miércoles, 27 de noviembre de 2019

G.U. se iría a París, como Estanislao Figueras

«SEÑORES, YA NO PUEDO MÁS: VOY A SERLES FRANCO:
ESTOY HASTA LOS COJONES DE TODOS NOSOTROS».
El guionista italiano Ennio Flaiano, buen amigo de Berlanga y Azcona, al ser preguntado por la situación política en Italia hace unas décadas, respondió tajante pero con cierta retranca: «La situación es grave, pero no seria» (sic).

Rufián ante el Congreso
[Emilio Naranjo, EFE]
Pues algo así, pero aquí. No resulta fácil asimilar episodios como el de Rufián cuando afirma: «El señor Sánchez es un derrotado y por eso lo hemos podido obligar a sentarse a negociar con nosotros». Y... con el indocumentado y cada vez más orondo Rufián ejerciendo de negociador de uno de los dos Estados, ¡"de igual a igual"! Hasta aquí podíamos llegar y ya hemos llegado.

Pero mejor que no sigamos por este camino, porque G.U. se pone más enfermo de lo que está.

En efecto, para qué seguir. Es la historia, hermanos, que se reproduce cíclicamente también en España, y estamos abocados a eso. Pero estamos seguros de que no sólo le pasa a G.U. y que más de uno debe de sentirse como Estanislao Figueras en aquella lejana primavera de 1873. Con gusto tomaría un tren con dirección a París en estos momentos, tal como hizo el propio Figueras hace siglo y medio, y bien que hizo: huir del carajal en el que estaban —y estamos— metidos. Pero, como no puede, solo le queda el exilio interior o la travesía del desierto, pero sin perder el humor.




Pues sucedió que, tras cuatro meses de quilombo entre republicanos, unionistas y federalistas para la redacción de una Constitución republicana, el pobre Estanislao no pudo más y explotó en el Consejo de Ministros que presidía, momento en que pronunció la frase que antecede; en catalán, porque cuando uno está sulfurado habla en su lengua materna.

Estanislao Figueras pasea por el Retiro, con una copia del papel de dimisión, momentos antes de tomar el tren con destino a París
[Simulación infográfica: granuribe50]
Y así fue: estaba tan harto don Estanislao Figueras, primer presidente de la 1ª República, que dejó discretamente en su despacho un papel renunciando a su cargo, se fue a pasear por el Retiro (Madrit) y, sin decir nada a nadie, se subió al primer tren en Atocha y no se bajó hasta llegar a París. Era el mes de junio de 1873. Debe de ser el primer presidente huido voluntariamente. El último, el Nen Jesús de Waterloo, presidente de la «Republiqueta catalana dels vuit segons».

3 comentarios:

  1. Con lo que se demuestra que la historia se repite.
    Esto va de camino a lo que va, o sea, a la mierda.
    Si hemos de salir de las manos de Sanchez, el indolente, y pasar a las manos del equipo del Rufián, el ignorante, vamos aviados.
    Salut

    ResponderEliminar
  2. Aquí estamos viviendo momentos increíbles. Las situaciones puede que se repitan, pero los personajes actuales, con niveles ínfimos, son patéticos de veras. Creo que nunca antes se reunió tanta estulticia junta. MJ

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Yo también me iría a París, bueno, o a la Conchinchina.

      Eliminar