rana el invitarla porque os ha puesto en ridículo (no es difícil, si la dejan hablar), de lo cual G.U. se alegra sobremanera.

«Fueron tantas y tan sonadas las bofetadas que Manuela Carmena estampó en la cara de los lacistas durante la comparecencia en el Parlamento para hablar del procés y los presos, que han pasado desapercibidas las palabras de Ernest Maragall allí mismo, en un patético intento de contradecirla. Maragall discutiendo de Derecho con Carmena viene a ser como yo discutiendo de cocina con Joan Roca, sólo que a mí me daría vergüenza y Maragall nunca la ha tenido. 

El hermano de Maragall, porque Ernest Maragall será siempre el hermano de Maragall, lamentó que "el Estado juegue con el monopolio de decidir qué es o no ilegal". Manuela Carmena demostró tanta educación como dominio del cuerpo, ya que, incomprensiblemente, no estalló en carcajadas. En todas las democracias el Estado tiene este monopolio, lo ejerce con el poder legislativo —que estipula qué hechos son delictivos y qué penas les corresponden— y el poder judicial, que dictamina si una persona ha cometido el delito. Es probable que en la Republiqueta que nos querían imponer, las cosas no hubieran funcionado así, de ahí la indignación de Maragall, pobrecito. Vistos los precedentes, tal vez en la Cataluña libre y soberana, sería lo que los lacistas llaman "pueblo" quien, a base de quemar contenedores, dictaminaría si una persona es o no culpable de un delito. A más contenedores quemados, más sabotajes a trenes y más barricadas en las calles, más clara la inocencia del reo. El pueblo siempre tiene la razón, etcétera».[...]

lunes, 2 de diciembre de 2019

No sé si es normal lo que me pasa, doctor

«De joven, compartí piso con una chica que lo primero que me dijo fue que le reventaba fregar los cacharros, de manera que me tocó a mí. Al principio me parecía un engorro, creo que porque me empeñaba en terminar en seguida, pero luego le cogí gusto y limpiaba en una hora el mismo número de platos que cualquier persona normal habría liquidado en media. Lo que me gustaba de aquella actividad era que me ponía intelectualmente en marcha. A los diez minutos de estar sacándole brillo a una cacerola de aluminio, las neuronas trababan amistad entre sí y resolvía problemas que en la mesa de trabajo me habrían llevado días. Fregar me ayudaba a entrar en un raro estado de concentración del que obtenía beneficios increíbles. Sin embargo, a mi compañera le sentaba fatal verme disfrutar de ese modo y comenzó a pensar que compartía piso con un depravado.



—¿Pero tú por qué no protestas cuando te toca fregar?
—Porque me gusta.
—No gastes bromas. Cómo te va a gustar.
—Es cierto. El correr del agua y el ver cómo se marcha la porquería de las sartenes por el sumidero me hunde en una especie de éxtasis que me ayuda a reflexionar sobre la existencia.

Al principio pensó que le tomaba el pelo, y luego que era un pervertido. Cuando teníamos invitados y me veía levantarme después de comer para recoger la cocina, la oía murmurar cosas sobre mí. Una vez llevó a su madre, quien tras observarme de arriba abajo me preguntó si era yo ese al que le gustaba fregar.

—Soy uno de ellos —respondí sintiéndome miembro de una secta secreta de fregadores repartidos por el mundo.

Al día siguiente la chica abandonó el piso sin despedirse y tuve que poner un anuncio en los tablones de la Facultad, pues no podía hacer frente yo solo al alquiler. Siempre he preferido vivir con mujeres que con hombres, por lo que solicité una compañera.



Vino una estudiante de medicina que lo que no podía soportar de ningún modo era tender la ropa. Yo nunca me había ocupado de eso, pero a las pocas semanas empezó a gustarme y estaba deseando encontrar algo mojado para colgarlo de las cuerdas. Bien es cierto que teníamos un patio interior muy sugerente, y que a mí me apasionaba imaginar las vidas que discurrían al otro lado de las ventanas que se veían desde la nuestra. 


Al poco, me pasaba la vida tendiendo y mi compañera empezó a sospechar que había ido a caer con un mirón o un psicópata, así que se fue y tuve que poner otro anuncio gracias al que aprendí a cocinar, y así de forma sucesiva.

Evidentemente, tengo una rara capacidad para que acabe gustándome lo que he de hacer por obligación. Ello me ha creado fama de bicho raro entre mis conocidos. También eso me encanta, y lo cultivo, lo mismo que tender la ropa o fregar cacharros. ¿Es grave, doctor?»



J. J. Millás, ¿Es grave, doctor?, Una vocación imposible, Seix Barral, 2019

sábado, 30 de noviembre de 2019

Centro Pérez Siquier en Almería (y 3)

Centro Pérez Siquier, Olula del Río (Almería) / [granuribe50 (11/9/2019]

G.U. procura ser fiel a sus compromisos (aunque no siempre puede cumplirlos) y, por tanto, no olvida que tenía que hacer una última entrada sobre el Centro Pérez Siquier, en Olula del Río (Almería). Lo visitó en una fecha bastante simbólica: el 11 de septiembre de 2019, 305º aniversario de la "heroica" derrota de Barcelona ante las tropas de Felipe V, ya saben. [A este respecto, pueden visitar El Born, un centro que dirigió Torra hasta conseguir llegar a vicari del MHP por antonomasia ("El Nen Jesús de Waterloo"), y allí verán de qué va eso. G.U. no ha ido, ni irá, que lo sepan].

Pero no nos despistemos. Un tipo, Carlos Pérez Siquier, que ha donado todas sus fotografías (miles y miles) a esa institución, sin más condición que la de que sean bien expuestas y en buenas condiciones. Y así lo están, damos fe.

Pero, claro, el centro es pequeño y apenas cabe mostrar en él un centenar de sus fotografías. Como hay muchas más esperando en el almacén, Cosentino (fabricante de Silestone y patrocinador del asunto) se dispone a ampliarlo. Ojalá sea así y no se le pasen las ganas antes, al ver lo escasamente visitado que es, especialmente por turistas españoles (extranjeros, parece ser que hay bastantes más). Y ojalá no lo encarguen a un arquitecto-estrella. G.U. les tiene pánico.

Y pronto... ¡una exposición de la obra de Carlos Pérez Siquier en Barcelona! Les dejamos un pequeño aperitivo...

Carlos Pérez Siquier / La Chanca (Almería) / 1958
Carlos Pérez Siquier / La Chanca (Almería) / 1962
Carlos Pérez Siquier / La Chanca (Almería) / 1957
Carlos Pérez Siquier / La Chanca (Almería) / 1957
Carlos Pérez Siquier / La Chanca (Almería) / 1958
Carlos Pérez Siquier / La Chanca (Almería) / 1959
Carlos Pérez Siquier / La Chanca (Almería) / 1956
Carlos Pérez Siquier / La Chanca (Almería) / 1957
Por cierto, ese rubicundo zagal de la última fotografía tiene más o menos la edad de G.U. ¿Y quién es él? ¿En qué emplea el tiempo libre?, preguntaría José Luis Perales, y uno se lo pregunta también.

viernes, 29 de noviembre de 2019

El pesebre de la Colau

[Fuente: WhatsApp / granuribe50]
El pesebre de Barcelona instalado en la plaza Sant Jaume (Barcelona) / [Fotografía: Xavier Cervera / (28/11/2019)]
[Autora de la obra: Paula Bosch Bartrina / Precio: 97.156,95€]

Así empieza en Barcelona el "Black Friday"

Alfons Puertas on Twitter. Nice dawn from Barcelona this Friday, 29th November 2019, Fabra Observatory
YA PUEDEN EMPEZAR A COMPRAR USTEDES COMO LOCOS. ¡ESTO ES JAUJA!

miércoles, 27 de noviembre de 2019

G.U. se iría a París, como Estanislao Figueras

«SEÑORES, YA NO PUEDO MÁS: VOY A SERLES FRANCO:
ESTOY HASTA LOS COJONES DE TODOS NOSOTROS».
El guionista italiano Ennio Flaiano, buen amigo de Berlanga y Azcona, al ser preguntado por la situación política en Italia hace unas décadas, respondió tajante pero con cierta retranca: «La situación es grave, pero no seria» (sic).

Rufián ante el Congreso
[Emilio Naranjo, EFE]
Pues algo así, pero aquí. No resulta fácil asimilar episodios como el de Rufián cuando afirma: «El señor Sánchez es un derrotado y por eso lo hemos podido obligar a sentarse a negociar con nosotros». Y... con el indocumentado y cada vez más orondo Rufián ejerciendo de negociador de uno de los dos Estados, ¡"de igual a igual"! Hasta aquí podíamos llegar y ya hemos llegado.

Pero mejor que no sigamos por este camino, porque G.U. se pone más enfermo de lo que está.

En efecto, para qué seguir. Es la historia, hermanos, que se reproduce cíclicamente también en España, y estamos abocados a eso. Pero estamos seguros de que no sólo le pasa a G.U. y que más de uno debe de sentirse como Estanislao Figueras en aquella lejana primavera de 1873. Con gusto tomaría un tren con dirección a París en estos momentos, tal como hizo el propio Figueras hace siglo y medio, y bien que hizo: huir del carajal en el que estaban —y estamos— metidos. Pero, como no puede, solo le queda el exilio interior o la travesía del desierto, pero sin perder el humor.




Pues sucedió que, tras cuatro meses de quilombo entre republicanos, unionistas y federalistas para la redacción de una Constitución republicana, el pobre Estanislao no pudo más y explotó en el Consejo de Ministros que presidía, momento en que pronunció la frase que antecede; en catalán, porque cuando uno está sulfurado habla en su lengua materna.

Estanislao Figueras pasea por el Retiro, con una copia del papel de dimisión, momentos antes de tomar el tren con destino a París
[Simulación infográfica: granuribe50]
Y así fue: estaba tan harto don Estanislao Figueras, primer presidente de la 1ª República, que dejó discretamente en su despacho un papel renunciando a su cargo, se fue a pasear por el Retiro (Madrit) y, sin decir nada a nadie, se subió al primer tren en Atocha y no se bajó hasta llegar a París. Era el mes de junio de 1873. Debe de ser el primer presidente huido voluntariamente. El último, el Nen Jesús de Waterloo, presidente de la «Republiqueta catalana dels vuit segons».

lunes, 25 de noviembre de 2019

Calentando motores para la Navidad



Justamente hoy, 25 de noviembre, falta un mes para la Navidad. Los telefilms se llenan de bolitas de colores, guirnaldas, abetos y mensajes entrañables de gente siempre amable y sonriente. Y los anuncios de la televisión, de colonias para hombres duros y mujeres peligrosas. La semana del Black Friday arranca llena de ímpetu y todo nos indica que hay que empezar a pensar en los regalos que haremos esos días. Y el que no los haga... corre el peligro de "quedar como un cerdo". Estamos en los inicios del mes que G.U. más detesta del año. No quiere regalitos, ni darlos ni recibirlos, pero...

Y empieza también el desfile de cursilerías varias, una tras otra o todas juntas. Un horror. Pero este año, por si fuera poco, hay una novedad con la que no contábamos: ¡los villancicos dedicados a los "presos políticos"! (?). La nota triste.

Uno siente autocitarse, una vez más, pero es que todo figura en este blog, qué le vamos a hacer. Lo decíamos anteayer:

«Toda ella bastante tendente al sentimentalismo lacrimógeno y a una dulzona cursilería». 

[Nos referíamos a la hinchada del flatulento Torra y del Nen Jesús de Waterloo. No se suministran subtítulos en español].

sábado, 23 de noviembre de 2019

Torra: las ventosidades y los regüeldos


Como ya deben de saber ustedes, el MHP Torra usa con cierta frecuencia el humor "marrón" en sus sermones. Eso suele ser acogido con risas, aplausos y relinchos de satisfacción por su hinchada más fiel, toda ella bastante tendente al sentimentalismo lacrimógeno y a una dulzona cursilería, pero que no hace nunca ascos a la escatología más grosera.

La última vez en que ha usado ese recurso de la oratoria fue en el pueblo de Bescanó (Gerona) el día antes "evacuar" su declaración ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC). Allí se puso morado de botifarra amb mongetes y tanto se animó ese sujeto que, en su monserga posterior a tan flatulento tiberi (comida  copiosa), aseguró que en su declaración ante el tribunal «la cosa puede salir por un lado o por otro» (sic). Como resulta que lo que no sale por un lado, sale por el otro, se trataría simplemente de un asunto de ventosidades o de regüeldos, ustedes ya nos entienden.

La botifarra amb mongetes (izq.) que ingirió Torra minutos antes de su discurso en el pueblo de Bescanó (dcha.) (17/11/2019)
Estos días ha sido bastante glosado este episodio por aquí. Ramón de España y Albert Soler (dos habituales de este blog) se han referido a él, aparte de los diarios y emisoras del règim, pero ha llegado también a oídos de un tipo como Juan José Millás, a quien estos asuntos escatológicos le suelen llamar mucho la atención y no duda en utilizarlos en su prosa cuando conviene. Este es el comentario que hace al respecto en su articulo Lástima, en "Diario de Ibiza":

«Desde que Joaquim Torra amenazara con tirarse pedos durante el juicio al que fue sometido hace poco por desobedecer a la autoridad competente, hemos perdido toda esperanza de diálogo, de arreglo, de acomodo. ¿Cómo sentarse a hablar con una persona de ese nivel? ¿Qué lenguaje utilizar en las conversaciones? ¿Cuántas reglas de cortesía básica habría que enseñarle antes? Aunque, visto lo visto, y con la perspectiva que proporciona la distancia, era solo una cuestión de tiempo que comenzara a razonar por la vía rectal. Cuestión de tiempo que se manifestara intelectualmente a través de sus gases. Cuestión de tiempo que convirtiera a su intestino grueso (es dudoso que posea el delgado: todo en él es barbarie) en una sucursal de su mollera y a su culo en un sucedáneo de su boca. Si sus partidarios siguen su ejemplo, inaugurarán una etapa en la que el gobierno del cuerpo humano cambiará de sede, con la ampliación consecuente del mondongo.

Ya hubo un período, hace miles de años, en el que el aparato digestivo de la especie homo ocupaba un porcentaje altísimo del organismo. Éramos esclavos de un estómago más grande que un salón de plenos municipal y nos pasábamos el día asimilando la pitanza. Gracias al cambio drástico de la dieta, provocado por la domesticación de fuego, redujimos el tiempo dedicado a la digestión, así como el tamaño de nuestros intestinos. Ahí fue cuando el cerebro tomó el mando. Con el control de las flatulencias, apareció la cultura y se elevó la talla moral de nuestros ancestros.

Torra, caganer
Estamos refiriéndonos a un momento decisivo en la historia de la Humanidad, una época de la que algunos, sin embargo, sienten una nostalgia enorme. Hay quien daría un buen pedazo de su masa encefálica a cambio de un metro más de tripa. A Torra no le caben las ideas en el abdomen del que dispone actualmente. Un líder de su categoría necesita más espacio. De hecho, las opiniones se le agolpan, como las metáforas a un poeta, y le salen sin articular, en forma de ventosidades retóricas difíciles de traducir incluso para los torrólogos, o como quiera que se llamen los exégetas de sus producciones ventrales. Lástima de tanta filosofía nacional perdida entre las costuras de sus calzoncillos».



viernes, 22 de noviembre de 2019

Centro Pérez Siquier en Almería (2)

Centro Pérez Siquier (Olula del Río, Almería) / Un ángulo de la Sala 2
De Carlos Pérez Siquier quizá lo más conocido sea la mítica serie de los años cincuenta que retrataba, en clave neorrealista en ByN, la vida de los habitantes del barrio almeriense de la Chanca. Hablamos de ello en la entrada Centro Pérez Siquier en Almería (1) y también hemos hecho mención a esas fotografías en otras entradas del blog. 

[En realidad, el Centro Pérez Siquier está en Olula del Río, cerca de la fábrica de encimeras Silestone, de la empresa Cosentino, que es la que corre con los costes del edificio. Eso le garantiza buena conservación, cierta durabilidad y que no tenga que cerrar, pese a que el número de visitantes es exiguo y la entrada, gratuita. Pero, el día que Cosentino retire los dineros porque no le sale a cuenta el asunto, el Centro quizá se vaya al canyet, como dicen los paisanos de G.U. O sea, en resumen: que si van ustedes por allí —pese a los destrozos, G.U. recomienda la provincia de Almería "Sí o Sí" (como se dice ahora)— no dejen de visitarlo, ya que ça vaut le voyage y no sabemos cuánto durará este lugar].

Publicaremos en breve más fotografías de esa serie en ByN, espléndida, pero sin olvidar que tiene otra de comienzos de los sesenta sobre el mismo barrio, denominada «La Chanca en color», que desarrolla una visión menos adusta y quizá más estética e informalista en su producción; un acercamiento más entrañable a ese lugar, pero sin amarillismo alguno.

He aquí algunos ejemplos de lo que se expone en la Sala 2 del Centro Pérez Siquier:

Carlos Pérez Siquier / La Chanca (Almería) / 1962
Carlos Pérez Siquier / La Chanca (Almería) / 1962
Carlos Pérez Siquier / La Chanca (Almería) / 1963
Carlos Pérez Siquier / La Chanca (Almería) / 1965

jueves, 21 de noviembre de 2019

No te fíes de algunos psiquiatras catalanes

Pues va a ser que no, en efecto, tal como comentábamos en la entrada del 2 de noviembre. Nosotros parece ser que no necesitamos psiquiatra, no; solo los pobres independentistas que estén traumatizados por la cruel violencia del sanguinario Estado español. Pero el caso es que resulta que ahora no lo pide solo para ellos la ANC, sino también un colectivo de ochenta psiquiatras catalanes, que han firmado un contundente manifiesto en el que parecen sugerir que la red de atención psicológica debe cuidarse únicamente de aquellos procesistas que están afectados por la presunta represión que ejerce el Estado opresor sobre ellos, ya que «en Cataluña, hoy, el estado ha ultrapasado, y mucho, el uso de la fuerza de la cual es detentador. Y lo ha convertido en violencia con mayúsculas, es decir, en violencia de estado» (sic, extraído del manifiesto de psiquiatras catalanes que publicamos íntegro más abajo).

Toni Soler y un "puto perro de mierda"
O sea, si no estamos entendiendo mal el asunto, solo necesitan soporte psicológico los siguientes sujetos: los pobrecitos del 1-O, los de la quema de contenedores del mes pasado, los que colapsan autopistas, los escracheadores del que piensa diferente (y lo dice). Y, además, los que han estado varias semanas de apacible pícnic frente a la Universidad Central, los ancianos que miraban antes las obras públicas desde una valla y ahora se entretienen paseando con lazo amarillo cogiditos de la mano de su pareja, muy ufanos y desafiantes, y, finalmente, los que están en el sofá de su casa delante de TV3 mañana, tarde y noche, viendo horrorizados como esos "putos perros de mierda" (Toni Soler dixit) aporrean sin misericordia alguna a sus retoños.


G.U., tranqui en Roma
Sí, en efecto; todos esos da la impresión de que están abducidos y un poco tarumbas. Vale, quizá sea cierto que "están como un silvo", como decía el padre de G.U. y necesiten "ayuda". Pero, a aquellos que vivimos cardíacos perdidos las jornadas de hace dos años porque nos estaban birlando a la brava el Estado de derecho, porque nos sentíamos (y más que nos sentiremos) abandonados por el susodicho Estado y porque ahora estamos a punto de volvernos majaretas ya que estamos un poco como en las catacumbas, sin "salir del armario" (es un decir) por miedo; pues bien, a todos nosotros... que nos zurzan o, lo que es lo mismo, "que nos den morcilla". Bonito panorama.

G.U., en línea con la columna de Ramón de España, ha tomado buena nota de los facultativos firmantes del manifiesto (que publicamos al final de esta entrada), para «no caer bajo ningún concepto en sus manos en caso de necesitar una ayudita mental o una receta para el Trankimazín».

[Alprazolam 0,25 mg. es lo que el cardiólogo le tiene recetado a este bloguero en casos como los de hace dos años, para reducir el impacto de las taquicardias provocadas por motivos exógenos, o sea, que no necesita para nada que uno de esos sujetos firmantes se lo recete, por suerte para él].



Pero, ya que citamos a R. de E., veamos algunas cosas que escribe al respecto en su artículo Psiquiatras necesitados de un buen psiquiatra, ya que lo hace mucho mejor que G.U. y con bastante más gracia.


«Ya era hora de que la comunidad psiquiátrica se manifestara con respecto al prusés. Como escribió hace años Ignacio Vidal-Folch, urgen trenes cargados de psiquiatras que lleguen a Cataluña para encontrar una explicación racional al fenómeno de los oprimidos con dos coches, segunda residencia y tres planes de pensiones. 

Un grupo de psiquiatras espera, en la estación de Atocha (Madrit), el momento de tomar el AVE con destino a Barcelona
[simulación infográfica: granuribe50]
»Curiosamente, el reciente manifiesto de unos cuantos profesionales de la salud mental catalana se equivoca voluntariamente de pacientes ya que, según ellos, lo que afecta negativamente a la psique de los catalanes no son los delirios de Chis Torra o de la CUP, ni los disturbios con quema de contenedores, sino la violencia del Estado en respuesta a chaladuras y algaradas. 

Parece que la salud mental del catalán medio no peligra por culpa del delirio en el que estamos instalados, por lo menos, desde 2012, sino por las cargas de la policía y las sentencias de los pérfidos jueces españoles contra los megacracks del prusés. Según estos perspicaces investigadores de los quebrantos del alma humana, la respuesta de la ley y el orden a las actividades de los procesistas sí que tiene peligro para nuestro cerebrito. 

Estos psiquiatras deben ser de los que piensan que es la policía la que provoca a los manifestantes con su ominosa presencia. Lo cual me lleva a pensar que, si alguna vez vuelvo a necesitar ayuda para mi maltrecho coco, deberé esquivar a todos los firmantes de esta birria de manifiesto. ¿Cómo voy a confiar en alguien que no distingue la realidad de sus delirios? Créanme si les digo que lo que necesitan esos psiquiatras es, precisamente, un buen psiquiatra. Si no han visto las señales de locura que emite el procesismo, no están capacitados para tratar a ningún paciente; y deberían ser expulsados cuanto antes de su asociación profesional, aunque lo más probable es que acaparen todos los cargos de importancia».[...]



En fin, ni Ramón de España ni G.U. inventan nunca nada: solo le sacan punta. Por ello, publicamos aquí el texto integro del manifiesto de los psiquiatras catalanes, que ha sido divulgado a los cuatro vientos por los digitales del Règim, amén de TV3 y Catalunya Radio, "como no podía ser de otra manera".

[Lo presentamos traducido al español por G.U., en atención a sus numerosos seguidores de "allende nuestras fronteras" ("Estado" figura con minúscula en el texto original, y lo mantenemos así: una forma más de ningunearlo, tal vez)].

«VIOLENCIA SOCIAL Y VIOLENCIA DE ESTADO HOY EN CATALUÑA

Los y las abajo firmantes formamos un grupo que trabaja en el ámbito de la salud mental y nos hemos unido en torno a una preocupación común: comprender la institucionalización de la violencia en la realidad actual de nuestro país, para denunciarla y descubrir algunas hipótesis capaces de enriquecer el marco de referencia. La violencia social y su representación mental son el punto de partida de nuestra reflexión.

Confrontados con los acontecimientos actuales, no dudamos a afirmar:

1.—No todas las violencias son iguales. Desenmascaramos la violencia de estado
No nos gustan los contenedores quemados. Pero todavía nos gusta menos la violencia contra las personas; la violencia de estado contra un pueblo pacífico; que se hagan saltar cuatro ojos en una semana o que se golpee por detrás los ciudadanos. Y todo esto hecho por agentes uniformados, españoles o catalanes, en representación del estado.
El estado hace el uso legítimo de la fuerza, no de la violencia. Si la policía detiene, por ejemplo, a un psicópata sexual y lo protege de la multitud desaforada, entendemos que hace uso de una fuerza correcta. Pero si el estado va más allá del uso justo de su fuerza, entonces acontece un estado violento.
En Cataluña, hoy, el estado ha ultrapasado, y mucho, el uso de la fuerza de la cual es detentador. Y lo ha convertido en violencia con mayúsculas, es decir, en violencia de estado. Esta violencia del estado comporta un alto riesgo: cuando aquellos que son los encargados de proteger son precisamente los que exhiben un poder mortífero, la contradicción explosiva de esta paradoja acontece el desencadenante de la violencia social.
El ser humano, portador de pulsiones destructivas, ha creado varios caminos intrapsíquicos para organizarlas y canalizarlas. Que los más obligados a facilitar la organización exterior de este control (la policía) sean los que más lo desorganizan, tiene unos efectos sociales catastróficos.
No existe una violencia abstracta, descontextualitzada, sino que toda violencia es concreta y tiene un ámbito donde se despliega específicamente. De ninguna forma no podemos posar al mismo nivel el ejercicio violento de la fuerza, amparado desde un estatus institucional, y la expresión otras formas de disturbios o vandalismo.

2.—Las armas de la violencia de estado
Más allá de porras y encarcelamientos, la violencia de estado utiliza armas altamente sofisticadas, que camuflan sus efectos gravemente destructivos sobre el vínculo social: el uso agresivo de la palabra, con fines evidentes sobre los colectivos perseguidos; la perversión del lenguaje para crear confusión y evadir la responsabilidad; y el miedo como arma de destrucción masiva.

3.—Los efectos perversos del miedo producido desde el poder
Para garantizar la vida cotidiana y aportar seguridad, el ser humano crea y recrea sociedad y cultura. El miedo, que es motor de vida contra los peligros, es necesaria para nuestra subsistencia. Pero el miedo que produce ‘el amo’ del poder autoritario (el que tiene el ‘monopolio de la violencia’, según el ministro de Interior, Grande-Marlaska) no es garantía de vida sino de eliminación de la alteritad, de la diferencia. Originando desamparo (el miedo más radical del ser humano), contribuye al sufrimiento mental y hace que se desplieguen la inhibición, la ansiedad, el terror, la angustia, una plétora de perturbaciones psicosomáticas, y también formas primarias de autodefensa, interna y externa.
¿Podemos decir que este miedo está al servicio de la convivencia y de la democracia? Desde el 20 de septiembre de 2017, el estado no protege ni garantiza la seguridad de una parte importantísima de ciudadanos, sino que es la fuente originaria de un gran sufrimiento moral, y muy a menudo también físico.
Cuando se niega el diálogo, cuando la palabra dimite, empieza el dominio de la violencia: se han preguntado nuestros políticos donde es el origen de los contenedores quemados y más disturbios a nuestras calles?
Como garantes de la vida de sus ciudadanos y del orden democrático, a raíz del malestar repetidamente expresado por una parte de su población, los representantes del estado tendrían que ser los primeros en instaurar procesos de diálogo verdadero.
Sin acceso a la palabra no podemos ser plenamente humanos ni plenamente democráticos.
Para entender la situación actual, hay que situarla en su contexto histórico completo: nuestra historia reciente y la situación global del mundo actual. No tan solo es violencia esto que se ve ahora, también lo es la existencia de fusilados en las cunetas, el no-reconocimiento de los maltratados, de los represaliados durante la guerra, la posguerra y la dictadura. Y, ahora mismo, los desahucios, la destrucción de la hucha de las pensiones, negar el cambio climático, rescatar la banca, prohibir y maltratar culturas y lenguas minorizadas. Acumulamos una historia larga, dolorosa y vergonzosa.

4.—Conclusión
Estamos, pues, en una situación de revuelta transversal, donde grandes, jóvenes y pequeños, anónimos, de todos los orígenes y condiciones, hace tiempos, mucho, que salimos a la calle afrontando el miedo, con frustraciones y cargados de injusticias.
Sabemos muy bien que cuando la violencia de estado es ejercida contra una parte de la sociedad civil, como hace tiempo que pasa, tiene como único objetivo la eliminación de una categoría de ciudadanos, por su clase social o por su cultura.
En un momento histórico de gran involución y manipulación de la subjetividad, el desvelo de individuos en un movimiento de protesta y desacuerdo transversal es necesario, sano, creativo y subversivo.
Los ataques violentos al derecho de protesta van consolidando un nuevo despotismo que, disfrazado de democracia, ataca la salud mental y física de todos los individuos.
Para establecer un orden que repare los destrozos, hay que unir esfuerzos para distinguir entre las diversas violencias: las originales y las derivadas; las que emanan de componentes destructivos de la pulsión de muerte y las que sostienen el deseo de vida; y, finalmente, aquellas que engendran el efecto simbólico de la ley.
Hace falta que los profesionales de la salud mental entendamos el sufrimiento que nos llega dentro de la historia del contexto psicosocial de los acontecimientos presentes, y que nos hagamos testigos.

18 de noviembre de 2019»

GRUP PROMOTOR 
ALTIMIRA, TERESA. COPC. BAJET, JOAN ANDREU. COPC CLAMOSA, ESTER. COPC FORTUNY, LLUÍS. COPC JONCH, FINA. COPC LLEONART, MARTA. COPC MARTÍ, ORIOL. COMB MATA, NÚRIA. COPC MIÑARRO, ANNA. COPC MOIX. ROSER. COPC PIJUAN, JOAN. COPC RIGO, MERCÈ. COPC SALOMÓ. ESTEL. COPC SOLÉ, MARGARITA. COMB TARRAGÓ, REMEI. COMB TOLOSA, JUANJO. COPC. 
ADHERITS 
MASSIP, JÚLIA. COPC GARRIGA, CONCEPCIÓ. COPC PONS, EVARIST. COPC. ABADIA, LAURA. COPC. PELEGRÍ, MATILDE. COPC. HOMET, GUILLEM. COMB ARMENGOU, JOSEP MARIA. COMB WALTHER, MARC. COMB BAJET, JORDI. COPC FERRER, MONTSE. COMB JANER, MERCÈ. COPC CANAL, MONTSERRAT .COPC XANDRI, JORDI. COMB GUÀRDIA, MONTSERRAT . COPC JULIAN, CARME. COPC. ABRIL, TERESA. Pedagoga jubilada. COMAS, ALBERT. Psicòleg MUÑOZ, MARIA JOSÉ. COPC. ARUMÍ, MONTSERRAT. COPC ALLART, MARIA , COPC GUILLEN, CARME. COPC. VERA, NÚRIA . COPC. DE NADAL, PAU. COPC. FÀBREGAS, JULIAN. COPC. MESEGUER, JOANA. COPC. VENTURA, SÍLVIA. COPC. FREIXES, JORDI. COPC. FONT, ENRIC. Pedagog. SORIANO, M. PILAR. COMB. ARA, MARIA LUÍSA. COPC. BARTOMEUS, ROSA. COPC. CASTELLS, MONTSERRAT. COMB. ROSALES, INÉS. COPC. GAYÀ, MAGDALENA. COPC. ETXEBARRIA, MARIA LUÍSA. COPC. PEDREROL, MARIA AMELIA. COPC. ROIG, ANNA MARIA. COPC. BUENO, NOEMÍ. COPC. MIRALPEIX, RAMON. COPC. BIRBA, MERCÈ. COPC. SOLER, JOSEP M. COPC. BARBANY, PILAR. COPC. TRENCHS, JOAQUIM. COPC. PATUEL, JAUME. COPC. FERNÁNDEZ, RICARD. COPC. BARCELÓ, MERCEDES. COPC. TALARN, ANTONI. COPC. PARELLADA, MARIA ROSER. COPC. LASO, ESTHER. COPC. LUPINAC, SHERRY ELIZABETH. COPC. JORDANA, MARGARITA. COPC. OLIVÉ, ISABEL COPC. LLAURADOR, JOSEP MARIA. COPC. SALOMÓ, EVA. COPC. TORRAS, BLANCA. COPC. RIBES, SÍLVIA. COPC.

Enlace al manifiesto de psiquiatras catalanes

martes, 19 de noviembre de 2019

¿Cohabitarán Pedro y Pablo?

Bueno, quizá sea porque votamos lo que votamos y así pasa lo que pasa, pero G.U. tiene la conciencia bien tranquila y no se considera en absoluto responsable del carajal en que estamos metidos. El caso es que cuando votamos, aunque sea con una pinza en la nariz, no sabemos con quién se acostará o dejará de acostar el sujeto al que votamos.

Viñeta de Forges (fecha indeterminada) publicada en EL PAÍS de 19/11/2020
En este asunto concreto, el que ha tenido más suerte es Iglesias, porque, aún sin merecerla, podrá pisar moqueta con su señora y, de paso, una ayudita para sufragar los gastos del palacete de Galapagar (hipoteca, IBI, calefacción, chófer, mayordomo, personal de servicio y limpieza, jardinero, piscinero, etc.), además de la nurse de los zagales. Y suponemos que todos sus empleados gozarán de un buen sueldo y estarán asegurados, no como los del compañero Echenique.

Claro que esto será así porque a Sánchez le ha salido el tiro por la culata al convocar elecciones y ahora tendrá que compartir lecho —"cohabitación", lo llaman en Francia— con un sujeto al que repudiaba hasta hace unas semanas, como ya decía Rajoy en el vídeo del que hablábamos hace un par de días. Eso en el caso de que quiera seguir haciendo footing por los jardines de la Moncloa con su perro (todos los políticos lo tienen, incluso Rivera —Lucas, se llama el de éste).

Tierna escena, con Pedro Sánchez y Pablo Iglesias cohabitando
[Simulación infográfica: granuribe50]
Pero, si estamos entendiendo bien el asunto, este futurible solo se producirá con el apoyo de pedigüeños diversos y tras una negociación ¡de igual a igual! con ERC (vía Rufián o mediante un mediador —"relator", lo llaman—) para conseguir que se abstenga. Por ello, parece ser que esa pareja de baile tendrá que compartir lecho con el susodicho Rufián, que es el representante más conspicuo que tiene ERC para ese contubernio. Para que vean ustedes cómo están las cosas...

O sea, que es comprensible que María Jesús —el personaje de la viñeta de Forges— esté tensa. G.U. también lo está, porque la cosa pinta mal si el poder de árbitro radica en un partido que quiere convertir a España en Expaña, con un líder que está condenado a 13 años en la trena por ese motivo. Porque no olvidemos que, para no perder votos en Cataluña, pedirán el oro y el moro. Y si se transige, puede armarse "la de Dios es Cristo", con VOX aporreando la puerta.

Pero no olvidemos tampoco que Sánchez llegó a la Moncloa por la sentencia Gürtel ("una sentencia demoledora", según dijo el propio Sánchez entonces) y ahora, con la sentencia ERE, publicada "por suerte"(?) para él diez días después de las elecciones, ¿qué pasa? ¿es demoledora también?

En fin, quizá sea mejor no preguntarse muchas cosas más o nos volveremos majaras perdidos. Que Dios nos coja confesados, eso sí. Y quizá lo más práctico sea no entender nada y que hagan lo que les pase por el arco de triunfo.