martes, 18 de febrero de 2020

En recuerdo de María Moreno

De izquierda a derecha: Antonio López Torres (sentado), Isabel Quintanilla, Antonio López García, María Moreno y Francisco López
Sentado en primera fila: Francesco (hijo de Isabel Quintanilla y de Francisco López)
[Tomelloso, 1973]
María Moreno y Antonio López, ante una obra del propio Antonio (EFE)
María Moreno; interiores
María Moreno, Naturaleza muerta de la sandía (fragmento), 1990
María Moreno; exteriores

viernes, 14 de febrero de 2020

Las cocineras de Ibiza ya tienen su libro

Fragmento de la portada de Diario de Ibiza (14/2/2020)
Uno de los motivos más festivos (quizá el único, todo lo demás son embrollos diversos) del viaje a la «isla mágica» era asistir a la presentación del libro Cocineras en Ibiza, escrito por la periodista Marta Torres Molina y editado por Balàfia Postals. En él ha intervenido, en tareas de revisión del texto de la versión castellana, doña Perpetua y, de modo mucho más indirecto, el propio G.U., aunque éste solamente le ha proporcionado apoyo moral, algunas sugerencias y soporte informático cuando se requería.

Se trata de un buen libro, bien escrito, bien editado, con unas recetas estupendas, clásicas de la gastronomía ibicenca, a cargo de las cocineras de los restaurantes más emblemáticos, exitosos y tradicionales de la isla. Ellas le desvelan a Marta Torres, además, aspectos de su trabajo y anécdotas diversas, en un tono ameno y entrañable, perfectamente captado por la autora. Por si fuera poco, las fotografías de Toni Escobar Cardona son muy buenas, un aspecto importante en una obra de estas características.



martes, 11 de febrero de 2020

Hacia la "isla mágica" (en los setenta)

Diversos asuntos de variada índole reclaman el desplazamiento de G.U. hacia lo que fue la «isla mágica» en los años setenta. Después dejó de serlo, por desgracia. y ahora es lo que es, ya saben... Estará unos días fuera.

Postales naifs de los setenta, a partir de obras de Uta Wohlfarth ("Utaw")
[Composición: granuribe50]

Bueno, si quieren pueden ver un poco ampliadas algunas de la imágenes del panel superior:

[Clic en cada imagen para ampliar]

domingo, 9 de febrero de 2020

El gabinete del Dr. Sánchez sale de excursión

Juran por sus ancestros los numerosos oráculos de Moncloa que no se ha producido en los últimos días "ningún elemento o circunstancia especial" que motive la invitación del doctor Sánchez a su superpoblado (23) gabinete de ministras y ministros a disfrutar (por cuenta del contribuyente) del weekend en el hermoso paraje toledano de esas fotografías que publican en su web y en la prensa, y que reproducimos aquí.

Las ministras y ministros salen para posar en la "foto de familia"
[Fotografía: MONCLOA]
G.U. también lo cree, no hay por qué pensar cosas raras, al menos de momento. Opina que se trata de una vulgar operación de marketing y propaganda ideada por el señor Redondo y nada más.

Es conocido ese recurso. Lo utilizan bastantes empresas, que invitan a sus ejecutivos a jornadas de "convivencia" en un Parador (en Albacete hay algunas de esas), con el fin de "hacer equipo", aumentar su productividad y "sentido de empresa". Todos acuden allí vestidos con ropa de esa que llaman "casual", la misma que se les deja usar los viernes en la oficina. Ya saben: unas zapatillas Nike, pantaloncitos tejanos, jerseys de punto hechos por la mamá, cazadoras de marca, etc., pero todo muy "informal", eso es básico. Tanto, que una sobrina de doña Perpetua el viernes es el día en que más rato invierte en arreglarse para ir al trabajo.


[En realidad, esto ya lo inventó el Opus Dei en sus míticas "Convivencias", y lo heredaron los del procés, con sus jornadas en Poblet para tomar ratafía en el Refectorio, a los lúgubres sones de alguna balada del duermeovejas Llach (aquí lo habrán pasado mejor). También en los institutos hemos tenido que participar en cosas así con los alumnos de la ESO, para que se conocieran e hicieran "piña", a instancias de los psicopedagogos del centro].



Las fotos son bastante curiosas; choca verlos a todos así, en una imagen que podría recordar a La escopeta nacional, de Berlanga, aunque allí las vestimentas eran a base de tabardos y ropas de cazador en tonos verdosos, algún abrigo de visón (Randall), sombreros con un plumita y todo eso. Además, había un cura (Agustín González) y aquí no, obviamente.

Las fotografías están tomadas en la finca "Quintos de la Mora" (Toledo)", situada en la localidad de Los Yébenes (aquella de la que era concejal del PSOE una individua llamada Olvido Hormigos, no sabemos si la recuerdan, la del vídeo sexual divulgado por su novio futbolista y que luego se hizo reina del papel couché).

Veamos cómo comenta la excursión Íñigo Domínguez, en su artículo Un Gobierno de quedada:

«La foto de grupo que ha divulgado Moncloa del encuentro del Gobierno en una finca de Toledo dice muchas cosas, y para eso nos la han enseñado, como si toda España fuera un grupo de WhatsApp. No piensas en unos ministros, sino en una pandilla de amigos que se juntan para un cocido o en una casa rural. Quiere denotar sobre todo una cosa: complicidad. No es algo casual, sino la madre del cordero en este incierto primer Ejecutivo de coalición con personas que hace no mucho se han llamado de todo. También transmite un estilo, vienen a decir que son gente normal, aunque sean políticos.

Los 23 del gabinete del doctor Sánchez / [Finca "Quintos de la Mora" (Los Yébenes, Toledo) / Fotografía: MONCLOA (8/2/2020)]
»Lo curioso de la imagen es que si a un marciano recién aterrizado se le preguntara quién es ahí el jefe señalaría sin dudar a Pedro Sánchez. Porque es el más alto, el más adelantado, el más sonriente, el más centrado, tiene algo de capitán del equipo. Le falta el balón o el frisbee, y se nota que es el que nada más hacerse la foto dirá a los demás lo que hay que hacer, una pachanga o solteros contra casados. Iglesias, que podría pasar por el guardés, parece a punto de sacar la armónica y es el que sabe cómo encender el fuego. Hay un aire de reunión familiar, o de antiguos alumnos, y una satisfacción general de que a todos esto les ha parecido una idea estupenda.[...]

Además, estos fines de semana con gente tienen algo especial, evocan las acampadas juveniles y el retorno a la autenticidad perdida. La finca también tiene tradición en el subconsciente español, es inevitable pensar en La escopeta nacional (1978) y una vez más echamos de menos a Berlanga, que se estaría ya inventando toda una comedia de enredo entre socialistas y podemitas que transcurre este fin de semana, con Torra por ahí intentando vender unos porteros automáticos».[...]

Y en esos términos continúa su comentario. Lo hemos extractado, pero vale la pena leerlo entero.

jueves, 6 de febrero de 2020

Noche de fiesta, y un recuerdo para Kirk Douglas

Hoy hablamos de fútbol, «el opio del pueblo», decían antes (ahora hay varios más). Les cuento. Jugaban el equipo de G.U. (el Athletic de Bilbao, ya saben) contra el Barça una eliminatoria de la Copa del Rey, a partido único en San Mamés. Sí, si, ese Rey tan denostado por las directivas de ambos clubs, que, a pesar de ello, siguen participando en el concurso que lleva su nombre. Pero esa historia no se la cuenten a los futbolistas, que luchan a brazo partido en esos duelos. Son millonarios y no necesitan mucho de las primas que puedan obtener, pero también son deportistas y quieren ganar.

Gran Uribe no lo ha podido ver por televisión, porque está estos días sin ella, por razones que no vienen al caso. Lo ha tenido que seguir por WhatsApp, a través de las noticias que le iban suministrando sus hermanos por el chat que mantiene con ellos, y también por las voces que llegan de la penya blaugrana de debajo de casa. El ordenador, ni verlo.



Pero vamos al asunto. Se ve que el partido ha sido «no apto para cardíacos», y G.U. se alegraba de no haberlo padecido por TV, porque su corazoncito no está para grandes aventuras. La derrota estaba casi asegurada; el Barça está herido, pero tiene a Messi, y nuestros mejores hombres no daban pie con bola: ni Williams (ese que sufre todo tipo de insultos racistas cuando juega en campo ajeno) ni el preferido de El Tapir, Muniaín, un tipo bastante poco agraciado pero buen jugador, antiguo juerguista de la noche ibicenca, que se había dejado crecer una barbita pelirroja para la ocasión.

En un momento de gran tensión, la hermana de G.U. ha comentado que de esta guisa se parecía a Van Gogh, y quizá no le faltaba razón. Ha sido entonces cuando G.U., dado que no veía el partido, ha aprovechado para componer el montaje.

1) Kirk Douglas ejerciendo de Van Gogh en el rodaje de El loco del pelo rojo; 2) Muniain, la estrella del Ath. Bilbao, con su barbita pelirroja
[granuribe50]
Y, en efecto, ¡qué buen momento para evocar a dos monstruos: el susodicho Van Gogh y Kirk Douglas, que lo interpretó en una célebre película (El loco del pelo rojo) y que hoy nos ha dejado. a los 103 años (DEP, Kirk, no te olvidaremos).

Pero, en el último minuto, el denostado Williams le metido el gol de la victoria al Barça y... ¡ha ardido Troya en el chat de WhatsApp! Excelente ocasión para descorchar una botellita de cava catalán que este bloguero tenía en la nevera desde Navidad, sin encontrar el momento apropiado para estrenarla.

El cava recién descorchado, en el carrito de la TV ausente / [granuribe50 (6/2/2020)]
Han sido tres finales de esa copa perdidas contra el Barça en diez años (2009, 2012 y 2015), siempre por más de dos goles de diferencia, y en una de ellas teniendo que soportar al capullo de Artur Mas mostrando los cuatro deditos de la estelada con carita de gamberrete, al lado del Rey Felipe. No se va a volver a producir, de momento, esa situación.

El tipo de la barretina, un clásico del barrio / [granuribe50 (6/2/2020)]
Había mucha desolación y desánimo en la penya blaugrana de debajo de casa, y ese sujeto de la barretina, que habitualmente se va muy contento de allí, hoy se internaba cabizbajo en las luces de la noche del barrio de Les Corts, desconsolado y totalmente abatido. La Copa del Rey no interesa, dicen, pero eso será a los chuponcetes del palco...


lunes, 3 de febrero de 2020

Hoy va de mentirosos (ojo, hay más)

Cuando tenemos dudas, lo mejor es acercarnos a ver lo que dice Gregorio Morán, un tipo duro y sin complejos. Extraemos unos párrafos de su última Sabatina intempestiva, titulada, no casualmente, El clan de los mentirosos.

Vaya en descargo de los sujetos a los que cita Morán en su artículo que, presuntamente, el primero miente para proteger a su jefe y el segundo lo hace para protegerse a sí mismo ante el juez. Pero hay que ser bastante inocente para creerles.

[...] «Vamos por la quinta versión y a fe que habrá más. Cualquier dirigente se sentiría abochornado, pero él no. Es verdad que le temblequea un poco la papada y farfulla las palabras, pero se recupera en seguida gracias a su conciencia de político impune. "A mí no me echa nadie", exclamó ante las posibles consecuencias de su desvergüenza. Y tiene razón. Quien le puede cesar es un prestidigitador de la mentira y se cuidará muy mucho de no retirar de su entorno a un discípulo tan preclaro.



Un momento de la improbable detención y esposamiento de Puigdemont a cargo del "Major Trapero", frente al helicóptero.
 [Simulación infográfica: granuribe50]
»Pero vayamos a la mayor fábrica de mentiras del momento. En Cataluña la mentira [...] en estos últimos años, meses y días alcanza cotas que superan nuestros hábitos y en las que se mezcla el narcisismo, la xenofobia y el descaro. El mayor Trapero, exjefe de los Mossos d´Esquadra, sin cuya colaboración activa y pasiva el intento de avalar el golpe independentista de octubre no hubiera alcanzado el nivel de una insurrección, acojonado ante los jueces les asegura que pensaba detener a su jefe supremo Puigdemont y llevárselo en helicóptero. ¿A dónde? Hay que tener una jeta de cemento armado para pasar de cantarle habaneras mientras le hacía una paella en Cadaqués a dejarnos a todos de un pasmo con la invención del helicóptero». [...]

"Foto de familia" de los entrañables momentos previos a la confección de la paella por parte del "Major Trapero" . 
«Malestar entre los Mossos por la foto de Puigdemont y Trapero en una fiesta privada de Cadaqués» 
[Titular de La Vanguardia (11/8/2016) / Fotografía: @RaholaOficial (9/8/2016)]

domingo, 2 de febrero de 2020

Esto ya lo dijo Platón

G.U. en el aula del instituto (5/7/2011)
Reproducimos esta foto porque es la del último día en que G.U. pisó el aula del instituto de enseñanza secundaria en el que había dado clase durante los veintiocho años anteriores. Eso pasó el día que marca la pizarra, la misma en la que había realizado cientos de dibujos, en muchos casos baldíos. Allí, atornillado al techo, se puede ver el proyector con el que mostró cientos de diapositivas a sus discípulos, por lo general también de manera baldía.

Le gustaba bastante dar clase, pero los años no perdonan, el físico ya no aguantaba como antes y uno, además, estaba hasta los cataplines de las autoridades educativas (encabezadas por el conseller d´Educació, que era...¡Ernest Maragall!, un tarugo de tomo y lomo), de las burocráticas programaciones absolutamente inútiles que había que desarrollar, de los psicopedagogos (y las psicopedagogas), de algunos (bastantes) profesores (y profesoras) y del alumnado, cada vez más asilvestrado, más consentido y menos interesado, todo en un ámbito de progresiva y galopante degradación general. Y eso que todavía no había empezado el procés, por suerte...


Hoy, gracias a los buenos oficios de Tot Barcelona, G.U. ha leído una entrevista muy buena que le hace en EL PAÍS SEMANAL el periodista Borja Hermoso a Gilles Lipovetsky, el pensador y sociólogo francés.




Bueno, decir que en Francia, aparte de que los niños sepan hablar francés a edad temprana —cosa que admiraba mucho el portugués del epigrama Saber sin estudiar (de Nicolás Fernández Moratín)—, lo cierto es que luego progresan muy adecuadamente y ¡saben pensar!, como es el caso del propio Lipovetsky. ¡Qué envidia! Aquí no llegamos a tanto, a día de hoy. Lo admiramos, porque es difícil ver por escrito cosas tan básicas —que ya hemos rumiado muchos, pero no tenemos plataforma para expresarlas—, pero reconforta verlas expresadas de manera tan clara y sencilla por un intelectual francés (los de aquí y ahora, suelen ser más bien de pena o son unos pelmas de mucho cuidado).

G.U. selecciona hoy las reflexiones que hace Lipovetsky en esa entrevista acerca de la cultura y la educación, aunque sobre otros asuntos, como lo del feminismo, la pérdida de interés por la política, etc. es para no perdérselo. Veamos:

Fotografía: Léa Crespi
[...] «La escuela pública no es un gasto, es una inversión de futuro. Hay que pagar bien a los profesores, y enseñar al alumno a respetarlos. Esto no lo digo yo, ¿eh?, ya lo dijo Platón. Si creemos que los ordenadores y las tabletas van a arreglar todos los problemas, estamos en un grave error. El profesor es imprescindible. Y hay que formar a los jóvenes de manera que sean más adaptables, con menos miedo a los cambios. Así habrá menos frustración. Y muy importante: hay que otorgar mucha más importancia al arte y a la cultura. ¡Si no, solo nos quedará el centro comercial! [...]

Y Lipovetsky continúa con algunas reflexiones más acerca de la enseñanza y la cultura:

Está bien formar élites tecnológicas, pero creo que acabaremos pagando un precio por esta situación. Porque el ser humano es complejo. Mire, yo veo a bastantes investigadores, matemáticos, físicos o ingenieros de muy alto nivel que cantan en coros. O que se apuntan a cursos de teatro, o de pintura. No sé por qué, pero ocurre. A lo mejor es que no acaban de encontrar un sentido pleno a su trabajo. Y eso es la democracia también. La democracia no es solo tener elecciones libres, es formar individuos que disfruten, que sean ricos en sus habilidades, y no solamente instrumentos de voto y de trabajo. [...] 

No hacen falta grandes proyectos. ¡Estoy contra los proyectos culturales grandiosos! Al final eso acaba solo en el star system. Si Mitterrand hubiera dedicado el gasto de sus obras faraónicas en París a mejorar las infraestructuras culturales de las ciudades de provincia, o a mejorar la situación de la banlieue, todo habría ido mejor. Se trata de movilizar a pintores, a escritores, a músicos para que enseñen a la gente a hacer cosas enriquecedoras, sobre todo a los niños, como actividades extraescolares pero en serio, y no necesariamente a cargo del maestro, los profesores no pueden hacerlo todo. Si un actor de una compañía de teatro profesional le cuenta a un adolescente en qué consiste tal o cual obra del siglo XVIII, eso cobra un sentido totalmente distinto, y tiene muchas posibilidades de que al crío le guste. Invertir en eso cuesta mucho menos que hacerlo en centrales nucleares, desde luego. Es un tema de voluntad política, ¡se trata de hacer que la gente diga lo que le gusta, no solo a quién detesta! [...]


Una sociedad cuyos ejes exclusivos son las pantallas, el trabajo y la protección social es una sociedad deprimente. Hay que invertir en educación. Y las posibilidades de inversión en temas educativos son infinitas. Uno de los mayores fracasos en las sociedades occidentales de la posguerra fue la "democratización de la cultura". Se pensó que por abrir muchos museos muchas horas y con grandes obras gracias al dinero del Estado, mucha gente nueva se iba a incorporar a las visitas, pero no fue así. Si se fija, a través del tiempo a los museos siempre ha ido la misma gente. Gente de un cierto nivel educativo. Los campesinos y los obreros de la construcción en general van poco. Es una cuestión de educación.[...]

Es indispensable que el profesor recobre la autoridad. Hay alumnos que insultan al profesor, y es inadmisible. Educar no es seducir. Hay obligaciones. En un momento dado, hay que obligar a cosas. No todo puede ser flexible, agradable, discutible. Hay que trabajar duro, y obligar a trabajar. El hombre es Homo faber, hay que enseñar a hacer. Y hay que recuperar la retórica, enseñar a los chicos a expresarse, y a razonar, porque el ordenador no lo va a hacer por ellos. El hombre es Homo loquens, el ser que habla».

sábado, 1 de febrero de 2020

miércoles, 29 de enero de 2020

Los políticos presos reaparecen

El padre Peyton en Barcelona
(21/5/1964)
Oriol Junqueras ha debido de recapacitar, y parece ser que ha comprendido que ese lenguaje un poco tabernario que utilizó hace unos días («¡Y una mierda, y una puta mierda!») no es el más conveniente para ejercer su labor de apostolado en los días que se avecinan.

En efecto, tiempos difíciles para el procés, en los que él habrá de competir con el «Puchi», que está preparando una buena «cruzada del rosario en familia» en Perpiñán, un poco a semejanza de la del padre Peyton en los años sesenta (un recuerdo de adolescencia de G.U.). Muchos coetáneos nuestros acudirán allí, con su lacito amarillo, su estampita de Fuigdemont entre las manos y quizá el talonario. Ya solo falta que TV3 le monte al susodicho la próxima «Marató», para ayudarle a recaudar esos millones de euros que le pide el Tribunal de Cuentas. En fin, entre unas cosas y otras, buen arranque de campaña el que se avecina, hermanos.

Junqueras (en presencia de Pere Aragonés) comparece en el Parlament de Catalunya (28/1/2020) / [granuribe50]
Y Junqueras ha reaparecido en el Parlament la mar de orondo; pocos creerían que esté sometido a un estricto régimen (carcelario). Lo ha hecho durante una entrañable excursión de políticos presos —hábilmente preparada con la excusa de que tenían que declarar por el asunto del 155—, con esa retórica curil que se parece mucho a la elocuencia religiosa que utilizaba Jordi Pujol y que tan encandilados tenía a muchos. Es lo que toca ahora, ya que no me negarán ustedes que el procés parece tener una componente mística importante. O, si se quiere, la deposición de ese sujeto ha tenido «el tono curón del monaguillo que se ha bebido el vino de misa y es interrumpido en plena siesta», como dice el periodista Josep Mª Cortés —un compañero de juegos infantiles de G.U.— en su artículo Junqueras, el arcipreste faltón.

«La prisión es una parte más del camino para la libertad», ha vuelto a sentenciar Junqueras, recordándonos que en el fondo es todo un iluminado. Su sermón tenía como objetivo justificar que aquella cabronada del otoño de 2017, un mal sueño para tanta gente, valió la pena. Y, de paso, animar a la dividida y un punto deprimida parroquia procesista, pero sin asumir ningún error. Y, por supuesto, nada de pedir perdón a nadie, con la firme y desafiante promesa de "ho tornarem a fer!". Pero es que si no hablara así... elecciones perdidas, a mayor gloria del «Puchi». ¿Ustedes lo entienden? El caso es que seguimos en el bucle, del que no parece posible que podamos salir algún día sin daños irreversibles.

domingo, 26 de enero de 2020

Quien «guglea» cercena conversaciones

Como dice Martín Caparrós en su artículo, es un fenómeno que se da todos los días, todo el día: alguien no recuerda algo y, en lugar de pensar, buscar, relacionarlo, manotea su teléfono y guglea (o wikipedea, también se dice). Son palabras que tendrá que incorporar la RAE a su diccionario, porque empiezan a estar a la orden del día. Ese gesto, el de consultar el móvil para cualquier chuminá (también en cursiva, porque tampoco está en el DRAE), se nos ha vuelto un tic. Y a veces nos invita a renunciar a hacer memoria y a espabilar. Mal negocio para las neuronas.

Pero eso mismo sucede también a menudo en comidas con familiares, compañeros o amigos. Alguien cita un hecho y, como la memoria es frágil, surgen dudas acerca del dónde, cómo y cuándo sucedió. Y eso suele dar lugar a ricos debates en los que, como en un cesto de cerezas, una cosa nos lleva a otra y acaban saliendo a la luz asuntos que teníamos olvidados hace tiempo y que es un gozo resucitar. ¡Qué maravilla, tener recuerdos comunes que compartir! Pero, ¡tate!, eso tan grato de ir ensartando recuerdos... siempre  habrá alguien que lo jorobe.

Entrañable cena entre amigos, con el listillo de turno consultando un dato en Google (granuribe50)
Y eso es lo que les pasa a los personajes de Caparrós, con motivo de rememorar la mítica visita de los Rolling Stones al Estadio Metropolitano, en julio de 1982 (G.U. ni se enteró ni fue, porque le estaban quitando las muelas del juicio en esa fecha, —dos días después del célebre Brasil 2-Italia 3, consultado en Google, ojo—).

Y le ha ocurrido en algunas ocasiones a quien esto escribe: en esas reuniones, ante cualquier duda, sea del tipo que sea, suele haber algún listillo que consulta a Google en su móvil (en ocasiones lo tienen de chivatilla entre las piernas, para que no se descubra el origen de su sapiencia) y rápidamente cercena con su dato exacto cualquier prometedor amago de divagación. O, simplemente, cierra el tema y hay que buscar otro para que el silencio no dure más de diez segundos.

Peo dejemos a Martín Caparrós, que es hombre de letras y lo explica mejor en Por las dudas:

[...] «Es un fenómeno nuevo —aunque ya nos parezca casi viejo—: la tercerización de la memoria y la entrega a esa memoria tercerizada, externa. Se da todos los días, todo el día: alguien no recuerda algo y, en lugar de pensar, buscar, relacionarlo, manotea su teléfono y guglea, wikipedea. En solitario quizá se pueda defender —y no lo creo—; en común, lo que hace es cortar esa fantástica posibilidad del hallazgo, de la deriva que toda duda ofrece.

Se nos ha vuelto un tic, una salida fácil. Hace de cualquier situación un trámite: le adjudicamos a esa acumulación externa la verdad, y lo que toca hacer es consultarla y usarla como sello de oficina. Hay, por supuesto, situaciones en que la precisión es necesaria; está lleno de otras en que no. La duda te lleva adonde no sabías; la comprobación, a ningún lado. Si acaso, a la extrema tontería del triunfo:

—¿Ves? Yo tenía razón.
—Sí, qué bueno, tú tenías razón».[...]

jueves, 23 de enero de 2020

Hoy hace veintiún años

Lo decíamos el año pasado en esta fecha. La verdad es que estar con Patiña era una bendición, y disfrutamos de ese privilegio hasta el último día, el 23 de enero de 1999, ahora hace veintiún años. Murió sin molestar, sin haberse creado ningún enemigo y sin haberle negado nada nunca ni a nuestro padre ni a nosotros ni a sus nietos ni casi a nadie. En fin, siempre pura y centelleante, como sus ojos, como su risa, como su humor, como sus imitaciones impagables de la gente a la que consideraba un poco grotesca...

Y... como las cosas que nos contaba de cuando era joven. En eso era una número uno, en su capacidad de contar historias. Siempre nos habló de su azaroso viaje de novios, a bordo de un barco de cabotaje llamado «Capitán Segarra», que hacía la ruta por el Cantábrico, empezando en el puerto de Pasajes hasta La Coruña, donde acabó el viaje de nuestros padres. Luego, el barco continuaba hasta Canarias, haciendo escala en Cádiz. Ella lo explicaba con todo tipo de detalles y nos dejaba embobados, porque no sabíamos tampoco lo que era un barco de cabotaje, ni conocíamos nada de aquellos lejanos puertos de los que nos hablaba. Era magia pura su relato.

El caso es que las veces que G.U. viaja a San Sebastián (ojalá pueda volver a hacerlo muy pronto) suele alojarse en el «Hotel Niza», que sigue siendo propiedad de la familia Chillida como entonces, situado frente a la playa de la Concha.

San Sebastián, «Hotel Niza», Septiembre de 1944 / [Fotografía: Carlos Sáenz de Magarola]
Pues bien, su hermana nvts le rescató hace unos meses unas fotografías (bastante deterioradas, pero muy evocadoras) del viaje de nuestros padres en el susodicho «Capitán Segarra». En una de ellas, sale en la cubierta de ese barco; parece una actriz de cine de la época, tan hermosa con sus gafas oscuras. Pero, cuál no sería su sorpresa, y la de G.U., al leer en el reverso de las otras dos, anotadas por nuestro padre las palabras «Hotel Niza, septiembre de 1944». ¡Qué emoción! Y resulta que, por lo que se aprecia en las fotografías, debían de ocupar una habitación en la misma planta en la que estuvimos en abril pasado (la primera) y quién sabe si no sería la misma... ¡setenta y cinco años antes!

San Sebastián, «Hotel Niza» (Septiembre de 1944) 
[Fotografía: Carlos Sáenz de Magarola]
A bordo del «Capitán Segarra» (Septiembre de 1944) 
 [Fotografía: Carlos Sáenz de Magarola]
El «Capitán Segarra»

miércoles, 22 de enero de 2020

Aterrizaje de G.U. en terreno fangoso

Bueno, la escapadita a Madrid ya es cosa del pasado. Estuvo bien mientras duró, le ha encantado a G.U. este cambio de aires y qué bien se estaba sin ver la tele ni leer periódicos, Díos mío. Y, ya de vuelta a casa, le ha tocado recordarlo en el blog; un acto, el del recuerdo, que esperemos que siga siendo gratuito.

Mientras tanto, parece ser que seguimos flotando sobre unos líquidos inmundos, como comenta mi colega Francesc Cornadó, otro que ha vuelto. Este aterrizaje, en los tiempos líquidos que corren dice un amigo mío que solo se lo puede tomar uno como si estuviera asistiendo a una especie de representación teatral de escasa categoría. O a un disparatado guiñol o viendo una actuación callejera, burda y tramposa de trileros y personajillos de diferente pelaje, algunos de ellos bastante ridículos. Pues sí, quizá tenga razón y haya que tomarlo así.



Comín, el ujier y Puigdemont en el Parlamento Europeo
[granuribe50]
Pues en eso estamos. Para empezar, un par de sujetos (854 y 855), aquellos que huyeron escondidos en un maletero, se presentan tan ufanos en el Parlamento Europeo a dar la vara, enseñando con todo el morro una fotito de Junqueras, el que no se escapó, reclamando su libertad (FREE, pone). Pero eso solo dura hasta que un ujier, solemnemente vestido como un maître del Hotel Ritz —con frac, camisa rematada con pajarita blanca y un medallón plateado en el ombligo—, les dice con cara malhumorada que o esconden la foto o se han de ir allí con viento fresco. Disciplinadamente escondieron la pancartita nuestros dos «héroes», Puigdemont y Comín. «"El Vivales" y su pianista, que parecían dos niños de primaria cogidos en falta por la señorita, pusieron la misma mueca que el alumno de P4 a quien han pillado estirando las trenzas a la niña de delante. No les faltó más que acusarse el uno al otro, de hecho es lo que correspondería a dos héroes de tal calibre», como comenta Albert Soler en su artículo titulado Quan l'uixer és l'enemic. (Cuando el ujier es el enemigo).


Y Albert Soler añade: «Supongo que la poco airosa actuación del "presidente en el exilio" en su debut en Europa, explica por qué la Republiqueta se quedó en el lugar donde duermen los sueños. Estos dos a quien el ujier atemorizó son los que más gritaban "¡no tenemos miedo!" (no tenim por!) y son también los que debían conducir al pueblo elegido a la libertad, al igual que Moisés».

Por su parte, el tipo de la foto que mostraban nuestros flamantes europarlamentarios, el preso Junqueras, ha dado un cambio radical en este tiempo. No sabemos lo que ha aprendido en la cárcel, pero esas palabras gruesas que utiliza ahora, totalmente impropias en un meapilas de su calibre («Y una mierda. Y una puta mierda», cuando se le preguntó si habían mentido el 1-O), nos resultan un poco chocantes en un sujeto que se las daba de hermanita de la caridad y comunión diaria. Para que luego digan que la cárcel rehabilita. Aunque, vaya en su descargo, es comprensible su irritación al ver a esos dos vivales campando a sus anchas por Bruselas y pidiendo su libertad.



Consejo de Ministras (21/1/2020)
Y mientras tanto, el Consejo de Ministros ahora es «Consejo de Ministras», y habrá que ampliar la mesa unos cuantos metros si quieren estar un poco esponjados, porque se han duplicado y triplicado carteras y no caben todos (y todas) los (y las) que se quieren beneficiar del asunto, que ya son veintitrés, si incluimos al señor Iván Redondo, un peligroso trilero (en la modesta opinión de G.U.) que ya asesoró al PP.

Por otra parte, las afortunadas frases que suele acuñar el procesismo siguen siendo compradas sin pestañear por los  políticos socialistas —con el Dr. Sánchez e Iceta a la cabeza—, no sabemos si por convencimiento, para conservar la poltrona o... por caradura pura y dura.


G.U. frente al Vaticano
Ya endulzaron la cabronada (con perdón) de lo de septiembre de 2017, camuflándola como «conflicto político». La Constitución ha desaparecido del mapa, nadie la cita ya, sustituida ahora por un fantasmagórico «marco legal», fácilmente modificable. Vuelve a llamarse «consulta» al «referéndum» (tal como inventó el trilero Artur Mas) y también se han adherido entusiastas a hablar de «judicialización de la política y del conflicto», suponemos que a instancias de sus socios procesistas (tampoco nadie ha publicado todavía el contenido real de los acuerdos a que han llegado, a pesar de llenarse la boca con la palabra «transparencia»). Menudo morro, como si los jueces no tuvieran obligación de intervenir cuando los políticos infringen gravemente las leyes, como fue el caso. Y, en ese juego, ahora se dedican con idéntico morro a la «politización de la justicia», metiendo las narices donde no les llaman dentro del poder judicial, nombrando fiscales adictos y modificando a la carta el código penal para agradar a ERC y recabar su apoyo a los presupuestos, aunque nos quieran vender la moto de que es lo que exige Bruselas. Y el hecho de que la oposición hiciera lo mismo en su día parece que lo legitima: una trampa más. En fin, se diría que aquello de la división de poderes que consagra nuestra Constitución fuera cosa del pasado, propia del « Régimen del 78».

Y, como estrambote final, hay que añadir que todo aquel que se muestre escéptico con los acuerdos (algunos de ellos tomados entre las bambalinas del teatrillo) pasa a ser clasificado directamente como perteneciente a la «ultraderecha», como repiten sin cesar el doctor Sánchez, las ministras y los ministros del «Consejo de Ministras». Y así sucederá siempre que uno no esté de acuerdo con las decisiones que adopten.



Tomen ustedes nota: según esa maniquea clasificación entre «progresistas» y «ultraderecha», o sea, entre «buenos» y «malos», este bloguero estaría encuadrado (por la patilla) en la «ultraderecha», uno de los «malos». Nada más lejos: lo que no soporta G.U. es el trilerismo, la trapisonda, la ocultación y la mentira, venga de donde venga. En esto, aquí fueron también pioneros: al que no es independentista se le cuelga el cartelito de «facha» o «botifler», y últimamente «ultra». En fin, para qué seguir. Complejo aterrizaje el de este bloguero en terreno fangoso, peligrosamente inundable.

lunes, 20 de enero de 2020

Escapada a «Madrit» (y 3)

De Outisnn - Trabajo propio, CC BY 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=23411562
La verdad es que la ampliación Museo del Prado del arquitecto Rafael Moneo está la mar de bien pero, por razones distributivas de la nueva configuración, se ha perdido aquella majestuosa entrada al museo por la fachada principal y la Puerta de Velázquez. A ambas, a la fachada de Villanueva y al pintor Velázquez quería G.U. rendir pleitesía una vez más, antes de ir hacia el Real Jardín Botánico, que era su objetivo esa mañana de sábado.

Madrid, Museo del Prado, fragmento de la fachada principal del "Edificio Villanueva"  y Puerta de Velázquez (1785, Juan de Villanueva)
         [granuribe50 (11/1/2020)
Era un día de invierno luminoso y frío, de ésos en que se está bien al sol: uno de los momentos mágicos de Madrid que le gustan tanto a G.U. Nada que ver con la DANA de estos días. Y aquí estábamos, haciendo cola para entrar al susodicho jardín. Uno lo visita siempre que viene a esta ciudad, aunque hay que decir que en pleno invierno el jardín ofrece menos alicientes que en otras estaciones. Pero su objetivo de ese día no era exactamente ése, sino la exposición de un fotógrafo al que G.U. tiene una gran admiración y aprecio, Chema Madoz, que se celebra en el Pabellón Villanueva.

Madrid, Real Jardín Botánico; Puerta Norte (1785, Juan de Villanueva, arquitecto) / [granuribe50] (11/1/2020]
Y ya estamos frente al Pabellón Villanueva ya citado, que se llama así porque ese fue su arquitecto, que lo diseñó bajo los auspicios de Carlos III (a la par que el Jardín Botánico) para utilizarse como invernadero. Recientemente se ha restaurado como sala de eventos y exposiciones, función para la que es muy adecuado, por estar inundado por la luz natural de las cristaleras que dan al jardín y de varios lucernarios.

Madrid, Real Jardín Botánico. 1) Carlos III; 2) estanque y Pabellón Villanueva; 3) Puerta del Pabellón Villanueva (1785)
[granuribe50 (11/1/2020)
En efecto, ningún lugar mejor para exponer las fotografías de Chema Madoz (nació el 20 de enero de 1958, hoy es su «cumple»), un tipo sencillo que subvierte las reglas de la naturaleza, haciendo vagar su imaginación. «Despliega toda toda su fantasía y funde reinos animal, vegetal y mineral, dando lugar a un reino propio en el que transforma hojas, ramas, nubes, maderas, plantas, flores, piedras... ofreciendo las combinaciones más inesperadas», tal como señala Oliva María Rubio en el libro La naturaleza y las cosas, adjunto a la exposición y editado por La Fábrica.

Esta fotografía encanta a nvts, una seguidora del blog. Los reflejos son los del Jardín Botánico / [granuribe50 (11/1/2020)
O, como dice Bernardo Atxaga en ese mismo libro: «Llega Madoz al Jardín Botánico de Madrid con esas fotografías descolocantes que, siendo retratos, desretratan, de modo que los cactus no son exactamente cactus, ni las mariposas están donde suelen, ni los peces...».

Una anónima visitante intenta retratar una imagen de Madoz
[granuribe50 (11/1/2020)
Esta es la sala más luminosa, por las ventanas y lucernarios
[granuribe50 (11/1/2020)
En fin, todo un poeta un punto surrealista, lleno de sugerentes metáforas visuales. Después de ver la exposición, uno sale al jardín e intenta encontrar posibles motivos fotográficos para tratar de emularle, pero no hay manera...

Y, por si fuera poco, es de los pocos artistas que no han entrado ni piensan entrar en el mundo de la fotografía digital, por lo menos hasta que "el progreso" decida eliminar definitivamente las ampliadoras, los líquidos necesarios para positivar, etc. En Ibiza, por ejemplo, solo quedan cuatro laboratorios que hacen eso y en Barcelona unos pocos más.

Chema Madoz
Chema Madoz
Chema Madoz

Pero, como no solo de fotografía vive el hombre, en estos lugares G.U. y doña Perpetua siempre tienen tendencia a visitar el merchandising del lugar, y si además hay un agradable bar incorporado en el que tomar una tapa de finísima empanada gallega con una cervecita, miel sobre hojuelas: una manera estupenda de cerrar esta maravillosa visita.

1) Merchandising sobre Chema Madoz en la tienda del Pabellón Villanueva; 2) El bar del Pabellón Villanueva / [granuribe50 (11/1/2020]



Pero, a pesar del frío, por la tarde aún quedaron ganas para acercarse, ya anochecido, a una zona clave del tapeo madrileño, aunque no la única, entre el Barrio de las Letras y Sol. Todo empieza por Carrera de San Jerónimo arriba y a la izquierda por la calle de la Cruz. Delante del Congreso no estaba ni Rufián ni nadie al que preguntar por la oferta gastronómica de la zona, que es muy amplia, como bien saben nuestros diputados. Una pena: hubiera estado bien un selfie con alguno de esos privilegiados sujetos, que viven tan ricamente a costa nuestra.

El «Congreso de los Diputados y de las Diputadas» / [granuribe50 (11/1/2020)
Y así llegamos al Callejón del Gato, que es el lugar en que Valle-Inclán cayó del caballo y se dio cuenta de que España solo se puede explicar en clave de esperpento. Y se dice que llegó a tal conclusión al mirarse a uno de los espejos deformantes que había en esa calle, que una taberna ha recuperado en versión de medio cuerpo para la fachada de su local. Dos personajes de Luces de bohemia trataron de este asunto, tal como se indica en la placa de la fotografía inferior. Y es que, cuando hay referencias en tu cabeza, libros y cosas así, los lugares cobran sentido; y esas placas ayudan lo suyo. Quizá por eso, aprovechó allí G.U. para inmortalizarse en uno de esos espejos junto a doña Perpetua.

El «Callejón del Gato» (calle de Álvarez Gato) / [granuribe50 (11/1/2020)
La oferta por esa zona es enorme, pero G.U., que no conocía ningún antro de esos, se decidió por «La Fragua de Vulcano», quizá porque estaba frustrado de no haberla podido contemplar en el Museo del Prado, ya que esa obra está cedida en préstamo temporalmente. Quién sabe, quizá la próxima vez...

Madrid, establecimientos en el «Callejón del Gato»
En fin, tras darse un voltio por la Puerta del Sol —donde estaba "todo Madrid" desafiando al frío, casi como si fuera 31 de diciembre— y por la calle de Alcalá, ya de vuelta al hotel tomamos un taxi frente al Casino de Madrid, un edificio ecléctico muy hermoso en el que intervino el gran arquitecto Antonio Palacios, aunque su proyecto fue muy alterado por otros y poco tiene que ver con lo que él presentó a concurso.

1) Madrid, Puerta del Sol; Madrid, Puerta del Sol; Madrid, calle Alcalá, Casino de Madrid / [granuribe50 (11/1/2020)]
Y este es el final. ¡Qué pena! Ya en el taxi, el hombre, haciendo honor a la proverbial locuacidad de los taxistas madrileños autóctonos, se explayó con un exhaustivo informe sobre la nomenclatura de ciertas calles de Madrid y lo mucho que ésta ha ido cambiando según el devenir político. Muy interesante, aunque si ustedes quieren que les sea sincero, uno hubiera preferido escuchar en ese momento esta música de Boccherini de finales del XVIII, tan sugerente...

Luigi Boccherini , La música nocturna de Madrid, 1780 (Versión de José Luis Encinas)