viernes, 20 de febrero de 2026

Un poco de «Memoria Histórica»

El Periódico (@EPGraficos)
Alfonso Laurencic (1902-1939) fue un turbio sujeto de origen yugoslavo, que recaló con su esposa en la convulsa Barcelona de 1933, después de muchas vicisitudes, idas y venidas. Durante la guerra incivil estuvo facilitando salvoconductos de salida de España a gente de dinero. Por tal motivo, fue detenido y, después de ser internado en diferentes "checas", llevado a la de Vallmajor (muy cerca de donde en los setenta vivió G.U. varios años). Eran lugares a semejanza de los instaurados por la policía secreta de Stalin. El caso es que el tipo era "empático" (?), no dibujaba mal y decía ser arquitecto (no lo era).
"Diseño" de Alfonso Laurencic para las "checas" de la calle Vallmajor (Barcelona, 1937)
[barcelonamemory.com]

Hasta tal punto, que se hizo "colega" de los que llevaban aquel antro infame, llegó a codearse con los responsables de esos tenebrosos asuntos y le encargaron diseñar las celdas de aquel lugar (hizo lo propio con las de la calle Zaragoza). "Un buen trabajo": los encerrados allí no podían ponerse de pie, las paredes del habitáculo rezumaban humedad y una luz les daba en los ojos día y noche. También diseñó otras celdas más grandes, en las que incorporó copias de pinturas abstractas de la Bauhaus, camas inclinadas para impedir el descanso y suelos con ladrillos puestos de canto que dificultaran moverse por ellas. [M.C. ha escrito sobre eso en su blog varias veces. Por tanto, no insistiremos].  Al acabar la guerra, Alfonso Laurencic fue fusilado en el Campo de la Bota, en julio de 1939.

Susana Frouchtmann explica con detalle en El hombre de las checas: La historia de Alfonso Laurencic, el artista de la tortura (Ed. Espasa, 2018) lo que intentó averiguar sobre ese sujeto y su esposa Meri, que había sido institutriz de sus hermanas a finales de los años cincuenta. En el libro intenta sobre todo descubrir detalles de la vida de ese enigmático personaje, Meri, que había trabajado en la casa familiar. Los resultados de sus arduas y detalladas pesquisas son casi siempre exiguos; prácticamente todo el papelamen relativo a aquellos hechos ya no existe y no debe de ser nada fácil encontrar información.


[El abuelo de Susana por parte de madre (de ascendencia judía por parte de padre) fue fundador de la Clínica Corachán, lugar bien conocido por G.U. Se trataba de una acomodada familia de derechas]. 


En el epílogo del libro, y al margen de su investigación, Susana escribe algo, refiriéndose a su padre, que a G.U. le gustaría recalcar y que muchas veces olvidamos todos (incluido G.U., mea culpa):

«No se puede proscribir a nadie por el mero hecho de que no piense como tú, y él no lo hizo. Fuera cual fuera su ideología, respetar la de los demás es un síntoma de honestidad y talante democrático. Algo que en pleno Siglo XXI no pocos ven cuestionado, intimidados, asimismo, por nuevas y solapadas formas de fascismo. Imbuidos ahora también de una verdad irrebatible: no es políticamente correcto ni aceptable ser de derecha o conservador, cuando lo que no debería ser aceptable es ser inmoral de cualquier forma. Creo que si nos consideramos verdaderamente demócratas, debemos aceptar el amplio abanico que va de la derecha a la izquierda con todos los matices. [...]

Desconociendo qué haría yo de haber estado en su lugar; yo, que nunca viví una guerra, ni perdí en ella a un hermano, que murió en mi lugar. Olvidando lo que tantas veces hago mío, aunque sea de Voltaire: «No comparto tu opinión, pero daría mi vida por defender tu derecho a expresarla». Daría mi vida pero no mataría, porque estoy contra todo tipo de violencia. También la verbal. La violencia nunca ha sido ni será un argumento».




ANEXO [(basado en el libro de César Alcalá, Checas de Barcelona (Ed. Belacqua, 2005)]

Doce imágenes recibidas por la detestable Twitter (X)

Muchas críticas están recibiendo las redes sociales [en particular Twitter (X), aunque también TikTok], sobre todo por parte de nuestro actual presidente, tal vez deseoso de distraer la atención de aquellos asuntos que no le dejan en muy buen lugar, buscando demonizar aquellas redes en las que es criticada su labor (a veces con insultos, cierto) y con ánimo de eternizarse en la poltrona, un escudo fiable.

Si las utilizas o te asomas a ellas: 1) O eres un adolescente desorientado, carne de cañón de todo tipo de manipulaciones o de sinvergüenzas. 2) O eres un tipo adocenado, sin otros centros de interés. 3) O eres un "fachosferista" de manual. Pues bien, G.U. entona el mea culpa: usa Twitter (X), aunque no sabe en qué apartado encuadrarse (va a ser que en el primero, no, of course). Por esa red, durante este mes le han llegado bastantes fotografías (varias ya muy conocidas) que han llamado su atención. 

Veamos algunas de ellas:
La joven de la perla, de Vermeer, nos vigila desde esa sala del Rijksmuseum de Amsterdam.
El arco ojival de Mazarreros (Burgos), inasequible al desaliento. "España vaciada", versión arquitectura.
Un clásico. Ese chismoso sujeto asoma la jeta en la Abadía de Sainte Foy, en Conques (Francia).
La llamada "obra vista" acepta multitud de disposiciones posibles; no descartamos ninguna.
Los tres más grandes maestros de la arquitectura del XX en un pack de regalo. Aunque les falta un palmo de pierna a los tres, eso no les resta ni un ápice de grandeza (echamos en falta a Alvar Aalto).
Frank Lloyd Wright enseña la maqueta del Guggenheim a sus "fans" (G.U. está en ese equipo).
Aquí una recreación de cómo sería la Casa de la Cascada reconvertida en chalet con piscina.
Los vecinos de Grazalema han vuelto a su casa. Es un pueblo precioso, pero su situación...
Aquí uno de los "sueños húmedos" de Trump (Groenlandia). El otro es la «Riviera de Gaza»
¿A que reconocen que el lugar?: la manzana de "La Pedrera", de Gaudí. Hablamos de eso hace poco.
Poco respeto merece la enseñanza hoy en día. Los que escriben las notas en la puerta del colegio no son Cervantes, pero eso de ir a hablar con los tutores "estando en pijama o bata de estar en casa"...
Subimos el nivel, sólo para conocedores del Dibujo Técnico. Las tres imágenes son truth.

martes, 17 de febrero de 2026

El riesgo de ser arrollado en las calles de Barcelona

El señor Enric Sierra, vicedirector de La  Vanguardia, ha escrito un artículo que compartimos al cien por cien, y por eso lo reproducimos también al 100%, sin corte alguno, por si ustedes no pueden acceder a él en el digital. Se titula El problema oculto de la inseguridad en las calles y complementa un poco lo que comentábamos en nuestra entrada del 11 de febrero de 2026 (Barcelona y su deterioro).

«Cuando la mitad de la gente dice que se siente insegura al caminar por la calle. Cuando afirman que salen de casa con miedo a que un patinete, una bici eléctrica o un rider les arrolle nada más asomar por el portal. Cuando aseguran que ir a tirar la basura al contenedor, bajar de un bus o buscar un taxi en una parada son operaciones con un alto riesgo de ser atropellado debido al carril bici que hay al lado. Cuando cruzar un paso de peatones o pasear por las zonas “pacificadas” como las supermanzanas o zonas 10, 20 o 30 km/h es angustioso por el habitual zigzagueo entre los peatones que hacen las bicis y patinetes.
[El Periódico / granuribe5o]
Cuando los semáforos rojos no detienen a los llamados vehículos de movilidad personal porque se los saltan impunemente. Cuando estos y otros casos de inseguridad que sufre el peatón de Barcelona aumentan y afectan sobre todo a mujeres y a mayores, la ciudad tiene un problema gordo que no puede ignorar y que requiere de un plan para responder a una oculta realidad que destapa el último estudio del RACC porque los ciudadanos que van a pie representan a la mayoría de la movilidad de la ciudad.

La solución no solo pasa por crear normativas que se incumplen por falta de vigilancia y de sanción. Se trata de abordar una revisión profunda que apela directamente al diseño del espacio público pensando en todos los usuarios, empezando por los peatones que son los más numerosos y vulnerables. En cambio, se ha priorizado a una ínfima minoría que viaja en patinete, en bici eléctrica o repartiendo paquetes sobre dos ruedas.

[granuribe50 (17/2/2026)]

Y todo ello se ha hecho obviando a los técnicos en movilidad y seguridad viaria cuando indican que las señales de tráfico o las que ordenan el espacio público deben ser claras para evitar la confusión que causa el vigente diseño urbano de Barcelona. El principal error que se ha cometido es pensar que en todas las calles cabe de todo: el bus, los contenedores, los carriles bici, los coches, los peatones, las terrazas de los bares, la indisciplina en la doble fila de carga y descarga, árboles, jardines, las motos aparcadas... El tamaño de muchas calles no da para todo eso.

Por otro lado, las zonas pacificadas, como su nombre indica, deben estar diseñadas para el paseo tranquilo de los peatones y no como ahora que se ha convertido en una especie de circo romano donde lanzamos a los sufridos viandantes a los leones. El actual modelo parte de una buena idea, pero su aplicación tiene muchos defectos y, lo que es peor, provoca el efecto indeseado del estrés y la dificultad y miedo a caminar. Especial comentario merece el peligroso diseño de los pasos de peatones, de las zonas 10, 20 o 30 km/h, llamadas plataformas únicas, donde se mezcla todo y donde el peatón es el más perjudicado. Los carriles bici sobre la acera, los de doble dirección o los semáforos en ámbar para estos vehículos de dos ruedas son un peligro y parece mentira que la autoridad competente se empecine en no corregir esta anomalía.

Tampoco ayuda la impunidad que disfruta la mencionada minoría de la cadena de la movilidad. Esta inimputabilidad cuenta con avales políticos de relevancia y se traduce en una laxitud en la vigilancia policial. Dicho de otra manera, saben que no les pasará nada porque están de moda y es feo sancionarlos, como sí sucede con el resto de modalidades motorizadas que circulan y a quienes se les aplica la tolerancia cero.

En definitiva, la gran mayoría de ciudadanos (y de votantes) tiene un problema que la administración puede resolver, pero antes debe pasar una cosa poco común en política que es admitir un error y corregirlo. Esto es lo más difícil».

domingo, 15 de febrero de 2026

La anunciada visita a la Sala Parés

G.U. dedicaba antiguamente (años setenta) bastante tiempo a recorrer galerías de arte. En la entonces Consejo de Ciento (después Consell de Cent) había bastantes, varias de mucho interés, que en general dedicaban su atención al arte de vanguardia. Eso pasó a la historia. Poco queda de aquello y desde la "isla verde" en esa calle (ya comentado eso hace poco), menos todavía. Casi nada que nos interese.

Después bajaba a la parte antigua, donde estaba la Sala Parés (¡y está todavía!), en la calle Petritxol, siempre más aferrada al noucentisme y al figurativismo, con tímidas concesiones a la pintura cubista menos rompedora y a otras manifestaciones más novedosas. Abstracto, que era lo que se llevaba más en aquella época, poco. Pero nos gustaba mucho visitarla. Por entonces, la recordamos casi como vemos en las imágenes antiguas que hemos encontrado, solo que en color. Y después, un chocolate con cruasán en una de las granjas de esa calle y una visita a la contigua iglesia del Pino. No era mal plan.

Sala Parés en 1905
Sala Parés en 1918
Sala Parés en 1919, en una exposición homenaje a la pintora Lluïsa Vidal

Perdimos la pista a todo eso y cuando volvimos ya habían hecho la reforma los arquitectos Espinet-Ubach (Espinet fue a clase con G.U. en 2º de carrera, pero a él "le fueron mejor las cosas"). Se ve que a los entonces dueños de la Sala Parés les pareció poco lo que había y quisieron reformarla.

Y ampliarla, añadiendo un altillo para aprovechar la altura del local, elevando el lucernario que ya existía e incluyendo una escalera entre ambos niveles, que comentamos luego. Mantuvieron la situación de los antiguos pilares de fundición, pero pusieron otros en su lugar, tal vez algo amanerados, con el añadido de unos asientos circulares en su base para descanso del visitante, en sustitución de las sillitas que ven en las fotos antiguas. Siempre se agradece. Por si entienden de planos, ésta es una sección:

Sección del proyecto de ampliación de 1989, con la creación del altillo (Espinet-Ubach, arquitectos)

Bien, el otro día volvimos. M.C. nos había alertado hace tiempo de que había una exposición de interés (Figuracions entre guerres, 1914-1945) y allí acudimos el día antes del cierre, que era el 7 de febrero.

Nos gusta Pere Pruna, nos gustan Togores, los escultores Manolo Hugué, Clarà o Rebull, Ricard Canals, Joaquim Mir, Joaquim Sunyer, Torres-García, Juan Gris, Olga Sacharoff, Llorens Artigas, Barradas, Miquel Villà, Francisco Bores, todos esos y otros que no recordamos, ya que el elenco está muy surtido  (bastantes de ellos pasaron una época en París). Siendo así, ¿a qué demonios esperamos para entrar?

Entrada de la Sala Parés, en la calle Petritxol, de Barcelona / [Barna Centre / granuribe50]

Y aquí estamos a punto de acceder. Lo hicimos el día antes del cierre de la muestra (publicamos una entrada sobre eso). Ya metidos en el asunto, se puede divisar la reforma del lugar. No la recordábamos, fíjense si hace tiempo que no volvíamos por aquí, con el añadido del altillo y la escalera que los une.

Planta baja de la Sala de Exposiciones de la Sala Parés / [(granuribe50 (6/2/2026)]
Y ya desde dentro... ¡ostras!, a la derecha está la mujer echada en el suelo, de Joan Rebull, que ya habíamos visto en los jardines del Palacete Albéniz (parque Joan Maragall). Sí, ¡es ella!; aquí la vemos acostadita teniendo como fondo dos paisajes de Piera de Ricard Canals (1876-1931).
Ricard Canals (Paisajes de Piera) y Joan Rebull (Nu ajagut) / [(granuribe50 (6/2/2026)]
 Parque Joan Maragall (Palacete Albéniz); Joan Rebull (Nu ajagut) / [(granuribe50 (9/4/2022)]
Estos ejercicios de estiramiento los suele practicar G.U. cuando le apetece (pocas veces), siempre a instancias de su equipo de fisioterapeutas de cabecera. Lo han montado bien, porque los paisajes de Ricard Canals (1876-193) no desmerecen en absoluto la estupenda escultura de Rebull.
Manolo Hugué, Figura (1930) / [(granuribe50 (9/4/2026)]
Se diría que Manolo Hugué (1872-1945) copió esos estiramientos... Es un grande y aquí tenemos una muestra. Trabajó mucho en Francia, donde alcanzó tal notoriedad que fue conocido como" Manolo". Podríamos resumir su obra como una síntesis de clasicismo y primitivismo dentro de la modernidad.
Josep Clarà  / [(granuribe50 (6/2/2026)]
La sala desde otra perspectiva. Tres obras de Josep Clarà (1878-1958) y vislumbramos a Togores...
Nos paramos a leer. Usamos aquí un imagen que tomó M.C. el día de su visita y nos estalvía explicarlo.
[Fotografía: M.C.]
Bueno, bueno, bueno, la nueva figuración: nos encanta José de Togores. A veces nos recuerda a Modigliani, a ratos a Tamara de Lempicka y casi siempre a él mismo, un pintor bastante inconfundible. 
José de Togores, Lucía Kahnweiler (París, 1921) / [(granuribe50 (6/2/2026)]
José de Togores (1893-1970) sufrió de adolescente una meningitis que le dejó sordo. Marchó a París, evolucionó, pintó buenos cuadros, algunos lindantes con el cubismo. De regreso a Barça, retrató a la alta sociedad, siempre ya con gran estilo y una elegancia clasicista. Un autobús lo atropelló en el paseo de Gracia, un accidente de resultas del cual falleció en 1970. Nuestro padre —"El Tirano"— tomó gran disgusto. Quiso siempre comprar alguna obra suya, pero no había pasta en casa; ya empezaba a estar muy cotizado, sobre todo a raíz de su muerte. G.U. recuerda aquello como si fuera ahora.
José de Togores, Renée et le chat (París, 1920) / [(granuribe50 (6/2/2026)]
Es clave en esta exposición. Un pintor que materializa la tensión entre tradición y modernidad, que consolidó en París un just milieu entre la tradición objetiva de realismo y el vigor constructivo cubista.



No se piensen que esto acaba aquí, ni mucho menos. Tenemos a Joaquim Sunyer (1874-1956), un pintor neoimpresionista muy bueno, que trabajó en París y luego en Sitges (no era mal sitio entonces).
Joaquim Sunyer / [(granuribe50 (6/2/2026)]
Y, cómo no, a Pere Pruna (1904-1977), otro pintor que nos gusta, muy vinculado a la vanguardia parisina de entreguerras. Le hemos "robado" una imagen tomada por M.C. La de esta mujer, retratada con tonos suaves y un pañuelo rojo, muy  característico del estilo de Pruna durante la época del "retorno al orden". Una obra elegante y bien compuesta, con un fondo de un azul precioso.
Pere Pruna / [M.C.]
Y a Joaquim Mir, (1873-1940) otro pintor magnífico. Miren el retrato que le hizo a Gaudí (le hizo otros). Es buenísimo. Fue un paisajista excelente en sus obras del Camp de Tarragona y de Olot, pero también de Mallorca o del Vallés, como ésta de abajo, de Caldes de Montbui. No es fácil verlas, porque casi todo está en manos de particulares y apenas hay en los museos o, si las hay, no las muestran.

Él afirmaba: Sólo quiero que mis obras alegren el corazón e inunden de luz los ojos y el alma, y bien que lo conseguía. G.U. tiene un libro sobre su obra editado por Polígrafa en que queda patente todo su talento. Pero también era un buen retratista, como se aprecia en su obra Antoni Gaudí.
Joaquim Mir, Antoni Gaudí  / [(granuribe50 (6/2/2026)]
O este hermoso paisaje, el puente de Caldas de Montbui. Vivió una época en esa zona del Vallés.
Joaquim Mir, El pont de Caldes (1921)  / [(granuribe50 (6/2/2026)]
Pere Pruna / [(granuribe50 (6/2/2026)]
Tenemos también, sin ir más lejos ni subir al piso de arriba, otra obra de Pere Pruna. La verdad es que Pruna ha sido ninguneado en diversos ámbitos por haber colaborado con el régimen de Franco durante la guerra incivil y después. Eso siempre es un pesado lastre que arrastran algunos artistas. No sabemos qué tiene que ver una cosa con otra, pero es la realidad. El arte es el arte y la política es lo que es...
Olga Sacharoff, Busto femenino (París, 1914) / [(granuribe50 (6/2/2026)]
Y a la pintora de origen georgiano Olga Sacharoff (1881-1967). Transitó en París por el cezannismo, el cubismo, el art deco, el dadaísmo, el retorno a la figuración (ingenua, primitivista...), con un fuerte componente de realismo mágico. Cuando se establece definitivamente en Barcelona en 1940, no sólo era ya una de las vanguardistas europeas que contaba con mayor reconocimiento internacional, sino que además ya tenía un buen conocimiento de esta ciudad; aquí participó en muy variadas iniciativas.
Sala Parés, planta baja [(granuribe50 (6/2/2026)]
La cosa progresa adecuadamente. Nos despedimos de la planta baja. Vamos a ver qué pasa arriba.


 Sala Parés, planta primera / [(granuribe50 (6/2/2026)]
Ya estamos arriba. No nos ha gustado la torturada escalera. El acabado de las columnas tampoco nos entusiasma, pero nos gusta que desde aquí se vea lo que sucede abajo. Hay luz y ese hueco le da unidad a las salas de exposición, que a veces resultan algo claustrofóbicas. ¡Nos agrada este lugar!
 Sala Parés, planta primera / [(granuribe50 (6/2/2026)]
José de Togores, Printània (París, 1922) / [(granuribe50 (6/2/2026)]
Y al primero que vemos es otra vez a "nuestro amigo" Togores. Pero hay más. Encontramos a Llorens Artigas (1892-1980) —pensábamos que era sólo ceramista—, a Juan Gris (1887-1927), del que hemos hablado tropecientas veces aquí, ya que nos encanta, aunque quizá ésta no sea su mejor obra... Y también a otros clásicos de la Sala Parés, como Miquel Villà (1901-1988). En fin. ya tenemos bastante por hoy y no queremos saturarles a ustedes. Descenderemos la escalera y saldremos a Petritxol.
Llorens Artigas, Figura (1924) / [(granuribe50 (6/2/2026)]
Juan Gris, Devant la baignoire (Paris, 1925) / [(granuribe50 (6/2/2026)]
Miquel Villà / [(granuribe50 (6/2/2026)]
Bueno, ¡alto!, recién descendidos —no sin ciertas dificultades, por temas del aparato locomotor (en vías de mejora)—, nos encontramos con otra salita donde hay algunas obras de Joaquín Torres-García (1874-1949), otro de nuestros favoritos, del que ya hemos escrito a veces y hoy no lo haremos.
Joaquín Torres-García / [(granuribe50 (6/2/2026)]
Joaquín Torres-García / [(granuribe50 (6/2/2026)]
Nos dejamos en el tintero a Barradas, a Francisco Bores y a algún otro, pero ya hemos dado la vara suficientemente. Salimos a la calle Petritxol, contentos de haber llegado a tiempo de ver esta hermosa exposición, que acababa al día siguiente (7 de febrero), de la que nos enteramos gracias a  M.C.