jueves, 18 de abril de 2019

París, hacia 1900 (y Nôtre Dame)


Un vídeo ya antiguo de París (de septiembre de 2018, editado por Guy Jones), que se ha hecho viral ahora. Nôtre Dame, la Torre Eiffel recién acabada (todavía sin ascensor), les Champs Elysées, el Campo de Marte, etc., en 1890.



Axonometría de Nôtre Dame de París

[Imágenes de Bill Risebero, Historia dibujada de la arquitectura occidental, Ed. Blume, 1979]
El desastre ha sido muy gordo, cierto, pero no inquietarse. Estos días hay gente que ha preguntado a Gran Uribe, como si fuera un experto, qué pasaba, exclamando ¡qué horror, la catedral totalmente destruida, salvo las torres!

Bueno, "menos lobos"; simplificando el asunto: la estructura de una catedral gótica se sustenta a base de las nervaduras de la bóveda de crucería (en este caso sexpartita, aunque las hay cuatripartitas), que se rellena con piedras ligeras, adecuadamente talladas, tanto las de relleno como las de las nervaduras, que trabajan solo a compresión. Estas últimas transmiten y concentran las cargas en puntos aislados, y el empuje de esas fuerzas es compensado por los pilares y los arbotantes. Las paredes, por tanto, nada aguantan y pueden ser sustituidas por vidrieras.

Bien, todo eso sigue intacto, salvo los tramos de bóveda colapsados por la caída de la aguja (del S.XIX). Suerte que no echaron todo el agua que reclamaba el burrote de Trump, que eso sí hubiera acabado con todo. El caso es que un terremoto como el de Lorca, por ejemplo, quizá hubiera sido mucho más dañino. O sea que, de los males, el menos.

El conjunto de la bóveda está protegido por una cubierta de madera, que es lo que ha ardido completamente, con lo que los hastiales triangulares del crucero han quedado sueltos y en peligro de desplome. Y ese es el asunto, sujetar los gabletes y reconstruir los dos tramos de bóveda caídos, el tejado y la aguja del XIX, que ya hay quien quiere restaurar dotándola de un diseño vanguardista. ¡Peligro! En fin, veremos...

miércoles, 17 de abril de 2019

El Museo de Bellas Artes de Biilbao (y 2)

No se descubre un museo de este nivel todos los días. España está llena de ellos, muchos surgidos en la época del ladrillo a mayor gloria del político de turno, que no contienen prácticamente nada; algunos ya han tenido que cerrarse, porque los gastos corrientes que genera una institución así y la compra de fondos los convierten en inviables.

Museo de Bellas Artes de Bilbao (plaza de entrada, desde el paso de conexión entre los dos edificios) / [granuribe50 (3/4/2019)]
No es el caso del que nos ocupa, ya que se creó en 1908, y desde entonces no ha hecho más que aumentar su colección, hasta el punto de que ya se prevé una nueva ampliación. Ha pasado años a la sombra, pero un buen director, que luego lo fue del Prado, consiguió sacarlo del olvido en que estaba sumido desde la inauguración del Guggenheim.

Actualmente se ha reordenado la colección en base a nuevos criterios, siguiendo una serie de ítems según las letras del alfabeto, por iniciativa del escritor Kirmen Uribe (una especie de homónimo del alter ego de un servidor). Y esto es lo que se expone hasta junio como pequeña muestra de la colección permanente. Lo que se haga después, ya se verá. Hay otras exposiciones temporales, como la del escultor fallecido en Ibiza en 2001, Juan Muñoz (de la que se puede ver a un par de tipos colgados de la escalera del hall), pero G.U. no las ha visitado.

Se expone una nueva manera de ordenar los fondos según el alfabeto / Sala con pósters alusivos diversos sobre Bilbao y San Sebastián
Además de obras del Gótico muy buenas y también del Renacimiento, que no exponemos aquí para no resultar demasiado exhaustivos y pesaditos, hay una buena representación de pintores del Barroco y algunos retratos de Goya.

1) El Greco, San Francisco ante el crucificado (1585); 2) Francisco de  Goya, Retrato de Martín Zapater (1797);
3) José de Ribera, San Sebastián curado por las santas mujeres (1620)
Los pintores españoles del primer tercio del siglo XX están también estupendamente representados.

1) Darío de Regoyos, La ría de Bilbao (1910); 2) Sorolla, Retrato de Unamuno (1912); 3) José Gutiérrez Solana, Mujeres de la vida (1915); 
4) Daniel Vázque Díaz, Retrato de don Miguel de Unamuno ( 1920); Ignacio Zuloaga, Retrato de doña Rosita Gutiérrez (1904)



Como eran muchas las emociones, se hacía tarde y en la cafetería del museo solo dan pinchos (muy ricos, eso sí), un segurata muy amable le recomendó a G.U. un restaurante muy cercano, llamado Casilda (se supone que por su proximidad al parque), donde comimos bien en un agradable y bullanguero ambiente. Además, bé de preu, como dirían en Cataluña. Menos mal, porque caían chuzos de punta y empezar a buscar por ahí no resultaba un plan nada seductor.

Situación del museo en la plaza Euzkadi / Un alto en el camino en el Restaurante Casilda



Ya de vuelta al museo con fuerza renovada, pudimos apreciar muchos cuadros (en general muy buenos) y esculturas del S.XX, (no todas del agrado de G.U.), además de diversos grabados japoneses (en la "Sala J", dedicada a Japón), como los del gran Utagawa Hiroshige, del que ya publicamos algunas cosas en la entrada La superluna de hoy (2).

1) Robert Delaunay, Femme nue lisant (1920); 2) Utagawa  Hiroshige, Fuchu (1844);
3) Paul Gauguin, Lavanderas en Arles (1888); 4) Celso Lagar, Puerto de Bilbao (1917)
5) Mary Cassatt, Mujer sentada con un niño en brazos (1890)
También hay autores contemporáneos, «como no podía ser de otra manera»: Eduardo Chillida y su hermano Gonzalo, Pablo Palazuelo, el Equipo Crónica, Miquel Barceló, Tàpies y muchos otros...

1) La "Sala T", con obras de Eduardo Chillida (Tierra LV), Palazuelo (Imagen, 1955), Gonzalo Chillida (Arenas, 1983) y Barceló (Calabazas, 1998);
2) Equipo Crónica, La fotografía o el personaje (1980)

Museo de Bellas Artes de BIlbao, Eduardo Chillida, Encuentros IV / [granuribe50 (3/4/2019)]


En fin, ya lo saben; no se acaba el mundo en el Guggenheim y no nos acusarán de no haberles avisado a ustedes...

martes, 16 de abril de 2019

El Museo de Bellas Artes de Bilbao (1)

Vista la viñeta de El Roto, uno se hace definitivamente consciente de lo difícil que resulta colocar mensajes tranquilos por Internet sin que se le tire encima algún colectivo herido o cualquier grupo de gaznápiros, organizados o por libre.

Ello pasa si uno lo hace vía teclado, pero no vean ustedes si lo que pretende es expresar su manera de ver las cosas en público y de viva voz, si es diferente de «la establecida», del pensamiento único; recibirá todo tipo de improperios, vejaciones e insultos, cuando no agresión física. Lo justificaba nuestra flamante consejera de Cultura (?) y ahora aspirante a entrar en nómina del Congreso de los Diputados en Madrit, Laura Borràs, con una frase de tipo mafioso que a uno le dejó realmente inquieto: «Eso solo le pasa a quien se busca problemas» (sic). Algo así han dicho otros...

Por eso, como G.U. no quiere buscarse problemas, hoy va a tratar algo difícilmente criticable. Pero no se nos inquieten, por ahora no hablaremos del incendio de Nôtre Dame de París, porque hay muchos presuntos «expertos» que pasarán por la tele para decir lo que habría que hacer o dejar de hacer para apagarlo, lo tardones que han sido los bomberos, si se caerá la fachada lateral o no, las medidas de prevención que se adoptarán en el futuro, cuánta pérdida supone para la cultura occidental (lo es, en efecto, y mucho) y por qué ese desastre resulta ser «una metáfora de la desintegración de Occidente». Todo lo dicho, más los mensajes lloriqueantes en las redes sociales, las flores, las frasecitas del tipo «todos somos Nôtre Dame», etc., es lo que tendremos en breve hasta el hartazgo.



Y por eso, y como lo prometido es deuda, hoy hablamos, al fin, del injustamente postergado Museo de Bellas Artes de Bilbao, un museo excelente, que instamos a que visiten ustedes. Si van por Bilbao (un viaje muy recomendable, aunque allí también haya gaznápiros en cantidad, no tenemos la exclusiva), no se queden solo en el Guggenheim, que no le llega ni a la solapa en cuanto a contenido.

En cuanto a su arquitectura... ya fue comentada un poco aquí cuando hablamos del Centro Botín, en Santander, pero esta vez hemos podido comprobar in situ que, con mal tiempo y lluvia, las cubiertas de titanio del museo junto a la ría adquieren una expresividad sorprendente.



Aurelio Arteta, Idilio en los campos de Sport
(1910) Museo de Bellas Artes de Bilbao
Bueno, ni que decir tiene, lo saben los seguidores de «El blog del gran Uribe», que esa ciudad —hablamos de Bilbao— la lleva G.U. en el corazón, no en vano su padre nació y pasó media vida allí, en la calle Ercilla 7 para más datos (en un bloque hoy sustituído por otro más nuevo), ya que era hijo de un arquitecto segoviano (el abuelo de G.U.) que trabajaba allí. Luego se trasladó a Barcelona, por motivos sentimentales y laborales que no viene al caso comentar ahora.

Y es en la «Ciudad Condal, archivo de cortesía» (eso decían antes), donde vino al mundo este bloguero, a quien ya desde el chupete o poco menos su padre le hizo hincha del Atlético de Bilbao (así lo llamaban antes). Y de ahí que en los inicios del blog tomara como alter ego a un jugador de ese club al que tenía mucho aprecio (también a su cromo). De hecho, entre hermanos, el uno al otro se siguen llamando cariñosamente «Uribe», en lugar del nombre de pila.

Ha estado en "El bocho" en diversas ocasiones y las experiencias siempre han sido buenas para él; primero, de viaje con su hermano en un SEAT 600; más tarde, a ver a su amiga Blanca; después, al Guggenheim de Frank Gehry y, esta última vez, en visita relámpago desde San Sebastián para visitar el Museo de Bellas Artes, en un día tremendamente lluvioso.

Lo dicho, uno lleva a ese lugar en el corazón. El caso es que, a poco de entrar en el museo, uno topa con este entrañable cuadro de Aurelio Arteta, un pintor muy bueno, el Idilio en los campos de Sport (1910) de un jugador del Athletic.

Entrada al Museo de Bellas Artes de Bilbao / [granuribe50 (3/4/2019)]
La colección permanente es muy buena, pero las instalaciones no permiten mostrar más que una pequeña parte de ella, a pesar de la ampliación de 1970 y de reformas más recientes. Últimamente, han agrupado las obras, de estilos muy diversos, de una manera original; lo han hecho a través de una serie de temas según las letras del abecedario. Hay obras góticas, renacentistas, del barroco, del XVIII y XIX, contemporáneas, grabados japoneses, todo ello bien expuesto.

Tienen especial relevancia los artistas vascos; entre ellos, figuran los hermanos Valentín y Ramón de Zubiaurre, sordomudos ambos, a los que conoció el abuelo de G.U., hasta el punto de que el propio Ramón le dedicó un hermoso bodegón en tonos azules, una gama de color que dominaba a la perfección, como queda patente en las imágenes inferiores. Por ellos, pues, empezamos en esta primera entrega, pero hay mucho más.

 Ramón de Zubiaurre, 1) En el jardín ; 3) Los intelectuales de mi aldea; 4) Retrato de mi hermana Pilar / Valentín de Zubiaurre, 2) Bersolaris
[Museo de Bellas Artes de Bilbao]
[Continuará]

sábado, 13 de abril de 2019

¡Arranca la campaña electoral!

G. U. recuerda que antiguamente corría como loco para oír lo que decían nuestros políticos, sobre todo aquellos en los que tenía puestas más esperanzas, en general de izquierdas. Hoy no hay ni esperanzas ni izquierdas que valgan, y son esos tipos (y sus pelotillas) los que corren hacia él y se le cuelan por todas las rendijas. Sacan por la ventana el dedo pringado de saliva, para comprobar por dónde sopla el aire, se leen las encuestas del chef Tezanos o de quien sea, se aprenden de memoria los simplones «argumentarios» del partido, y así elaboran lo que nos tienen que decir, que recitan como loritos. Basta con tener un pequeño repertorio intercambiable de frases hechas para los mítines y un poco de caradura y buena presencia para salir por la tele.

Quizá J.J. Millás tenga razón cuando dice que esos tipos «dan la impresión de presentarse a una oposición en vez de a unas elecciones». Con los años uno va perdiendo inocencia y ya tiene claro que no está en el ánimo de esos sujetos el solucionar nuestros problemas reales. De hecho, ni los citan, pero se las apañan de miedo para inventar otros y así vivir del cuento.



En fin, sin afán de hacer demagogia, uno diría que lo que quieren es solazarse a cuerpo de rey a costa del erario público, tener un sueldo bien apañado, las tardes libres y, si pillan algún carguito que dé para eso, coche con chófer en la puerta; y todo sin necesidad de desgastar las coderas empollando durante quince horas al día un temario prolijo y absurdo.

Y con ese objetivo los tenemos aquí nuevamente, tras el inicio de una campaña que tal parece que hubiera empezado ya hace meses o años. Solo nos queda desear que Dios nos coja confesados, carísimos hermanos.

jueves, 11 de abril de 2019

Algunas imágenes de San Sebastián

¡Ah, qué deliciosas imágenes de antaño, que anunciaban San Sebastián como destino turístico veraniego para clases pudientes...  A G.U. le encantan, pero sospecha que al "frente violeta" no le deben de hacer mucha gracia y las lanzaría gustosamente a la hoguera (ya saben que el colegio Tàber ha vetado el cuento de Caperucita roja por sexista).
 




[Fotografías: granuribe50 / Música: Enrique Granados, May song (de Cuentos de la juventud); Piano: Douglas Riva]

miércoles, 10 de abril de 2019

De vuelta a Barcelona

Se acabó la escapadita, todo lo bueno se acaba. Barcelona nos recibe con este tiempo de tormentas primaverales. De este modo, nos reintegramos al blog con "renovado brío". Quedan pendientes flecos de San Sebas y del museo de Bellas Artes de Bilbao, que quedan para próximos días. La foto de Alfons Puertas refleja bien ¡lo que nos espera por Tabarnia!

Barcelona desde el Tibidabo / [Fotografía: Alfons Puertas (9/4/2019)]

sábado, 6 de abril de 2019

Fútbol playero en el último día en Donostia

Para despedirnos de San Sebastián, un poco de fútbol playero. Así empezaron algunos de los ídolos de infancia de G.U... La próxima, desde Barcelona, aunque haremos alguna entrada más sobre San Sebastián, que bien lo merece, y también sobre el museo de Bellas Artes de Bilbao, que también lo merece y que visitó este bloguero en una escapada relámpago. Una ciudad, Bilbao, a la que espera volver con más calma lo antes posible, porque le trae buenos recuerdos, le tiene mucho aprecio y casi casi la lleva en su ADN.

San Sebastián / Fútbol playero infantil en la Concha / [granuribe50 (6/4/2019)]
San Sebastián / Fútbol playero en la Concha / [granuribe50 (6/4/2019)]
[El caso es que ese museo que citábamos antes, poco conocido desde un punto de vista mediático, se lo recomendamos vivamente a ustedes si se acercan por allí. Tiene una colección permanente muy buena, además de algunos cuadros (pocos) de Ramón de Zubiaurre, un pintor que conocía al abuelo paterno de G.U. (y hermano de Valentín de Zubiaurre, quizá más conocido y que también tiene alguna obra en el museo). Sigan atentos a la pantalla, please. Estamos en ello].

viernes, 5 de abril de 2019

Tintín y Milou visitan San Sebastián

No se piensen ustedes que Pipper sea el único perrito viajero que ejerce de influencer, como se dice ahora. Antes que él, Milou visitó San Sebastián acompañando a su inseparable Tintín, de la mano del ilustrador Óscar Alonso y realizó casi el mismo recorrido que G.U., aunque éste no montó en barca. Por cierto, en la imagen central aparece el hotel Niza. ¡Ojo!



[Ilustraciones de Óscar Alonso]

jueves, 4 de abril de 2019

Un paseo por San Sebastián

Quizá se pregunten algunos de ustedes (pocos) qué se ha hecho de gran Uribe en San Sebastián durante estos días.

Pósters de Rafael de Penagos (1920)
San Sebastián / Barandilla de la Concha, Isla de Santa Clara y Monte Igueldo 
[Ilustración de Óscar Alonso, extraída de De San Sebastián de toda la vida, de Pablo Muñoz Gabilondo]
Bueno, para empezar ha hecho una visita panorámica al modo de las que hace Pipper, un simpático perrito que recorre España, al que ha conocido a través de una antigua amiga, Blanca. Se trata de una amistad de la que hace siete lustros (dicho así parece menos) que no tenía noticia. Pero ella debe de ser buena sabuesa, además de aficionada a Pipper, porque descubrió al autor del personaje de gran Uribe en Internet, a pesar de que se jacta de no dejar pistas. ¡Gracias!


Pipper en San Sebastián / [Autor: Pablo Muñoz Gabilondo]



Y después, se ha dedicado a recorrer el que llaman por aquí "paseo de los cardíacos", que buena falta le hace a uno. Les cuento cómo funciona el asunto: se sale del alojamiento y se llega a la playa de la Concha, en este caso aquí al lado.

San Sebastián / Panorámica de la Concha / [granuribe50 (4/4/2019)]
De allí al Peine del Viento, de Chillida, tomando la Concha a mano izquierda, el túnel, la playa de Ondarreta, hasta llegar a ese mágico lugar que diseñara el arquitecto Peña Ganchegui en connivencia con el propio Chillida. Cuando la mar está un poco brava, como era el caso de esta tarde, expulsa unos sordos rugidos, acompañados de espuma, por los agujeros habilitados al efecto. Resulta bastante impresionante, la verdad, aunque es muy peligroso acercarse cuando la mar está así.

San Sebastián / Peine del Viento / [Fotografía: Javier Larrea  (Donostia Turismo & Convention Bureau)]
San Sebastián / Peine del Viento / [granuribe50 (4/4/2019)]
Después, deshacemos el camino a lo largo de toda la Concha, siempre hermosa, haga el día que haga, sea la hora que sea. Si la marea está alta, por el paseo junto a la barandilla, recién renovada; si está baja, caminando por la arena.

San Sebastián / Ayuntamiento, Club Náutico y Parte vieja, desde la Concha / [granuribe50 (4/4/2019)]
San Sebastián / Barandilla de la playa de la Concha / [granuribe50 (2/4/2019)]
Al final de esta maravillosa playa pasamos por delante del Club Náutico (de los arquitectos Aizpurúa y Labayen, un edificio racionalista, prototipo del llamado "estilo barco" del que ya hemos hablado aquí en diversas entradas).

Club Náutico de San Sebastián /  [granuribe50 (4/4/2019)]
Y ya nos disponemos a rodear el monte Urgull por el Paseo Nuevo. De entrada, nos encontramos con la Construcción Vacía, de Oteiza, un escultor que lanzaba furibundos ataques contra Chillida a través de cartas al director de diferentes diarios, llegando incluso a acusarlo de plagio. En efecto, esas obras en acero cortén tienen similitudes, pero hay expertos que atribuyen las críticas de Oteiza a una cochina envidia. En fin, doctores tiene la Iglesia.

San Sebastián / Construcción Vacía (Oteiza) /  [granuribe50 (3/4/2019)]
Y llegamos a la desembocadura del río Urumea y los cubos de Moneo (prismas, para ser exactos), que rodeamos. Ocupa el terreno del que fuera mítico casino Gran Kursaal, de los años veinte (el del póster de Rafael de Penagos), derribado en 1973. Se trata de una obra, la de Moneo, que remite a los enormes bloques de piedra que están allí situados y que mejora mucho cuando está iluminada al atardecer.

San Sebastián / Edificio del Kursaal/  [granuribe50 (3/4/2019)]
Aprovechamos para echar una ojeada al edificio Urumea (del propio Rafael Moneo), uno de los primeros que diseñó y, rápidamente, atravesamos el río por el puente del Kursaal, el que une con el barrio de Gros.

San Sebastián / Puente del Kursaal / [granuribe50 (3/4/2019)]
Y, para acabar, echamos otro ojo al Teatro Victoria Eugenia. Allí siempre miramos con atención y cierta dosis de amargura los siniestros círculos que hay en la parte alta de la fachada lateral (la situada frente al hotel María Cristina), que son el leitmotiv del relato Informe desde Creta, de Los peces de la amargura, de Fernando AramburuSe trata de la última imagen que quedó grabada en el recuerdo de Santi —uno de los  protagonistas de ese cuento— el día que asesinaron a su padre en la plaza Okendo, y que luego, sin ser consciente de ello, reproducirá obsesivamente en sus dibujos.

«Entonces los descubrí. Eran cinco relieves con forma de círculo que componían una moldura en lo alto de la fachada. Los círculos se alineaban en sentido horizontal entre dos impostas, la inferior más saliente, y estaban separados unos de otros por pequeñas columnas embebidas. De este modo, cada uno resaltaba dentro de un cuadrado»


San Sebastián / Detalle de la fachada lateral del Teatro Victoria Eugenia / [granuribe50 (3/4/2019)]
Cumplido este amargo rito, volvemos al lugar de origen, hasta recogernos en casita con la panza llena, recorriendo la Concha en sentido inverso, con paso casi obligado por delante del Hotel Londres, ya casi anochecido.

San Sebastián / Hotel Londres / [granuribe50 (5/4/2019)]
Bien, ese "paseo de los cardíacos" lo hace gran Uribe a ritmo lento, como diría Carmen Martín Gaite, y tomando muchas fotografías, una actividad que le gusta mucho, a pesar de que luego no sabe qué c*** hacer con ellas.

lunes, 1 de abril de 2019

Un recuerdo para Sánchez Ferlosio

El día comenzó así, de modo tristón, aunque la lluvia le sienta bien a este lugar, siempre que no caigan chuzos de punta.

Playa de la Concha (San Sebastián) desde la habitación (1/4/2019) / [granuribe50]


Lo malo es que continuó de esta manera, algo de lo que G.U. se enteró tomando un piscolabis en un bar:

La muerte de Rafael Sánchez Ferlosio en la TV de un bar / [granuribe50]
Carmen Martín Gaite y Rafael Sánchez Ferlosio durante su (breve) matrimonio / [autor desconocido]
En fin, de Carmen Martín Gaite (una debilidad de G.U., desde que escribiera Retahílas) hemos hablado aquí algunas veces, y también de Rafael Sánchez Ferlosio, de este último con ocasión de su noventa "cumple" hará cosa de un año y medio, momento en que comentamos (en la entrada del enlace) algo de El Jarama (otra debilidad, por cierto). DEP.


sábado, 30 de marzo de 2019

Dedicado a María Moliner

Hoy Google le dedica el Doodle del día a María Moliner (Zaragoza, 1900 — Madrid, 1981), cosa de la que se alegra mucho Gran Uribe, porque hay veces en que esos dibujitos que hay encima del buscador los dedican a una gente conocida en su casa a las horas de comer. No es que María sea muy popular, de hecho hay quien la confunde con la graciosilla quemaconstituciones Empar Moliner —mucho más popular, al menos en Cataluña—, pero todavía hay clases...


María Moliner, con su diccionario
[Fotografía de autor desconocido]
Por eso, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, vamos a hablar un poco de ella. En los primeros cincuenta comenzó María a componer en su casa, en horas libres, «un pequeño diccionario en dos añitos», una obra que viniera a cubrir las insuficiencias del de la RAE; pero era una mujer tesonera y los dos añitos acabaron convirtiéndose en quince, para desesperación de los linotipistas, a los que volvió locos con sus continuas rectificaciones.

El resultado es un diccionario que soluciona todas las dudas. Cuando uno se adentra en él, aparte de encontrar siempre lo que busca, le queda explicado todo con meridiana claridad, aportando definiciones, ejemplos, sinónimos, expresiones y frases hechas, y relacionando familias de palabras. Por tanto, no es raro que los traductores afirmen siempre que es el diccionario que más utilizan. En esta casa, también, junto con el Casares y el de la RAE, por supuesto.


En 1972, avalado por Dámaso Alonso, Rafael Lapesa y Pedro Laín Entralgo, se propuso su entrada en la Real Academia, pero el sillón lo acabó ocupando Alarcos (con todo merecimiento también). Pero es que... ni entonces ni nunca. Era mujer, trabajó para la República, era bibliotecaria y nadie la consideraba lingüista; además, su diccionario cuestionaba en cierto modo al de la RAE. Quizá por todo ello, nunca llegó a ocupar un sillón allí, pese a sus grandes merecimientos.

Ella lo acogió con filosofía: «Sí, mi biografía es muy escueta en cuanto a que mi único mérito es mi diccionario. Es decir, yo no tengo ninguna obra que se pueda añadir a esa para hacer una larga lista que contribuya a acreditar mi entrada en la Academia. Mi obra es limpiamente el diccionario, pero si ese diccionario lo hubiera escrito un hombre, yo diría: "¡Pero, y ese hombre, cómo no está en la Academia!"».

Al final, la primera mujer académica fue Carmen Conde, pero ¡ojo al dato!, lo fue en 1979, una vez instaurada la democracia, en un momento en que María Moliner tenía ya una enfermedad que le hubiera impedido optar a ese sillón.

Fragmento en horizontal de una página al azar del  Diccionario de uso del español, de María Moliner (las dos columnas son independientes)

viernes, 29 de marzo de 2019

Las cigüeñas de Alcalá de Henares (y las folías)

Un año más, los entusiastas aficionados a las aves de SEO/BirdLife (entidad de la que G.U. es socio 'pagano', pero tirando a poco practicante) nos ofrecen en directo la vida de las cigüeñas, que han vuelto un año más a ocupar la torre del Ay Untamiento de Alcalá de Henares, en la plaza de Cervantes. Desde allí, las susodichas cigüeñas pueden ver la Torre de Santa María y, un poco más lejos, el convento de Clarisas de San Diego. Por tanto, no tienen malas vistas...


La webcam emite en directo las 24 horas del día. Pero, por si les aburre un poco [como Sleep (El sueño), aquella mítica película del año 1963 de Andy Warhol, que consistía en una larga secuencia de un amiguete suyo durmiendo durante cinco horas y pico], o les pilla de noche y "no se ve un pijo", les mostramos el momento estelar en que las cigüeñas cuidan de cinco huevos, que pronto traerán importantes novedades a la webcam... Y aquí estaremos para contarlo.




Bien, ya que estamos hoy en Alcalá de Henares, una ciudad preciosa, les ofrecemos un complemento musical que haga honor a ese lugar. Les cuento: Antonio Martín y Coll (Reus, 1660 - Madrid 1734) fue un fraile franciscano, organista y compositor de música barroca. Ingresó de joven, en su condición de organista, en el citado monasterio de Clarisas de San Diego, en Alcalá de Henares, una actividad que siguió desempeñando después en Madrid, donde falleció.


Una de sus obras más conocidas es Diferencias sobre las folías (unas variaciones sobre las folías, uno de los temas musicales europeos más recurrentes en el XVI y XVII). Aquí nos las ofrece Jordi Savall a la viola de gamba, acompañado al arpa por Arianna Savall (hija de Jordi y de la malograda Montserrat Figueras, de la que hablábamos el lunes pasado), Rolf Lislevand, guitarra barroca, Pedro Estevan, percusión y Adela González-Campa, castañuelas. Que lo disfruten.

jueves, 28 de marzo de 2019

La dedicatoria de esta novela es llamativa

Llibreria Ona (Barcelona) / (27/3/2019)
Les cuento. Por motivos que no vienen al caso, Gran Uribe acudió ayer a la Llibreria Ona, en el barrio de Gracia, muy cerca de la casa Vicens, de Gaudí. Ramón Solsona, un escritor que empieza a estar bastante bien valorado (y más que lo estará en el futuro, ni que decir tiene), presentaba allí su novela Disset pianos.

La dedicatoria de la novela le llamó poderosamente la atención a quien esto escribe y, quizá por ello, procedió a su adquisición in situ (19,50€). Acudan pronto a la librería, que se agotan. Además, allí encontrarán todo tipo de abalorios relativos al procés: lacitos, bufandas amarillas, libretitas, puntos de libro con la imagen de los presos, etc., pero ni un solo libro escrito en castellano, faltaría más. Bueno, si no pueden ir allí, esperen a una segunda edición para Sant Jordi y se estalviarán casi dos euros. Esto es lo que hay por estos lares. La cosa no da más de sí.

Ramón Solsona, Disset pianos,Ed. Proa, 2019
[A los prisioneros políticos, a los exiliados, a los heridos, al millar de encausados e investigados, a los más de doscientos cargos destituidos, a los organismos intervenidos, a las entidades registradas, a los medios amenazados, a los profesionales censurados, a los despedidos y vetados por las empresas periodísticas, a los maestros y profesores denunciados, a los activistas perseguidos y a todas las víctimas de la represión ejercida por el estado español contra Cataluña durante los meses que duró la redacción de esta novela].