domingo, 28 de enero de 2018

¿Dónde está la izquierda catalana?

Foto de perfil de Patricia Castro
¡Ay, Patricia Castro, Patricia Castro! En buena te has metido con tu extenso artículo. Has recibido palos por todas partes, te han dicho "de todo menos bonita", hasta el punto de que insinúas que estás a punto de darte de baja de las redes sociales (otros/as ya lo han hecho); total por escribir lo que sabemos muchos, aunque ignorábamos bastantes de los datos que aportas. Gran Uribe hay algo que tiene claro: uno de los motivos (seguramente hay otros) por los que los trabajadores se han quedado sin nadie que los defienda aquí es porque los sindicatos y los políticos de izquierda no le hacen ascos al procés —a pesar de ser la cosa más retrógrada del mundo, no hay nacionalismos de izquierdas—, quizá porque piensan que si se muestran contrarios a 'eso' se les tachará de españolistas, fachas, franquistas, PPSOEeros, todo eso, y quedarán marginados del pastel. Y esto último ¡NUNCA!

Pero veamos lo que dice Patricia en los párrafos iniciales de un artículo que merece ser leído entero, aunque ya les adelanta Gran Uribe que es muy largo y de "nivel avanzado". Lleva por título: "La demonización de la clase obrera catalana".


«Hoy hablo sobre cómo el procés de independencia se ha usado para tapar las medidas neoliberales aplicadas en Cataluña y a la vez ha invisibilizado a la clase trabajadora catalana.

Secuencia del entrañable abrazo entre Artur Mas y David Fernández (el de la zapatilla, ya saben) / (9/11/2014)
»Hay ciertas cosas que la izquierda y la clase trabajadora de este país no debería olvidar nunca, como ese abrazo el 9 de noviembre de 2014 entre David Fernàndez de la CUP, con el presidente de la Generalitat Artur Mas, el día que se celebró la consulta sobre la independencia de Cataluña. Aunque fuese un gesto de cariño humano, no era con una simple persona más, sino un abrazo con el responsable de uno de los mayores recortes en derechos sociales de toda la etapa democrática moderna en Cataluña.

Desalojo de la Plaza Cataluña de los acampados el 15-M
Otra imagen que se debe recordar, es el espectáculo bochornoso que dio el Govern en manos de CiU, cuando ordenó “limpiar” la Plaza Cataluña de indignados acampados por el 15M desalojándolos a palos; en aquellos tiempos los Mossos aún eran cuerpos represivos —no como ahora que son el adalid de la paz y la no-violencia—provocando cientos de heridos. Y el gran punto de inflexión que muestra el inicio de la escalada del independentismo en Cataluña, ese 15 de Junio de 2011 con Aturem el Parlament, donde entre 2000 y 4000 manifestantes –según fuentes oficiales y de otros medios– lograron impedir la entrada de los diputados al Parlament, consiguiendo imágenes como Artur Mas y Núria de Gispert accediendo en helicóptero.

Artur Mas y Núria de Gispert acceden al Parlament recién descendidos del helicóptero (15/6/2011)
»Aquí comienza la etapa dorada del nacionalismo catalán, que daría al mundo las imágenes de manifestaciones multitudinarias el 11 de septiembre de aquel mismo año, con su estrategia por desmovilizar a las masas de indignados con sus protestas en contra de todas las élites y poderes financieros. Así se logró borrar cualquier cuestionamiento a las castas regionales y se fijó el enemigo en un Madrid expoliador lejos de quienes ejercían el mando en Cataluña, que culminó con el referéndum celebrado el pasado 1 de Octubre.

Durante estos últimos años se ha impuesto el relato identitario de una Cataluña que debía ser soberana frente al maltrato del Estado español. Se debe incidir en que las comunidades autónomas tienen uno de los mayores niveles de autogobierno de todos los países de la UE. Pero mientras una parte ha estado hablando en nombre de todo un pueblo, las instituciones catalanas dejaban de lado los derechos inherentes a la democracia, como lo son las políticas sociales a favor de la igualdad, la justicia social, sanidad pública, mejora en la educación, una vivienda asequible, la creación de puestos de trabajo estables y dignos. 

A pesar de todo eso, el independentismo ha sido visto por muchos como una fuerza progresista dentro de la bochornosa España, aunque sus actuaciones y políticas demostrasen lo contrario. Las élites y partidos que dirigen el Procés han sabido borrar cualquier atisbo de lucha social y de clases que se haya podido dar en estos años, prácticamente apagando los focos de protesta que aparecieron con el 15M. [...]

Estos son los primeros párrafos. Si quieren más, cliquen en el enlace al artículo que se indica más arriba.



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