martes, 9 de diciembre de 2014

El cierre del "colmado Forcada"

Gran Uribe solía coger el autobús enfrente del "Colmado Forcada", en la calle Mallorca. Así aprovechaba la larga espera del 43 para comprar algún vinito de cosechero de La Rioja o determinadas conservas de Rosara que no encontraba en tiendas de más postín. Ahora esa parada ya no significa nada para él. Puede tomar el bús en cualquier otra. En realidad, aquella zona de Barcelona empieza a ser para él territorio ajeno, como perteneciente a una ciudad que ya no es la suya.
Otra tienda histórica más que ha cerrado.

Forcada en los años 30

Forcada hace unos meses
Así nos lo explican en el diario:
«El Forcada es solo un colmado en la esquina de la calle de Mallorca y el pasaje de Domingo, esa franja del Eixample barcelonés que presume de turismo de boutiques y arquitectura. A pesar de sus 140 años de historia, no tiene la fama del cercano Quílez ni la elegante presencia del Múrria de Roger de Llúria.
Dice el señor Forcada: “Barcelona morirá de éxito, ese es mi pronóstico. Se están haciendo demasiadas cosas. Se está internacionalizando demasiado. Demasiado turismo. A pesar de tener muchos congresos, mucho turistas, mucha tienda de lujo, Barcelona se está quedando fría, se están comiendo lo que había en los barrios, el alma de la ciudad"». 


2 comentarios:

  1. No conocía ese colmado, pero el triste augurio de Forcada, "Barcelona morirá de éxito", no puede ser más atinado. Son estas pequeñas cosas, la desaparición de Forcada, como la del colmado Gual hace unos años (Diputación/Aribau), como la al parecer próxima de Quílez, las que daban a Barcelona ese carácter tan especial que se está difuminando. Tenemos una ciudad cada más "lustrosa", más "fashion", pero que está perdiendo el "alma", esa cosa tan difícil de definir pero que hacía de Barcelona una ciudad única, inconfundible. La cosa ya viene de largo. Forcada lo atribuye a los alquileres disparatados que un pequeño negocio como el suyo no puede afrontar. En realidad son las putas franquicias las que están reventando el mercado e imposibilitando la supervivencia de los pequeños comercios, tan característicoa antaño de Barcelona, al tiempo que contribuyen a que la ciudad vaya adquiriendo ese aire internacional, "globalizado", como de ciudad "eternamente de vacaciones". No, no, no, por ese camino vamos mal, vamos a morir de éxito, como ya le ha sucedido a Venecia -seguramente por otras causas- hace años... Muy bien seleccionado el artículo, Gran Uribe. Saludos,
    El Tapir

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    1. Barcelona no es lo que era, amigo Tapir. Esta no es ya nuestra ciudad, "que nos la han cambiado..."
      Uno está ya casi por no salir de casa.
      Hablamos de librerías, de tiendas diversas, de cafeterías, de colmados, de cines, de paseos que han dejado de ser lo que fueron y ya son impaseables. Buen, en fin, todo eso.
      Esto no pinta bien, hermano...

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