domingo, 29 de marzo de 2026

Domingo de Ramos, Giotto y la capilla Scrovegni

En algunos lugares, la celebración del Domingo de Ramos ha quedado chunga por el viento y la lluvia. Nos cuentan que en Ibiza, sin ir más lejos. Mala pata, porque suele ser un día hermoso. Allí se celebra bastante la salida de "la Borriquita", como llaman a esa procesión, pero ha tenido que suspenderse.
Giotto, Entrada de Jesús en Jerusalén. (Fresco de 200 x 185 cm). Capilla de los Scrovegni (Padua), 1302
Según cuenta el Evangelio según San Mateo (Mateo Mt 21, 8-11), tal día como hoy, la multitud alfombró el camino con sus mantos; algunos cortaban ramas de árboles y alfombraban la calzada. Al entrar en Jerusalén, toda la ciudad se sobresaltó preguntando: «¿Y quién es este sujeto?», o algo así.

Ojo, lo de "sujeto" no lo dice Mateo, sino G.U., quien a su vez les pregunta: ¿Entrarían tan panchos como Jesús, sabiendo que los vítores se tornarán en cabronadas, con perdón, hasta llevarles a la cruz?
Capilla de los Scrovegni (Padua)
Ahora hablemos de arte. En el gótico tardío, ya en la transición al primer Renacimiento, la escultura y la pintura ya no son tan hieráticas como las del arte bizantino. Adquieren vida. Su obra marca el paso decisivo del arte medieval al arte moderno, al abrir el camino hacia el naturalismo que culminará en el Renacimiento. Amigos, aquí tenemos a Giotto, un "monstruo", en la capilla de los Scrovegni, en Padua, que está a unos 40 kilómeros de Venecia.  Al verla desde fuera, nadie diría lo que tiene dentro...
Giotto. Capilla Scrovegni (Padua), 1302
Hay que prepararse: a los amantes del arte les puede dar un síncope al entrar. En esta capilla, Giotto "inaugura" en 1302 el "trecento". Pinturas silenciosas, pero dotadas de majestad y colorido, con unos azules que nos embelesan. Hemos escogido a Giotto porque tiene uno de sus frescos dedicado a la entrada de Jesucristo en Jerusalén, el día que los cristianos llamamos "Domingo de Ramos", que abren la Semana Santa. Es la primera imagen que adjuntamos. Pero la excusa podría ser otra... otro día.
Giotto. Capilla Scrovegni (Padua), 1302
Se la hemos señalado con una flecha para que se sitúen acerca de dónde está la pintura en cuestión.
Giotto. Capilla Scrovegni (Padua), 1302
La pintura al fresco de la que hablamos está mirando la nave a la cabecera a mano izquierda. Pero si nos situamos allí y miramos hacia la entrada, se ve un poco a la derecha y nos encontramos con esto:
Giotto. Capilla Scrovegni (Padua), 1302
Las figuras de Giotto tienen volumen, peso y parecen ocupar un espacio real, empezando a alejarse ya de la planitud medieval. Muestran sentimientos reconocibles y eso humaniza las escenas religiosas.

De hecho, fue muy popular y altamente reconocido en su propia época, algo bastante excepcional para un artista medieval. Aunque no es todavía ni mucho menos la perspectiva geométrica renacentista de Piero della Francesca, Brunelleschi o Masaccio, se intenta crear una cierta profundidad mediante la composición, la arquitectura y la disposición de las figuras, unas solapando a otras. Además, sus frescos cuentan historias de forma comprensible, casi como secuencias visuales. Todo esto (más la utilización del color) lo convierte en un precursor del "Quattrocento".

sábado, 28 de marzo de 2026

¡Dejen ya de tocar las manillas al reloj!

Viñeta de El Roto (28/3/2026)
Una enorme ventaja de los relojes de sol, como ya se pueden imaginar ustedes, es que no cambian de hora automáticamente cuando se realiza el cambio de horario, ese que molesta al reloj de "El Roto".

Marcan la hora solar local, basándose únicamente en la posición del sol, por lo que muestran una hora "real" o constante, sin ajustes artificiales. En esta época, cuando los relojes de pulsera se adelantan, el reloj de sol puede parecer una hora "lento", ya que sigue la luz solar, no la norma legal. Si el gnomon (o sea, la pieza que da sombra) está bien alineado, su sombra arrojada marcará fielmente la hora solar. (Ojo al dato: no somos expertos en el asunto, como M.C.).
Capitel jónico y reloj de sol en el Templo de Apolo, Pompeya
El problema es que tampoco te puedes fiar mucho de esa sombra. No sabemos cómo va el encontrado en Pompeya, pero el caso es que un reloj (hay dos) de la masía de Can Rosés, al lado de casa, marcaba el viernes la hora que ven en la foto inferior y ésta se hizo a las 14:19, más cerca del "2" que del "1".
Barcelona, Masía de Can Rosés, en el barrio de Les Corts (26/3/2026; 14:19 horas) / [granuribe50]

viernes, 27 de marzo de 2026

No inquietarse: en España tenemos centros comerciales

Al hilo de la entrega de ayer, por favor, no se inquieten (y no se mareen al ver las fotos). En España hay muchos de esos Shopping Centers inspirados en el feliz invento de Víctor Gruen, ya saben a qué nos referimos. Los hay de muchos tipos. Aquí sólo seleccionamos doce de los que están cubiertos, muchos de ellos con una zona central iluminada por lucernarios. Hemos escogido al azar algunos. 

Los hay en las ciudades y también fuera de ellas, pero el diseño es similar. Hay más, sí, pero no le pregunten a G.U. dónde están los de las imágenes adjuntas. No conoce "en vivo y en directo" ninguno de ellos, salvo el de la 6ª imagen, la Illa Diagonal. ¡Espabilénse ustedes si les interesa acudir a alguno!
Y eso que no contamos esos que están al aire libre y que se presentan como simpáticos pueblecitos. En Barcelona tenemos La Roca Village, en Madrid Las Rozas Village y es de suponer que en otros muchos lugares hay centros de este estilo, en los que a uno le parece estar paseando por un amigable pueblín (alguno de ese tipo ya lo inventó Víctor Gruen, ojo). Nos hemos dedicado sobre todo a los que siguen el modelo cubierto del susodicho Gruen, al que podríamos nominar a título póstumo «Premio Nóbel del Consumismo», aunque eso no sea posible (nunca se le otorgará ya a Javier Marías el de Literatura...).

jueves, 26 de marzo de 2026

Víctor Gruen, "inventor" de los centros comerciales

No descubrimos nada nuevo si afirmamos que la 2ª guerra mundial fue el motor que transformó EEUU en la máxima potencia económica, tecnológica y militar de la segunda mitad del S.XX. "Pocas" muertes de soldados (400.000 versus 15 millones de europeos), ni una sola ciudad devastada ("cero patatero") y diseño, fabricación y venta de armas a porrillo, contando además para todo eso con el talento que aportaron los exiliados judíos, bastantes de ellos de mente más que privilegiada.

Sello conmemorativo del Baby Boom en EEUU

La economía, a diferencia de los años treinta, empezó a "ir como un cohete" (a semejanza de la actual de España 😉). Se produjo un baby boom tremendo. Se crearon muchas autopistas; los coches estaban relativamente bé de preu. También los créditos eran baratos, especialmente para los "veteranos" de la guerra. Tan es así que muchos empezaron a poblar urbanizaciones fuera de las ciudades, de esas de casa con jardín (las que vemos habitualmente en muchos telefilms americanos), en un entorno más saludable para los niños, alejados del barullo urbano. Todo muy bien pero... what is the problem?

Los hombres trabajando y las mujeres en la parcela (pocas trabajaban fuera de casa); aquello era un rollo, sin tiendas ni cines ni terrazas de cafeterías ni lugares de esparcimiento en los que relacionarse con otros seres humanos en todo el puñetero día, ni siquiera el fin de semana. (¡Y sin móvil!).
Víctor Gruen, observando unos planos de urbanizaciones en su despacho

Y aquí entra en juego el talento visianario de Víctor Gruen, un buen arquitecto vienés de origen judío que escapó del nazismo (su nombre original era Viktor David Grünbaum, pero lo cambió en EEUU), más listo que el aire. Es el que luego desataría lo que se ha dado en llamar «Transferencia Gruen». Veamos:

Él fue quien diseñó en 1956, se cumplen setenta años, el que se ha considerado siempre el primer gran centro comercial (Shopping Center) cubierto del mundo, el Southdale Center, en Edina (Minnesota).

Exterior del Southdale Center (1956), diseñado por Víctor Gruen
Lo imaginó como un espacio habitable y acogedor, que animara a la gente a echarle horas allí, a llevar a los niños, a pasear, a comprar y a relacionarse un poco con los ignotos vecinos de urbanización.
Interior del Southdale Center (1956), diseñado por Víctor Gruen
Luz natural en una gran plaza con lucernarios, vegetación, "música ambiental", terrazas de cafeterías con sombrillitas, tiendas muy diversas, supermercado, cine, espacios para juegos infantiles, etc.
Interior del Southdale Center (1956), diseñado por Víctor Gruen
Interior del Southdale Center (1956), diseñado por Víctor Gruen
Un entorno atractivo que se convirtió en un espacio de ocio y de ventas, ya que se acaba comprando hasta lo que no se necesita para nada. ¡Un éxito! Es lo que se ha llamado «Efecto —o Transferencia— Gruen». Surgieron como setas en EEUU, un modelo que se exportó a Europa, ya saben...

Dibujo del proyecto del Southdale Center (1956), diseñado por Víctor Gruen
En fin, Víctor Gruen, el que desató el antes citado «Efecto Gruen», un tipo al que no encontraréis en los libros y enciclopedias de arquitectura equiparado a Frank Lloyd Wright, Mies van der Rohe o incluso a otro grande, Richard Neutra, pero, en otro plano muy distinto, casi tan influyente como ellos.

sábado, 21 de marzo de 2026

Un modesto homenaje a la «Música Antigua»

21 de marzo de 2026, Early Music Day 2026
Hay días en que uno, sin saber bien por qué, acude a la zona de su casa donde guarda los discos de esos etiquetados genéricamente como de "Música antigua"; un cajón de sastre en el que caben varios siglos (y que acaba en lo que se conoce como "barroca"; ya saben, Vivaldi, Bach, Haendel, etc).

Hoy en día hay gente muy buena que "explora" (como dicen nuestros politiquillos al uso) o interpreta ese tipo de músicas; mucha de ella es muy joven, recién salida de los conservatorios. Eso está bien, me gusta. Son melodías un poco primitivas, si se quiere, pero qué placer me produce disfrutarlas precisamente hoy, no en vano es el "Early Music Day 2026" (Día de la Música Antigua 2026).

Michael Praetorius (1571-1621),  Dances from Terpsichore / Voices of Music / [17 de diciembre de 2016]
[Ballet, 0:00 / Courante, 1:46 / Spagnoletta, 3:09 / Volte, 5:12 / Pavane 6:08 / Bourée 7:40]

Michael Praetorius (1571-1621) fue un músico alemán de finales del S.XVI - principios del XVII que encanta a G.U., un "carroza", ya saben (dicho sea sin ningún rubor, ya que lo tiene muy asumido).

Sigamos. Praetorius era un coleccionista de melodías de su tiempo, al igual que los musicólogos de finales del siglo XIX y principios del XX que recopilaban canciones y bailes de diferentes países. Planeó ocho volúmenes de estas obras, pero solo terminó uno: su libro de danzas instrumentales francesas Terpsichore, el nombre de la musa de la danza, libro que data de 1612. Muy bueno.

viernes, 20 de marzo de 2026

Claude Monet y el inicio de la primavera

Hoy, exactamente a las 15:46, horas acaba de empezar la primavera. ¡Celebramos con Monet su inicio!
Claude Monet, Un huerto en la primavera, 1886 (Fitzwilliam Museum de la Universidad de Cambridge)
Claude Monet, Primavera en el Sena, 1878 (Museo Nacional de Arte, Arquitectura y Diseño de Noruega)
Claude Monet, Campos en primavera, 1887 (Staatsgalerie de Stuttgart)
Los pintores impresionistas cuyas obras se reproducen con mayor frecuencia suelen ser aquellos que crearon unas piezas que, por los motivos que fueren, se han acabado convirtiendo en iconos de la cultura popular y del mercado de láminas y carteles decorativos.
Claude Monet, Le pont japonais et le bassin aux nénuphars (1899), Giverny
(Philadelphia Museum of Art, Philadelphia)
Claude Monet es sin duda alguna el líder en este ámbito. Su obra Impresión, Sol naciente es una de las imágenes más replicadas de la historia del arte. Sus series de Los nenúfares y el Puente japonés son pilares también en el mercado de reproducciones. Los nenúfares también florecen en primavera...
Diferentes medidas de reproducción de Campos en primavera, 1887de Claude Monet
(Staatsgalerie de Stuttgart)
Pero también las reproducciones sobre el emerger de la primavera en el río Sena y alrededores. No es raro, en efecto: Monet ha reflejado la primavera en las orillas del Sena y en las cercanías de París de manera extraordinaria. Mucha gente escoge esta lámina para decorar el salón de su casa y la hay en diferentes medidas, según sean sus necesidades. Este bloguero no suele ser muy partidario de esas cosas, pero comprende que sobre gustos y colores...

Además, puestos a escoger, G.U. piensa que prefiere esto a ciertas obras más recientes, en general abstractas, aunque sean más guays y más modelnas. Siempre se ha preguntaba por qué en las casas de los progres que conocía, los cuadros (o reproducciones) colgados en las paredes eran casi siempre abstractos. ¿Será porque al faltar "criterios de evaluación" era más difícil saber si son buenos o malos?

miércoles, 18 de marzo de 2026

Política, Cataluña, Fútbol, Barça y Guardiola

Que «el Barça és més que un club», lo sabemos desde hace tiempo. No recordamos quién inventó esa frase. Quizá fuera Manuel Vázquez Montalbán, un acreditado barsista. Otros, como un sujeto llamado Clemente, la solían prolongar así: «es más que un club; es un puticlub». Nosotros no llegamos a eso.
Pujol votando a Laporta en las elecciones del Barça / Laporta celebrando un título en su yate
Pero que es más que un club nos lo acabó de acreditar Jordi Pujol el otro día (recordemos: el sujeto que vació de fondos Banca Catalana, "per Catalunya"). No va a declarar a ninguna parte, debido a su delicado estado de salud, pero ha "perdido el culo" (con perdón) por ir a votar para las elecciones a la presidencia del Barça al bien alimentado Laporta, otro sujeto que dice anteponer Cataluña y el Barça a todo lo demás. [Xavier Salvador, director de Crónica Global, nos recordaba la lógica sentimental del barcelonismo: "pot ser que Laporta sigui un lladregot, un fill de puta; però és el nostre fill de puta"].
Guardiola el día que llegó a Manchester, dispuesto a aprender inglés / Guardiola tras la derrota de ayer
Guardiola nos cae como un tiro, sobre todo desde que empezó a lucir el lacito amarillo incluso durante los partidos de la "Premier" (liga de fútbol inglesa). Sin embargo, reconocemos que es un tipo muy deportivo y que sabe perder. El caso es que Guardiola está deprimido. Le ha eliminado el Madrit (5-1 en total) y su divorcio de Cristina Serra, producido hace unos meses, le ha dejado un poco menguado su bien dotado patrimonio. Se dice que la vivienda de Manchester, valorada en unos 10 millones de euros, ha quedado en manos de Cristina Serra, más la mitad de su fortuna. O sea, que estamos hablando de unos 120 millones de euros, si no es más (si Guardiola es buen ahorrador e inversor, será mucho más).
La camisa Our Legacy ("nuestro legado", ¿será una indirecta?)
Al ver a Guardiola ayer un punto melancólico y algo alicaído, tras su derrota contra el Madrit, luciendo una camisa que G.U. pensó que era de "cuatrero" o "leñador", con sus calzones cayendo sin cinturón que los aguante, le dio cierta penilla. Le escribió a su hermano en estos términos: «su vestimenta ya no es la de antes, cuando llevaba esa americana estrechita y pantalones ajustados, sino que parece la de un divorciado bastante deprimido, que ya no cuida ni siquiera su habitual 'atrezzo' de triunfador».

Pues resulta que no. Esa camisa de cuadros cuesta... ¡290 euros!, pero, gracias a la promoción que le ha hecho, está empezando a venderse como rosquillas en Barça. Ya saben que después de la Moreneta y de Pujol, les siguen el Barça y él en el imaginario colectivo. Hasta Artur Mas pensó que podría ser su sucesor como Molt Honorable President de la Generalitat de Catalunya. Quizá ahora, si deja el fútbol...

sábado, 14 de marzo de 2026

Sábados de arquitectura (y arte)

G.U. está rumiando la posibilidad de—al igual que M.C. nos pone jazz o películas surrealistas de los años veinte los sábados— publicar aquí ese día de la semana una obra de arquitectura, pictórica, de música o de fotografía que nos guste (o que nos disguste, ambas posibilidades nos interesan).

Pues bien, estaba G.U. en ello, buscando la primera de la serie, cuando ha visto en Internet esta casa de la que no tenía noticia, un chalet un punto brutalista y absurdo, con esas supervigas que le han llamado la atención. Debe de dar cierto canguelo bañarse en esa piscina...

Madrid, Las Rozas, Casa Hemeroscopium, Ensamble Studio, Antón García Abril, arquitecto

La acompaña el texto siguiente: 

«Apartada del ruido y de las prisas de la capital española, la residencia se refugia en las inmediaciones de la población madrileña de Las Rozas. El propio nombre de la casa, Hemeroscopium —lugar donde se pone el sol—, alude a una horizontalidad implícita en la composición del edificio, que expande los límites para entrar en relación con el paisaje. El programa se distribuye entre una planta baja más social, en la que destacan la fluidez de los espacios, y un volumen en el piso superior que se reserva para recoger los dormitorios. Esta obra representa un equilibrio entre ingeniería y arquitectura, donde la envolvente formal se diluye para permitir que las vistas se abran hacia el entorno».

Madrid, Las Rozas, Casa Hemeroscopium, Ensamble Studio, Antón García Abril, arquitectos
No debe de ser fácil habitar en una casa así, G.U. no se sentiría a gusto, pero sobre gustos y colores...



Lo que iba a acabar aquí nos ha recordado lejanamente a la casa que diseñó Fernando Higueras para Lucio Muñoz y Amalia Avia, en Torrelodones, la Casa Lucio Muñoz. Una obra que fue muy premiada en aquel momento. Incluso hoy en día se organizan excursiones para visitarla. Pero antes de eso...

Información previa:

Amalia Avia, fue una maravillosa figurativista de los establecimientos del Madrid antiguo —hemos hablado de ella varias veces—, que estuvo casada con el pintor abstracto Lucio Muñoz hasta el fallecimiento de éste en 1998. Fue el autor del panel de la Asamblea de Madrid, ese lugar que conocen bien Ayuso y los ayusers, entre los cuales no nos encontramos, pero nos gusta el mural de Lucio.
Amalia Avia, 'Filatelia Finarte' (1989). Colección privada.
Lucio Muñoz, La Ciudad Inacabada (1998), Mural para la Asamblea de Madrid
Hacia 1960 les empezaron a ir bien las cosas y no se les ocurrió otra cosa que, en su parcela de Torrelodones, encargarle un chalet de fin de semana al entonces arquitecto emergente Fernando Higueras, que tenía en ese momento afán por pasar a la Historia de la Arquitectura. Era muy bueno Fernando Higueras, mucho, un tipo enormemente imaginativo, pero parece que el bienestar de los habitantes futuros del chalet de Lucio y Amalia se lo traía al pairo. Lo pasó mal la buena de Amalia en aquella época, por culpa del chalet de marras. Lo explicaba en sus memorias, De puertas adentro:

Lucio y yo contemplábamos atónitos cómo para una casa cuyos planos no excedían los ciento cincuenta metros cuadrados aparecían inmensas vigas de hormigón e infinidad de otros materiales. La madera destinada al suelo de nuestra vivienda era la de un viejo barco desguazado traída de no sé dónde (se nos decía que justamente por ser de un barco viejo iba a resultar muy barata).[...]
Fernando Higueras, Casa Lucio Muñoz, en Torrelodones, Madrid (1960)
Nosotros veíamos asustados cómo aquel monumento crecía en belleza y tamaño, pero nuestras preocupaciones fueron siempre acalladas con un «tranquilos, no pasa nada, todo sigue el curso económico previsto; no hay por qué alarmarse».
Fernando Higueras, Casa Lucio Muñoz, en Torrelodones, Madrid (1960)
«El disgusto fue espantoso. No queríamos aquella casa; no teníamos dinero para pagarla. Que se la llevaran y nos devolvieran nuestro terreno que tanto nos gustaba. Habíamos encargado a Fernando Higueras una casa de cuatro habitaciones, garaje y dos estudios y eso era, en efecto, lo que nos estaban haciendo. No se puede decir que la planta hubiera cambiado, pero a su alrededor había surgido un insólito montaje de vigas, terrazas, piscina montada al aire sobre una gran plataforma y jardineras y más jardineras al servicio de adornar la casa (no una jardinería pensada para el hombre, para que los habitantes de la casa la disfrutaran: eran plantas para colaborar y embellecer la arquitectura, pero cuyo cuidado requería, entre otras cosas, una hora de riego diario durante el verano).
Amalia Avia con su hijo Rodrigo Muñoz Avia en el chalet de Torrelodones (1964)
Todo muy bonito y muy integrado: la casa, el paisaje, la jardinería. Un gran espectáculo contemplado desde fuera». Y añade más adelante algo así: Pasábamos los fines de semana en ella. Nada me hacía más feliz que abandonarla el lunes, camino de Madrid.