Escribía
Lluís Bosch en 2017:
«Hace algunos años decidí no comprar ningún libro el día de la Fiesta del Libro. No se trata tan solo de mi vocación rebelde ante los mercaderes y sus eventos, se trata tambien de mi dificultad para lidiar con las aglomeraciones, los empujones, esa sensación de ahogo que me asalta. Además de mis prejuicios está una disposición anímica. Pudiendo ir a la librería cuando está silenciosa y solitaria como un buque abandonado en alta mar, ¿quién quiere someterse a los agobios de la masa?».
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| Tot Barcelona (Miquel Cartisano) dedica un ejemplar de su libro a G.U. |
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| La entrañable dedicatoria de Tot Barcelona |
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Pues eso. Esta jornada del 23 de abril le da a G.U. algo de repelús desde hace muchos años, de hecho es casi el único día (salvo cuando caen chuzos de punta) en que declina salir a la calle. Se suele dedicar a los libros que todavía tiene en casa; siempre se encuentra algo que retomar. Hubo una excepción: fue el 23 de abril de 2017, cuando M.C. firmaba junto al Ateneo su libro
Las sombras se equivocaron de dueño, en compañía de su nieto Enzo, quien quizá estará firmando a estas horas
El gallo Valentín.
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| [granuribe50] |
Pero uno no renuncia a ver los telediarios, para comprobar cuál ha sido el volumen de rosas vendido este año, dato de sumo interés, y más con la crisis del Estrecho de Ormuz. Las imágenes podrían ser del año pasado o de hace cinco y nadie notaría la diferencia: autores y lectores dicen siempre lo mismo, que es una fiesta estupenda (cuando hay elecciones dicen invariablemente que es "La Fiesta de la Democracia"), que se fomenta el contacto entre escritores y lectores y que la literatura es algo formidable. Bueno, era formidable antes, para gusto de quien esto escribe. Ya no es así.
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| Fotografía: JORDI OTIX, El Periódico / [granuribe50] |
Esa apreciación, en efecto, fue declinando conforme la jornada se politizaba cada vez más, a la par que la calidad de los literatos iba menguando, mientras aumentaba sin prisa pero sin pausa la cursilería. Hoy en día —un fenómeno que ya dura desde hace años— está en manos de autores/as de bajo nivel que piensan que escribir un libro es "coser y cantar",
youtubers, presentadores/as,
influencers y graciosillos diversos. En las mesas expuestas, ya todo era chillón, no resultaba fácil encontrar algo que nos interesara lo más mínimo. Por todo eso dejamos de acercarnos por esos lugares en esta fecha.
En fin, nunca falta el turista que se vuelve a su país convencido de que los catalanes nos pasamos la vida leyendo. Por suerte, pronto acabará la Diada de Sant Jordi (según el botifler Mendoza, el "Día del Libro") y quien esto escribe podrá volver a entrar en La Central, sin ir más lejos.
ADENDA
G.U. les ha ocultado a ustedes que suele salir al caer la tarde, cuando ya queda poca gente y recogen.
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El chiringuito de Abacus en Diagonal-Numancia. Al fondo, el Hospital de Barcelona (bien conocido por G.U.) [granuribe50 (23/4/2026)] |
Ha estado meditando esta tarde sobre el asunto, sobre todo al leer este titular inquietante de
EL PAÍS:
Y en el artículo añade: ¿Quién gana? Pocos. Solo el 4,5% de los títulos vende más de 100 ejemplares al año. Más del 40% de las copias vendidas corresponde a dos grupos: Penguin Random House y Planeta.
Abacus no le cae bien a G.U., sobre todo desde que ha caído ya del todo en manos del
procesismo, no en vano su director general es
Oriol Soler, un reputado independentista, nacido en Ripollet; un sujeto del que ya habíamos hablado en estas páginas. Están bastante especializados en libros infantiles.
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Enzo Cartisano firmando El gallo Valentín y la bufanda de Delia en El Prat de Llobregat (23/4/2026) [Fotografía: Miquel Cartisano] |
Sin embargo, no hemos visto en el stand de Abacus el libro
El gallo Valentín y la bufanda de Delia, de Enzo Cartisano, que ha sido un
top ten en El Prat de Llobregat. No sabemos si habían agotado ya todos los ejemplares o, tal vez sea porque está en castellano, "la lengua del imperio". Quizá sea eso.
Una pena. Por cierto, hablando de
procesismo (lo citábamos hace cuatro días), según La Vanguardia:
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La editora Elena Rámírez, directora de Seix Barral, y Eduardo Mendoza (Fotografía: Xavi Jurio) |
Ojo, el escritor ha recurrido a seguratas ante las amenazas de boicot de sectores independentistas.