miércoles, 24 de julio de 2024

Creedence Clearwater Revival y su «Proud Mary»

Ya les contó G.U. hace unas semanas cosas de la novela de Tim Gautreaux Desaparecidos. Ahora la está leyendo doña Perpetua, que sabe más de eso (fue profesora de literatura), y le he está gustando también. Gautreaux es un creador de mundos literarios, en general centrado en las orillas del Misisipi.

Tal como les explicába este bloguero entonces, transcurre ésta en un barco de esos a vapor con ruedas detrás, que giran y giran para que pueda navegar por ese río, con las calderas quemando a tope. Allí el protagonista trabaja duro atendiendo a la gente que monta en él para pasarlo bien y bailar, pero con la mente puesta en liberar a una niña que desapareció por culpa suya en un almacén de Nueva Orleans.

[Toho Riverboat Adventures / granuribe50]
Pues bien, y a eso vamos hoy. La canción Proud Mary, compuesta por John Fogerty, el alma de los Creedence Claearwater Revival (CCR), nos habla de una persona que trabajó duramente tanto en Memphis como en New Orleans, hasta que finalmente deja un buen trabajo que tenía en esa ciudad y comienza a desempeñar tareas a bordo de un barco ribereño a vapor que rueda y rueda por el Misisipi, un barco que presuntamente se llama «RIVERBOAT QUEEN PROUD MARY», o algo así.


Dejé un buen trabajo en la ciudad [Left a good job in the city] / Trabajando para el gobierno día y noche [Workin' for the man ev'ry night and day] 7 Y nunca perdí un minuto de sueño [And I never lost one minute of sleepin'] / Preocupándome por lo cómo las cosas podrían haber sido [Worryin' 'bout the way things might have been] / La gran rueda sigue girando [Big wheel, keep on turnin'] / Orgullosa Mary sigue ardiendo [Proud Mary, keep on burnin'] / Deslizando, deslizando [Rollin', rollin'] / Deslizando sobre el río [Rollin' on the river] / Lavé muchos platos en Memphis [Cleaned a lot of plates in Memphis] / Bombée mucho gas propano en Nueva Orleans / [Pumped a lot of 'pane down in New Orleans] / Pero nunca vi el lado bueno de la ciudad [But I never saw the good side of the city] / Hasta que tomé un viaje en un barco conocido como la Reina del Río ['Til I hitched a ride on a Riverboat Queen] / La gran rueda sigue girando [Big wheel, keep on turnin'] / Orgullosa Mary sigue ardiendo [Proud Mary, keep on burnin'] / Deslizando, deslizando [Rollin', rollin'] / Deslizando sobre el río [Rollin' on the river] / Deslizando, deslizando [Rollin', rollin'] / Deslizando sobre el río [Rollin' on the river] / Si bajas hasta el río [If you come down to the river] / Apuesto a que encontrarás personas que viven realmente [Bet you gonna find some people who live] / No necesitas preocuparte por no tener dinero [You don't have to worry 'cause you have no money] / La gente en el río está feliz de compartir [People on the river are happy to give] / La gran rueda sigue girando [Big wheel, keep on turnin'] /  Orgullosa Mary sigue ardiendo [Proud Mary, keep on burnin'] / Deslizando, deslizando [Rollin', rollin'] /  Deslizando sobre el río [Rollin' on the river] / Deslizando (deslizando), deslizando [Rollin' (rollin'), rollin'] / Deslizando sobre el río [Rollin' on the river] / Deslizando, deslizando [Rollin', rollin'] / Deslizando sobre el río [Rollin' on the river]
Etc.


Con ocasión del fallecimiento de Teresa Gimpera, G.U. ha podido apreciar que poca gente sabe realmente quién era esa mujer, o no tiene ni idea de lo que significó para muchos de nosotros en la Barcelona de finales de los sesenta. Poco más o menos pasará igual con esta canción de esa misma época, de un grupo que nos entusiasmó entonces y nos sigue entusiasmando, Creedence Clearwater Revival (CCR). Amigos, qué gran canción de cuando uno era más joven, que se hizo muy popular gracias a la enorme y ciclónica versión de Ike y Tina Turner, con las Ikettes.


 Y ha sido interpretada en muchas ocasiones, hasta con guitarra eléctrica, orquesta sinfónica y coro...


lunes, 22 de julio de 2024

Por los jardines de la Tamarita, en Barcelona

Por motivos que no vienen al caso, hemos frecuentado últimamente un lugar de la Av.Tibidabo donde hacen pruebas médicas diversas. Allí, casi frente al edificio de la Rotonda, están los jardines de la Tamarita, que rodean a la casa que es la sede de la Fundación Blanquerna. Antiguamente, la finca se llamaba El Frare Blanc, porque por allí discurría una riera con ese nombre.  Hemos aprovechado la circunstancia para recorrerlos varias veces y descansar en ellos.
Lo primero que nos encontramos al entrar es una pareja de fieros leones, pero dormitando, abrumados quizá por el calor que hace estos días. Detrás hay un pequeño estanque, sin agua por las restricciones.
Últimamente han puesto de moda esto de los "refugis climàtics", que el Ay Untamiento define como «espacios interiores o exteriores accesibles que, durante los meses de mayor calor, proporcionan confort térmico, descanso y seguridad a la población» (sic). Pues bien, nos adentramos en uno de ellos.
En efecto, en este pasadizo se está realmente fresco y corre cierta brisa. ¡Aleluya! Aprovechamos para relajarnos en uno de estos bancos. El ruido del tráfico urbano —es una zona de lo más ajetreada— queda bastante en sordina; se ve que los árboles lo absorben en parte.
Barcelona no anda sobrada de parques y jardines. Varios de los que hay son gracias a que el Ay Untamiento se hizo con las casas donde estaban situados y ahora se nos permite disfrutar de ellos. En este caso, se trata de un jardín privado asimilado como espacio y patrimonio público. 
Dos esculturas representativas de África y Asia, del escultor chileno Virginio Arias (1855-1941). Era un buen y prolífico artista. Tal vez no sea ni Miguel Ángel ni Bernini, por supuesto, pero es lo que hay.
Aquí tenemos la parte inferior de la escultura representativa de Asia y la parte superior de la de América. Ambas son del antes mencionado Virginio Arias. Por razones que ignoramos no está presente la escultura de Europa (tampoco la de Oceanía, pero ésta creemos que no se llegó a realizar).
No piensen que son ejemplares únicos. Estas mismas esculturas representativas de cuatro continentes están también en Lima, en Santander (en la Casa del Marqués de Valdecilla), en Valencia (en la plaza de la Legión Española) y en algún lugar más, parece que en Argentina. Aquí, las cuatro en línea...
Los jardines situados en fincas privadas suelen estar diseñados por paisajistas conocidos del primer tercio del S.XX, como Forestier o, en este caso, Rubió i Tudurí, discípulo y colaborador suyo.
Nicolás Rubió i Tudurí no era solo un extraordinario jardinero y paisajista, contra lo que se suele creer. Era también un buen arquitecto. La actual sede de la Fundació Blanquerna fue diseñada por él. 
Los jardines tienen zonas clásicas, parterres, flores, estatuas, fuentes y estanques con nenúfares.
Nos encantan los nenúfares. Los hemos visto recientemente en Montjuïc, en el Palacio de Pedralbes o en el Laberint. Aquí no es que haya muchos, pero resulta suficiente para este pequeño estanque.
Y también tiene otras zonas más umbrías, de tipo romántico, con grutas y plantas colgantes. Precioso.
Por desgracia, como hemos comentado, el agua brilla por su ausencia, debido a "la pertinaz sequía", como decía Franco. A ver si el Ay Untamiento se decide a ponerla otra vez en circulación, al menos en lugares así, tan evocadores, porque pierden mucho sin ella.
Y volvemos por donde hemos venido, por ese arbolado pasadizo donde sigue corriendo el fresco.
Y esto es todo. Ya salimos al fragor del tráfico de esta zona, junto a la plaza Kennedy. Si pasan por aquí cerca, no duden en acercarse a estos jardines para apaciguar los ánimos, que andan algo convulsos...


Aprovechando que no nos lee (casi) nadie, G.U. prefiere estos jardines, por modestos que sean, a esos que diseñan ahora los arquitectos —gente peligrosa en ese menester—, en general tan estructuraditos y tan poco acogedores, con mucho hormigón, bancos de piedra sin respaldo, farolas "de diseño", etc. 

En fin, a veces uno entiende a Woody Allen cuando decía —en coña—: «Soy totalmente contrario a la pena de muerte, excepto para arquitectos». [¡Ah, ojo al dato! Lean el comentario de Tot Barcelona].

lunes, 15 de julio de 2024

El triunfo de la selección española de fútbol

Berlín (14/7/2024) / [AP PHOTO/FRANK AUGSTEIN / granuribe50]

Reproduzco más abajo, para ilustrar la foto, el comentario que nos hacía a las 0:51 en la entrada anterior la bloguera María, sabedora de que G.U. es futbolero. ¡Muchas gracias! G.U., que algo entiende de eso, ha disfrutado mucho con el juego de la selección española, y también con sus victorias.

Pero que no se pasen de ponerse medallas los políticos de turno, que ya sabemos cómo se las gastan; no se les escapa ninguna oportunidad de asomar su cabecita. Ni abusen tampoco del asunto la radio y la  televisión, que también lo sabemos (salvo TV3, que querrá ningunear el asunto —"Aquesta selecció no ens representa"—). En cuanto a Nico Williams (el segundo empezando por la izquierda en la fila de abajo, el del plumero de colores en la cabeza), por desgracia ya lo hemos visto bastante por Bilbao, donde está su equipo actual, el Ath. de Bilbao (recalará en can Barça, pese a tener contrato vigente).

«Enhorabueeena! como gran futbolero que eres, no digamos GU jaja imagino que estarás más que feliz con la eurocopa que la roja se trae para casa, a mi que no lo soy, lo que de verdad me alegra es ver a todo el mundo unido en torno a un equipo de nos enseña que somos un pais diverso y que la diversidad en armonía es posible y no por ello tenemos que andar todo el día a palos, a ver si los renegados aprenden la lección deportiva y humana que nos han dado estos chicos, por una vez todos unidos y tan felices... ojalá dure y cunda el ejemplo, un abrazo fuerte y disfrútalo mucho !!»


sábado, 13 de julio de 2024

Arnim Schulz y sus fotos del modernismo de Barcelona

G.U. conoció el trabajo del fotógrafo Arnim Schulz a través de un programa de la cadena de televisión betevé (antigua Barcelona Televisió). Tiene hechas unas 25000 fotos muy buenas de edificios de la Barcelona de principios del S.XX, su gran pasión, que están colgadas en la plataforma Flickr. Fachadas enteras, detalles, vidrieras, esgrafiados, barandillas, etc., con datos sobre el lugar preciso en que se encuentra cada elemento e información complementaria, cuando dispone de ella. Una obra ingente.

La entrada de hoy de Miquel Cartisano sobre una inquietante fachada nos ha movido a recordarlo. 


En este breve vídeo nos explica su trabajo (paciencia con la publicidad previa, si la ponen):

jueves, 11 de julio de 2024

Sobre una novela: "Desaparecidos" (Tim Gautreaux)

¡Cómo les diría! En tiempos complicados, G.U. tiene un antídoto para no caer en situaciones anímicas no deseables. Él sabe que, cuando se sienta en una butaca o ya en la cama, tiene grandes compañeros. Las buenas novelas.
Y esta que comentamos es una de ellas. Hay que empezar por decir que Tim Gautreaux (1947) es un auténtico "creador de mundos", como lo fueron otros grandes autores. Ya los creó en su novela El paso siguiente en el baile y en sus relatos breves El mismo sitio, las mismas cosas, ya comentados aquí.

Ahora incide otra vez, con Desaparecidos. Su mundo es el de Louisiana y el Misisipi, sin duda. Tras el inicio, con unas pinceladas en Francia, al final de la guerra del 14, en la que hiere por error a una niña, el protagonista, Sam, vuelve a Louisiana, donde ejerce de encargado de un gran almacén. Pero la desaparición allí, por secuestro, de una niña que se había alejado de sus padres, provoca su despido. 

El caso es que los padres de la niña desaparecida trabajan en uno de esos barcos de vapor con ruedas que navegan por el Misisipi y el Ohio, el Ambassador, en los que hay baile y diversión. Un precursor de los siniestros party boats que atruenan nuestras costas, vaya. Sam se siente culpable y, como deduce que los secuestradores andan por esas riberas, busca trabajo y lo encuentra en ese barco, con ánimo de recuperar a la niña. En él y en las orillas del río transcurre la novela.

Más abajo presentamos una pequeña muestra de la vida del protagonista a bordo de ese buque de ruedas, el Ambassador, recuperado de la chatarra  a los efectos de llevar a la gente río arriba río abajo, bailando la música de Nueva Orleans y armando bulla. Ragtimes, foxtrots, jazz de Nueva Orleans, todo eso tan evocador, hablamos de los años veinte. Se citan en el libro muchas músicas, muy de aquella época, entre otras el clásico de Jelly Roll Morton Grandpa´s Spells, por ejemplo.


«Su trabajo de la noche consistía en pasearse por las cubiertas para detectar cualquier indicio de problemas, desde una pelea hasta un incendio. En la parte delantera de la cubierta de abajo, detrás de la escalera principal, había una especie de salón al aire libre, una zona delimitada por muebles de mimbre y macetas de plantas, ocupada por personas de avanzada edad a las que servían cuatro camareros que les llevaban bebidas heladas en cubiteras plateadas mojadas por la condensación. El barco se deslizaba río abajo, a la velocidad de la corriente, entre cargueros fondeados por cuarentena, y una brisa subía desde el agua como una bendición; por mucho que los pasajeros desearan con ansia la música y la bebida, el principal motivo por el que se embarcaban era huir de las recalentadas aceras de la ciudad y del tórrido calor de sus casas, que no se refrescaban hasta media noche. 

A las ocho y media, subió a la alargada pista de baile, que parecía un ancho túnel de madera a rebosar de música. De cada arco del techo colgaban mortecinas lámparas de color amarillo, rojo y azul, y la banda se había acomodado en un foxtrot de tempo moderato adornado con improvisaciones de clarinete. La brisa se fundió con la melodía y pareció acompasarse al ritmo de la música, proporcionando a las cuatrocientas parejas un respiro en sus vidas, transidas de una humedad que solía cubrir de moho verde los zapatos de baile que guardaban en el fondo del armario. A través de las ventanas, se veía el reflejo de las luces de la costa en el agua y se oía el ruido de la corriente mezclado con las exhortaciones de las bocinas, mientras todos sentían el balanceo del agua bajo los pies, que seguían los pasos del baile y hacían que las parejas viraran y navegaran por la pista bajo las luces de colores. Sam recordó el crujido de las maderas y el caos estático de aquella sala unos días atrás. Ahora se había convertido en una nube que se desplazaba al territorio de los sueños, y pronto sería, en la mente de aquellos bailarines, un recuerdo que sobreviviría al barco muchos años».

El trabajo del protagonista, Sam, es el de vigilar y detener todos los altercados que se producen, limpiar los resultados de la juerga, que suelen ser bastante desagradables (los usuarios se traen el alcohol de casa y suelen ser bastante cafres) y evitar incendios a bordo, que los hay con frecuencia. Y en eso consisten sus avatares. Pero sobre todo, se trata de recuperar a la niña secuestrada.

Y eso le lleva a diversas aventuras y tribulaciones varias, con momentos de ironía y humor alternando con otros de cierto dramatismo. Quizá le sobran algunas páginas al libro, en nuestra modesta opinión, pero da igual, se lee bien. Gautreaux crea un mundo poblado de personajes de toda condición a lo largo de la peculiar singladura fluvial del Ambassador; un formidable elenco de seres humanos en unos escenarios complejos, que su talento de escritor eleva a cotas narrativas de altura, en opinión de G.U. Y, sin ánimo de hacer spoiler, el personaje protagonista, Sam, se comportará según mandan los cánones del auténtico héroe: un tipo ejemplar. Y... con un final abierto que se intuye feliz. ¡Mejor!

Aunque no nos gusta nada recomendar lecturas —eso es un arma que la carga el diablo y a cada cual le gusta lo que le gusta—, lo hacemos por esta vez, sin que sirva de precedente: si tienen horas libres este verano y les gusta que les cuenten buenas historias, no duden en asomarse a este novelón. No creemos que encuentren muchos así en autores actuales (Tim Gautreaux es un maestro, aunque nunca abusa de los recursos literarios más comunes; al contrario, es escueto, eficaz y explica bien todo).

domingo, 7 de julio de 2024

Primer "finde" de playa con «La Familia Ulises»

¡Ay los tebeos de infancia de G.U! «La Familia Ulises» era de las historietas que más le divertían. Éramos inocentes... Las realizó el tándem Benejam (dibujo) y Buigas (guion) entre 1944 y 1963. Después, otros los fueron sustituyendo hasta 1971, en que desapareció del TBO esta familia.

Benejam (1890-1975) era muy bueno; estuvo a cargo de otros muchos personajes, como Melitón Pérez o Eustaquio Morcillón; y en una cierta etapa pensamos que también se ocupó de dibujar los enrevesados inventos del Profesor Franz de Copenhague, siempre prácticos, aunque el principal "inventor" fue Sabatés, no en vano era perito mecánico. Algún día rescataremos uno de esos...
Era una familia de clase media de entonces, con todos los tópicos imaginables, que sufre muy diversas tribulaciones. Don Ulises Higueruelo, es un tipo orondo, paciente y de buena fe que se ocupa de dirigir a "la tribu". La completan su esposa doña Sinforosa, creída y aguafiestas, con gran temor a hacer el ridículo; la suegra de Ulises —doña Filomena—, que se atrabanca con las palabras cultas; la hija mayor Lolín, "en edad de merecer"; sus hemanos Policarpito y Merceditas, además del perro Tresky. En fin...

El primer "finde" de playa no es mal momento para recordar el debut en esas lides de aquella familia... 
 

miércoles, 3 de julio de 2024

Montesquieu, Llarena y Marchena

G.U. está un poco mustio y desmotivado, por motivos que no vienen al caso. Ni siquiera la selección española de fútbol le saca de su ensimismamiento, a pesar de los apuntes de "patriotismo" (?) que empezan a emerger. También anda falto de energía y de lucidez (no como Biden, pero todo se andará).

La "Máquina del Fango", ahora sustituida por "Los bulos", y la "Regeneración Democrática" (?) que propone Moncloa le tienen a G.U. en un "vivo sin vivir en mí". Lo del Tribunal Constitucional tampoco le ayuda a levantar el vuelo. Pero queda para otro día, tal vez, si le apetece entrar en ello (será que no).



Sigamos. María, una bloguera a la que seguimos, experta en leyes ya que se dedica a eso, nos aclaraba cosas en su respuesta a un comentario de granuribe50, acerca de la elección de miembros del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ); no las teníamos claras, quizá porque nadie nos las explica del todo.

Enlace a El saco de mis pensamientos, el blog de María

Por lo demás, un artículo de Ramón de España con el que estamos plenamente de acuerdo (a sabiendas de que algunos seguidores, no, pero este no es un foro de debate), nos recuerda a Montesquieu, aquel tipo de la Ilustración que ya defendía la separación de poderes. También a dos jueces que se esforzaron mucho con lo del procés y a los que ahora se pretende ningunear.
Montesquieu y De L´Esprit des Loix
Además, tiene el efecto adicional de que le ahorra a G.U. tener que escribirlo. Nunca podría hacerlo como él (R. de E.), que tiene una pluma muy irónica y ágil. Que nadie nos quite el distanciamiento y la ironía, ¡vive Dios! Por tanto, aquí hacemos un extracto de Menos mal que nos queda Llarena:

«El TS acaba de decir que no está dispuesto a perdonar a Puchi y a su círculo íntimo el despilfarro del sainete de octubre del 17 y los sigue acusando de malversación con argumentos que no sé ustedes, pero a mí me resultan bastante convincentes. Puede que no hubiera lucro personal en todo el sindiós [...], pero, como sostiene el juez Llarena, se utilizó el dinero de los impuestos de los catalanes para poner en marcha tan vistoso vodevil patriótico.

Y ese dinero incluye el mío y el de más de la mitad de los catalanes que cumplen con Hacienda, que no le habíamos dado permiso a Cocomocho para que lo tirara por el retrete (bastante tenemos con las absurdas seudoembajadas que tenemos repartidas por el mundo sin que nadie sepa muy bien para qué sirven, aparte de hacerse la ilusión de que Cataluña es un país de verdad).

Ya puestos, el Supremo mantiene vigentes las órdenes detención de [...] que Sánchez querría ver esfumarse como por arte de magia, pues para algo se está matando por mejorar la convivencia en Cataluña [...].

El juez Llarena es una de las bestias negras preferidas del lazismo. Como Marchena y cualquier otro que se atreva a discutir las instrucciones de nuestro Querido Líder. Viendo que éste ha cogido la mala costumbre de inmiscuirse en poderes ajenos y pasarse al pobre Montesquieu por el arco de triunfo, creo que necesitamos más que nunca a jueces como los recién citados. Alguien tiene que pararle los pies al hombre profundamente enamorado de su esposa, quien parece aspirar a lo mismo que Puchi en sus planes para la República Catalana, que incluían un control absoluto del poder legislativo sobre el judicial». [...]