Leemos hoy en EL PAÍS una columna firmada por nuestra apreciada Berna González Harbour, que dice lo siguiente en Sólo: Javier Marías gana la batalla después de muerto, acerca de un asunto de mucha actualidad:
| «Aquellas normas que logramos meternos en la cabeza contaban, además, para las notas. Cualquier fallo podía quitarte puntos. Por ello los cambios abruptos que adopta la Real Academia nos dejan en shock. Así ocurrió con la eliminación de la tilde en “sólo” cuando equivalía a solamente y lo es ahora cuando la RAE vuelve a permitirlo, aunque a última hora de ayer matizó que únicamente en caso de ambigüedad. A los seres temerosos de la legalidad vigente estos giros nos desconciertan. Nos ocurrió con whisky o güisqui, Qatar o Catar, quórum o cuórum, i griega o ye y muchas cosas más. En el caso de la diferenciación entre sólo y solo, el enfado generó una revuelta de autores y académicos que se negaron a cumplir. «No seré dócil ni asumiré lo que mandan. Confío en que un día eso se rectifique por el bien de la lengua española», llegó a decir Javier Marías, uno de los líderes de la insumisión. Hoy Marías, como el Cid, parece haber ganado una batalla después de muerto, aunque quede guerra. Gracias». |
Pues bien, gracias, Javier Marías —que ganó una batalla después de muerto, como el Cid— y otros que se opusieron. G.U. debe de ser uno de esos temerosos a los que se refiere Berta González Harbour. Continúa desconcertado, porque le ha parecido entender que la RAE sigue pregonando —a través de twitter en @RAEconsultas— que cuando se suprima la tilde en el "sólo", esa supresión deberá ser debidamente justificada (¿una nota a pie de página, tal vez?). O sea, que queda guerra, porque la RAE se resiste y sigue en sus trece. Veremos.
A G.U. siempre le han motivado los temas de la lengua, quizá una herencia de su padre, y ciertas tontunas de la Real Academia Española (RAE) le tocan las narices. Él sabe que, comparado con los grandísimos problemas que tenemos, de mucha mayor trascendencia, y con otros más domésticos también muy graves, esto puede resultarles a ustedes una minucia, pero nos comenta que no está en su mano salvar el mundo y este asunto le interesa también.
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| G.U., un activista del "SÓLO" / G.U. tomando "café solo" en soledad, intentando emular al sex simbol George Clooney [infografía: granuribe50] |
Por tanto, a lo que íbamos. Repite su agradecimiento, se declara "contildeísta" a machamartillo y no justificará nada; la seguirá poniendo cuando considere oportuno y no le convenga a su texto sustituir "sólo" por "solamente", una palabra que no le gusta. Sigue hablando la RAE de "cuando exista ambigüedad". Pues bien, sepan que para quien esto escribe la ambigüedad existirá siempre y la tildará. Lo mismo hará con "éste", "ése" y "aquél", con sus femeninos y plurales.
Por ello, les anuncia que «sólo tomará el "café solo" cuando esté solo, pero sólo se lo repetirá a ustedes una sola una vez, para que no haya ambigüedades: sólo en el caso de que esté solo se beberá el "café solo"». Que quede claro. En compañía y de fiesta optará por el "café irlandés", of course o, en su defecto, "café moscovita" (al que se apuntaba rápidamente Patiña, madre de G.U., a la que seguimos recordando cada día. A Javier Marías un poco también, aunque en otro plano).














































