lunes, 19 de octubre de 2026

Sobre «La dama errante», de Pío Baroja (y II)

Prometimos una segunda entrega para hoy sobre La dama errante, de Pío Baroja, y aquí está, aun a riesgo de volvernos unos pelmas, que no es nuestra intención, claro.

En el capítulo XIII (LA PARTIDA), «a las dos semanas de encierro, el doctor Aracil está ya aplanado por la soledad y el silencio». Le propone a su hija irse de la casa del jardinero, donde llevan tiempo escondidos. ¿Hacia dónde? ¡A Londres! Éste les deja dos caballos y a partir de ahí empieza la segunda parte de la novela, atravesando la España profunda de principios del S. XX. El viaje y la huida de María Aracil y su padre los pone en contacto con gente muy diversa, en general primitiva. El padre, más bien finolis, es bastante inútil en estos menesteres, por lo que la hija toma las riendas del asunto y acaba deviniendo la gran protagonista de La dama errante (y de su continuación, La ciudad de la niebla, narrada por María Aracil en primera persona en su primera parte).

Se trata de una especie de road movie de carretera, dividido en una docena de etapas, pero no en coche sino a lomos de unos escuálidos caballos y por caminos infernales entre Madrid y Lisboa, pasando por Extremadura. En efecto, Pío Baroja imprime un ritmo dinámico a la huida  —se podría decir que casi cinematográfico—, evitando que el texto se estanque en adornos retóricos innecesarios, algo que es de agradecer.  

En fin, G.U. lo ha pasado en grande leyendo. Es un clásico. Tiene bastantes momentos impagables. En esta entrada señalamos dos al azar. El primero está en el capítulo XVI, LA VENTA DEL HAMBRE, del que seleccionamos un fragmento. El padre y la hija huyen de Madrid cabalgando sobre unos famélicos caballos y un lugareño les señala dónde pueden encontrar una venta donde hacer parada y reponer fuerzas. Allí se encuentran, en un lugar bien descrito por Baroja, con unos tétricos personajes y con el contraste entre las vetustas láminas en la pared con caballos desbocados y sus cansinos jamelgos. 

[...] «Celebraron padre e hija la indicación e iban deprisa aguantando la lluvia, cuando vieron una casa medio derrumbada, oculta entre unos chaparros, cuya chimenea arrojaba al aire un vaho débil de humo. El campo que a la casa rodeaba era yermo y adusto; sólo un ermitaño o un asceta hubiera podido escoger un páramo para vivir en él. Aquella venta era la Venta del Hambre.

Llamaron en la casa, y Aracil preguntó si les podían dar hospedaje y comida. Una vieja de negro, escuálida y amarillenta, hizo un gesto de resignación indicándoles que pasaran, y un mozo flaco y espiritado tomó de las riendas las caballerías y las llevó a la cuadra.

Pidió Aracil algo con que matar el hambre y no había más que pan seco; encargó al mozo que echara un pienso a las caballerías, y el mozo dijo que les daría hierba a ver si querían comer, pues no había paja ni cebada. Aquella venta era la Venta del Hambre. Aracil y María entraron en la cuadra y vieron que los pesebres estaban limpios. Sacaron los caballos al campo y al anochecer se los volvió a llevar a la cuadra.

Portada de Historia de los amores de Matilde y Malek-Adhel, de Madame Cottin
Estuvieron padre e hija aburridos, paseando arriba y abajo por la cocina. En un cuarto próximo, que tenía los honores de sala, había un espejo envuelto en una gasa azul llena de moscas muertas, y dos viejas litografías, una de Malek-Adhel, el héroe de Madame Cottin, llevando a caballo a su dama, y la otra de Poniatowski, en el momento de meterse a caballo en el río.   
Muerte del príncipe Poniatowski en el paso del Elster en 1813
—Es raro —dijo María— que hayan llegado estas cosas a rincones tan apartados.
—Sí, es raro.
—Y lo moderno en cambio no llega —añadió ella.
—Eso no es chocante —repuso Aracil—. Hoy la vida es industrial, y el mundo civilizado, en vez de enviar a las aldeas litografías de un héroe verdadero o falso, envía una máquina de coser.

Charlaron padre e hija de otra porción de cosas. Pidieron de comer varias veces, y, después de rogada mucho, el ama hizo unas sopas de ajo para los huéspedes y les trajo una cosa negra y fría que parecía hígado y una jarra de vino. Aracil notó que no había gato ni perro en la casa. 

El plato de la cosa negra, que no quisieron comer Aracil y su hija, la vieja lo retiró y lo guardó en un armario con gran aflicción de todos los individuos de la familia.

Luego la vieja, con sus tres hijas vestidas de negro, dos ya mayores y una muchachita, todas a cuál más héticas y tristes, se sentaron al fuego, se les reunió después el mozo flaco y espiritado, y se pusieron a rezar el rosario. Estaban todos mustios, callados y cabizbajos. De cuando en cuando bostezaban de hambre y se persignaban sobre la boca abierta, y la vieja, tras de bostezar, suspiraba y decía:

—¡Ay, Señor, qué pena de vida! ¡Para cuatro días que ha de vivir una en este mundo! ¡Ay, qué mundo más desengañado y más triste, que todo son lágrimas, enfermedades y dolor! ¡Ay, qué inútil es trabajar y cuánto más valiera haber ya muerto!

La vieja, después de una retahíla de éstas, miraba a sus huéspedes como pidiéndoles colaboración en su idea desacreditadora del mundo. El doctor estaba entristecido y malhumorado; María se asombraba de ver tanta pobreza.

Después de rezar, toda la familia de escuálidos desapareció, y la vieja, gimoteando, vino con un jergón, que tendió en la cocina delante de la lumbre, y mal que bien se arreglaron para dormir allí Aracil y su hija.

Por la mañana al amanecer, el doctor aparejó los caballos, pagó al mozo lo que le pidió, y al apuntar el alba los dos fugitivos salieron de la venta triste.

—¡Qué horror! ¡Qué casa! —exclamó Aracil—. Ahora respiro —murmuró al encontrarse en la carretera—. Y estos pobres caballos no han comido nada desde ayer —dijo María.
—Veremos si hoy tienen más suerte.» [...]


Los párrafos breves, que imprimen siempre ritmo a la trama. La falta de descripciones exhaustivas (propias del Realismo), sustituidas por unos detalles significativos (un color, una luz, un olor...) para captar la atmósfera. La adjetivación y los calificativos; Baroja suele seleccionar dos adjetivos utilizando la conjunción "y" (a veces son tres). Son calificativos contundentes, que en general están cargados de intención crítica o satírica, y que definen la esencia de un personaje secundario en un plis plas. Y el paisaje, que describe con precisión adecuada al momento, economía de medios y buena prosa. 



Hay otro momento que le ha divertido a G.U., en el Capítulo XXIV (LA SERRANA DE LA VERA). Llegan a un especie de pequeño monasterio, más bien una ermita. El cura, que no es tonto, intuye que esa gente tiene cultura, tiene pasta, está huyendo de algo y si quisiera... podría denunciarlos. Por eso, cuando van a seguir viaje al día siguiente, les viene a decir algo así como «¡Alto! De aquí no se van si alguno de ustedes no toca el piano en la misa». No sabemos. «¡Bah! ¡No se haga la tonta!... Usted sabe tocar el piano. Déjese usted de historias!» (sic). Y María acaba tocando el órgano de la ermita. En presencia del cura y del padre, por si hay que simular que es él el que lo toca...
Este momento en que María Aracil toca el órgano en la misa, ayudada por el cura del pueblo y por su propio padre dándole al fuelle, es otra de esas escenas memorables (hay más), irónicas y visuales de la ruta de huida en La dama errante. 

Hay varios elementos clave que mezclan la picaresca, el equívoco y la crítica sutil de Baroja. El cura "cómplice"; el enredo y el engaño al pueblo; una banda sonora poco habitual en un lugar así —donde Cristo perdió la boina—, pero es lo único que María Aracil sabe tocar de memoria (fragmentos de óperas y sonatas de Beethoven y Mozart); el doctor Aracil, un intelectual ateo y pedantillo, agarrado al fuelle del órgano, sudando la gota gorda para insuflarle aire al instrumento... En resumen, una misa de pueblo de la España profunda acaba sonorizada con música clásica europea e irreverentes óperas occidentales, mientras los fieles rezan devotamente sin notar la diferencia.

Esto es Pío Baroja. ¿Es su mejor obra? Seguro que no, pero es Baroja en estado puro. G.U. es persona de gustos sencillos, pero ama la buena literatura. A veces piensa que, en otra vida, le hubiera gustado escribir como él o como otros autores del 98, sin ir más lejos, no como las cursiladas que se encuentra hoy en día en las mesas de las librerías.

domingo, 18 de octubre de 2026

Sobre «La dama errante», de Pío Baroja (I)

Imagen tomada segundos después del atentado anarquista al rey Alfonso XIII, en 1906
[Fotografía: Eugenio Mesonero Romanos (31 de mayo de 1906)]
Como quizá sepan, en 1906 hubo un atentado contra Alfonso XIII y la reina Victoria. El autor se llamaba Mateo Morral, un anarquista. Tiró la bomba desde el balcón de su pensión, la desviaron unos cables y murió una veintena de personas, pero a los reyes ni un rasguño. Baroja explicó que coincidía a veces con ese sujeto en las tertulias del Café Candelas, en Madrid. Además de por ser una carnicería, le impresionó mucho el asunto porque conocía al autor de la masacre. Y lo noveló dos años después.
A partir de aquí configura Baroja La dama errante (1908), transformando a Mateo Morral en un personaje chulillo y pedantesco llamado Nilo Brull. Como el doctor Aracil (uno de los protagonistas de la novela) alojó en su casa —sin saber de sus intenciones— a ese sujeto, la policía lo busca con obstinación, porque piensa que está también implicado.  

La primera parte de la novela transcurre en Madrid, con personajes y disquisiciones muy barojianas, hasta que él y su hija María acaban escondidos en casa de un jardinero de la Casa de Campo, que le debe algún favor al médico. Desde ese lugar, el doctor Aracil contacta a hurtadillas con algunos amigos que saben de su paradero. Uno de ellos es el doctor Iturrioz, uno de los personajes más fascinantes y complejos creados por Pío Baroja (reaparece también con un peso enorme en El árbol de la ciencia). En La dama errante, funciona principalmente como el alter ego ideológico y filosófico del autor.

A través de Iturrioz, Baroja proyecta su propia visión del mundo y articula el armazón de la novela. El cinismo y la experiencia desencantada, la contradicción del intelectual noventayochista, la conciencia crítica de España, etc. Veamos un ejemplo de una conversación con María Aracil, hija de su amigo, en un speech típicamente barojiano.

«—Eres un salvaje.

—¿Por qué no? En España todos tenemos un gran fondo de salvajismo. Aquí no hay espíritu cívico, social, de humanismo. No lo ha habido nunca.

—Desgraciadamente.

—O afortunadamente. Aquí no hay más que tres cosas: un patriotismo, de Madrid, burocrático y falso; un regionalismo, que es una cursilería, un provincialismo infecto, y luego la barbarie natural de la raza. Esto es lo español. Y no lo comprenden.

[...] Así que en todos los órdenes de la vida triunfa lo mediocre, y lo mediocre se apoya en lo que es más mediocre todavía. Toda nuestra civilización actual ha servido para reducir al español, que antes era valiente y atrevido, y convertirlo en un pobre diablo. Y luego no es sólo la mezquindad de la vida, sino que es también su irrealidad. La vida española no tiene cuerpo, no es nada. Los instintos vegetativos y una serie de impresiones en la retina; ésa es toda nuestra existencia, nada más. Somos mejores para figurar en las vitrinas de un museo arqueológico que para luchar; vivimos hechos unos animales domésticos, no fuertes y bien cebados, sino canijos y tristes, con el aire débil y lánguido que tienen los animales cuando se los encierra. Porque hay que ver hasta dónde hemos llegado de pequeñez, de mezquindad, de cursilería. Antes creíamos que los cursis eran los pobres, y no, en España los cursis son los potentados, los aristócratas, los duques, los escritores, los políticos; lo cursi es el Congreso, las redacciones de los periódicos, los saloncillos de los teatros, el Ateneo, los lunes del Español...».


Mañana seguimos con la segunda parte de esta novela de Pío Baroja, que le ha gustado mucho a G.U. (no en vano es un fan de él, incluso el de sus peores novelas, que las tiene). Un viaje desde Madrid a través de la España profunda de principios del S. XX, hasta llegar a Lisboa, donde tomarán un barco a Londres.

jueves, 15 de octubre de 2026

Cassandre y la publicidad de trenes (felices veinte)

Una entrada reciente de M.C. en la que mostraba la máquina del tren Barcelona-Vilanova (1881) le ha hecho a G.U. pensar en trenes. Y además, otra anterior en la que publicaba un anuncio de "Almacenes El Águila". Y entonces le han venido a la cabeza unos pósters de A.M. Cassandre. Los carteles sobre viajes en tren y en barco son una de las manifestaciones más llamativas de la estética Art Déco (o "Decó") . Ésta tuvo su punto álgido durante la Exposition Internacionale des Arts Décoratifs, (París, 1925). De ahí viene esa denominación. Hay mucho que hablar de ese estilo; aquí se trató algo (poco) el asunto en Myrurgia, Antoni Puig Gairalt y Art Déco.

Pero detrás de esos carteles hubo algo más que una moda artística. Después de la Primera Guerra Mundial, el tren y el barco se convirtieron en símbolos poderosos de la nueva civilización industrial. Locomotoras, vías, transatlánticos y grandes estaciones expresaban potencia mecánica, organización y progreso. Parece como si se tratara de reflejar la transformación del transporte en una industria moderna, necesitada de vender velocidad, prestigio, comodidad y el placer de viajar. Hoy hablamos de trenes. Son los que prometen velocidad. Los pósters de trasatlánticos sugieren otras cosas.

A. M. Cassandre (1901-1968) recogió distintas tendencias de las vanguardias del S.XX, sobre todo la geometrización cubista, el dinamismo futurista y la nueva sensibilidad industrial. La simbiosis entre publicidad, geometría y modernidad produjo algunas de las imágenes más características de la época entre las dos guerras mundiales. Art Déco (o Decó) en estado puro, una mezcla de diferentes estilos que intentó superar las curvas del modernismo, ya que los nuevos tiempos así lo exigían. Además de en la publicidad, estuvo muy presente en el diseño de interiores y en la arquitectura de aquellos años.

En Nord Express (1927), Cassandre transforma el tren, las vías y las líneas telegráficas en una composición de diagonales, con una perspectiva cónica impecable. No pretende reproducir fielmente lo que vería un pasajero, sino transmitir la sensación de velocidad y potencia. La locomotora se convierte casi en una máquina abstracta. Es un cartel que a G.U. le fascina (y también, en su día, a sus alumnos); usa el aerógrafo con maestría. 
Esta es quizá la obra más aplaudida de Cassandre. Al verla se siente la inevitable fiabilidad del sistema ferroviario y los vastos espacios que cubren sus líneas. Las letras dejan de ser un texto añadido al dibujo: se integran en la composición como volúmenes y formas geométricas, circundando el cartel. Los tipos de palo seco ("Sans Serif"), las mayúsculas y los contrastes de tamaño y color contribuyen a transmitir la sensación de orden y modernidad. Aquí, la palabra y la imagen funcionan como una sola unidad.
Restaurez-vous au Wagon-Bar (1932) es una obra clásica del diseño gráfico comercial de esa época. Fue encargado por la Compagnie Internationale des Wagons-Lits para promocionar los nuevos coches restaurante en las redes de ferrocarriles franceses. Los elementos gastronómicos —una botella de vino tinto con su copa, un sifón azul, un vaso con pajitas y una clásica baguette francesa— se superponen e integran sobre la pesada estructura de acero del tren. ¡Fantástico! ¿Quién renunciaría a emprender un viaje así?
Chemin de Fer du Nord nos vende a través de Cassandre "Velocidad-Lujo-Confort". Nos evoca la energía del ferrocarril mediante una gran aguja de brújula estilizada que corta el espacio de forma agresiva. En la parte inferior, las vías del tren se extienden en una perspectiva forzada y geométrica que fuga de manera infinita hacia el horizonte. Los cables de telegrafía en diagonal acentúan esa profunda sensación de movimiento rápido, invitando al espectador a un viaje tecnológico. Sin duda, Cassandre conocía a la perfección los secretos de la perspectiva cónica.
Estos dos carteles anuncian la misma idea de la compañía ferroviaria británica London, Midland and Scottish Railway (LMS): el tren como la mejor manera de viajar (The Best Way). Lo interesante de la comparación es que ambos carteles venden el mismo servicio, pero Cassandre es un tipo polivalente y lo hace de maneras diferentes: el primero impresiona mostrando la locomotora en toda su potencia; el segundo busca transmitir la modernidad del ferrocarril mediante una imagen casi abstracta.

domingo, 11 de octubre de 2026

En recuerdo de Ramón Gaya, un pintor muy bueno

Por estos días otoñales de octubre, nació el pintor Ramón Gaya (en Murcia, en 1910) y murió 95 años después (en Valencia, en 2005). Fue muy activo durante la República, implicado a tope en las Misiones Pedagógicas, para las que copió diferentes cuadros del Museo del Prado. En 1939 cruzó la frontera y estuvo internado en el campo de Saint-Cyprien. Poco caso se le ha hecho últimamente, algo que resulta llamativo. No sé si han visitado el Museo Ramón Gaya, en Murcia, lugar al que acude G.U. siempre que puede.
Museo Ramón Gaya (escalera), Murcia / [granuribe50 (Noviembre de 2002)]
En su día le prestamos atención en este blog, muy especialmente en la entrada "Misiones Pedagógicas"; "Museo del Pueblo" (1931-1936) y hoy lo volvemos a hacer.
Museo Ramón Gaya, Homenaje a Rubens y Cézanne (1990)
Museo Ramón Gaya (Murcia), Homenaje a Gutiérrez Solana (1987)
El caso es que, después de lo de Saint-Cyprien, Ramón Gaya marchó a Méjico, donde vivió hasta 1952. Allí trabó gran amistad con el poeta Tomás Segovia, también exiliado a Méjico en el mismo barco, el Sinaia,  Después. Gaya estuvo ocho años viajando por Europa y se instaló en Roma algunos años. Volvió de su exilio a España en 1960. En 1991, Tomás Segovia le dedicó este sentido homenaje (Otoño aquí) para su cumpleaños. 
Aquí lo tienen:
Tomás Segovia, Homenaje a Ramón Gaya (Otoño aquí) 

sábado, 10 de octubre de 2026

«Dinar de germanor» barsista y 39º aniversario

Preparación del dinar de germanor de la Penya Blaugrana de Les Corts 
[granuribe50 (10/10/2026)]
La Penya Blaugrana, que tiene sede en la planta baja de donde vivimos, celebra hoy su dinar de germanor. Aun a sabiendas de que soportamos sus himnos (el del Barça especialmente) y sus apasionados gritos casi todos los miércoles y domingos del año (salvo en verano), no han sido capaces de invitarnos al àpat, a modo de desagravio.


No sabemos si sabían que hoy —10 O— es nuestro aniversario de boda. Por tanto, los disculpamos, pero hubiera sido un buen detalle (que quizá hubiéramos declinado).


Ibiza, Iglesia de Sant Jordi / [granuribe50]
Ibiza, Iglesia de Sant Jordi / Fotografía: Joaquim Gomis

Pues sí, ya hemos hablado de esto otras veces, pero ustedes disculparán, sentimental que es uno. Recuerda G.I. que hoy fue el día de la boda con doña Perpetua, hace 39 años. Fue un 10 de octubre de 1987 en Ibiza, a las doce de la mañana, en la iglesia de Sant Jordi de ses Salines. Se trata de un pueblo muy feo, no hay otro así aquí, pero tiene una de las mejores iglesias de la isla. Tomamos el avión —éramos más jóvenes—a las ocho de la mañana del mismo día de la boda, que se celebraba a las 12:00. Loviznaba.

Al llegar al aeropuerto, no nos dejaban salir del avión porque caían chuzos de punta y la pista estaba con un palmo de agua, milagro que aterrizara.  Este bloguero hoy en día se hubiera puesto cardíaco perdido, pero aquel entonces se lo tomó con cierta calma. Por suerte, levantó el tiempo y quedó el día como el de la imagen, tomada un 10 de octubre. La comida posterior a la ceremonia fue tranquila y muy buena, sin músicas estridentes ni bailoteos. Había unos 30 invitados, familiares nuestros, algunos amigos y poco más. 

Piano Quintet in A major, D. 667 ("La trucha") / IV. Andantino - Allegretto
[Norwegian Champer Orquestra]
También recuerda que en el avión este bloguero estaba contento por el evento que se avecinaba e iba tarareando, como tantas otras veces ha hecho a lo largo de su vida, esta melodía de Schubert (tema con variaciones de su quinteto "La trucha"). Va por ustedes.

viernes, 9 de octubre de 2026

Arte, Arquitectura y Música en el blog del G.U.

Está muy revuelta "la piara" (sic) y también los que se introducen en ella (algunos de ellos en condición de "Anónimo"), empezando por quien administra el blog. No es para menos. F.P. —en un comentario suyo muy reciente— detecta que «ha aumentado la crispación del personal» (sic) en esta casa. Pues habrá que enmendarlo. Vamos a tardar en incidir en temas como el de Maricarmen (EPD) o "las cloacas", que han dado lugar a gran polémica. Deseamos vivir tranquilos y que esto no devenga un patio de vecindad, al estilo de las "corralas" madrileñas o sevillanas, en las que la convivencia es compleja.
Madrid, Corrala de Tribulete
Este blog no se abrió en su día con ánimo de establecer una especie de "foro de debate" (a él mismo le da pereza debatir, y aunque le interesa saber qué piensan los demás, no le "mola" mucho esa faceta de polemizar, y menos de insultar al que disiente). Reconoce que hay otros blogs muy valiosos que así plantean el suyo, como contraste de ideas o de gustos, con réplicas y contrarréplicas de todo tipo. "Cada cual es cada cual", es una de las pocas cosas que ha sacado en claro G.U. en su dilatada vida (se baja en la próxima).
Vamos, pues, con cosas que no discutirá nadie, o así lo esperamos. No nos hemos tenido que esforzar mucho, la verdad, porque todas las imágenes (excepto una) y la música que salen a continuación son muy conocidas y las hemos extraído de páginas de El blog del gran Uribe (las pueden encontrar bajo la ETIQUETA "Arte", "Arquitectura" o "Música"). 

Y hemos empezado con el Partenón de Atenas, de Ictino y Calícrates (440 a.C.). Una edificación difícil de discutir, como todo el dórico en general, que también.
La Venus de Cnido (en el centro), de Praxíteles (360 a.C.) [que ya se nos mostró en diapositiva en Historia del Arte de 6º de Bachillerato (jesuitas)], quizá sea la primera escultura en la que se representó la figura femenina completamente desnuda. O la Venus de Arles (izquierda), atribuida también a ese autor, un "monstruo". ¡Qué bellas esculturas!, que superaban la estatuaria anterior, con la llamada "curva praxiteliana", y que ¿quién sabe? tal vez sirvieran de modelo para la Venus de Milo, bastante posterior (130 a. C.). Es la más  conocida, pero que adopta también esa curva, con una pierna apoyada y las líneas de hombros y cadera no paralelas, que convergen. 
Estas dos últimas las encontrarán en las salas 344 y 345 del Museo del Louvre (París), aunque la de Arles está, como ven, en exposición temporal en su "ciudad natal" (😊).
Y ¿qué me dicen de El nacimiento de Venus, de Sandro Botticelli (1482) ? Junto con la Alegoría de la primavera, está expuesta en los Uffizi, de Florencia.
Poco podemos discutir de Brunelleschi (G.U. se reta en duelo a "primera sangre" a quien ose hacerlo). Y no sólo de Il Cupolone de Florencia, a no ser que sean ustedes unos tocacollons. Como nos gusta mucho Brunelleschi en esta casa, ponemos otra imagen: la de la capilla Pazzi, también en Florencia. Nos sirvió para explicar la "perspectiva central".
Y tampoco discutiremos mucho del interior San Pedro del Vaticano, un lugar donde se involucraron varios arquitectos con buen resultado final, con la cúpula de Miguel Ángel (diseñada en 1547) y el baldaquino de Bernini (1630).
Por cierto, de Bernini —nacido el mismo día que G.U. pero 428 años antes— nos gustan todas sus esculturas, aunque algunas corrieran a cargo de discípulos más aventajados. El Éxtasis de Santa Teresa (1650), en la capilla de Nuestra Señora de la Victoria, en Roma, nos parece preciosa. Ça vaut le voyage! (***).
Nos dejamos muchas cosas en el tintero para no aburrir a los más impacientes, y desde el barroco del XVII, saltando neoclasicismo, romanticismo y también impresionismo (quizá otro día), nos trasladamos a las vanguardias del XX, con otro monstruo, muy diferente, pero al que es difícil discutir: Mies van der Rohe y su "Pabellón de Barcelona" (1929). Ojo al dato, la única foto tomada por G.U. es ésta. Aunque señaló la línea de horizonte y el punto de fuga en la imagen de la capilla Pazzi, aquí se sobrentiende que el punto de fuga de la perspectiva está en el lugar por donde camina una pareja.

Para acabar de serenarnos, cerramos con música de Bach, también publicada aquí:

miércoles, 7 de octubre de 2026

lunes, 5 de octubre de 2026

Una frase del presidente sobre el Parlamento

Y recordamos otra más antigua, de septiembre de 2024, sobre el Poder Legislativo:

ADENDA (6/10/2026)

[Los sindicalistas "comegambas" ya se ponen en marcha]

sábado, 3 de octubre de 2026

De escultistas. «llobatons» y «kumbayás»

Cuando G.U. iba al colegio, los boy scouts brillaban con luz propia, sobre todo aquí, en comparación con los de la OJE, que era lo mismo, pero en falangista y español. Tiene primos que vivían en Madrid y acabaron asistiendo a campamentos de verano de la OJE. Allí pasaban un mes con la reglamentaria camisa azul ("un color serio, neto, entero y proletario", según el libro de F.EN.), comidas de tarro en clases de formación política (?) sobre los "Principios del Movimiento Nacional" —que impartían unos sujetos de pelo en pecho que se llamaban entre sí "camarada"—, diversos ejercicios gimnásticos, algo de escalada si había un monte por allí y jueguecitos infantiles, cantando todos en grupo tontunas así, según nos contaba nuestro primo:

«Tres pollitos tiene mi tía, tiene mi tía, tiene mi tía,
uno que canta, otro que baila,
y otro que toca la chirimía».

Bien, luego llegó el Concilio Vaticano II, las misas en el idioma autóctono, con sus guitarritas, canciones de Bob Dylan o Joan Baez y algún que otro góspel (espirituales negros), todo ello traducido al catalán, claro. Y emergieron los llamados llobatons (su actividad era el "escultismo"), que viajaban en tren al Pirineo y entonaban canciones de Lluís Llach a la luz de la hoguera. A los que practicaban esta actividad se los llamaba por aquí también kumbayàs, por aquella canción tradicional que cantaba Pete Seeger, cuyo título viene de la expresión inglesa come by here (ven acá). Lo explicaba Xesco Boix:


Durante aquellos años y los siguientes, militaron en el escultismo catalán la mayor parte de los políticos que tuvimos que soportar y soportamos todavía por estos lares, con los resultados de todos conocidos. Hoy en día forman parte de las 400 familias de las que hablaba el maestro Millet, ya saben, el expoliador del Palau de la Música.
 Programa de actividades de Fem llum a la independència!
[(Noche del 3 al 4 de octubre de 2026) / Imágenes: ANC]

Puede que esa actividad perdiera importancia con el tiempo, pero el procesismo sabe que siempre es un valor seguro. La prueba es que este fin de semana la ANC organiza una performance de luz y color, con unas 60 bombillas situadas en las cimas del Turó de l´Home y Collformic, en el Montseny, en recordatorio y homenaje a la declaración de independencia de Puchi en 2017 (por aquí gusta más evocar derrotas que victorias).

Quizá se pregunten ustedes: ¿quién pondrá las lucecitas en lo alto de esos montes en una noche tan tormentosa?: ¡els llobatons!  G.U. ha confirmado su presencia y espera que alguno de ustedes, si lee esto, se apunte también. ¿Lluvia? ¿Qué lluvia? Som-hi!

Fotografía: Miquel Cartisano
De paso, se aprovechará ese arduo trabajo de poner lucecitas para recoger rovellons (níscalos), abundantes después de las últimas lluvias. Gracias a los esforzados individuos que recorren los montes en esta época (en ocasiones destripando terrones) podemos degustarlos. Nos encantan con ajito y perejil. G.U. llegó a ser un especialista en los bosques de pinos del Prepirineo, como reconocían con deportividad su hermana nvts y su cuñado (EPD ambos), que encontraban menos. O sea, que mañana nos zamparemos algunos en su recuerdo (y a la salud de M.C., cuyas fotografías nos han incitado a esto). 

viernes, 2 de octubre de 2026

Si no hacen «lo correcto», la historia les juzgará

FRASES DE HOY PARA LA HISTORIA

Pero, sobre todas, esta maldición de tintes bíblicos de Sánchez sobre Puchi y los suyos:
Pedro Sánchez e Isabel Rodríguez (2/10/2026)
[Fotografía: Álvaro Palazón]
Pone cara de gran cabreo, pero no se lo crean, es puro teatro. Sánchez intuía y deseaba esas dos derrotas, opina G.U. Es una "ventana de oportunidad" ante lo que le viene encima, que quién sabe si no estaba prediseñada desde sus vacaciones en La Mareta.



José Andrés es un cocinero que guisa muy bien, y G.U. lo sabe con fundamento. Ha hecho varias recetas suyas, siempre con éxito. El tipo ha dado de comer a mucha gente. A veces sobreactúa más de la cuenta, quizá sí, pero es cocinero antes que fraile y se las sabe todas. "Le han ido bien las cosas", pero eso no es un delito, ojo, aunque haya quien crea que sí y lo demonice. No pertenece a ningún partido ni falta que le hace, ni vive de la política, que tampoco. Por eso su opinión le interesa a G.U. bastante más que otras.

«Hay que poner a las derechas y a las izquierdas a un lado y realmente solucionar los problemas, para el bien común de todos. Tenemos un Gobierno que lleva ocho años en el poder y, de golpe ahora, en el último segundo, nos acordamos de la vivienda. Este tipo de medidas hay que llevarlas a cabo de forma consensuada, ya que unas personas que no han hecho política en su vida para crear vivienda, de golpe, en una semana, se creen que pueden sacar las mejores ideas. Hay casos en el mundo que han funcionado, hay que traer a esos expertos que hayan hecho política, una parte del Gobierno, la empresa privada. Acordémonos de que mucha gente tiene una segunda vivienda y es clase media que han trabajado duro para ahorrar y tener una segunda vivienda».

jueves, 1 de octubre de 2026

BOE, Mari Carmen, legislación machista y dictadura

En la exposición de motivos del Real Decreto-ley 26/2026, de 29 de septiembre, publicado oficialmente en el Boletín Oficial del Estado (BOE) el 30 de septiembre de 2026, el Gobierno de España ha incluido el nombre Mari Carmen Abascal —de forma inédita en la legislación estatal— para justificar una reforma a toda prisa de la normativa de vivienda tras el impacto social de su desahucio en Madrid. Eso es muy singular, pero tampoco deja de serlo que se escriba en el BOE, negro sobre blanco, que esa señora es «víctima de una legislación machista y retrógrada procedente de una dictadura», y aún más si tenemos en cuenta que todo esto procede de la Ley de Arrendamientos Urbanos de 1994, aprobada por el gobierno presidido por Felipe González (PSOE). Una especie de decreto-manifiesto que nunca nos lo habíamos encontrado en el BOE. No comment.

lunes, 28 de septiembre de 2026

San Andrés, la cara de burro y los coches de 2ª mano

G.U. le presta atención a las apariencias. Desde pequeño estuvo por casa un plato de Puente del Arzobispo (Toledo) que afirmaba: «SEGÚN SAN ANDRÉS, EL QUE TIENE CARA DE BURRO LO ES». [En la casa familiar hubo apego a colgar platos populares en la pared o a colocarlos en plateros. En Lorca se producen muchos y seguimos con ello]. Este pareado no sería considerado hoy como "políticamente correcto", obviamente, y los creadores del invento... incinerados en la hoguera (y en las redes) o poco menos.

El caso es que esa frase del plato de cerámica popular le llamó siempre la atención a G.U. La repite con cierta frecuencia cuando se encuentra a alguien con esa cara, sea en su vida civil o —sobre todo— en los informativos de TV.  Y lo hace extensivo a la faz de otros sujetos: la del "listo", la del que es "un buen tío", la del "pedantón del carajo" (como decía su padre, "El Tirano"), la del vivales, la del pelotilla, la del mentiroso, la del hi*o de p*ta, la del sinvergüenza, la del tipo al que no comprarías un coche de segunda mano, etc. Esos diagnósticos previos a veces resultan erróneos, como es lógico, pero al final acaba resultando ser cierta esa sentencia que dicta que "la excepción confirma la regla".
Como quizá sepan ustedes, G.U. ha estado revisitando en los últimos días artículos antiguos de Javier Marías, incluso aquellos que escribía a principios de 2000, antes de fichar por EL PAÍS. Por aquel entonces, compartía con Pérez-Reverte una plana en un dominical. Uno estaba en la página impar y el otro en la par. Ambos se lanzaban afiladas pullas y eso fue el inicio de una gran amistad entre ellos, lo que corrobora una vez más que uno puede ser muy amigo de alguien muy diferente, como era el caso.

En su artículo titulado Las apariencias (2002), nos hablaba de algo que se ha comentado muchas veces sobre la compra de un coche de segunda mano y a quién se le compra. Se trata de una frase que se inventó en EEUU —donde el mercado de ocasión siempre fue muy habitual, como hemos visto en muchas películas de Hollywood— acerca de a quién comprar un coche usado y a quién no. G.U. tiene bastante claro ese aspecto en cuanto ve a ciertas personas ("a este sujeto se lo compraría; a este otro, jamás"). Tiene motivos, ya que sabe algo sobre fiascos a cargo de "vendemotos"; a veces, creyendo obtener un chollo, lo que se lleva uno es un zurullo y el consiguiente parraque. 

Muchos de los que creen a pies juntllas las mentiras de "un charlatán de feria" —sea a veces por fanatismo o por peloterismo— se ven obligados luego a mantenerlas, para no tener confesar que han sido unos imbéciles, engañados como bobos. Por eso hay quien defiende esas mentiras casi con más tenacidad que si fueran verdades. Otros, quizá más listos, se retiran con disimulo, como si no fuera con ellos...

Javier Marías escribía así, a principios de este siglo, en plena era Ánsar, el de las Azores; nunca le gustó ese sujeto (a G.U. tampoco, ya desde el minuto cero): 

«Las apariencias. Es con lo que tratamos a diario, constantemente, lo que regula nuestra vivencia de los demás y nuestra conducta. ¿Cómo desdeñar las apariencias? Significaría una forma incurable y perniciosa de ceguera.

Por desgracia se practica con demasiada frecuencia. Se resbala sobre la expresión de las caras, los gestos, los ademanes, la voz y su entonación, lo que se dice cuando se habla. Escasea la atención, condición de toda perspicacia; todavía más la reflexión sobre lo que se ha visto, la articulación con toda una serie de percepciones que se echan en saco roto.[...]

¿En quién se puede confiar? ¿Quién inspira confianza? Hace unos decenios, en los Estados Unidos se ponía como ejemplo la pregunta de a quién le compraría uno un coche de segunda mano. ¿A quién se lo compraríamos ahora en cualquier país? Hay personas que usualmente dicen la verdad, o casi; que tal vez se permiten de vez en cuando algunos eufemismos, algunos retoques veniales. Otros mienten constantemente, y lo saben; a veces lo hacen con placer, con extraña complacencia; el espectador lo ve con evidencia; si quiere, si no ha decidido previamente por una actitud «incondicional», que suele ser una forma de fanatismo, aceptar o rechazar lo que se dice según de dónde venga. [...]
Lo más grave de todo es la mentira; la verdad, elusiva, difícil de alcanzar, en ocasiones difícil de aceptar, es la condición misma de la vida, y por supuesto de la vida histórica y social. A veces no es del todo fácil saber cuál es la verdad, sobre todo en cuestiones complicadas que exceden de las competencias de la gran mayoría de las personas.

Lo que es fácil de detectar es cuando se está mintiendo, cuando se cree lo que se está diciendo, cuando se ha llegado a una conclusión preestablecida sin haberla indagado, sin haberla puesto a prueba, sin haber mirado la cuestión desde otro punto de vista. La inmovilidad en el juicio, el partir de algo ya consabido, previa y sumisamente aceptado, es el criterio seguro; quiero decir, de que no hay criterio.
«La voz de su amo» fue el lema de una marca de gramófonos cuando yo era niño; el perro la reconocía en la grabación. Es demasiado frecuente que las gentes formen su opinión, tomen partido, actúen siguiendo las órdenes de la voz de su amo».