martes, 30 de agosto de 2016

El PP contrata los servicios de un hipnotizador

La segunda cadena ofrece por la noche un ciclo diario de películas españolas antiguas, estupendo y la mar de curioso. En la de ayer,  A mí no me mire usted, un sujeto (interpretado por Valeriano León) se hace millonario sin más que hipnotizar con los ojos a la gente que está hablando en diferentes foros (la Bolsa de Nueva York, el Congreso de EEUU, etc.), haciéndole variar radicalmente el sentido de lo que está diciendo, para sorpresa general. También en un teatro de ópera, donde consigue con la mirada hacer cambiar al tenor el texto de su aria de Mozart por el de un anuncio, de manera que convierte esa música en la mar de graciosa. Todo ello despierta la codicia de las agencias de publicidad y el tío se forra.

Leemos en criticalia.com:

Cartel de "A mí no me mire usted"
«José Luis Sáenz de Heredia, uno de los cineastas franquistas más importantes (por no decir el que más, y el que mejor sentido cinematográfico tuvo), fue el guionista y director de esta comedia un tanto estrafalaria, en la que un maestro de escuela (interpretado por Anselmo León) resulta tener poderes hipnóticos. Cesa en el empleo, por obvias razones, pero resulta agraciado con una herencia en América. Cuando llega allí resulta que no hay tal fortuna, y entonces se dedica a sacar provecho de su curiosa facultad, ya que es contratado como hipnotizador y acaba teniendo un gran éxito. Convertido en millonario, regresa a su pueblo para casarse pero las cosas han cambiado.

A mí no me mire usted (1941) es una película totalmente ajena a su tiempo, tan fuera de lugar como un esquimal en la jungla: nada hay que indique, ni por asomo, el hambre, la represión, la noche negra que vivía España tras su guerra civil. Es, de alguna manera, una comedia de teléfonos blancos (como se conoció en Italia este tipo de comedia de evasión), aunque no haya, en sentido estricto, teléfonos, ni blancos ni negros: es un producto de entretenimiento, por supuesto profesionalmente bien resuelto, como era de esperar en su prestigioso autor, con el entonces famosísimo Valeriano León como protagonista».
Twitter activa un ‘emoji’ de Rajoy en el hashtag #InvestiduraRajoy
Pues bien, los ideólogos del PP que, como es natural, visionaron la película (Sáenz de Heredia es uno de sus directores preferidos —dirigió en 1941 Raza, basada en una relato escrito por Franco), han decidido contratar los servicios de un individuo con esas facultades, nieto del tal Valeriano León. Piensan camuflarlo en la bancada azul junto a Mariano Rajoy (aprovechando que a Soraya Sáenz de Santamaría casi no se la ve cuando está sentadita en el pupitre) para que haga variar el sentido del discurso de Pedro Sánchez en la sesión de investidura de mañana y empiece a decir cosas de este calibre: "Lo que me parece más coherente es un gobierno del PP, Ciudadanos y PSOE, presidido por un hombre honesto, don Mariano Rajoy. Por eso vamos a firmar en cuanto acabe esta sesión un pacto de legislatura".

Simulación virtual del discurso de Pedro Sánchez en el Parlamento, aceptando a Rajoy como presidente de la "Gran Coalición"
[RTVE / Twitter / granuribe50.blogspot.com.es]

4 comentarios:

  1. Ví una parte de esa película que usted cita y es realmente curiosa... ¡Está como fuera de época, de país, de todo!
    La idea de colar un hipnotizador en el Congreso no está nada mal, a ver si de una vez terminamos con esta pelmada de nunca acabar.
    El Tapir

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Estaría bien. A ver si acaban de una vez con el rollo insoportable.

      Eliminar
  2. Ni vi la película ni me tragué el discurso de Rajoy. Estoy más que harta del tema y solo deseo, como El Butanito, saber minuto y resultado. Lo demás está más que oído y sufrido.
    nvts

    ResponderEliminar
  3. La película esa tenía ratos bastante divertidos, mucho más que estas penosas sesiones de investidura y lo que conllevan (tertulianos, políticos de medio pelo dando jabón a sus jefes, etc.). Tanto criticar al bipartidismo y jalear la llegada de "la nueva política", ahora que tenemos tropecientos partidos esto es un vergonzoso guirigay.

    ResponderEliminar