domingo, 6 de diciembre de 2015

Amor en Nueva York, desamor en Ibiza

Pablo Planas nos pone al día de la más rabiosa actualidad sentimental, como suele hacer a veces con cierta retranca...

Isabel-Mario y Norma-Matthias. A Mario Vargas Llosa —el flamante Premio Nobel, que ha pasado de escribir cosas tan comprometidas como Conversación en la Catedral a posar en el Hola cuando se dirige a comprar los regalos de navidad, de la manita de una buscavidas— le va bien en lo económico y en el amor. En cambio, al 'pobre' Matthias Kühn —el dueño (?) de la isla Tagomago, al lado de Ibiza—le va mal en ambos campos, que suelen ir unidos.
En fin, Isabel Preysler y Norma Duval, dos caras de la misma moneda.

Nos lo cuenta así Planas:

Última portada de "Hola"«Amor y desamor. El romanticismo, una lacra peor que la del nacionalismo. El amor puro, verdadero, neurótico, platónico y romántico. El amor que está en el aire e Isabel Preysler y Mario Vargas Llosa lo pasean por Central Park, en paralelo a la Quinta Avenida. Las ardillas corretean por el césped. No muy lejos está el rincón de John Lennon. Quizá pasaron bajo el puente donde Al Pacino interpretaba el papel de poli rosa. Desde los tiempos de Gulliani, a finales del siglo pasado, Nueva York es una ciudad amigable para los turistas. Hasta se puede ir a Harlem, el Bronx y Brooklyn.
Un paseo en el Baton Rouge de la New York Bagel Company es imprescindible. Se contemplan las luces de las grandes corporaciones. A las once de la noche aún hay ejecutas dándole a la tecla y engordando la crisis. El mundo global en la capital del siglo. Y ahí van, cogidos de la mano, el Nobel peruano y la socialité filipina, dueños de Manhattan, príncipes de Maine y reyes del mambo. Isabel colecciona maridos. Es un bombón perenne, un ferrero roché de lujo, una recepción en la embajada china con corazones de golondrina y ancas de rana en salsa agridulce.
Mario ha pedido los papeles del divorcio e Isabel dice que si se casó con los anteriores fue porque ellos se lo pidieron y todito te lo consiento menos faltarle a mi madre, afirma Tamara Falcó, que estuvo de carabobina de la mamá en la escapada neoyorkina.


Norma Duval, libre como un taxiEl desamor viene de la mano de Norma Duval, que ha mandado a hacer gárgaras al potentado inmobiliario Matthias Kühn. 
El año pasado aplazaron su boda hasta 2016, pero va a ser que no. Kühn arrastra al parecer problemas económicos. Es el dueño de Tagomago, la isla que se alquila para fiestas de famosos. Pero el negocio no chuta y las cuentas no remontan. 
Llevaban siete años juntos, el tiempo crítico, cuando según los químicos el amor se convierte en cariño o en acidez de estómago. O sea que la vedette, que estuvo casada con Marc Ostarcevic y Frade, el de las películas, vuelve a estar libre, como un pájaro o un taxi».

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