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sábado, 19 de septiembre de 2026

Sí; este bloguero es un «carroza» ¿algo que objetar?

G.U. admite que es un «carroza» (convicto y confeso). Los que lo tildan así, aciertan de pleno. No obstante, quede claro que admira ciertos inventos de la ciencia y reconoce avances importantes en la medicina, sin los cuales quién sabe si no hubiera fallecido ya. También en comodidades varias y en numerosos aspectos sociales, por supuesto.

Pero muchas de las cosas que más estimaba han ido a peor o directamente al carajo. La política es cada vez más tramposa (aunque siempre lo fuera); la informática nos ha deshumanizado del todo (menos mal que aprendió algo cuando daba clase, porque si fuera ahora...) y la fotografía digital se ha cargado la de toda la vida, la analógica, a base de banalizarse; la TV era mejor cuando solo había dos canales y mira que era mala.

El paisaje cada vez está más deteriorado; las ciudades hermosas (Roma, Florencia, etc.) han sido invadidas por las multitudes viajeras. de modo que se le han pasado las ganas de revisitarlas. El populismo, la sensiblería, las idioteces y pamplinas varias siguen in crescendo, mientras que —desde el final de las vanguardias del S. XX— la calidad de las artes en general progresa negativamente, menguando hasta tocar fondo, en su opinión.

Lo suyo en la música que llaman "clásica" es el barroco (y no sólo Bach) y los clásicos (Haydn, Mozart, Beethoven y acepta también como compañía a Schubert, otro grande); y en la música etiquetada "moderna", se ha quedado en el rock, el blues que lo alimentó y el jazz a ratos. Todo eso es lo que sigue escuchando, bastante ajeno a otras músicas.

En arquitectura se queda con Grecia, Roma y, por supuesto, el Renacimiento italiano, donde Brunelleschi sigue siendo Dios, pero no olvida tampoco el que se produjo en España, que le encanta, ni tampoco a los cuatro arquitectos más influyentes del S. XX. 
Hay muchas otras cosas, pero no les aburrimos más. Por Twitter (X) ha recibido esta comparativa que muestra que esa época que vivió cuando era algo más joven no nos importaría nada que hubiera evolucionado menos. En resumen: un «carroza» de tomo y lomo, aunque no un «facha», que hay quien lo confunde (no es el caso de ustedes...).

miércoles, 29 de julio de 2026

De vuelta de Albacete

Una semanita en Albacete que echábamos ya en falta. Los más acérrimos seguidores del blog ya saben que para nosotros es un locus amoenus. Como comentaba "en casa" de M.C., hacía un calor del copón, pero allí no se suda ni un ápice. Si quieren que les diga la verdad, G.U. no ha hecho NADA, salvo bañarse en una estupenda y solitaria piscina, leer, mirar el horizonte, pensar en lo divino y lo humano y dar algún paseo a pie o en coche... 

Todo eso le encanta: estar sin hacer NADA; ni ordenador, ni TV y poco teléfono, dejando correr las horas con toda tranquilidad, una tras otra. Antes, cuando era "más joven", no era así; siempre quería ir de un lado a otro y verlo todo, como si no hubiera un mañana.
El viaje empezó con buenos auspicios, en una ciudad —Tarragona— en la que, como en tantos otros sitios, han puesto sombrillitas de colores en la rambla. El primer lugar del mundo donde se colocaron paraguas flotantes en las calles fue en Portugal, en la ciudad de Águeda, en 2011. Después se ha difundido bastante el invento.
Y al día siguiente de llegar a Albacete, rápido a la piscina, que ya le teníamos ganas desde la última vez, hace dos años. Agua muy limpia a buena temperatura, poca gente, árboles para tomar la sombra y leer. Allí lo hemos pasado muy bien todas las mañanas.
Tras la reparadora siesta de rigor, otro buen rato dedicado a la lectura, con el canto de fondo de los pajarillos —hay muchos aquí—; además, empieza ya a refrescar un poco y a soplar la brisa entre los árboles, provocando eso que ahora llaman "sonidos ASMR" (?).
Toca salir de la madriguera para saludar a los de recepción; con los más antiguos tenemos un trato de muchos años. Y luego, a dar una vuelta por los alrededores.
Como hemos dicho, hacía un calor de cien mil pares de demonios, pero alguna tarde que bajó la temperatura nos podíamos permitir un paseo en coche por los alrededores. Nos gustan muchísimo esos paisajes manchegos, qué le vamos a hacer...
Y, dado que uno tenía muy seco el gaznate, siempre las tardes acababan con el «gin tonic de media tarde» de rigor en la terraza de la cafetería, bien acompañados por el revoloteo de algunas golondrinas que tienen sus nidos entre las vigas de la terraza y se van recogiendo para dormir. Es una hora muy buena.
Un paseo a pie por los alrededores, con el skyline de Albacete como fondo; en nuestra casa nos gustan los paisajes más bien planos, los preferimos a las grandes cordilleras y acantilados. Y a recogerse, que ya toca. Más o menos este era el plan diario. Unos días que le han sentado bien a G.U., hacía mucho tiempo que por diversas circunstancias no salía de casa, salvo a la "isla mágica" por inexcusables motivos familiares.
Ya de vuelta, el fuego de Vall d´Uxó, desde una parada en un área de servicio de la A7. ¡Qué desgracia! A los dos días de nuestro regreso a Barça visitamos la exposición «Chez Matisse» en CaixaForum, de la que daremos "cumplida cuenta a la mayor brevedad".

[Fotografías: granuribe50]

domingo, 19 de julio de 2026

Vacaciones; Ramón Acín y un tutorial de dibujo



Ramón Acín. Fuente de las Pajaritas, Huesca, Parque Miguel Servet
[Fotografía: Fundación Ramón y Katia Acín]
Ramón Acín. Fuente de las Pajaritas, Barcelona (Rambla del Clot)
[Fotografía: Fundación Ramón y Katia Acín]
¿Por qué vienen a cuento estas dos imágenes de las pajaritas de Ramón Acín? M.C. dedicaba ayer una página titulada Ramón Acín. Escultor anarquista. Sábado arte.

G.U. sabía de él que había realizado en Huesca la "Fuente de las Pajaritas", de la que existe una réplica en Barça. Y sabe que fue un buen pintor de retratos, muy potentes. Lo que no sabía es que hubiera ganado la oposición de profesor de Dibujo (1917) —en eso es un colega (1984)—, ni tampoco que hubiera montado una academia de dibujo, algo que G.U. no ha hecho ni haría nunca. Su trayectoria anarquista y su trágico final, fusilado en la tapia del cementerio de Huesca en agosto de 1937, nos era desconocida. Pero, en fin, no estamos hoy aquí para hablar de esto, tan lúgubre. Venimos a hablar de Dibujo.
Tutorial de cómo dibujar una pajarita de papel / [granuribe50 (18/7/2026)]
Por solicitud expresa de M.C., adjuntamos el tutorial de cómo dibujar el perfil de una pajarita de papel de esas que se hacen en papitroflexia en plan origami (ojo: confiesa que no sabe construirla en papel). Les cuenta: Una vez que los zagales estaban tirando avioncitos de papel en el aula (a un servidor y entre ellos mismos), G.U. les dijo: 

«A ver, listos, no voy a pediros que hagáis el origami de una pajarita en papiroflexia; simplemente os mando que dibujéis su perfil. Procedimiento a seguir: en un papel cuadriculado trazáis un cuadrado y sus diagonales. A partir de ahí, señaláis los puntos medios de los lados del cuadrado y ya podéis dibujar la pajarita. Spoiler: sólo intervienen dos cuadrados iguales y cuatro triángulos isósceles, cuyos dos lados iguales miden lo mismo que el lado de los dos cuadrados». 

Bueno, no sabemos si esta receta procedimental añadió confusión al asunto, seguro que sí, el caso es que los "monstruos" que acabaron dibujando esos hábiles constructores de avioncitos de papel eran para enmarcar. Un "cero patatero" a todos, menos a uno que sabía ya dibujar casi mejor que G.U. (ahora no sería difícil, ha perdido mucho). 

Bien pensado, G.U. quizá tenga que dedicarse en breve a hacer tutoriales de YouTube, hasta convertirse en youtuber e influencer y radicarse en Andorra (como hacen los/as creadores/as "de contenido"), para pagar sólo un 10% de impuestos. Chao, G.U. se va a fuera de Barça a pasar una semanita. Seguimos en contacto.

miércoles, 24 de junio de 2026

El "Pez" de Gehry y la verbena de San Juan

[Barcelona. El Peix, Pez de Oro, de Frank Gehry (1992) / Fotografía: Wikipedia]
Esta icónica estructura de acero, denominada Peix o también Pez de Oro, situada en la playa de la Barceloneta, fue diseñada por el arquitecto Frank Gehry con motivo de los Juegos Olímpicos de 1992. Mide 56 metros de largo y 35 metros de alto, y gracias a su enrejado metálico dorado, parece simular escamas que reflejan la luz del sol sobre el Mediterráneo. Es una "obra menor" de ese arquitecto, pero no la peor (opinión de G.U.).
[El Periódico. Fotografía: Zowy Voeten (24/6/2026)]
Ayer presidió estos festejos verbeniles en la playa. Tanto desagradan a G.U., que, si de él dependiera, los prohibiría sin dudarlo, —llámenlo facha🧑‍✈️—; por el daño acústico, por el daño a la arena de la playa y por el daño al agua del mar, ya que toda esa gente hace sus necesidades de toda la noche allí. Además, le deprime esa suciedad que genera la masa.
[El Periódico. Fotografía: MANU MITRU (24/6/2026]
Por suerte, de un tiempo a esta parte —era PostColau—, a las seis y media de la mañana entra la policía a intentar desalojarla, empresa que no siempre resulta sencilla.
[El Periódico. Fotografía: MANU MITRU (24/6/2026)]
Y menos mal que lo hace, ya que sería imposible que la brigada de limpieza actuara eficazmente con toda esa gente tumbada por allí durmiendo la mona. 
[El Periódico. Fotografía: MANU MITRU (24/6/2026)]
Por cierto, nos gustan mucho las fotografías de El Periódico tomadas por MANU MITRU, en especial la de la gaviota sobrevolando ilusionada la basura (a ver qué pilla) y situada en la imagen precisamente sobre el Peix de Frank Gehry; está bien tomada y representa bastante bien el asunto del que estamos hablando.
[El Periódico. Fotografía: MANU MITRU (23/6/2026)]
Parece que la cosa vuelve a la normalidad, gracias a los buenos oficios de la policía y la limpieza. Hasta el año que viene, aunque habrá otras fiestecitas antes. Esto de hacerlas en la playa, con hogueras incluidas, se puso de moda hace años y no hay quien lo pare.

viernes, 12 de junio de 2026

Un modesto homenaje a David Hockney (DEP)

David Hockney, Mi madre en 1982
Es bien cierto que incluso los pintores del siglo XIX ya hicieron un cierto uso de la fotografía, pero esta práctica se divulgó mucho más recientemente como medio para lograr nuevos efectos plásticos.

En efecto, llegó un momento en que los artistas se valieron del medio de la fotografía para crear efectos que anteriormente estaban reservados a pintores. Este es el caso de David Hockney (1937-2026), que usó su vieja cámara Polaroid para obtener imágenes múltiples que nos recuerdan un poco a ciertos cuadros cubistas, como algunos de los de Picasso. El retrato que hizo de su madre es un mosaico de imágenes tomadas desde ángulos ligeramente distintos que al mismo tiempo registran el movimiento de su cabeza. Luego se ha visto mucho eso, pero él fue de los primeros en hacerlo.
David Hockney, Mis padres (1977)
Pero retrató a sus padres otras veces, como ésta de la Tate Gallery. A G.U. le gusta.
Un visitante delante de A Bigger Splash y A Lawn Being Sprinkled (1967) / [Fotografía: AFP]
David Hockney, A Bigger Splash (1967), en la Tate Britain / Toto Balaguer (Alamy Stock Photo)
David Hockney, Pool with two figures (1972)
David Hockney, Beverly Hills Housewife (1966)
Su obra The Splash (1966), una de las imágenes icónicas del Pop Art, se vendió el 11 de febrero de 2020 en una subasta en Londres por 24,11 millones de libras (28,60 millones de euros). La obra, pintada en acrílico sobre un lienzo cuadrado de 183 centímetros de lado, fue la estrella de una sesión dedicada al arte contemporáneo en la casa Sotheby's.
The Splash, de Davis Hockney vendido en Sotheby´s
[Daniel Leal-Olivas (AFP)]
Siempre relacionamos a David Hockney —por ser sus obras más conocidas— con esas piscinas azuladas, cuya superficie se interrumpe al lanzarse a ellas unos cuerpos invisibles, desaparecidos bajo el agua. Al llegar de Inglaterra —una tierra muy lluviosa— a California, donde no llueve casi nunca, le entusiasmó aquello. Alli vivió 25 años. Sus obras de aquella época son símbolos de placer hedonista, muy ligados al Pop Art, pero en el fondo quizá reflejan una indefinible melancolía; son imágenes un punto hieráticas, como detenidas en el tiempo. A G.U. le gustan.
Davis Hockney, Mr. and Mrs. Clark and Percy (1971)
Pero no sólo hubo piscinas en la pintura de Hockney. Sus cuadros se detuvieron también en numerosos interiores: habitaciones, estudios, ventanas, sofás, alfombras, plantas y objetos decorativos que parecen extensiones de quienes los habitan. Y gente hierática, distanciada, como en el caso de Shirley Goldfarb y Gregory Masurovsky, ella mirando al infinito tras el perrito, en el porche, y él... ¿quizá escribiendo una carta?
Davis Hockney, Modelo con autorretrato inacabado (1977)
David Hockney, Shirley Goldfarb y Gregory Masurovsky (1974)
Y no se olvidó nunca de hacer sus fotomontajes utilizando cientos de fotografías. Tiene muchos, le gustaba hacerlos, como el de París o el de la Ruta Estatal de California 138.
David Hockney, Zona de Fürstenberg, París (1985)
David Hockney, Pearblossom Highway (1986)


David Hockney posa en la Royal Academie ante The arrival of Spring in Woldgate (2011)
[Fotografía: Facundo Ariizabalaga (EFE)]


En su obra tardía, Hockney se concentra en el paisaje. Primero fue en su Yorkshire natal, al que regresó en 2005 para pintar caminos, árboles, campos, lluvia y una luz cambiante que lo devolvía, también en sentido psicoanalítico, a los paisajes de su infancia. Y empezó a utilizar el Ipad como complemento del lienzo La llegada de la primavera en Woldgate. Como en estas obras: 
David Hockney en la muestra de 51 obras realizadas con Ipad / [Fotografía: Luis Alberto García]
David Hockney posa delante de Bigger Trees Near Warter (2007) 
 [Jeff Moore / Alamy Stock Photo (Alamy Stock Photo)]
Con más de 12 metros de ancho, el tríptico está formado por muchos lienzos como si fueran un gigantesco puzle. Hockney lo creó cuando tenía setenta años, demostrando que seguía explorando nuevos retos. La obra fue donada por el artista a la Tate Britain.

No sabemos lo que E.H. Gombrich diría ahora, con lo del Ipad y todo eso, pero lo cierto es que escribía hace ya muchos años en su afamada La Historia del Arte lo siguiente:

«Lo que estas tendencias recientes nos han vuelto a dejar en claro es que en arte, al igual que en vestimenta o decoración, hay vaivenes del gusto. Es innegable que muchos de los viejos maestros que admiramos, y hasta muchos estilos del pasado, fueron despreciados por críticos sensibles y bien preparados de generaciones anteriores. Así son las cosas. Ningún crítico ni historiador puede estar totalmente libre de prejuicios, pero creo que es erróneo sacar la conclusión de que los valores artísticos son completamente relativos. Bien es verdad que raramente nos detenemos a buscar los méritos objetivos de obras o estilos que no nos atraen a primera vista. Pero esto no demuestra que nuestras apreciaciones sean enteramente subjetivas. Sigo convencido de que somos capaces de reconocer la maestría en arte, y que este reconocimiento tiene poco que ver con nuestros gustos personales. A un lector de este libro puede gustarle Rafael y no gustarle Rubens, o a la inversa, pero el libro habría fracasado en su propósito si sus lectores no reconocieran también que ambos eran maestros muy destacados».




Para acabar este breve homenaje, adjuntamos un vídeo de YouTube de la incansable Inés Vigo, con bastantes obras de David Hockney anteriores a su última etapa (DEP).

jueves, 11 de junio de 2026

A León XIV le sale un serio competidor en Canarias

 DEDICADO A ORLANDO, QUE ESTÁ PLENO DE FERVOR Y ENTUSIASMO

[Madrid / Fotografía: EFE/Rodrigo Jiménez (9/6/2026)]
[Puerto de Arguineguín, Gran Canaria / Fotografía: Arcadio Suárez/Canarias7 (11/6/2026)]

sábado, 6 de junio de 2026

Sobre «Corazón giratorio» y las «Ghost Estates»

Julia Schulz-Dornburg, Ruinas modernas; una topografía del lucro
[Àmbit Servicios Editoriales, 2012]
Los más "veteranos" que entran por aquí ya saben que a G.U. siempre le ha interesado el asunto de todas esas urbanizaciones que se construyeron en España al amparo de la burbuja inmobiliaria de la primera década de este siglo. Lo que se ha dado en llamar "Ruinas modernas". Hizo muchas fotografías de eso, pero ahora no las encuentra.
San Juan de los Terreros (Murcia), urbanización "Mar Tirreno" / [granuribe50, (12/9/2019)]
Urbanización Las Lamparillas, Fortuna Hills (Fortuna, Murcia) / [Fotografía: Julia Schulz-Dornburg]
Dimos cuenta de ello varias veces. Pero no pensábamos entonces que ese fenómeno fuera global. Sólo creíamos que en este país de pillos y sinvergüenzas todo era posible.
Urbanización Las Lamparillas, Fortuna Hills (Fortuna, Murcia) / [Fotografía: Xavier Ferrer Chust]
"Calle Melancolía" / [Fotografía: Inmaculada Martínez Moratalla]

Sin ir más lejos, nunca se planteó G.U., persona poco informada, que Irlanda hubiera sufrido esa enfermedad, pero elevada al cubo. Con una diferencia importante: donde aquí se urbanizaba cualquier secarral, allí eran terrenos más verdecitos sin necesidad de riego artificial. Allí llaman a esas urbanizaciones fantasma Ghost Estates.
[Fotografía: Nicholas Grundy]
Ahora uno entretiene su tiempo leyendo buenas novelas que reflejan bien la Irlanda de entonces. Cierto es que allí se tomaron decisiones drásticas a partir de 2012: destruir todo aquello que fuera insalvable o no tuviera recorrido. Aquí, a día de hoy, uno viaja poco ahora por España y no sabe cómo está el asunto.

Donal Ryan, Corazón giratorio (portada)
[Sajalín Editores , 2019]
La novela que está leyendo, Corazón giratorio, de Donal Ryan, trata de eso. Utiliza 21 monólogos independientes que recuerdan vagamente a la novela Mientras agonizo, de William Faulkner (1930). Por tanto, no es un invento suyo esta manera de narrar, pero Ryan lo hace muy bien. En el caso que nos ocupa, cada vecino ofrece su propia perspectiva sobre los mismos hechos, logrando construir un mosaico humano "hecho de deshechos", valga la redundancia. Una gente que está hecha polvo, hablando en plata. Un hilo fino entreteje algunas de las historias, todas ellas un punto desesperanzadas.
Carriglas / [Fotografía: Nicholas Grundy]
Un Estado que apostó doble contra sencillo al crecimiento desbocado, el ansiado maná inmobiliario como alimento de salvación, el beneficio galopante que acabaría por llegar incluso hasta los bolsillos más modestos. Están bastante bien construidos estos breves monólogos. Mostramos dos fragmentos de uno de ellos:
[Donal Ryan, Corazón giratorio; Sajalín Editores, 2019; pág. 47]
Casi todos ellos modulan la expresión con acierto, según sea el personaje, formando entre todos un hilo argumental sólido y bien trabado, en nuestra modesta opinión. El estilo enérgico que recorre todos los monólogos refuerza el mensaje: son voces de cabreo, desconfiadas, cargadas de rencor que se dispara en distintas direcciones, sobre todo hacia el constructor huido y no sabemos si arruinado. Pero hay un cierto humor.
[Donal Ryan, Corazón giratorio; Sajalín Editores, 2019; pág. 48]
Nada más lejos de la intención de este bloguero la de recomendar ningún libro a unos lectores indeterminados. Y ni mucho menos una novela. Eso es un arma que carga el diablo. A cada uno le gusta lo que le gusta. Por tanto, se limita a dar constancia de lo que está leyendo actualmente, una época en la que no lo está pasando demasiado bien.
Ghost Estate en Irlanda, Los canales de Keshcarrigan / [Fotografía: Valérie Anex]
Battery Court / [Fotografía: Valérie Anex]
The Waterways (Castlebar) / [Fotografía: Chris Maddaloni]