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| Alfredo Bryce Echenique navegando en su "Sillón Voltaire" |
Desde
Un mundo para Julius, una de las primeras novelas del
boom
sudamericano, nos caía bien Alfredo Bryce Echenique, fallecido hoy. Estuvimos con én en
Almería en un curso de verano en 1985, cuando ya vivía en Barcelona, donde
pasó quince años. Ya hablamos de aquello
aquí. Era un buen tipo.
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| Alfredo Bryce Echenique, portadas de La exagerada vida de Martín Romaña, Ed. Argos Vergara, 1981 |
Anunció que abandonaba Europa, Barcelona y se volvía a Perú en un acto muy entrañable, celebrado exactamente el 22 de enero de 1999, en el Centro de Cultura
Contemporánea de Barcelona (CCCB). En él participaron escritores, periodistas
y figuras del mundo cultural barcelonés vinculados al autor.
Al acabar el
acto, Alfredo Bryce Echenique le firmó a doña Perpetua un ejemplar de la novela,
La
exagerada vida de Martín Romaña, cuaderno de navegación en un Sillón
Voltaire, que nos gustó siempre mucho y que le había regalado G.U. justamente diecisiete años antes (enero de 1982). Una novela llena de un humor autodenigratorio. La historia de un verdadero inútil que, en el colmo de su despiste, sigue a una amante a las barricadas de mayo del 68 y hace el ridículo "de todas todas".
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| Dedicatoria del libro La exagerada vida de Martín Romaña (22/1/1999) |
Al volver a casa, ya de madrugada, una llamadita de nvts
(DEP, hermana de G.U.) nos anunciaba la muerte de nuestra madre, Patiña (23 de enero de 1999). Por eso nunca hemos olvidado ni olvidaremos ese día; desde entonces han estado ligados ambos
momentos; de un modo u otro, dos despedidas.
Su obra por aquella época se había vuelto un poco repetitiva, la verdad. Y ya le perdimos
de vista, hasta que una denuncia por plagiar algún artículo de La Vanguardia para un diario peruano (asunto del que al final
resultó absuelto en Perú) acabó prácticamente con su carrera literaria, ya que empezó a ser execrado
desde todos los puntos cardinales. Una pena. De toda su obra, aparte de
Un mundo para Julius, nos gusta especialmente
la novela que nos firmó Bryce en aquella noche que acabó tan mal.
Martín
Romaña cuenta en la susodicha novela su vida desde Francia, reflexionando sobre sus experiencias en
Europa y Perú. El "Sillón Voltaire" es la atalaya o el refugio desde el cual
el protagonista, quizá
alter ego del propio Bryce, evoca su pasado, con un
tono irónico, digresivo y humorístico. La inmadurez, el amor, la crítica
social, la visión irónica del mayo del 68 en París y las peripecias de la picaresca contemporánea, con su tan característico estilo de "oralidad expansiva".
Su "cuaderno de navegación" empezaba así, con un cuaderno azul para continuar con otro rojo.
Para acabar, unos renglones de Joaquín Sabina, un buen amigo suyo. Un par de gamberretes...
In memoriam
Puntos y comas, verbena del idioma, buzón del aire,
balas de goma, renglones con aroma a sillón Voltaire,
luna de día, lágrimas de alegría sin telarañas,
chabulerías, Inés del alma mía, Martín Romaña.[...]
Qué se le va a hacer. Se nos ha ido el último escritor de aquel llamado
"boom sudamericano", que tuvo grandes autores en sus filas. Recuerdos de otros tiempos que se fueron. DEP, Alfredo Bryce Echenique.