domingo, 31 de mayo de 2020

Las «camas balinesas» vuelven a Ibiza

Bueno, bueno, parece ser que esto se va animando en Ibiza, y todo muy «jijiji jajaja» hasta que haya un rebrote importante, cierren puertos y aeropuertos, el hospital se bloquee y los guiris (que empezarán a llegar en breve, no lo duden ustedes) se queden allí confinados para «alargar la temporada», es un decir. Esperemos no llegar a esta situación.


El caso es que ayer, en Cala Bassa (un lugar que conoce bastante bien este bloguero), dado que las famosas (pero insalubres) "camas balinesas" —que acaban de instalar de nuevo— «respetaban las distancias de seguridad, el resto de bañistas se han tenido que apretar en el muy escaso espacio restante. Resultado: estaban tan apretados que los han desalojado» (sic El Tapir). Y bien desalojados. Hay que ser un poco duros, porque... que se anden con ojo en la «isla mágica», y es que «la pela és la pela» y «la avaricia rompe el saco». Y si no, al tiempo. A ver qué pasa.

Podrían haber aprovechado esta temporada vacía para que se regeneraran los salinizados acuíferos, la pobre alga posidonia y el medio ambiente en general, para acondicionar las playas, instalar duchas, limpiar de maleza los bosques, etc., y el año que viene ¡Dios proveerá! Pero no, no se va a hacer nada de todo eso. El vil metal ha podido una vez más.

Mientras tanto, que lo sepan ustedes, G.U. sigue en Barcelona en fase 0; no se fía ni un pelo de salir de casa.


3 comentarios:

  1. Que el encierro de las personas (las que respetan las normas) dependan de intereses monetarios y gente de pocos escrúpulos es denigrante, y que además otras estén dispuestas a saltárselas a la torera, es doblemente denigrante.
    pero toda España está igual. Desde el Pais Vasco hasta la última cala de Huelva.
    Esto no acaba.
    Salut

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  2. Bueno, creo que las precauciones para esta situación se pueden alargar en el tiempo (yo voy a seguir así hasta que me parezca). Eso quiere decir que cada vez que salgo de casa me pongo mascarilla y guantes, me llevo una botellita de gel hicroalcohólico, hago lo de la distancia de dos metros y si tengo que entrar en algún establecimiento, sigo las instrucciones que se indican. Si hay dispensador de gel a la entrada de la tienda, me lo pongo porque supongo que la persona o personas que están en la tienda quieren que el virus se quede fuera. Cuando llego a casa, el ritual de llegada, dejar los zapatos a la entrada, lavarse las manos, los objetos que utilizo en la salida (cada vez menos, solo voy con la tarjeta y las llaves en el bolsillo, una bolsa de compra y un carrito. Todo lo dejo al sol hasta el día siguiente. Ya no me cuesta trabajo hacer todo eso. Lo de la playa aún no me lo he planteado. El mes que viene tengo que ir a Vinaroz, igual este año doy una oportunidad a los acuíferos, a la posidonia y al medio ambiente en general, como dice G.U. y paso de playa. MJ

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  3. Pues sí, yo también cumplo con todas las indicaciones y sigo un ritual parecido al de MJ. Creo que cumplo bien, aunque a menudo me queda la sensación de haber obviado algo. El gusanillo del miedo, supongo. Con todo, ayer me estrené en una terraza, con un café con leche y magdalena, y me sentó de maravilla.
    Lo del bañito en la playa es de veras tentador, qué ganas, pero entre tanto bañista nacional y los guiris, que empezarán a llegar en breve, como anuncia G.U., lo veo crudo. Eso, me temo, tendrá que esperar...

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