Lo primero que nos encontramos es un edificio que resulta ser un viejo conocido nuestro: el Colegio de Arquitectos. Desde bastante antes del confinamiento que no pasábamos por aquí. Allí sigue, claro, el friso con los estupendos dibujos de Picasso (1962). [Los de los frisos laterales nos gustan más, ojo]. Y allí vemos que hay una exposición sobre un arquitecto, un antiguo compañero de clase en 1º de la ETSAB —ya era bastante espabilado entonces—, al que luego le fueron mejor las cosas que a G.U, al menos en lo arquitectónico. En lo demás, no sabemos. Por aquí no nos podemos quejar. Emprendemos desde allí un recorrido que en el pasado hicimos tropecientas mil veces, ya que nos gustaba mucho. Es el trayecto entre la Avenida de la Catedral y la plaza del Pino, a través el Carrer de la Palla (antes, "de la Paja"). La cosa no puede empezar mejor. La fachada del antiguo Hospital de Sant Saver sigue igual, espléndida, con esas esculturas y el arco serliano del primer piso, que nos encanta. Igual, igual, no: le han quitado los cables que pasaban sobre el dintel y bajo las esculturas. Sigamos. ¡Uy!, esto se complica: donde antes había varias librerías de viejo y anticuarios, ahora nos encontramos esto que ven ustedes. Parece ser que esos locales fueron cerrando en un lento goteo, pero como hacía una década que no pasábamos por aquí, lo ignorábamos. Han sido en su mayoría sustituidos por este tipo de tiendas. No podemos culpar del todo al Ay Untamiento. Si no fuera por esos nuevos negocios, todo sería persianas bajadas y pintarrajeadas por nuestros "artistas urbanos". Bueno, al fin, llegamos a la Plaça del Pi. Allí, aparte del nuevo local de venta de "caganers", por lo menos siguen en pie el pino y la cuchillería Solingen, con su colección de cuchillos, navajas (¡buenos ejemplares de Albacete!) y artilugios varios. Está situada en los bajos del edificio del gremio de Tenders Revenedors, que alberga una escultura del arcángel San Miguel, su patrón, dentro de una hornacina.
|
|
Frederic Lloveras, Plaça de Pi, [acuarela tomada de
Llums i silencis (1953-1959)] (Ed. Ajuntament de Barcelona) |
Recordamos lo de los "mercaderes del templo", pero comprendemos que sea molesto que se les llene de guiris a chafardear, que los hay, porque es un edificio que tal vez salga en muchas guías turísticas.
Como hay tiempo sobrado, nos vamos a pasar fisgoneando un ratillo. Hacía como diez años que no pasábamos por aquí (y diez más que no volveremos). Aquí creemos recordar que estaba la librería "Documenta", mil veces visitada. Sabe mal, porque allí habíamos comprado en su día muchos libros. [Desde hace una década está en c/ Pau Claris 144. Menos mal que no ha desaparecido como otras]. Y seguimos, un punto deprimidos, hasta el Carrer d´en Roca, una calle en la que confesamos no haber estado nunca en el pasado, pese a haber pasado tantas veces por allí al lado. Sabemos, gracias a M.C., que allí hay una hornacina con Sant Roque enmarcado por un arco ojival. Se trata de ésta que ven. Hemos leído en algún diario que en esta calle dejan abiertas todas las luces de las fiestas encendidas en señal de modesta protesta porque el Ay Untamiento no pone iluminación suficiente, en un lugar bastante delictivo. No sabemos si también protestan por el olor a orines, que resulta de lo más molesto.
Al fin llegamos a la calle Petritxol, la que ven en las fotos superiores, que fue primera calle peatonal de Barcelona. Nos gustaba mucho antiguamente. Pasábamos muchísimo por aquí. Ahora, ya nos empieza a gustar menos, aunque sigue teniendo "algo". Damos una vuelta hasta arriba (Puertaferrisa) y vemos que han desaparecido bastantes negocios de los que más nos interesaban; granjas, tiendas de Bellas Artes (recordamos "Rigol", donde habíamos comprado acuarelas, pinceles, papel), de decoración, etc.
| Frederic Lloveras, Carrer Petritxol (1957), [acuarela tomada de Llums i silencis (1953-1959)] Ed. Ajuntament de Barcelona |
|
| Portada del libro sobre la exposición Figuracions entre guerres, 1914-1945 |



































































