jueves, 14 de diciembre de 2017

Los pueblos de colonización del franquismo

Edificio en la colonia de El Viso (Madrid)
Rafael Bergamín
Dejemos aparcado por ahora lo del procés, que resulta tan cansino y mediocre, y vamos a hablar un poco de arquitectura, una disciplina que interesa bastante a G.U.

Le ha sugerido el tema la visita a la colonia del Viso (1933-1936), de Madrid, un barrio construido durante la República y diseñado por Rafael Bergamín, un gran arquitecto, hermano del escritor José Bergamín, cuyo nombre sonará a algunos de ustedes. Colaboró con él Luis Felipe Vivanco, gran poeta y arquitecto.

Después, ya durante el franquismo, hubo bastantes buenos arquitectos españoles que, entre 1940 y 1971, echaron mano de ideas, ingenio, talento y dedicación para paliar, con buen diseño, austeridad y mano de obra y materiales locales, la necesidad de reconstruir la España rural. El resultado fueron cerca de 300 pueblos de colonización levantados con una arquitectura cúbica, blanca, sencilla y abstracta y un urbanismo que velaba por la vida cotidiana de las personas primando su recreo y sus desplazamientos por encima del tráfico rodado.

La idea partía de los esfuerzos realizados durante la II República para mejorar la agricultura española con un plan de regadíos que incluía desde grandes obras hidráulicas hasta la construcción de viviendas en las que asentar a los agricultores. La reforma de la agricultura fue el proyecto de mayor envergadura iniciado por la República, cuando casi la mitad de la población trabajaba en ese sector.

Franco intentó aprovechar esos esfuerzos, aunque los objetivos perseguidos no siempre se lograron. Muchas de las personas albergadas en esos pueblos creados por el Instituto Nacional de Colonización se quejaban de aislamiento, estrechez, incomodidades, aunque eso es algo que suele ocurrir en estos casos. Y ahora... el campo está como está, casi abandonado en aras de los suburbios de las ciudades (ya podríamos tomar ejemplo de Francia, donde es difícil encontrar fincas abandonadas en el medio rural).

Algunas de las actuaciones de Fernández del Amo
El pueblo de colonización de Vegaviana (Cáceres, 1954-1958), de José Luis Fernández del Amo / Fotografía: ©Herederos de Joaquín del Palacio
José Luis Fernández del Amo es el que realizó la obra más reconocida (Vegaviana, Cañada del Agra, etc.), pero también otros grandes como Alejandro de la Sota, Antonio Corrales o Antonio Fernández Alba firmaron muchos de esos pueblos blancos, construidos cuando la tecnología disponible era escasa, los presupuestos mínimos y la decisión de emplear los materiales y la mano de obra de la propia localidad o de la región era firme.

Uno de los que quizá conozcan ustedes, por estar próximo a Sant Carles de la Ràpita es el del "Poble Nou del Delta" (antes Villafranco del Delta), de 1955, del arquitecto José Borobio Ojeda, muy en línea con los de los arquitectos mencionados, todos afiliados al racionalismo arquitectónico. Por cierto, con ocasión del 9N pintaron todas las casas de un amarillo muy llamativo, a instancias de la ANC y Òmnium, naturalmente. Luego volvieron a pintarlo de blanco pero no sería raro que hubieran hecho lo mismo ahora con lo de la "Llibertat presos polítics", ya saben de lo que hablamos: de los dos Jordis y del asimétrico Junqueras, que parece que ha perdido kilos en el hotel de Estremera.

Añadir que, Fernández del Amo fue compañero de Miguel Fisac y Francisco Cabrero y, entre 1952 y1958, director del Museo de Arte Contemporáneo de Madrid. La próxima vez que este bloguero vaya por Albacete, aprovechará para visitar el pueblo "Cañada del Agra", del propio Fernández del Amo, cerca de Tobarra y Hellín. Les tendremos informados.

8 comentarios:

  1. Le paso la página a Francesc Cornadó, mi buen amigo. Él es arquitecto y una persona supra culta. Le gustará esta entrada.
    Un abrazo
    Por cierto, he puesto la entrada de los dos calendarios, el de Serra Massana y el de Méndez Álvarez.

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  2. Magnífico artículo. Bergamín y Vivanco fueron grandes arquitectos, con su diseño austero y social dieron sentido al racionalismo. El tiempo de posguerra fue durísimo y la arquitectura como todas las ramas del conocimiento y del arte sufrió las consecuencias, de todas maneras personas de buena voluntad y conscientes del bien social de la técnica pusieron su empeño en salir de aquel erial. Has puesto dos buenos ejemplos, también me gustaría añadir Arturo Roldán Palomo que proyectó los edificios de Villanueva de Franco.
    Permíteme, amigo, que añada este enlace donde doy un somero apunte sobre la arquitectura de posguerra.
    http://francesccornado.blogspot.com.es/2016/04/arquitectura-de-posguerra.html
    Muchas gracias.
    Un abrazo
    Francesc Cornadó

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  3. Me he ido a tu página FRANCESC CORNADó. Si yo si había visto la entrada pero ahora la puedo añadir a la de GRAN URIBE,
    Ciertamente, yo que soy un neófito en casi todo pero en arquitectura más, con estas entradas se despierta el interés por profesión y uno se da cuenta de las tendencias y de los movimientos habidos en esta España tan compleja.
    Un abrazo Francesc. Un abrazo Gran Uribe.
    Salut a los dos.

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    1. Muchas gracias a los dos por sus comentarios, y a Cornadó por el enlace que me suministra, que he visitado y es muy bueno. Allí he dejado un pequeño comentario.

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  4. En 2002, aprovechando que íbamos a la provincia de Murcia a pasar unos días, en la ida paramos en Cañada de Agra y ya instalados, hicimos una visita a El Realengo y a Albatera (donde, por cierto, hubo un campo de concentración franquista al acabar la Guerra), ambos cercanos a Alicante. La impresión que me quedó es que no se sabía valorar lo que tenían entre manos, estando algunos de ellos con muchas construcciones muy transformadas con el devenir de los años. Al menos se mantenían en buen estado las plazas, tan importantes en la cultura mediterránea, con su iglesia (of course), ayuntamiento y escuela como hitos en las mismas. Estas obras nos obligan a recordar a aquellas otras de la Ilustración como La Carolina, La Carlota, Guarromán,... y es que lo que se hace bien hecho, bien hecho está. Basta ver la fantástica foto de la mujer de Vegaviana, con su poderoso ritmo y todo su simbolismo para darse cuenta que eran, son, obras mayores. Y me imagino que para un arquitecto construir todo un pueblo tiene que ser lo máximo.
    Mateo M.

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    1. Totalmente de acuerdo en todo lo que señala. A la gente no le agrada eso y lo va cambiando a su gusto, poco artístico pero quizá práctico, tampoco debe de ser fácil ponerse a vivir en un pueblo de nueva creación. Pero con todo eso la obra original del arquitecto queda desvirtuada.

      De esas obras de la Ilustración que cita, he visitado solo la de La Carolina, aunque no descarto hacerlo con las otras. Es un tema que me interesa.

      La fotografía de la lavandera de Vegaviana lo dice todo: casi parece la imagen de un Belén, ya que estamos en época navideña...

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  5. He pasado un montón de veces por Poble Nou del Delta. Nunca se me ha ocurrido fijarme en la estructura del pueblo, atravesándolo a lo tonto. Siempre que vamos al delta intentamos ver flamencos, garzas u otras aves y a los pueblos de ahí vamos a comer. Pero la próxima vez observaré las características que menciona G.U. Seguro que me estoy perdiendo algo interesante. MJ

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    1. Mire, MJ: el "Poble Nou del Delta" no es ni mucho menos la obra más inspirada de entre los pueblos de colonización de postguerra, pero tiene un poco del carácter de los demás. Cuando vaya por allí espero que no se lo encuentre pintado de amarillo (pierde mucho).

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