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miércoles, 29 de julio de 2026

De vuelta de Albacete

Una semanita en Albacete que echábamos ya en falta. Los más acérrimos seguidores del blog ya saben que para nosotros es un locus amoenus. Como comentaba "en casa" de M.C., hacía un calor del copón, pero allí no se suda ni un ápice. Si quieren que les diga la verdad, G.U. no ha hecho NADA, salvo bañarse en una estupenda y solitaria piscina, leer, mirar el horizonte, pensar en lo divino y lo humano y dar algún paseo a pie o en coche... 

Todo eso le encanta: estar sin hacer NADA; ni ordenador, ni TV y poco teléfono, dejando correr las horas con toda tranquilidad, una tras otra. Antes, cuando era "más joven", no era así; siempre quería ir de un lado a otro y verlo todo, como si no hubiera un mañana.
El viaje empezó con buenos auspicios, en una ciudad —Tarragona— en la que, como en tantos otros sitios, han puesto sombrillitas de colores en la rambla. El primer lugar del mundo donde se colocaron paraguas flotantes en las calles fue en Portugal, en la ciudad de Águeda, en 2011. Después se ha difundido bastante el invento.
Y al día siguiente de llegar a Albacete, rápido a la piscina, que ya le teníamos ganas desde la última vez, hace dos años. Agua muy limpia a buena temperatura, poca gente, árboles para tomar la sombra y leer. Allí lo hemos pasado muy bien todas las mañanas.
Tras la reparadora siesta de rigor, otro buen rato dedicado a la lectura, con el canto de fondo de los pajarillos —hay muchos aquí—; además, empieza ya a refrescar un poco y a soplar la brisa entre los árboles, provocando eso que ahora llaman "sonidos ASMR" (?).
Toca salir de la madriguera para saludar a los de recepción; con los más antiguos tenemos un trato de muchos años. Y luego, a dar una vuelta por los alrededores.
Como hemos dicho, hacía un calor de cien mil pares de demonios, pero alguna tarde que bajó la temperatura nos podíamos permitir un paseo en coche por los alrededores. Nos gustan muchísimo esos paisajes manchegos, qué le vamos a hacer...
Y, dado que uno tenía muy seco el gaznate, siempre las tardes acababan con el «gin tonic de media tarde» de rigor en la terraza de la cafetería, bien acompañados por el revoloteo de algunas golondrinas que tienen sus nidos entre las vigas de la terraza y se van recogiendo para dormir. Es una hora muy buena.
Un paseo a pie por los alrededores, con el skyline de Albacete como fondo; en nuestra casa nos gustan los paisajes más bien planos, los preferimos a las grandes cordilleras y acantilados. Y a recogerse, que ya toca. Más o menos este era el plan diario. Unos días que le han sentado bien a G.U., hacía mucho tiempo que por diversas circunstancias no salía de casa, salvo a la "isla mágica" por inexcusables motivos familiares.
Ya de vuelta, el fuego de Vall d´Uxó, desde una parada en un área de servicio de la A7. ¡Qué desgracia! A los dos días de nuestro regreso a Barça visitamos la exposición «Chez Matisse» en CaixaForum, de la que daremos "cumplida cuenta a la mayor brevedad".

[Fotografías: granuribe50]

jueves, 16 de julio de 2026

«Historias de la puta mili», en Melilla

Historias de la puta mili fue una serie de cómic creada por el dibujante Ivà para "El Jueves" (1986), que luego tuvo una versión cinematográfica manifiestamente mejorable a principios de los noventa, una especie de sátira del servicio militar obligatorio (que no es descartable que vuelva). Quizá alguno de los que se asoman aquí recuerde aquello.
Melilla, Cuartel de Regulares II (24 de diciembre de 1975 —Nochebuena—)
Viene a cuento el asunto porque hoy, hace exactamente 50 años (16 de julio de 1976), G.U. tomó el permiso de un mes mientras cumplía sus obligaciones para con "la Patria" en Melilla. Se acuerda, porque... ¡era muy esperado! Por tanto, permitirán ustedes que hoy ejerza una vez más en este blog de "abuelo Cebolleta" y les publique unas imágenes.
Melilla, exterior del Fuerte de la Purísima (14 de julio de 1976)
[Fotografía: Francesc Martí Gibert]
Aquí arriba, en el Fuerte de la Purísima, en la frontera, un par de días antes de tomar el permiso. Un lugar en el que inquietaba hacer guardias... La fotografía que sigue más abajo está relacionada con algo que G.U. ha respondido a una habitual comentarista  de El blog del gran Uribe desde hace unos meses (S.C.). Ella le indicaba, por otra vía, que una foto publicada aquí recientemente (y en otros lugares) no se correspondía con el evento con la que la habíamos relacionado. De hecho, en muchos sitios existe ese error.

Es algo que pasa muchas veces. Un tipo con cierta influencia y seguidores publica una imagen de un acontecimiento o de un lugar y todo el mundo copia que es... lo que el autor afirma que es. Uno escribe una cosa y se va reproduciendo de unos a otros, sin que nadie se dedique a comprobar la fiabilidad del asunto. ¡Son las redes, amigos!
Melilla, Cuartel de Regulares II (mayo de 1976) 
 [Fotografía: Francesc Martí Gibert / granuribe50]
En la respuesta recordábamos aquello que se contaba en la mili (se non è vero, è ben trovato) cuando pintaron el banco situado enfrente de la compañía. El soldadito que entró de guardia rellenó el rutinario estadillo con un: «hay un banco enfrente de la compañía que está recién pintado» (o barnizado). Y puso un cartel encima, advirtiendo de esa circunstancia. La burocracia cuartelera hizo que los siguientes que entraban de guardia escribieran el estadillo de relevo copiando el anterior y respetando el letrero. Nadie osaba sentarse allí. Y así meses y meses, años y años, hasta tal punto que las siguientes generaciones de reclutas se encontraban el banco así en los años siguientes:

 «RECIÉN PINTADO»
Melilla, maniobras en el monte de Rostrogordo (abril de 1976)
Melilla, Patio del Fuerte de la Purísima (14 de julio de 1976)
[Fotografía: Francesc Martí Gibert]

lunes, 6 de julio de 2026

Raoul Dufy nos ayuda a combatir el calor (1)

Barcelona. Cartel de la Exposición Raoul Dufy (1877-1953)
[Museo Picasso y Museo de la Indumentaria / Abril de 1999]
Que a G.U. le gusta la pintura de Raoul Dufy es un secreto a voces. Lo descubrió en una exposición de su obra en el Museo Picasso, en abril de 1999. Había fallecido nuestra madre hacía tres meses y uno no estaba entonces con el mejor de los ánimos, la verdad.

Pero en esa visita se le llenó la mirada de luz, de color y de alegría, exactamente lo que quizá pretendía Dufy al pintar esos cuadros. Por tanto, le tomamos una gran simpatía. Hoy nos proponemos refrescarnos del calor ambiental con unas cuantas pinturas suyas. Tiene bastantes realizadas en las costas del Atlántico, muy especialmente en su Normandía natal, con escenas de Le Havre, Deauville, Sainte-Adresse, etc. Dejamos para otro día las de la Costa Azul, que también son bastante estimulantes.
Raoul Dufy, La playa y el muelle de Trouville (1905)
En estas obras, más que reproducir la realidad con detalle (algo que él no siempre pretende), lo que busca es captar la atmósfera festiva, la luz y el placer de un día junto al mar, utilizando colores vivos mediante una ejecución espontánea que acerca la obra al fauvismo. Sombrillas, toldos de playa, bañistas, el azul del mar y del cielo, nos gusta...
Raoul Dufy, Trouville (1907)
Este cuadro es bastante famoso, uno de los más característicos de su período fauve. La prueba es que un fragmento de él es el que escogieron para el cartel de la exposición. Algunas veces, como es el caso, la obra refleja con cierta precisión la realidad (como se puede observar en fotos de la época), aunque con su gusto recurrente por lo inacabado.
Raoul Dufy, La bahía de Sainte-Adresse (1906)
Dufy pintó varias versiones de este tema, estructuradas a partir del juego de dos líneas oblicuas invertidas, desde un punto de vista elevado. Estas obras nos recuerdan vagamente a algunos temas náuticos de Albert Marquet, otro fervoroso "atlantista".
Raoul Dufy, El artista y su modelo (1929)
En cambio, esta obra de Raoul Dufy (se dice que pintada en su estudio de Le Havre) parece estar bajo la influencia y las constantes temáticas de Henri Matisse: el taller, la modelo, el colorismo (en este caso basado en el azul), la decoración de la pared, la ventana abierta... En Niza pintará otras parecidas, pero eso queda para otro día...
Raoul Dufy, Las velas secándose, Deauville (1933)
Pintó regatas, playas vibrantes y puertos llenos de vida. Sus paisajes marinos, con banderas al viento, velas blancas y un azul intenso y alegre, transmiten cierta sensación de libertad y un movimiento perpetuo, muy característica de su estilo más desenfadado.
Raoul Dufy. La ventana con cristales de colores / La pequeña palmera (1907)
Se ha dicho que estos dos cuadros fueron pintados en la casa de los padres de Dufy hacia 1907. No lo sabemos. Puede ser en el invernadero, con su vidriera de colores. La palmera aparece representada en ese lugar con una marcada perspectiva en embudo y fuertes toque de color y claroscuro. Nos gustan también, aunque no salga el mar...



En fin. Hasta aquí lo que pintó Dufy en el norte. Pero, como todos los pintores de su época, pasó largas temporadas en la Costa Azul y allí nos dejó una buena muestra de pinturas muy buenas realizadas en Niza y alrededores, algunas de ellas muy conocidas. Por cierto, tenía gran afición a la música y también tenemos obras para mostrarles con esa temática. Pero todo eso lo deja G.U. para una próxima entrega, que será en breve. Hay que combatir el calor y Dufy nos ayudará. Se le ha tildado de ser un burgués, poco comprometido y algo superficial, pero si es así... ¡bendita supercialidad!

domingo, 21 de junio de 2026

Recuerdos del verano de 1985 y música «New Age»

Hoy, a las 10:24 ha empezado el verano. 

Tal día como hoy, hace unos años, nos comentaba el ausente F.C. (ojalá vuelva pronto):

«Apreciar los momentos tranquilos, de buen vivir, el matiz... De esto se trata, y no complicarse la vida ni el pellejo, ni reclamar chutes de adrenalina ni siquiera sumergirse en aguas titánicas. No quiero que nadie me diga que tengo que salir de mi zona de confort». (F.C. dixit).

Ray Lynch, Celestial Soda Pop (1985), del LP Deep Breakfast

Pues bien, hoy, como entonces, G.U. ha vuelto a oír por el patio una música que hacía tiempo que no escuchaba y, claro, le han aflorado en cascada los recuerdos de unos momentos en que éramos más jóvenes y pensábamos que todo estaba por acontecer.  La relaciona sobre todo con el inicio del verano de 1985, en que estaba tan feliz por su primer año en el instituto de Ripollet, donde encontró unos compañeros que no olvida.

Una melodía sencilla y alegre que nos gustó mucho hará cuarenta años, cuando estaba en boga la música que llamaban New Age, utilizando sintetizadores, suponemos. Pues bien, sepan que lleva toda la mañana tarareándola sin parar. Le ha puesto súbitamente de un humor excelente, que buena falta le hace (no está per llençar coets precisamente —y piensa que no los lanzará pasado mañana—). Le ha resucitado hermosos momentos de entonces.  Aprovechamos para poner el vídeo, que es todo lo contrario de lo que reclamaba F.C. Aquí hay montañas altas, aguas titánicas, delfines saltarines, aviones...

 En fin. Desde este modesto blog, les deseamos que pasen ustedes un buen verano.

jueves, 28 de mayo de 2026

Casto Fernández-Shaw, «Cortijos y Rascacielos» y G.U.

Nos lo preguntan en cuanto salimos a la calle, es lo que tiene la popularidad adquirida vía Blogger. "¿Cómo no dice nada de lo que está pasando?". ¡Aparten de mí este cáliz!, no quiero saber nada de esos asuntos, no quiero líos con mis (¿numerosos?) seguidores. Descartado ese turbio lodazal, cambiando de tema: "¿Cómo se le ocurrió, G.U., estudiar Arquitectura, siendo así que no se ha dedicado luego a ello?". Respuesta: pues, hablando de ello, vamos con ello, aunque en este blog ya ha quedado explicado alguna vez
Cine Coliseum (Gran Vía, Madrid) en el edificio Coliseum, 1930
[Casto Fernández-Shaw, Pedro Muguruza]
Cine Coliseum (Gran Vía, Madrid) en el edificio Coliseum, 1930
[Casto Fernández-Shaw, Pedro Muguruza]
Casto Fernández-Shaw, Edificio y Cine Coliseum, sección longitudinal
Hagamos un poco de "memoria histórica". Cuando Casto Fernández-Shaw (1896-1978) acabó el bachillerato, su familia le preguntó entonces al zagal: "¿qué quieres estudiar?".  Ingeniero de Minas, porque me gusta la física, la química, los minerales, inventar aparatos... Se presentó y recibió una tremenda calabaza en el primer curso. "¿Y ahora qué, Casto?". Pues… me gusta viajar, ver mundo, quiero ser viajante de comercio.  "Pero tú, con tus notas y sabiendo dibujar, ¿por qué no estudias Arquitectura?".

Y eso hizo, estudió esa carrera y acabó siendo un arquitecto muy bueno. ¡Ojo! Tuvo la suerte de tener como profesores a algunos grandes arquitectos del momento, como Antonio Palacios, Aníbal Álvarez, Pedro Muguruza, etc. Así cualquiera... Eso era en 1913. 
Casto Fernández-Shaw, proyecto para el aeropuerto de Madrid Barajas (1929)
Casto Fernández-Shaw, proyecto para el aeropuerto de Madrid Barajas (1929)
Tuvo la mala pata en sus comienzos de competir nada menos que con el gran Luis Gutiérrez Soto para el concurso del Aeropuerto de Barajas, al que se presentó con un aerodinámico diseño con planta en forma de avión. Era creativo, innovador, pero muy caro construir eso y perdió el concurso. Ojo, el de Gutiérrez Soto (ya hemos hablado aquí) era muy bueno también (ese arquitecto nos gusta mucho).
Luis Gutiérrez Soto, primer aeropuerto de Madrid Barajas (1931)
Luis Gutiérrez Soto, primer aeropuerto de Madrid Barajas (1931)

Nº 11 de la revista Poesía / Pop-up de la gasolinera Porto Pi en ese número 11
[granuribe50]
Sigamos. ¿A qué viene esto?, se preguntarán algunos de ustedes (pocos). Para empezar, G.U. ha estado hojeando (con "h") un ejemplar de la magnífica (maravillosa) revista Poesía, fundada en 1978, que dirigía el editor y diseñador gráfico Gonzalo Armero.
Portada del nº 15 de la revista Poesía, con la portada de algunos ejemplares anteriores
En el nº 11 dedicaba casi media revista a Casto Fernández-Shaw, con un bonito pop-up desplegable de la gasolinera Porto Pi, en la calle Alberto Aguilera (Madrid), que, aunque con variaciones, no es Arquitectura Inexistente, sino que todavía existe. Aquí la tienen.
Proyecto de "Estación de Servicios para Autos", de Casto Fernández-Shaw (1927)
[Revista Poesía, nº 11]
Proyecto de "Estación de Servicios para Autos", de Casto Fernández-Shaw (1927)
[Revista Poesía, nº 11]
La gasolinera Porto Pi, fotografía de la época
En efecto, aunque a alguno de ustedes le pueda parecer mentira, la gasolinera Porto Pi de Fernández-Shaw no es Arquitectura Inexistente, que diría nuestro colega F.C. ¡Aún existe!, a pesar de haber sufrido múltiples avatares, que en 1977 desembocaron en que acabara con sus huesos en tierra, recogidos por un camión camino del vertedero.

Por fortuna, el revuelo social, impulsado principalmente por indignados estudiantes de arquitectura, hizo que el Ay Untamiento de Álvarez del Manzano reconsiderara el asunto en 1996. De modo que se reconstruyó respetando los elementos arquitectónicos inspirados en la ingeniería naval y aeronáutica de esta estructura, añadiendo un sótano.
La gasolinera Porto Pi (Alberto Aguilera, Madrid), de Casto Fernández-Shaw, ¡no ha desaparecido aún!"
A raíz de todo este asunto, hemos escudriñado un poco en la vida de Fernández-Shaw, descubriendo que él fue precisamente el fundador de la revista "Cortijos y Rascacielos". 

Cortijos y Rascacielos, nº 1 (1930)
Proyecto para Madrid Barajas, de Casto Fernández-Shaw
Cortijos y Rascacielos nº 4 (1931)
Real Club Náutico de San Sebastián, de Aizpurúa y Labayen
En este número, Casto Fernández-Shaw comenta: «Los ventanales continuos, de acero, las terrazas y tantos más elementos de la construcción moderna, son utilizados por estos arquitectos con una completa ponderación y acierto, y son acreedores por esto y por el empeño por proteger cuanto de moderno se hace en arquitectura en nuestro país, nuestras felicitaciones más sinceras». Obviamente, se refiere a los arquitectos Aizpurúa y Labayen, autores del proyecto del Real Club Náutico de San Sebastián (1929).
Real Club Náutico de San Sebastián (1929), Aizpurúa y Lavayen, arquitectos / [granuribe50 (4/4/2019)]
¡Amigos! Aquí liga todo con lo que G.U. explicaba en este blog. Allí hablaba entonces de esa revista. La tenía en casa nuestro padre, que añadió algunos números a la heredada del abuelo, y uno ha conservado esos ejemplares muchos años. Ya no, por desgracia.
[granuribe50]
Era una maravilla, que le descubrió cosas que le gustaron mucho; arte grecorromano, viviendas rurales, arquitectura popular y de vanguardia (entonces G.U. no sabía que eso era ni "de vanguardia" ni "racionalista"), rascacielos, que eso sí que empezaba a saberlo. Pues bien, fue esto lo que acabó de decidirle, además de lo ya explicado otras veces.
[granuribe50]
ladigitaldelreina.museoreinasofia: Números completos de Cortijos y Rascacielos. 

Y esto es todo, quizá así quede saciada su curiosidad, visto que luego no se dedicó a eso sino a la enseñanza, pero eso ya ha sido contado también en estas páginas.

jueves, 9 de abril de 2026

Aniversario de la deteriorada «Venus de Milo»

Dedicado a F.C.

Como quizá sepan ustedes, ayer (8 de abril) se cumplieron doscientos seis años del descubrimiento (1820) en la isla de Milos de esta obra maestra del arte helenístico. Tal vez sea la que más gusta a G.U., quizá por haberla dibujado al carboncillo varias veces cuando era estudiante y tener en casa una hermosa reproduccion, herencia de su padre, heredada a su vez del suyo. Le tenemos gran aprecio.  
París, Museo del Louvre, Venus de Milo 
En esa isla se había descubierto años antes un teatro griego estupendo (se ha restaurado hace poco), lo que llevó a los exploradores franceses a seguir husmeando por los alrededores, hasta encontrar esa desmembrada pieza. Hallaron fragmentos diversos, pero no se ha acreditado que sean de la Venus.
Teatro griego de Milos / Situación de la isla de Milos
El caso es que un año después ya estaba instalada en el Louvre. Es una escultura espléndida en todas sus proporciones, que se lo pregunten a la actriz Lana Turner, que no estaba mal tampoco (sorry!); aquí la tienen posando muy ufana junto a la Venus de Milo durante su visita al Louvre, en 1953 y haciendo de malvada en el clásico de 1946 El cartero siempre llama dos veces.
Grabado de la galería del Louvre donde se instaló / Lana Turner, en 1953
París, Museo del Louvre
Lana Turner en la película El cartero siempre llama dos veces (1946)
Nos parece bien. Está bien donde está actualmente. Si han de devolver la escultura a Milos o a Atenas tendríamos que hacer igual con Les demoiselles d´Avignon de vuelta a Barcelona (si es que retrata a las prostitutas de la calle Avinyó) o a Avignon; a Arlés todos los cuadros de Van Gogh que llevan en el título —y que retratan— la esa población, a Breda La rendición de Breda (o "Las lanzas"), de Velázquez o... «La daliniana 'Madonna de Port Lligat' debe irse del Fukuoka de Tokio y acabar en alguna taberna de la población costera, para que le dé la tramontana», tal como señala Albert Soler irónicamente en El Periódico. Etc, etc, etc., sería larga la lista. ¡Qué lío!

[Es un tema que en el que hay opiniones diversas. G.U. piensa que las obras de arte deben viajar lo justo, con la absoluta seguridad de que no recibirán daños irreparables, y han de situarse allí donde estén protegidas y perfectamente visitables. Viene a cuento por lo del Guernica, que nuestro ínclito ministro de Cultura quiere exportar al Guggenheim de Bilbao, para contentar a políticos vascos].
Francesc Cornadó, Arte deteriorado, SD·Edicions, 2023, págs. 40-41
Pero bueno, el espléndido libro Arte Deteriorado (SD·Edicions, 2023), del colega y sin embargo amigo F.C., le dedica varias páginas, a la escultura y también a la ausencia de sus brazos. Les recomendamos esa obra, de la que seleccionamos dos páginas, con ánimo de "abrirles el apetito" sobre el asunto. Se acerca Sant Jordi y no son malas opciones las que les presentamos, para públicos muy diferentes:
Arte deteriorado  (Francesc Cornadó) / El gallo Valentín y la bufanda de Delia (Enzo Cartisano y Xyomy Durán)