sábado, 7 de mayo de 2016

Cuando el Athletic ganó la liga en el último partido


Tras haber visto cómo la Real Sociedad, su eterno rival, se había proclamado campeona de liga por dos años consecutivos, los leones se hicieron con el título en la temporada 1982/83. Era la séptima Liga que el equipo de Gran Uribe sumaba a su palmarés. Zubizarreta, Goikoetxea, De Andrés, De la Fuente, Urkiaga, Liceranzu, Dani, Sola, Noriega, Urtubi y Argote fueron los protagonistas que lo hicieron posible. El equipo, totalmente de 'la cantera' (como siempre), le birló al Real Madrid el campeonato en el último partido. El 1 de mayo de 1983 se disputó una jornada final de infarto, digna del Samur. Para lograr el título, al Real Madrid le bastaba un empate en el campo del Valencia, pero... perdió 1-0. El Athletic, por su parte, sólo podía mantener esperanzas si lograba la victoria en su visita a otro implicado en el descenso, la UD Las Palmas, que necesitaba un punto para salvarse. Ganó 1-5.

En la temporada siguiente (1983/84), el Athletic volvió a ganar la liga. En esta ocasión también hubo que esperar al último partido, en el que se impusieron a la Real Sociedad por 2-1. Era el 29 de abril de 1984, un día en que Gran Uribe lloró de emoción, después de eludir con gallardía el auxilio del Samur. En efecto, en el minuto 68 (gol de la Real Sociedad) la combinación de resultados hacía campeón al Barça, una alegría para ellos que sólo duró dos minutos, hasta que Butragueño empató en Sarriá transformando un penalti. Se producía entonces un triple empate, beneficioso para el Real Madrid, que fueron virtualmente campeones durante diez minutos. Pero en el minuto 79' —minuto 1:13:35 de la grabación— Bilbao cayó en éxtasis con un cabezazo de Liceranzu. Un gol histórico porque, además de ser el número 3.000 del Athletic de Bilbao en Primera, le dio su octavo título de liga.



Esta es la historia, hermanos, éramos más jóvenes... Aquí dejamos constancia para la posteridad de que aquello existió.

5 comentarios:

  1. ¡Que memorión tiene usted, Gran Uribe!

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    1. ¡He tirado también de hemeroteca, no se piense...!

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  2. Menos mal que me aportas las pruebas, porque si no, no lo habría creído. Por cierto, ¿no eran los tiempos del tan denostado Clemente? Era una especie del Cholo Simeone, pero, mira por dónde, al Cholo todo el mundo (especialmente los periodistas) le alaba, hasta con desmesura, y a Clemente no le perdonaban ni una. Claro que tampoco él perdonaba ni una a los periodistas, y quizás ahí esté la clave de esa inquina. También pasa con Mourinho. El fútbol del Cholo es "mourinhista" a tope, pero todo el mundo lo alaba, mientras que cuando Mourinho hace lo mismo, le ponen a parir. Ya lo sabeis, entrenadores del mundo, si queréis sobrevivir en el proceloso mundo de la liga española, tratad bien a los periodistas. Parafraseando (libremente) a Jesucristo, "dejad que los periodistas se acerquen a mí"
    El Tapir

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    1. ¡Caramba, Tapir! Me sorprende que usted, que me consta que es un fiel seguidor de esos colores desde tiempo inmemorial, no recuerde la última vez que el Athletic ganó la liga, precisamente en el último partido, como explica la chavala del video. Desconozco sus circunstancias de entonces, pero permítame que le detalle las mías: habíamos viajado a Madrid para pasar diez días, un miércoles santo, con Patiña (sabe de quién hablo) sentadita en el asiento de copiloto. Todo bien (Madrid es una ciudad estupenda y en primavera ni le cuento...), con visitas sistemáticas al Prado y circunstanciales al "P4" (con un pariente apodado "El Patrón"). Gran Uribe preparaba, a la sazón, una oposición de cara a obtener una plaza para aquello que le daría de comer después (y le sigue dando).
      La tarde de autos, la del domingo después de Pascua (ese 29 de abril histórico), estaba uno en la situación que usted describe —con el transistor a mano— estudiando un complejo tema de sistema cónico en la habitación del hijo de El Patrón, llamado Alfonso Carlos, apagando y encendiendo la radio discretamente, como suele hacer usted en situaciónes similares. Todo aquello era un lío pero ¡marcó Liceranzu! y, cardíaco perdido, ni sistema cónico ni leches, así hasta que acabaron los partidos. Gran Uribe recuerda que bajó al "P4" y se tomó en soledad un par de whiskys ("segovianos") para celebrarlo, regados con algunas lágrimas, todo hay que decirlo. Al volver, se tumbó en la cama y las aristas de su habitación se movían con celeridad siguiendo un patrón difuso, en una especie de borrachera solitaria de la que no recuerda nada más.
      Al día siguiente, retornábamos a Barcelona, con la susodicha Patiña de copiloto imperturbable. Un par de meses después, le ganamos la copa al Barça y —le recuerdo— nos bebimos en la calle Ravella una botella de un champán llamado "Barça". ¿O eso lo ha olvidado también? Por suerte para nuestro hígado, no ha habido más motivos deportivos para ponerlo al límite.

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  3. ¡Qué emocionantes esos recuerdos de una tarde gloriosa de fútbol de hace más de treinta años! Muy bien engarzada la historia del Gran Uribe con la apostilla del Tapir, para hacerlo todo más sabroso. Me han encantado ambos. Felicidades a los dos.
    nvts

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