viernes, 12 de junio de 2026

Un modesto homenaje a David Hockney (DEP)

David Hockney, Mi madre en 1982
Es bien cierto que incluso los pintores del siglo XIX ya hicieron un cierto uso de la fotografía, pero esta práctica se divulgó mucho más recientemente como medio para lograr nuevos efectos plásticos.

En efecto, llegó un momento en que los artistas se valieron del medio de la fotografía para crear efectos que anteriormente estaban reservados a pintores. Este es el caso de David Hockney (1937-2026), que usó su vieja cámara Polaroid para obtener imágenes múltiples que nos recuerdan un poco a ciertos cuadros cubistas, como algunos de los de Picasso. El retrato que hizo de su madre es un mosaico de imágenes tomadas desde ángulos ligeramente distintos que al mismo tiempo registran el movimiento de su cabeza. Luego se ha visto mucho eso, pero él fue de los primeros en hacerlo.
David Hockney, Mis padres (1977)
Pero retrató a sus padres otras veces, como ésta de la Tate Gallery. A G.U. le gusta.
Un visitante delante de A Bigger Splash y A Lawn Being Sprinkled (1967) / [Fotografía: AFP]
David Hockney, Pool with two figures (1972)
David Hockney, Beverly Hills Housewife (1966)
Siempre relacionamos a David Hockney —por ser sus obras más conocidas— con esas piscinas azules, palmeras, jardines con césped, naturaleza, cosas así, fruto de sus largas estancias en California. Son símbolos de placer hedonista, muy ligados al Pop Art, pero reflejan una indefinible melancolía; son imágenes hieráticas, detenidas en el tiempo.
Davis Hockney, Mr. and Mrs. Clark and Percy (1971)
Pero no sólo hubo piscinas en la pintura de Hockney. Sus cuadros se detuvieron también en numerosos interiores: habitaciones, estudios, ventanas, sofás, alfombras, plantas y objetos decorativos que parecen extensiones de quienes los habitan.



David Hockney posa en la Royal Academie ante The arrival of Spring in Woldgate (2011)
[Fotografía: Facundo Ariizabalaga (EFE)]


En su obra tardía, Hockney se concentra en el paisaje. Primero fue en su Yorkshire natal, al que regresó en 2005 para pintar caminos, árboles, campos, lluvia y una luz cambiante que lo devolvía, también en sentido psicoanalítico, a los paisajes de su infancia. Y empezó a utilizar el Ipad como complemento del lienzo La llegada de la primavera en Woldgate. Como en estas obras: 
David Hockney en la muestra de 51 obras realizadas con Ipad / [Fotografía: Luis Alberto García]
Obras donadas por David Hockney a la Tate Gallery / [Jeff Moore / Alamy Stock Photo (Alamy Stock Photo)]
No sabemos lo que diría ahora, con lo del Ipad y todo eso, pero lo cierto es que E.H. Gombrich escribía hace ya muchos años en su afamada La Historia del Arte lo siguiente:

«Lo que estas tendencias recientes nos han vuelto a dejar en claro es que en arte, al igual que en vestimenta o decoración, hay vaivenes del gusto. Es innegable que muchos de los viejos maestros que admiramos, y hasta muchos estilos del pasado, fueron despreciados por críticos sensibles y bien preparados de generaciones anteriores. Así son las cosas. Ningún crítico ni historiador puede estar totalmente libre de prejuicios, pero creo que es erróneo sacar la conclusión de que los valores artísticos son completamente relativos. Bien es verdad que raramente nos detenemos a buscar los méritos objetivos de obras o estilos que no nos atraen a primera vista. Pero esto no demuestra que nuestras apreciaciones sean enteramente subjetivas. Sigo convencido de que somos capaces de reconocer la maestría en arte, y que este reconocimiento tiene poco que ver con nuestros gustos personales. A un lector de este libro puede gustarle Rafael y no gustarle Rubens, o a la inversa, pero el libro habría fracasado en su propósito si sus lectores no reconocieran también que ambos eran maestros muy destacados».




Para acabar este breve homenaje, adjuntamos un vídeo de YouTube de la incansable Inés Vigo, con bastantes obras de David Hockney anteriores a su última etapa (DEP).

jueves, 11 de junio de 2026

A León XIV le sale un serio competidor en Canarias

 DEDICADO A ORLANDO, QUE ESTÁ PLENO DE FERVOR Y ENTUSIASMO

[Madrid / Fotografía: EFE/Rodrigo Jiménez (9/6/2026)]
[Puerto de Arguineguín, Gran Canaria / Fotografía: Arcadio Suárez/Canarias7 (11/6/2026)]

lunes, 8 de junio de 2026

La reaparición de Puchi: ¿hablará catalán León XIV?

«Que se vean las esteladas y que se escuchen las voces y los silbidos de protesta contra renacimiento del catolicismo franquista, opresor de minorías y cómplice de crímenes contra la humanidad. El catalán es la lengua propia de Cataluña, sin la que no se explica ni Gaudí ni la Sagrada Familia. Omella ha preferido hacer caso a Aznar («lo que pueda hacer, que lo haga») antes que ser fiel a la encíclica que acaba de publicar León XIV: «La promoción del bien común nunca puede separarse del respeto al derecho de los pueblos a existir, a custodiar su propia identidad y contribuir con su propia originalidad a la familia de las naciones. Cualquier intento o proyecto de eliminar o someter a una nación es gravemente inmoral y, por tanto, inaceptable». Rascas un poco, y el espíritu de la Inquisición Española aparece enseguida». @Pontifex
[Bueno, al respecto de la Inquisición Española que cita Puchi —un sujeto culto donde los haya— una pequeña acotación: El papa Gregorio IX creó la Inquisición pontificia en 1231. En 1232, el rey Jaime I de Aragón y el teólogo catalán San Raimundo de Peñafort impulsaron su aplicación en sus territorios. En 1249, el papa Inocencio IV consolidó legalmente el tribunal mediante la bula Inter alia. El asunto se debía a la expansión de la herejía de los cátaros. La institución respondía a intereses políticos y eclesiásticos de las élites, no a una petición del pueblo. La Corona de Castilla no adoptó esta institución medieval porque no tuvo focos de herejía cátara significativos. Su objetivo principal no eran los cátaros, sino perseguir a los judeoconversos sospechosos de judaizar en secreto. La Inquisición llegó a Castilla después,en 1478, mediante la bula Exigit sincerae devotionis del papa Sixto IV, solicitada directamente por los Reyes Católicos, n tampoco por el pueblo. Su objetivo principal no eran los cátaros, sino perseguir a los judeoconversos, un punto sospechosos].

Escribe Guillem Bota: 

«Llega León XIV a un país que no hay por dónde cogerlo, con un partido en el Gobierno al cual no le queda casi nadie limpio de corrupción y con unos ciudadanos cada día más pobres, aunque de vez en cuando pretendan convencernos de lo contrario con estadísticas, indicadores y números. Puestos a estar todos hundidos en la mierda, lo está hasta la prensa, que lo primero que le preguntó al líder de la Iglesia católica en el mundo, fue si es del Barça o del Real Madrid, así, dejando claro cuáles son los temas que más importan a los españoles. Tras preguntarle por su equipo de fútbol favorito, los hubo después que se interesaron por otra cuestión teológica fundamental: si cuando recale en Barcelona hablará en catalán».

sábado, 6 de junio de 2026

Sobre «Corazón giratorio» y las «Ghost Estates»

Julia Schulz-Dornburg, Ruinas modernas; una topografía del lucro
[Àmbit Servicios Editoriales, 2012]
Los más "veteranos" que entran por aquí ya saben que a G.U. siempre le ha interesado el asunto de todas esas urbanizaciones que se construyeron en España al amparo de la burbuja inmobiliaria de la primera década de este siglo. Lo que se ha dado en llamar "Ruinas modernas". Hizo muchas fotografías de eso, pero ahora no las encuentra.
San Juan de los Terreros (Murcia), urbanización "Mar Tirreno" / [granuribe50, (12/9/2019)]
Urbanización Las Lamparillas, Fortuna Hills (Fortuna, Murcia) / [Fotografía: Julia Schulz-Dornburg]
Dimos cuenta de ello varias veces. Pero no pensábamos entonces que ese fenómeno fuera global. Sólo creíamos que en este país de pillos y sinvergüenzas todo era posible.
Urbanización Las Lamparillas, Fortuna Hills (Fortuna, Murcia) / [Fotografía: Xavier Ferrer Chust]
"Calle Melancolía" / [Fotografía: Inmaculada Martínez Moratalla]

Sin ir más lejos, nunca se planteó G.U., persona poco informada, que Irlanda hubiera sufrido esa enfermedad, pero elevada al cubo. Con una diferencia importante: donde aquí se urbanizaba cualquier secarral, allí eran terrenos más verdecitos sin necesidad de riego artificial. Allí llaman a esas urbanizaciones fantasma Ghost Estates.
[Fotografía: Nicholas Grundy]
Ahora uno entretiene su tiempo leyendo buenas novelas que reflejan bien la Irlanda de entonces. Cierto es que allí se tomaron decisiones drásticas a partir de 2012: destruir todo aquello que fuera insalvable o no tuviera recorrido. Aquí, a día de hoy, uno viaja poco ahora por España y no sabe cómo está el asunto.

Donal Ryan, Corazón giratorio (portada)
[Sajalín Editores , 2019]
La novela que está leyendo, Corazón giratorio, de Donal Ryan, trata de eso. Utiliza 21 monólogos independientes que recuerdan vagamente a la novela Mientras agonizo, de William Faulkner (1930). Por tanto, no es un invento suyo esta manera de narrar, pero Ryan lo hace muy bien. En el caso que nos ocupa, cada vecino ofrece su propia perspectiva sobre los mismos hechos, logrando construir un mosaico humano "hecho de deshechos", valga la redundancia. Una gente que está hecha polvo, hablando en plata. Un hilo fino entreteje algunas de las historias, todas ellas un punto desesperanzadas.
Carriglas / [Fotografía: Nicholas Grundy]
Un Estado que apostó doble contra sencillo al crecimiento desbocado, el ansiado maná inmobiliario como alimento de salvación, el beneficio galopante que acabaría por llegar incluso hasta los bolsillos más modestos. Están bastante bien construidos estos breves monólogos. Mostramos dos fragmentos de uno de ellos:
[Donal Ryan, Corazón giratorio; Sajalín Editores, 2019; pág. 47]
Casi todos ellos modulan la expresión con acierto, según sea el personaje, formando entre todos un hilo argumental sólido y bien trabado, en nuestra modesta opinión. El estilo enérgico que recorre todos los monólogos refuerza el mensaje: son voces de cabreo, desconfiadas, cargadas de rencor que se dispara en distintas direcciones, sobre todo hacia el constructor huido y no sabemos si arruinado. Pero hay un cierto humor.
[Donal Ryan, Corazón giratorio; Sajalín Editores, 2019; pág. 48]
Nada más lejos de la intención de este bloguero la de recomendar ningún libro a unos lectores indeterminados. Y ni mucho menos una novela. Eso es un arma que carga el diablo. A cada uno le gusta lo que le gusta. Por tanto, se limita a dar constancia de lo que está leyendo actualmente, una época en la que no lo está pasando demasiado bien.
Ghost Estate en Irlanda, Los canales de Keshcarrigan / [Fotografía: Valérie Anex]
Battery Court / [Fotografía: Valérie Anex]
The Waterways (Castlebar) / [Fotografía: Chris Maddaloni] 

martes, 2 de junio de 2026

Unas aves van y otras vienen. "La vida sigue igual"

G.U. tiene ya la ventana abierta y está escuchando mientras escribe estas modestas líneas a un mirlo cantando, ensayando nuevos trinos, es joven aún. Sabemos que los mirlos afincados en Cataluña apenas emigran, pero lo cierto es que permanecen callados muchos meses. Los tiempos están cambiando, The times are changing, como cantaba Bob Dylan, y muchas aves ya no saben si emigrar o no, quizá porque no saben lo que se van a encontrar allí donde vayan. No lo sabemos, ya que no somos ornitólogos.
Abubilla en la portada de 125 ocells de Catalunya
Por cierto, la abubilla o puput (en catalán) suele venir por aquí en marzo y marcharse en octubre, más allá del Sáhara, pero ahora se lo piensa más. En fin, como cantaba un tipo bastante lejano a Bob Dylan, hablamos de Julio Iglesias, la vida sigue igual. Y en el mundo aviar así es, en esta época unos se van (el jilguero, por ejemplo), otros vienen (golondrinas, vencejos y aviones, sin ir más lejos) y otros deciden quedarse, como parece ser el caso de los mirlos, pero también de aves de aguas someras y zancudas, como ánades o garcetas. Debe de ser duro viajar tanto, pero... "la vida sigue igual".
Los 125 pájaros de Cataluña "que cal conèixer" (que hay que conocer), según Toni Llobet y José Luis Copete
En fin, en Cataluña, en un momento u otro, están por aquí del orden de 125 aves, como señala la guía adjunta. Es difícil conocerlas todas, pero que sepan ustedes que existen. Quizá las hay muy comunes, de esas que vemos todos los días por ciudades o campos, y otras que ya son para especialistas, "nivel avanzado", esos sujetos que van a los deltas y humedales vestiditos de escaqueo y con unos prismáticos de 10x42 y teleobjetivos de 600 mm o más (y te hacen callar si hablas alto). No es el caso de G.U., ciertamente. 
Algunas de las aves más comunes en Cataluña en secarrales
Algunas de las aves más comunes en Cataluña en humedales
Sin embargo, G.U. recuerda que hace ya tiempo estrenaba un superobjetivo muy bueno en el Delta del Ebro, y estaba retratando aves zancudas y flamencos en una bassa. Un rústico sujeto que iba en una especie de tractorcillo le paró y le exigió velar el carrete, a la voz de "Estem fins als collons d'aquests ecologistes de merda, que fan fotos i després surten a les revistes de natura" (o sea: "Estamos hasta los cojones de estos ecologistas de mierda, que hacen fotos y después salen en las revistas de naturaleza"). G.U., que no es ecologista de mierda ni de nada, pero que le gusta hacer fotos y le llevaba medio metro de altura a ese tipo, le dijo "¡No me da la gana!", y ese individuo marchó pitando.

Si eso ocurría hace veinte años, en que no iba casi nadie al Delta, qué no será ahora...

jueves, 28 de mayo de 2026

Casto Fernández-Shaw, «Cortijos y Rascacielos» y G.U.

Nos lo preguntan en cuanto salimos a la calle, es lo que tiene la popularidad adquirida vía Blogger. "¿Cómo no dice nada de lo que está pasando?". ¡Aparten de mí este cáliz!, no quiero saber nada de esos asuntos, no quiero líos con mis (¿numerosos?) seguidores. Descartado ese turbio lodazal, cambiando de tema: "¿Cómo se le ocurrió, G.U., estudiar Arquitectura, siendo así que no se ha dedicado luego a ello?". Respuesta: pues, hablando de ello, vamos con ello, aunque en este blog ya ha quedado explicado alguna vez
Cine Coliseum (Gran Vía, Madrid) en el edificio Coliseum, 1930
[Casto Fernández-Shaw, Pedro Muguruza]
Cine Coliseum (Gran Vía, Madrid) en el edificio Coliseum, 1930
[Casto Fernández-Shaw, Pedro Muguruza]
Casto Fernández-Shaw, Edificio y Cine Coliseum, sección longitudinal
Hagamos un poco de "memoria histórica". Cuando Casto Fernández-Shaw (1896-1978) acabó el bachillerato, su familia le preguntó entonces al zagal: "¿qué quieres estudiar?".  Ingeniero de Minas, porque me gusta la física, la química, los minerales, inventar aparatos... Se presentó y recibió una tremenda calabaza en el primer curso. "¿Y ahora qué, Casto?". Pues… me gusta viajar, ver mundo, quiero ser viajante de comercio.  "Pero tú, con tus notas y sabiendo dibujar, ¿por qué no estudias Arquitectura?".

Y eso hizo, estudió esa carrera y acabó siendo un arquitecto muy bueno. ¡Ojo! Tuvo la suerte de tener como profesores a algunos grandes arquitectos del momento, como Antonio Palacios, Aníbal Álvarez, Pedro Muguruza, etc. Así cualquiera... Eso era en 1913. 
Casto Fernández-Shaw, proyecto para el aeropuerto de Madrid Barajas (1929)
Casto Fernández-Shaw, proyecto para el aeropuerto de Madrid Barajas (1929)
Tuvo la mala pata en sus comienzos de competir nada menos que con el gran Luis Gutiérrez Soto para el concurso del Aeropuerto de Barajas, al que se presentó con un aerodinámico diseño con planta en forma de avión. Era creativo, innovador, pero muy caro construir eso y perdió el concurso. Ojo, el de Gutiérrez Soto (ya hemos hablado aquí) era muy bueno también (ese arquitecto nos gusta mucho).
Luis Gutiérrez Soto, primer aeropuerto de Madrid Barajas (1931)
Luis Gutiérrez Soto, primer aeropuerto de Madrid Barajas (1931)

Nº 11 de la revista Poesía / Pop-up de la gasolinera Porto Pi en ese número 11
[granuribe50]
Sigamos. ¿A qué viene esto?, se preguntarán algunos de ustedes (pocos). Para empezar, G.U. ha estado hojeando (con "h") un ejemplar de la magnífica (maravillosa) revista Poesía, fundada en 1978, que dirigía el editor y diseñador gráfico Gonzalo Armero.
Portada del nº 15 de la revista Poesía, con la portada de algunos ejemplares anteriores
En el nº 11 dedicaba casi media revista a Casto Fernández-Shaw, con un bonito pop-up desplegable de la gasolinera Porto Pi, en la calle Alberto Aguilera (Madrid), que, aunque con variaciones, no es Arquitectura Inexistente, sino que todavía existe. Aquí la tienen.
Proyecto de "Estación de Servicios para Autos", de Casto Fernández-Shaw (1927)
[Revista Poesía, nº 11]
Proyecto de "Estación de Servicios para Autos", de Casto Fernández-Shaw (1927)
[Revista Poesía, nº 11]
La gasolinera Porto Pi, fotografía de la época
En efecto, aunque a alguno de ustedes le pueda parecer mentira, la gasolinera Porto Pi de Fernández-Shaw no es Arquitectura Inexistente, que diría nuestro colega F.C. ¡Aún existe!, a pesar de haber sufrido múltiples avatares, que en 1977 desembocaron en que acabara con sus huesos en tierra, recogidos por un camión camino del vertedero.

Por fortuna, el revuelo social, impulsado principalmente por indignados estudiantes de arquitectura, hizo que el Ay Untamiento de Álvarez del Manzano reconsiderara el asunto en 1996. De modo que se reconstruyó respetando los elementos arquitectónicos inspirados en la ingeniería naval y aeronáutica de esta estructura, añadiendo un sótano.
La gasolinera Porto Pi (Alberto Aguilera, Madrid), de Casto Fernández-Shaw, ¡no ha desaparecido aún!"
A raíz de todo este asunto, hemos escudriñado un poco en la vida de Fernández-Shaw, descubriendo que él fue precisamente el fundador de la revista "Cortijos y Rascacielos". 

Cortijos y Rascacielos, nº 1 (1930)
Proyecto para Madrid Barajas, de Casto Fernández-Shaw
Cortijos y Rascacielos nº 4 (1931)
Real Club Náutico de San Sebastián, de Aizpurúa y Labayen
En este número, Casto Fernández-Shaw comenta: «Los ventanales continuos, de acero, las terrazas y tantos más elementos de la construcción moderna, son utilizados por estos arquitectos con una completa ponderación y acierto, y son acreedores por esto y por el empeño por proteger cuanto de moderno se hace en arquitectura en nuestro país, nuestras felicitaciones más sinceras». Obviamente, se refiere a los arquitectos Aizpurúa y Labayen, autores del proyecto del Real Club Náutico de San Sebastián (1929).
Real Club Náutico de San Sebastián (1929), Aizpurúa y Lavayen, arquitectos / [granuribe50 (4/4/2019)]
¡Amigos! Aquí liga todo con lo que G.U. explicaba en este blog. Allí hablaba entonces de esa revista. La tenía en casa nuestro padre, que añadió algunos números a la heredada del abuelo, y uno ha conservado esos ejemplares muchos años. Ya no, por desgracia.
[granuribe50]
Era una maravilla, que le descubrió cosas que le gustaron mucho; arte grecorromano, viviendas rurales, arquitectura popular y de vanguardia (entonces G.U. no sabía que eso era ni "de vanguardia" ni "racionalista"), rascacielos, que eso sí que empezaba a saberlo. Pues bien, fue esto lo que acabó de decidirle, además de lo ya explicado otras veces.
[granuribe50]
ladigitaldelreina.museoreinasofia: Números completos de Cortijos y Rascacielos. 

Y esto es todo, quizá así quede saciada su curiosidad, visto que luego no se dedicó a eso sino a la enseñanza, pero eso ya ha sido contado también en estas páginas.