lunes, 28 de diciembre de 2020

domingo, 27 de diciembre de 2020

Ahora toca... ponerse medallas.

[Quizá cantaba demasiado ponérsela a Araceli el lunes... ¡28 de diciembre!]

¿Por qué hablan tan bien el español?

Muchas veces G.U. se ha preguntado por qué los sudamericanos (sudacas, panchitos, etc., por aquí) , incluso los de las clases más humildes, hablan tan bien en español y en España lo hablamos tan puñeteramente mal. También lo escriben mejor. Algo harían nuestros conquistadores, en su mayoría unos tarugos de tomo y lomo, para que nuestra lengua arraigara allí de ese modo tan perdurable. Hicieran lo que hicieran, bueno, regular o malo, no sé, el resultado es patente.

Pérez-Reverte lo comentaba en su columna de ayer, “Sois la hostia, la hostia”, enfocado desde otro punto de vista:

[...] «En su mayor parte son muy corteses y hablan un español excelente, mejor que el de los nacidos a este lado del Atlántico. Aunque luego, al vivir aquí, ya en contacto con la zafia idiosincrasia nacional, se les vaya pasando. 

Alguna vez comenté mi admiración por las palabras que un campesino peruano o ecuatoriano dijo en la tele tras un terremoto: "Pues verá, señor, hubo un temblor de tierra espantoso, el techo oscilaba, y agarré a mi familia para ponerlos a salvo y salvar nuestras vidas". Una situación que, no me cabe duda –y a ustedes tampoco–, un español medio habría resuelto seguramente con: «Joder, se lió parda, hubo un terremoto del copón y salimos cagando leches». Y no digan que exagero. Hace unos días, una española responsable de no sé qué departamento de sanidad expresaba así su admiración por el trabajo de sus colegas durante la pandemia: «Sois la hostia, la hostia. Flipo, flipo, flipo».

Lo comento con mi amiga y editora Pilar Reyes, nacida en Colombia, y dice algo que me deja pensativo: "Hay una parte de tradición, de la antigua cortesía y habla de las clases dominantes españolas, que ha sido referencia social durante siglos. Pero es que, además, en España se es posmoderno, pero en América se es todavía moderno. La cortesía, el buen hablar, son herramientas prácticas. Allí, donde hay lugares de una pobreza extrema, aún se cree en ellas para la vida diaria, para mejorar el futuro. Van en un mismo paquete llamado educación".

Ésa es la palabra que me queda bailando en la cabeza: educación. Y poco tiene que ver con la posición social. La educación y sus consecuencias visibles, como la cortesía o el buen hablar, se manifiestan de muchas maneras en Hispanoamérica. Incluso entre gente humilde. [...]

En mi opinión, ese respeto por el lenguaje, y en especial su culto entre las clases humildes de allí, tiene mucho que ver con la esperanza de un futuro mejor. En lugares donde la pobreza es tan intensa que la movilidad social resulta difícil o casi imposible, la educación en su sentido amplio ha sido, durante siglos, la única posibilidad.

Deberíamos recordar eso cada vez que un mensajero con cara de maya o azteca llama a la puerta para dejar un paquete. Cuando oímos su «buenos días, señor» al entrar en un taxi, un bar o un restaurante. Cuando una chica con pelo negro y rostro de Malinche dice «¿me regala su pin?» al acercarle la tarjeta de crédito. No es servilismo ni humildad, sino una visión del mundo más sufrida y noble que la nuestra: la huella del esfuerzo y sacrificio de quienes los educaron para que su futuro fuese diferente. Ojalá conservaran esa nobleza de maneras en vez de perderla al vivir aquí.

Aprendieron de la vieja España, cuya sangre llevan y cuya lengua hablan, cuando todavía éramos alguien de quien se podía aprender; y ahora están aquí porque tienen derecho a estar. Son tan nuestros como nosotros suyos. No los hagamos avergonzarse de lo que somos. No les defraudemos la memoria».

jueves, 24 de diciembre de 2020

Navidad 2020


Miguel de Cervantes, Don Quijote de la Mancha / Hispánicos Planeta, edición a cargo de Martín de Riquer, 1977 (pág. 182)

Un clásico de Lluís Bosch en estas fechas

Un clásico de la Navidad, ya publicado aquí un par de veces, con Lluís Bosch. Un maestro. Quién pillara su arte.

[granuribe50]

Un relato que transcurre en una especie de motel de carretera de la España profunda, frecuentado por camioneros...

«Pasé la Nochebuena de hace algunos años en una pensión de carretera. Estaba casi vacía. Salvo un par de camioneros, de países que antaño fueron comunistas, no había nadie más. Y la familia que regenta la pensión, claro, una madre cansada y muy mayor y su hijo discapacitado, que ejercía de recepcionista con una sonrisa triste. La pensión está en un lugar de la Meseta, azotada por el cierzo, y sobre la cual se abatía un aliento gélido y apesadumbrado, lleno de pena.

Yo iba camino de una casita que me habían prestado, en un pueblecino a mil kilómetros de mi ciudad. Eso sucedió hace años, en la edad de la vida cuando todavía me llamaban "joven". Había decidido vivir con lo mínimo, casi con nada. Me quise desprender de todo lo que me sobraba, y como resultaba difícil tirar muebles y ropa y objetos, lo que hice fue irme yo, dejándolo todo. Con el coche avejentado que tenía entonces me lancé a la carretera. Solo me llevé lo que cabía en el maletero.

Quería ser pobre en una tierra de pobres, y sabe Dios que lo conseguí.

La casa que me habían prestado era una casa casi abandonada que está en la ribera del Tajo, muy cerca de la frontera con Portugal. A medio camino y antes de llegar a Madrid, ya entrada la noche, un coche de la Guardia Civil me obligó a pararme, con un juego de luces multicolores.
-¿Sabe usted que lleva una luz trasera fundida? -me dijo el hombre, bastante joven, metido dentro de un anorak que le llegaba hasta las orejas. -¿Va muy lejos?

Le respondí con la verdad. Incluso le confesé el nombre del pueblo adonde me dirigía. Me faltaban algo más de 500 kilómetros, según me dijo después de un cálculo muy rápido. Luego se quedó en silencio, meditando, como si algo le hubiese ensimismado. "Conozco el pueblo", dijo. "Vaya qué casualidad. Y ¿que le lleva allí?".

Le dije la verdad otra vez: que estaba huyendo de Cataluña y posiblemente de mi. El tipo se quedó pensativo de nuevo, y a mi se me hizo evidente que le había tocado una fibra del alma. Pero entonces hubo algo que se le pasó por la cabeza y le llevó a dudar. Creo que, por un instante, la posible simpatía dejó paso a la sospecha. Al fin y al cabo, su trabajo es sospechar. "Abra el maletero", dijo, ahora en un tono más serio, repentinamente profesional.

Contempló el maletero repleto hasta arriba. Lo alumbraba con la linterna. Intenté mirar mi maletero con sus ojos y me di cuenta de que aquello era un contenedor de basura: libros desparramados, ropa en fardos mal pertrechados, zapatos viejos, un ordenador anticuado, y mi títere descoyuntado encima de todos los trastos, medio envuelto en una mantita gris con una cenefa roja.

Su sospecha se convirtió en algo parecido a la pena. Me miró con compasión, creo. Cuando un hombre más joven te mira así sucede algo muy difícil de explicar, y es algo que solo sabe quién lo ha vivido. Quizás los emigrantes ilegales pueden contar eso.
-Mis padres se marcharon de ahí y jamás volvieron -murmuró- Es curioso... y usted se va para allá...
-He decidido cambiar de vida -dije mientras intentaba esbozar una sonrisa- Bueno, empezar otra vez. Por eso no me llevo nada.

¡Nada! Escuché esa palabra pronunciada por mis labios y avergoncé enseguida de haberla pronunciado. "Nada" significaba un maletero lleno hasta arriba, además de un coche que, por más desvencijado que estuviese, todavía era un coche que anda. Es muy posible que un africano, un peruano o un afgano tengan otro concepto de "no llevarse nada", un concepto bastante más ajustado al significado de la expresión. Creo que ellos son más precisos cuando hablan. Por eso me reí por dentro: en ese instante me di cuenta de que uno no se libra nunca de ciertas manías, de ciertos tics, de eso que llaman "cultura" y que es lo que hemos heredado de las generaciones precedentes. ¡Qué difícil es dejar de ser catalán! estuve a punto de pronunciar en voz alta.

-Supongo que no pretenderá usted conducir hasta el pueblo sin parar ¿verdad? Con una luz fundida no es buen plan, y además seguro que otra patrulla le va a parar y quizás le multen... Mire, a sólo unos diez minutos de aquí hay una pensión. Barata, apañada. Para transportistas. Quédese a dormir allí.

Hice lo que me había sugerido, más por cansancio que por obediencia. Encontré la pensión y dejé el coche en el aparcamiento junto al edificio, me metí un cepillo de dientes en un bolsillo y unos calzoncillos limpios en el otro y entré, pedí una cama y me quedé dormido al cabo de pocos minutos. Recuerdo que me cobraron mil pesetas. Pero no tengo ningún otro recuerdo de aquella noche. En mi memoria, es como si hubiese dormido en una cama que flotaba en una nada negra, insípida, inodora. Sabía que era Nochebuena y mañana Navidad, pero ese pensamiento no me inspiraba nada. Nada en absoluto. Solo se que floté en una oscuridad abisal.

A la mañana siguiente bajé a tomar un café. El hombre estaba abstraído contemplando el televisor, en donde pasaban un inventario de los sucesos más mortíferos del año que terminaba. Cuando salí al exterior me di cuenta de que había algo raro en el coche. Atrapada por el limpiaparabrisas, una hojita de papel se agitaba con la brisa, como un insecto torpe que pretende volar. El cierzo había cejado. Era una nota escrita en letra azul y menuda, sin firma. "Debe cuidar mejor de sus cosas. El maletero estaba abierto". El texto de la nota quizás no es exacto, ya que no me fío de una memoria que jamás ha sido muy de fiar. Pero el sentido era este, exactamente este.

Abrí el maletero, temiendo que lo iba a encontrar vacío. En los brevísimos segundos que transcurrieron mientras me precipitaba hasta la portezuela, intenté escudriñar dentro de mi para saber si prefería encontrarme sin nada -pero ahora de verdad de la buena- o si prefería conservar mis cositas. Lo abrí. Estaba todo ahí, tal como lo recordaba. Sólo había una única diferencia: la linterna del guardia civil encima del títere. Le había cogido las manitas y se las había puesto como abrazando a la linterna, tal como se abraza a un niño muy pequeño, a un perrito o a cualquier ser desvalido.

Hoy todavía conservo el títere y la linterna».

____________
La primera versión de este cuento de navidad se publicó, en el blog, en las navidades de 2017. La versión presente está revisada y modificada aunque los cambios son sutiles y parecen remitir al juego de "Encuentre las 7 diferencias". A medida que uno cumple años, tiende a pensar que todo lo que acontece ya está visto, aunque siempre se puede jugar a encontrar las siete (o las 3) diferencias.

sábado, 19 de diciembre de 2020

Pero si la gente ya no sabe qué es la Navidad...

Pues sí. La entrada anterior no fue muy alegre que digamos, y no es descartable que las próximas, si las hay, lo sean menos; la cosa no pinta muy bien. Por eso intentamos hoy cambiar de tema, para no amargarnos más de lo necesario. 

La Iglesia es para G.U. una de esas cosas que... cuanto más lejos mejor (otra cosa son las creencias que uno tenga, y tenerlas siempre ayuda), aunque reconoce que algunos elementos sueltos de esa institución ejercen una gran labor, impagable, que nadie hace en su lugar, aunque debería. El resto de la Iglesia no le atañe ya ahora (la soportó de niño y adolescente), salvo cuando invade territorios políticos (y claro, eso sucede muy a menudo, muchas veces jaleando y promocionando el nacionalismo, como siempre hace), o quiere sacar los dinerillos a los contribuyentes (a los incautos) o impone sus intolerantes criterios fuera de su competencia (y eso lo intenta sin pausa).
El Cristo de Velázquez, en el Museo del Prado, copiado por un artista chino, en presencia de un grupo de zagales 
Por tanto, ve con buenos ojos que la asignatura de Religión NO consista en hacer apología del cristianismo, ni por supuesto del catolicismo, pero... no es por nada, quizá alguien tendría que enseñar a nuestros zagales (no sabemos en qué asignatura) quién fue Jesucristo o la Virgen María y algo del antiguo y nuevo Testamento. La cultura occidental está pringada de ello hasta el tuétano, y no digamos la historia del arte, que también, y de qué manera. ¡Tanto festejo navideño, tanto almíbar, tanto "operativo" autonómico, tanto riesgo, todo eso sin saber la mayoría de qué va esa fiesta!

Asombran las visitas multitudinarias a los museos para ver cuadros que la gente de las generaciones más jóvenes no tiene ni la más remota idea de lo que están representando. No es raro, en efecto, que ante el Cristo de Velázquez vean a un tipo en gayumbos, con barba y con las manos y los pies ensangrentados, pasándolas canutas clavado en una cruz, y quizá por eso los jóvenes se hinchan a hacerse selfies ante él; o los más pequeños se extrañen de ver a un sujeto (el chino de la foto) copiando esa "estampa" y luego le pregunten a la "seño" qué es lo que copia eses señol (quizá con más interés que los mayores lo hacen al guía del artículo de Javier Marías, titulado Dos escenas didácticas).

«En un paseo por mi barrio, el de los Austrias, me siento ante un convento. Allí está un guía con un grupito de treintañeros de aspecto normal. Les señala la fachada de la iglesia: “Ahí está la Virgen María con el arcángel Gabriel, la Anunciación, ya sabéis”. Cara de pasmo, lo cual lleva al guía a preguntar algo que tiempo atrás habría sido insultante: “¿Sabéis lo que es la Anunciación?” Respuesta unánime: “No, ni idea”. Insisto: treintañeros, no niños ni siquiera estudiantes de instituto. El guía está tentado de abandonar: “Bueno, no importa”. Se lo piensa un instante y lo intenta: “Lo de la concepción de Jesucristo, ¿os suena? A María la visitó el Espíritu Santo como paloma y así se quedó embarazada. Por eso es Inmaculada, es decir, sin mácula”. Dos o tres inquieren sin rubor: “¿Qué es ‘mácula’?” “Pues sin mancha, sin sexo por medio”. “Ah”, cae uno por fin, “sin consumación, ¿no?” El pobre guía pasó pronto a otra cosa.[...]
Fra Angélico, La Anunciación (1426), Museo del Prado
«Ya que ignoraban qué era la Anunciación y su guía había hecho amago de explicárselo, podían haber indagado, pero les traía sin cuidado. ¿De dónde sale tan fantástica historia? ¿Quién la inventó y por qué y cuándo? ¿Se trató de una insólita violación colombina (de “colomba”, no de Colón, sólo faltaría que al descubridor se le atribuyera también esa infamia) o es todo una metáfora? ¿Cómo se lo tomó San José? (Claro que quizá tampoco supieran quién era el marido de María.) ¿Cómo es que la gente ha creído durante siglos semejante cuento para niños? No sé, algo. Dudo que el pobre guía hubiera estado dispuesto a meterse en explicaciones —no era su cometido, les describía el convento—, pero los treintañeros ni probaron a saber más. Como si fueran individuos sin curiosidad ni tal vez mucho intelecto. Me pregunté por qué visitaban el convento. Tal vez porque lo recomienda una página web y basta.

viernes, 18 de diciembre de 2020

«Los principales médicos de nosotros mismos»

«Fue Mark Twain quien tuvo la humorada de leer su propia esquela mortuoria. Estaba haciendo una tournée por Gran Bretaña para acumular unas ganancias que facilitaran su patrimonio de escritor, siempre frágil, cuando leyó que en su natal Estados Unidos acababa de publicarse la noticia de su fallecimiento. Su sentido del humor replicó con una nota donde certificaba que la tal noticia de su muerte era prematura». [...]
(Gregorio Morán / (12/12/2020)
Pues sí, prematura ha sido la presunta defunción de Gregorio Morán, que no ha sido tal, aunque fuera muy celebrada en algunos ámbitos (tiene bastante gente que no le da los buenos días si se lo cruza). Pero ha sido eso, prematura, de lo cual nos alegramos mucho, es un faro que ilumina; en su "Sabatina intempestiva" nos narra el asunto hospitalario, en un hospital privado, ojo. Lo hizo el pasado sábado, bajo el título Una noticia prematura.



Tiempos complejos para los que tenemos problemas de salud y no sabemos muy bien nada de nada.  «Creo que ya me ha pasado otras veces y era 'esto'», «creo que puedo esperar al año que viene», nos decimos. O, si no es así, «¿a quién nos dirigimos?», «¿nuestro problema es grave o no, terminal o no?», «¿será seguro ese lugar donde me he de hacer el análisis?», «¿estará de baja mi médico y habrá otro?»,« ¿y si consulto el asunto por Internet ?, o si llamo por teléfono ¿lo cogerá alguien y podré hablar con algún médico?». Y... si uno tiene tratamientos en marcha inaplazables, o tendría que hacerse alguno pero no se lo hacen por no ser considerado por no se sabe quién como de "extrema necesidad", ¿qué c*** hacer? Etc.

En fin, para qué seguir, demasiadas preguntas para tan pocas respuestas, o solo una: en estos meses nos hemos visto convertidos en los principales médicos de nosotros mismos, algo que está por encima de nuestros conocimientos. Mal pinta la cosa en estos últimos días de este año de mierda. Y "hasta aquí puedo leer», no les queremos amargar el día.

jueves, 17 de diciembre de 2020

La careta de Puigdemont y la presidencia de la Generalitat

Lo avanzábamos hace algunos meses y nadie nos hizo caso: el futuro MHP de Cataluña —donde cualquier friki con jeta llega lejos—, si sale elegida la geganta Laura Borràs y es procesada por sus turbios tejemanejes, puede llegar a ser...  

Y decíamos:

«¡Sí, lo han adivinado ustedes!, se trata de ese tipo que lleva prendida en el reposacabezas del asiento del copiloto de su todoterreno la careta del Mocho Puigdemont. Muchos habíamos pensado desde hace años que el sustituto de Puigdemont habría que encontrarlo en el reino animal, y así sucedió con Torra; ahora tendremos —no lo duden— al señor Joan Canadell, otro que tal, al que votarán con ejemplar disciplina todos los del lacito amarillo que hayan sobrevivido a la pandemia, si así lo deciden en el palacete de Waterloo».

https://granuribe50.blogspot.com/2020/06/sos-por-aqui-quedamos-en-manos-de-torra.html

Remake de la fotografía "El beso" de Robert Doisneau (granuribe50) / Canadell, ¿futuro president de la Generalitat?
En efecto, ¡ya tendríamos a Canadell de presidente!, el favorito del loco de Waterloo (por algo lleva su careta en el reposacabezas), no en vano ha quedado el primero en las primarias de JuntsxCat, por delante de otros primates de bulto. «Para el carrerón que lleva el partido, la cosa sería de una lógica y una coherencia irreprochables, pero para el ciudadano cabal, si es que queda alguno, representaría una catástrofe (una más) de impredecibles consecuencias», comenta Ramón de España, y quizá no le falta razón.

miércoles, 16 de diciembre de 2020

martes, 15 de diciembre de 2020

Antonio Baños y el discurso del odio

Antonio Baños está desatado. Sus ansias por vivir a costa del procés no conocen limitación alguna. Y ahora tenemos una nueva prueba acerca del sujeto que sentía una " inmensa misericordia" por los no procesistas o que llamó a boicotear el disco de la Marató, porque en él había una canción de Sinatra cantada por Francisco, poco proclive a estos asuntos. 

En efecto, entre los más conspicuos jaleadores de las pintadas amenazadoras a la pizzería Marinella, en el barrio del Clot, —que recuerdan a los de la Alemania nazi señalando a judíos— está aquella inutilidad de individuo, un holgazán y vivales donde los haya, que se apellida Baños (no ha pasado todavía por el catalanitzador de cognoms), al que se lo conoce sobre todo por los sofisticados gin-tonics que ingiere en lugares exclusivos, como comentábamos hace unos días.
Antonio Baños salta de felicidad ante la pizzería Marinella, con las pintadas amenazadoras (hubo y hay amenazas de otro tipo también)
[twitter / granuribe50]
En este caso se trata de que, según él, tienen la mar de bien merecidas las pintadas (aunque su twitter no sea del todo explícito, se ha reafirmado luego en el concepto, agravándolo si cabe) y baila de contento celebrándolas, porque esa pizzería incumplía "la legalidad" y la normativa vigente acerca de la obligatoriedad del catalán. A partir de entonces la campaña de acoso y derribo en las redes contra ese local está siendo demoledora, dan ganas de emigrar, en efecto.



Como dice Lluís Bosch en Bajo el silencio abertzale —abrimos comillas—: «Uno llega a pensar que Cataluña es un País Vasco sin pistolas. Quitando las pistolas (y las bombas, los secuestros, las palizas) el discurso es idéntico. Paso a paso, palabra a palabra. El discurso del odio se construyó sobre las mismas bases argumentales y falaces». Cerramos comillas.



Pues miren ahora, ese sujeto que se las daba de ácrata y antisistema hace unos años, que luego se pasó por el forro los derechos de media población de Cataluña, ahí lo tienen defendiendo ahora la legalidad y las normativas del governet de la Generalitat, porque no se respetaban derechos de los clientes. Le va en ello el sustento a ese execrable chuponcete.

lunes, 14 de diciembre de 2020

¡Ojo: quedan diez días exactos!

Váyanse preparando, porque dentro de diez días exactos, a esta misma hora (21:00), empieza la cena de Nochebuena. Hay y habrá problemas (muchos) con el maldito virus, y ahora por si fuera poco ¡la Nochebuena, la Navidad, San Esteban, Fin de Año, principio de año, Reyes!, esos temidos eventos que bastante gente está deseando que pasen ya de una puñetera vez. Las televisiones nos intentan animar para que compremos y se mueva un poco el asunto, y para ello, además de incitantes anuncios de colonias, nos ponen telefilms edulcorados llenos de adornitos navideños (chinos), regalitos, vocecitas tiernas y abuelitos felices. Pero no se lo crean: se grabaron años atrás esas películas. Las de este año quizá deberían ser un poco más tétricas (que ya lo son éstas, para el gusto de G.U.).

Habrá discusiones, porque es el momento de decidir quién puede venir o no, quién es "allegado" fiable y quién no es fiable sin PCR, más los alegrones, mosqueos y pesquisas para saber por qué no fuimos invitados y quién lo fue a determinado festejo en nuestro lugar. Y el día de los canelones en casa de los abuelos (San Esteban, en Cataluña), ¿qué va a pasar? Ojo, no vaya a ser que para que esté contento el abuelo nos acabemos cargando al susodicho abuelo, como insinuaba hoy un conocido epidemiólogo (no era Simón, no). Y más cosas: ¿qué regalamos o no regalamos, a quién y cuándo? ¿Nos lo podemos ahorrar este año? ¿Habrá amigo invisible o no lo habrá? Y lo que es peor, seguramente, ¿qué consecuencias negativas tendrá todo esto? Quizá sean demasiadas  preguntas para tan pocas respuestas. Casi lo mejor será olvidarlo pronto y dejarlo atrás...

En fin, ya lo ven, esto es un sin vivir, y los ánimos están que echan chispas, "como no podía ser de otra manera", claro. Por eso, G.U. recomienda calma, y para conseguirla ¿qué mejor que oír a Norah Jones?; una cantante que le gusta mucho, porque es muy buena y a veces tiene voz como de gato susurrante, sentada al piano o con la guitarra.


Norah Jones es una mujer normal, nada endiosada y con una bella voz llena de sutiles requiebros, que no hace nunca ascos a que se publiquen en YouTube sus conciertos, sea con su piano habitual o también con guitarra (acústica o eléctrica), un instrumento que no le es familiar y domina menos. Estuvo en A3 hace un tiempo, aguantando estoicamente las bromitas de ese sujeto apellidado Motos; esa noche, por cierto, cantó en directo en el estudio Carry on.

Pero por lo que sabemos, aún no toca el sitar, aquel que hizo famoso a su padre, un tipo un poco pelma llamado Ravi Shankar, no sé si lo recuerdan, al que los Beatles tenían gran aprecio desde que lo conocieron en sus viajes a la India.

domingo, 13 de diciembre de 2020

El trilero Mas, un consumado futurólogo

Por la Sexta, no se sabe a cuento de qué, hemos vuelto a ver hoy a ese sujeto echando un mitin antiguo. Lo cierto es que algunos —G.U. sabe que pocos— echamos en falta en cierto modo las artes oratorias de Artur Mas, aquella engolada retórica absurda, aunque él fuera el responsable de meternos en todo este carajal extra del que "disfrutamos" aquí.


Hubo un momento en que quien esto escribe se aterrorizó, aunque ahora parezca un mal sueño. Hablamos del otoño de 2017, esto era un horror, y, presa del pánico, abrió lo que se llama una "cuenta espejo" en Ibiza, pero la verdad es que no se arrepiente. Quizá si hubiera hecho caso del trilero Mas, uno no hubiera actuado con la determinación de entonces.

sábado, 12 de diciembre de 2020

Irene Vallejo, un homenaje al libro y a la lectura

Irene Vallejo y Clara Campoamor (escultura de Dora Salazar) 
San Sebastián, muy cerca del hotel "Niza" (11/12/2020) / Fotografía: Twitter 

Irene Vallejo ha escrito un libro mágico: El infinito en un junco. Es un libro sobre la historia de los libros. "Un recorrido por la historia de ese artefacto inventado para que las palabras pudieran viajar en el tiempo y en el espacio", reza en la contraportada. En estos tiempos de pandemia, en los que G.U. se siente un poco traidor por haberse dedicado a leer libros y más libros en ese aparatejo electrónico llamado e-book (Kindle, en este caso), intenta redimir sus culpas leyendo a ratos —mejor degustarla a pequeños sorbos— esta obra de homenaje a los libros impresos, y ni que decir tiene de que Irene Vallejo le está convenciendo, con esa escritura limpia, cuidadosa y sutil, de que esos libros no desaparecerán, a pesar de los tiempos difíciles que se le avecinan. Ojalá tenga razón.

Escribe la autora: «Los más agoreros pretenden que estamos al borde de un fin de época, de un verdadero apocalipsis de librerías echando el cierre y bibliotecas deshabitadas. Parecen insinuar que muy pronto los libros se exhibirán en las vitrinas de los museos etnológicos, cerca de las puntas de lanza prehistóricas. Con esas imágenes grabadas en la imaginación, paseo la mirada por mis filas interminables de libros y las hileras de discos de vinilo, preguntándome si un viejo mundo entrañable está a punto de desaparecer. ¿Estamos seguros?»


G.U. nunca ha escrito un libro, aunque haya hecho bastantes trabajos escritos y escriba algunas cosas casi todos los días, pero no es ni mucho menos lo mismo, claro. En el prólogo, Irene Vallejo nos explica lo difícil que es enfrentarse a la página en blanco, y en el caso que nos ocupa, razón de más: cómo pasar al papel sus varios años de investigación y lecturas por las bibliotecas, de una manera en que nosotros podamos gozar de ello y llegar incluso a emocionarnos. 

[No tiene parangón, claro, pero a G.U. la única experiencia similar que ha tenido fue en el pasado, cuando en la escuela de Arquitectura había de empezar un proyecto nuevo, que tenía que gustar a los profesores, algunos un poco gilipollas. Era duro ver el papel en blanco esperando recibir las primeras líneas, después de haberse informado uno días y días, de leer cosas, de mirar revistas y libros, de marear la perdiz buscando escusas para no empezar a llenar la primera hoja...].

Este aspecto, el de los inicios a partir del papel en blanco, nos lo explica de esta manera Irene, en el prólogo de su obra:


[...] «Siempre me asusta escribir las primeras líneas, cruzar el umbral de un nuevo libro. Cuando he recorrido todas las bibliotecas, cuando los cuadernos revientan de notas enfebrecidas, cuando ya no se me ocurren pretextos razonables, ni siquiera insensatos, para seguir esperando, lo retraso aún varios días durante los cuales entiendo en qué consiste ser cobarde. Sencillamente, no me siento capaz. Todo debería estar ahí —el tono, el sentido del humor, la poesía, el ritmo, las promesas—. Los capítulos todavía sin escribir deberían adivinarse ya, pugnando por nacer, en el semillero de las palabras elegidas para empezar. Pero ¿cómo se hace eso? Mi bagaje ahora mismo son las dudas. Con cada libro vuelvo al punto de partida y al corazón agitado de todas las primeras veces. Escribir es intentar descubrir lo que escribiríamos si escribiésemos, así lo expresa Marguerite Duras, pasando del infinitivo al condicional y luego al subjuntivo, como si sintiese el suelo resquebrajarse bajo sus pies.

En el fondo, no es tan diferente de todas esas cosas que empezamos a hacer antes de saber hacerlas: hablar otro idioma, conducir, ser madre. Vivir. Después de todas las agonías de la duda, después de agotar los aplazamientos y las coartadas, una tarde calurosa de julio me enfrento a la soledad de la página en blanco».
[...]

Y lo que la incitó a la lectura: los cuentos y los libros que le leía su madre cuando era pequeña...


viernes, 11 de diciembre de 2020

Sobre el tema que nos ocupa y preocupa

Para empezar, una de las fotos del año 2020 seleccionadas por The New York Times (de España solo hay ésta)
Francisco España, ingresado por Covid, sale a ver el mar
Barcelona, frente al Hospital del Mar (4/9/2020) / [Fotografía: Emilio Morenatti / Associated Press]



Y ahora, algunas de las últimas viñetas de El Roto dedicadas al asunto que nos ocupa y preocupa (a algunos, no)
Viñeta de El Roto (1/12/2020)
Viñeta de El Roto (9/12/2020)
Viñeta de El Roto (23/11/2020)
Viñeta de El Roto (3/12/2020)

jueves, 10 de diciembre de 2020

Roald Dahl y el presunto curita

Hay un relato de Roald Dahl, que se titula "Placer de clérigo", que le ha llamado mucho la atención a G.U. (lo ha leído a instancias de un arquitecto tuitero al que sigue bastante la pista). Figura en un libro de relatos del autor de Charlie y la fábrica de chocolate, que se llama Relatos de lo inesperado, un título muy adecuado al contenido, por cierto. Casi todos ellos comparten el humor, la buena literatura y desenlaces un poco sorprendentes. Pero uno no suele recomendar libros ni películas ni nada de nada, porque cadasqual es cadasqual y a cada uno le va lo que le va, le gusta lo que le gusta y le interesa lo que le interesa.

Trata de un sujeto trapisondista y marrullero, negociante de muebles antiguos, una especie de brocanter, que va por las granjas campestres, cuanto más modestas mejor, buscando antigüedades; sobre todo cosas valiosas cuyos propietarios no tengan ni puñetera idea de lo que valen. Una vez localizada una pieza que le interesa se ofrece, distraída y displicentemente, a dar algo de dinero para llevarse ese "trasto viejo". Pero el caso es que cuando el hombre encuentra una verdadera joya... ¿cómo apañárselas para despertar la confianza de la gente y manifestar su interés en la pieza, pero sin que adivinen sus propietarios el valor que tiene, y así llevársela por cuatro chavos? ¡Bingo!, lo han adivinado ustedes: decide presentarse allí vestido de cura, de bondadoso clérigo que solo quiere hacer el bien, porque presuntamente preside una sociedad protectora de muebles antiguos que los cuidan como "a la niña de sus ojos". 


Leemos textualmente del cuento:  

«A partir de ese punto, el proyecto comenzó a cobrar un cariz más práctico. El señor Boggis encargó un gran número de tarjetas de óptima calidad con el siguiente texto impreso:

Tarjeta de visita del "clérigo" Boggis / [granuribe50]

»Domingo a domingo, de ahora en adelante, se convertiría en un viejo y simpático clérigo que consagraba sus domingos a viajar de un lado para otro, entregado, por amor a la «Sociedad», a la confección de un repertorio de los tesoros ocultos en las casas campestres inglesas. Y, engatusando con esa historia, ¿a quién se le ocurriría ponerle de patitas en la calle?»

Anticuario, clérigo y cómoda Chippendale / [granuribe50]
Hasta que, después de algunos fracasos, descubre a tres pazguatos a los que consigue comprar por veinte libras una magnífica cómoda de estilo Chippendale —un famoso ebanista inglés del S.XVIII—,  que tienen bastante abandonada y repintada de blanco; se trata de una voluminosa pieza que se puede llegar a revender fácilmente por veinte mil libras.

El bondadoso curita tiene la furgoneta escondida entre arbustos para que no vean lo grande que es, porque lo que se espera de un sacerdote es que el coche con el que ejerce su labor pastoral sea muy pequeño y modesto. Pero no se ha acabado el asunto, solo falta cargar el armatoste en ella. Y aquí de nuevo la mágica escritura de Roald Dahl, especialista en finales inesperados, tal como reza el título del libro.

Enlace: Roald Dahl, Placer de clérigo

miércoles, 9 de diciembre de 2020

Los deseos del gobierno de Sánchez (e Iglesias)

Pedro Sánchez Castejón (9/12/2020)
Hoy no necesitamos enmarcar la frase del día, en este caso de Dr. Sánchez. Ya nos la encuadra la televisión.

lunes, 7 de diciembre de 2020

El "Asistente de Google" se acuerda de G.U.

No ha sido este un año feliz, por qué vamos a decir lo que no es; casi todo lo que ha sucedido ha sido malo, por no decir pésimo. Para cerrar una década y empezar otra, no está mal. Quizá por ello uno andaba ayer un poco más chungo de lo habitual, y hoy ni les cuento. Pero, como dicen nuestros paisanos, "s´ha de tirar endavant", y en eso estamos.
[Captura de pantalla del móvil de G.U. / granuribe50]
Google no le felicita este año a G.U. en el ordenador (quizá le dan por "amortizado"), pero si lo ha hecho en el móvil el "Asistente de Google" (tal vez su mayordomo), que es políglota y quizá conoce las últimas intervenciones en las que comentábamos la afición de los alemanes por la letra gótica; es de suponer que por ello lo hace también en la lengua de Goethe («HERZLICHEN GLÜCKWUNSCH AN SIE, HERR URIBE! / FÜR VIELE JAHRE!»), aunque no utilice ese tipo de letra, sino  la "Times New Roman" (con sérif) y en el resto de la felicitación la "Product Sans" (sans sérif). 

También debe de conocer sus dotes canoras y culinarias, porque le insta a cantar "Cumpleaños feliz" y a hacer alguna tarta de celebración del evento, pero ignora que no podemos tomar azúcar en casa. ¡Qué sería de nosotros sin Google y sin su "Asistente"!, aunque todavía puede aplicarse más y obtener algunas informaciones nuestras que aún desconoce.

domingo, 6 de diciembre de 2020

«¡Hola, soy la Constitución!»

Viñeta de El Roto (6/12/2020)
Una Constitución"fascista" (¡en letra gótica!)
Una Constitución "fascista", afirma Rufián (y otros)
Portada de "La Constitución"; Forges; Ed. Espasa

Bueno, ya lo ven ustedes. La Constitución escrita en ¡letra gótica!, propia de nazis y fascistas, como explicábamos en algún comentario de la entrada Tipografía y Arte (1). Ya lo decía uno de nuestros intelectuales de cabecera, Rufián. "Nada que celebrar", asegura algún/a miembro/a del gobierno. Además, hoy es uno de los pocos días del año en que nuestros consellers del governet de la Generalitat trabajan en sus despachos, a la voz de «Res a celebrar » (*). 

¡Qué desastre! ¡Qué mala pinta tiene esto! G.U. se suma al texto de la viñeta de Forges: ¿"Passa con vosotros"?

[* Nota: Si es que no están todos de puente en sus residencias de la Cerdaña o del Ampurdán, quizá teletrabajando]

sábado, 5 de diciembre de 2020

"La ola" y la manipulación desde la escuela

No, no vayan a pensarse ustedes que G.U. no hace nada en todo el día. Es cierto que lo de las salidas al exterior está muy racionado. Le gusta mucho pasear por el campo, hacer fotos de edificios, de paisajes, de árboles y de plantas, sí, pero es un paciente de riesgo, no se fía de salir de casa y su condición física es solo regular, por culpa de una rodilla un punto maltrecha; por eso envidia y se deprime un poco cuando lee blogs como los de Joselu, con sus estimulantes caminatas otoñales, y se pregunta cuándo podrá volver a llevar una vida normal.

[viajeropeligro.com / simulación infográfica: granuribe50]
Pero en casa, no se piensen, no se está quieto, apalancado en la butaca. Hace diversas tareas caseras (no todas muy apetecibles), guisos varios (a veces suculentos, ya que se está acreditando como un cocinillas aceptable), lee bastante, dedica un rato al blog y ve películas por TV2, la TDT, Movistar o Netflix. Informativos, pocos, lo menos posible.

Por cierto, su hermana (nvts) le ha indicado la manera de poner subtítulos a las películas españolas; se trata de algo que uno desconocía. No sé si saben que G.U. está a punto de lanzar una campaña en change.org (o similar) para solicitar que los actores españoles actuales aprendan a vocalizar bien, dejen de hablar atropelladamente entre susurros creyendo darle naturalidad al asunto y, si aún así no aprenden, se decidan los productores a ponerles ("por defecto") subtítulos (que casi no cuesta dinero hacerlo) o, en el peor de los casos, doblarlos por gente que tenga buena dicción (siempre hubo buenos dobladores aquí, pero es más caro y ofende mucho a los actores y actrices).


Pero no nos despistemos de lo que nos trae hoy aquí. En efecto, precisamente hoy, a instancias de su hermano, un sujeto al que quizá recuerden de hace un tiempo (se autodenominaba "El Tapir"), ha vuelto a ver una película de 2008 que vio ya hace unas semanas, "La ola". La ha revisitado esta tarde, haciendo algunas "catas," y le ha vuelto a gustar, aunque en eso de los gustos... cadasqual es cadasqual, no nos hagan demasiado caso. Como suele pasar con las películas de profesores, que uno ya ha visto bastantes, es muy esquemática, pero "esto es cine, amigos, no una tesis doctoral". Nunca G.U. tuvo un alumnado tan disciplinado, pero tampoco nunca intentó manipular a nadie como ese tipo.

Captura de la pantalla de TV: El profesor de la película La ola escribe en la pizarra, al empezar el curset de "Autocracia":
"Poder a través de la disciplina; poder a través del eje común"
Pues sí, trata de un profesor de gimnasia en un instituto alemán, y la que lía ¡válgame Dios! En lo que llamábamos por aquí "Semana Cultural", el hombre se apunta como voluntario para dar clases en un taller llamado "Anarquía". El director no lo ve claro ("no queremos enseñar aquí a poner bombas") y le adjudican ocuparse de sacar adelante un curset de "Autocracia".

Y ahí empieza el quilombo, porque el tipo, un sujeto de tendencias anarquistas, se muestra tan convincente que viene a demostrarnos que un profesorcillo cualquiera que tenga ese don de manipular a los alumnos como le dé la gana, puede hacerlo sin problema, aún incluso vendiendo algo que en principio no forme parte de su ideología, como es el nazismo; pero el ego de conseguir embaucar a la gente es el ego, y eso anima a cualquier acomplejado, como en el caso del agitado profesor de la película, un tipo que lleva a término una iniciativa tan singular. 
Captura de la pantalla de TV: el profesor consigue que todos los alumnos se vistan con la camisa blanca establecida para "La ola"
«Es que "La ola" (así se llama también la película) es el grupo y yo quiero pertenecer al grupo», dice un alumno, luciendo la camisa blanca que le ha dicho el profe que debe llevar. Corolario: la manipulación ideológica es fácil, los alumnos tragan lo que se les eche (actualmente más que antes, incluso) y las escuelas convertidas en centros dedicados a eso... son un peligro; pero todas esas cosas tienen más éxito cuando quien vende el producto es un tipo convincente y sabe adoctrinar adecuadamente, como es el caso.

El antes citado Tapir', un tipo cabal (aunque forofo del Ath. de Bilbao y para eso hay que estar un poco majara), ha encontrado algunos paralelismos y comenta, entre otras cosas:

«Por ejemplo, Jordi Pujol y sus sucesores. A mí, lo las camisas blancas me recordó mucho a las camisetas amarillas que tú conoces bien. Hay que pertenecer al grupo, y el que no lo acepte es tu enemigo. Es tan fácil pasar de un sistema democrático a uno que no lo es (autocracia, en la película), siempre y cuando medie una manipulación inteligente...».

viernes, 4 de diciembre de 2020

¿Es usted allegado (o allegada)?

El ministro Illa, un filósofo, nos aclara lo que es un "allegado", de cara a que sepan ustedes si se les invitará (o no) a alguna de las celebraciones que se prevén de cara a estas entrañables fechas, y si pueden ustedes ser asignados (o no) a alguno de los "grupos burbuja" permitidos. Ojo, porque le ha faltado emplear para ello el lenguaje inclusivo que sería exigible. No descartamos que desde el ministerio de Igualdad de Irene Montero se exija su dimisión inmediata.

jueves, 3 de diciembre de 2020

Noticias de Cataluña: una giganta contra un niño con barba

Aragonès (ERC) y Borràs (JxCat)
La verdad es que el panorama procesista catalán está bastante mustio últimamente y no es para menos. Tristeza y desánimo general, personajes grises desde que se ha ido Torra y pocas proclamas; convocatorias, pancartas y lazos amarillos... ausentes (hay que tener en cuenta que bastantes de los que los lucían, gente de edad muy provecta, no es descartable que hayan fallecido en estos meses tan duros, Dios no lo quiera).

Pero no inquietarse demasiado porque esto va a empezar a animarse en breve. En efecto, parece ser que ya tenemos pareja de competidores para la carrera electoral que culminará el 14 de febrero, "Día de los Enamorados". Los demás, ni un rosco comerán.

En una esquina del ring, Pere Aragonès. un señor pequeñito, alto como un perro sentado, una especie de niño con barba, de voz meliflua y sin carisma alguno, aunque con bastante mala baba, como la mayoría de aquellos a los que les falta un palmo de pierna. Reúne en total tres defectos no menores de cara a ganar las elecciones. A saber: 1) Es bajito, tiene cara de nene y le falta imagen; 2) Ni está imputado ni da la impresión de que desee estarlo en el futuro; 3) No parece persona demasiado dada a la bronca por la bronca, lo cual lo invalida totalmente para ser MHP.

Y en la esquina opuesta del ring, Laura Borràs, la "geganta del pi", una individua que tiene tres claras ventajas respecto a su oponente: 1) Parece proceder del elenco de gigantes y cabezudos (gegants i capgrossos) de cualquier población catalana que se precie; 2) Ya está imputada, y eso siempre es una garantía; 3) Es capaz de armar bronca y crear mal rollo allí donde vaya. 


No sabemos en qué medida afectará al asunto el apoyo o no apoyo a los presupuestos de la parejita Pedro-Pablo (ya saben que la geganta ha dicho NO y el petit ha dicho SÍ, vía Rufián), pero ambos tratarán de sacarle a Madrit hasta la última manteca y se comprometerán a volver a proclamar la Republiqueta, a la voz del "ho tornarem a fer" ("lo volveremos a hacer"). También el PEDOCAT. En cualquier caso, G.U. apuesta que la primera se llevará el gato al agua.


Veamos cómo analiza Albert Soler la elección de Laura Borràs como candidata a presidir la Generalitat a partir del 14 de febrero de 2021, en su columna de Diari de Girona titulada  Tal Borràs, tal trobaràs:

«Estaba cantado que Laura Borràs sería la nueva candidata de JuntsxWaterloo o como se llame. Alguien que presenta una hoja de servicios donde aparecen acusaciones de prevaricación, fraude y malversación, es la persona ideal para liderar un partido que ya tiene dos presidentes delincuentes.

JuntsxVivales o como se llame va al grano. Si hasta ahora este partido se conformaba con nombrar líderes que tarde o temprano delinquirían -lo llevan a la sangre-, ahora para avanzar trabajo elige de presidenciable a una mujer que ya está imputada. Así ya no perdemos el tiempo en investigaciones judiciales ni revelando que cuando dirigía la Institución de las Letras Catalanas se dedicaba a adjudicar contratos a un amigo. Todo esto está hecho. Pantalla pasada, como les gusta decir. Podemos pasar directamente al juicio y, con un poco de suerte, a la consiguiente inhabilitación. De lo que se trata es de decir que la justicia española es fascista y condena los catalanes por el solo hecho de ser catalanes, así que está bien pensado colocar de candidata una señorona que ya viene con la etiqueta de culpabilidad colgando de las orejas, una estadista a la que sólo le faltaba terminar con un "a corruptos no hay quien nos gane" los correos que intercambiaba con su beneficiado. Con la Borràs de líder, además de mostrar que JuntsxLapasta o como se llame creen tanto en la paridad que les da igual promocionar a una mujer corrupta que a un hombre corrupto, se aseguran el poder llorar un poco más cuando la condena sea un hecho, ya que éste es el primer punto de su programa político, seguramente el único.

La jugada es redonda también de cara a los posibles votantes, si es que de aquí al 14 de febrero les queda alguno. Poner a Laura Borràs de cabeza de lista equivale a enviar un mensaje a todos los catalanes que quieren prosperar, será como si las papeletas de JuntsxTrepar o como se llame llevaran escrito, bien visible y en tinta roja: "enriquecer a los amigos".

miércoles, 2 de diciembre de 2020

Dedicado a un lastre: Adriana Lastra

Recordarán que hace unos días Felipe González dijo que experimentaba una cierta sensación de orfandad ante la manera de ir por la vida de su partido, el PSOE. González está que trina con los chanchulletes diversos de Pedro Sánchez con Podemos, ERC, nacionalistas varios y Bildu, con unas contrapartidas que desconocemos en lo esencial. Rápidamente, la portavoz Lastra se ha apresurado a mostrar respeto a "nuestros mayores", pero puntualiza que ahora la batuta del partido la llevan ellas (y ellos), las (y los) jóvenes. Peligro.


"Sí, se le podría decir que se callara y disfrutara de su vida de jubilado, que él mismo se ha encargado de que sea lo más confortable posible. Tuvo la inmensa suerte, eso sí, de que sus sucesores fueran tan penosos como Rodríguez Zapatero o el actual inquilino de la Moncloa, un arribista que no ve más allá de su sillón. Pero los que fuimos jóvenes cuando la Transición seguimos escuchando con atención lo que tenga a bien decir, aunque solo sea para no reconocer que tal vez hicimos el canelo durante muchos años votando al PSOE", escribía Ramón de España y lo suscribe G.U., uno de los engañados, que piensa que aún reconociendo que aquel tipo tuvo sus luces y sus sombras, que las tuvo de lo uno y de lo otro, está a bastantes años luz de esta fauna que padecemos ahora. 


Sigamos adelante. Vamos a ver ahora quién es una de las más sangrientas (y sangrientos) a la hora de desacreditar y "perdonar la vida" a Felipe González, alegando que ya es mayor y que lo que tiene que hacer es callarse. Se trata de un lastre (una lastra) que pagamos todas y todos, ustedes y G.U., y que hace justo honor a su apellido. No es fácil discernir cómo ha llegado hasta aquí. Veamos:

Adriana Lastra cursó estudios de Antropología Social, pero se retiró pronto porque aquello era difícil y suspendía curso. De hecho, su ficha personal en la web del Congreso de los Diputados no incluye ningún tipo de estudio ni de titulación (un gesto de decencia por su parte o por parte del PSOE; no es raro inventar currículums). No pasa nada si no lo tienen, pero no está de más que los que calientan poltrona dispongan de algún documento válido que enseñar.

El único empleo que se le conoce, aparte del de medrar con éxito en el partido, es la temporadita en que trabajó en la panadería de sus hermanas. Conoció a Pedro Sánchez en 2008 en una reunión. Hablaron, rieron y hubo feeling, como no podía ser de otra manera, hasta el punto de que la una se acabó convirtiendo, como aquel que dice, en "presidenta del club de fans" del otro. Lo malo es que, con lastres así (tiene otros), no es difícil perder noción del terreno que uno pisa.

Son la izquierda; entrañable imagen de los inicios del feeling entre Pedro Sánchez y Adriana Lastra, comentando un tuit

Sabemos que formaba parte de la comitiva del Peugeot 407. Desde entonces, esta señora ha alcanzado el estrellato; sorprende que no le hayan dado ninguna cartera todavía, pero es que ella se hace la estrecha, alegando que se encuentra mucho más cómoda en la posición que tiene ahora, como portavoz del grupo del PSOE y martillo (perdón, martilla) de herejes de disidentes, como sería el caso de Felipe González y otros, gente que por su edad ya poco puede aportar a los nuevos aires de ese partido. Que no nos resulte extraño: sin responsabilidad alguna, vivir del erario público sin apenas trabajar es un buen plan. [Algo que le pasa a G.U., pero ya dio de sí lo suyo, intentando enseñar a los zagales a hacer la "O" con un canuto, al menos; ahora eso sería ya demasiado]. 

Reunión de el "comité de expertos" / Viñeta de Tomás Serrano
El caso es que otros aceptaron encantados de la vida una cartera ministerial sin tener ni puñetera idea de nada (algo bastante habitual) ni prever lo del coronavirus, y ahora tienen que trabajar en ello sin disponer de los conocimientos elementales necesarios. En fin, nos queda esperar a ver a quién alistan para el "comité de expertos", que dijo Dr. Sánchez que ya estaba "operativo" en marzo, y quién sabe si no están elaborando el plantel a correcuita, como dicen por aquí; pero algo les tendrán que dar a cambio si se publica que participaron y es mentira, un supuesto nada descartable.

Bueno, vamos a leer lo que dice  al respecto una pluma más autorizada que la de este bloguero. Un tipo al que es milagroso que no hayan despedido de EL PAÍS, una plataforma de propaganda del gobierno a día de hoy, o al menos muy escasamente crítica con él. Dice Félix de Azúa en su artículo titulado Educación:

«Entiendo bien a la tal señora Lastra. Felipe González ha de callarse o quizás incluso mejor morirse. En la sociedad ideal que planean Iglesias y Sánchez un hombre de 78 años no tiene otro deber que morir. Alguien que ha cumplido una función histórica, que llegó al poder por aclamación, alguien con estudios y experiencia internacional, es el zumbido de un mosquito en la siesta de un Gobierno inerme, con escaso conocimiento del mundo, sin otra experiencia que husmear el rastro de los zapatos por las moquetas y sin interés por nada que no sea su beneficio inmediato.
»El jefe de ventas de La Moncloa ha ordenado que a la gente de esa edad hay que aplaudirla, sí, aplaudirles mucho, pero solo cuando están agonizando en hospitales y residencias gracias a la pericia de un ministro de Sanidad que viene de la filosofía catalana. Casi con seguridad los agonizantes son gente que sabe cosas como la capital de Islandia, el autor de La montaña mágica o el cálculo integral. Son conocimientos que escandalizan al actual Gobierno y deben ser combatidos. La señora Celaá está logrando acabar con los suspensos, no fuera a ser que el Gobierno tuviera una tonelada de los mismos. Así que, con toda autoridad, puede presentar a la señora Lastra como un modelo para el futuro educativo de España: no tiene estudios y ha vivido en los pasillos del partido pasando curso sin necesidad de aprobar absolutamente nada. Abundemos, pues, con Lastra: cállense los viejos que no entienden el mundo actual. Paso a la juventud.

Me asalta una duda. En realidad, quien afea su edad a González, con ese delirio de Peter Pan que afecta al Gobierno, es una mujer talluda. ¿Debemos confiar más en una cuarentona indocta que en un sabio setentón? Y sobre todo ¿por qué?».