domingo, 12 de marzo de 2017

La Casa Vilaró y otros edificios racionalistas

Hace un par de días, Tot Barcelona nos sorprendía en su blog con una entrada fuera de lo habitual. Se refería a la Casa Vilaró (1929), del gran arquitecto del GATEPAC, Sixte Illescas, compañero de aventuras y desventuras de toda una generación: Sert, Torres Clavé, Rodríguez Arias, etc.

Esa casa, bastante conocida en revistas especializadas, todavía se mantiene en pie, aunque desde el exterior es prácticamente imposible verla. Si quieren disfrutar de ella, no tienen más que reservar habitación allí, ya que ahora es un pequeño hotelito de 8 habitaciones, a tiro de piedra del parque Güell, por lo que no es fácil (ni barato) encontrar plaza.

La Casa Vilaró (1929), de Sixte Illescas,  en la década de los treinta y en la actualidad

Obedece al estilo arquitectónico de las denominadas "casas estilo barco", de la época del racionalismo en torno a los años treinta. Hay abundantes ejemplos por el Cantábrico, normalmente en edificios destinados a club náutico; también en Valencia y Canarias. Doña Perpetua aprecia mucho esa disposición curva de tribunas, voladizos y terrazas, hasta el punto de que cuando ve un edificio que reúne esas características en seguida afirma: ¡es racionalista! Bingo, en general, lo es.

Clun Náutico de San Sebastián, de Aizpurúa y Labayen (1929)
Cine Barceló (Madrid), de Gutiérrez Soto (1930)

En San Sebastián mantiene gran jerarquía urbanística el Club Náutico, de Aizpurúa y Labayen. Y en el denostado Madrit, todavía se mantiene en pie el cine Barceló, de Gutiérrez Soto, ahora transformado en discoteca Pachá.

Aeropuerto de Barajas y Piscinas Isla (Madrid, 1931), ambas desaparecidas

Ya que hablamos de Luis Gutiérrez Soto, solo añadir que fue un excelente arquitecto, injustamente vilipendiado por la historia (casi como el rey Herodes), quizá porque no se exilió y siguió haciendo edificios historicistas durante el franquismo (véase, por ejemplo, el Ministerio del Aire).

Un arquitecto todo terreno que, en otro plano, a Gran Uribe le recuerda a aquellos míticos directores del cine de Hollywood, tipo Raoul Walsh, que resolvían maravillosamente casi sin despeinarse cualquier encargo: westerns, gángsters, bélicas, comedias, musicales, dramas, en fin, lo que fuera.

De su faceta racionalista, aparte del cine Barceló, no queda casi  nada: ni el primer aeropuerto de Barajas ni las Piscinas Isla, en el Manzanares, ambos edificios tristemente desaparecidos a manos de la siempre implacable piqueta. Los de otros arquitectos de esa tendencia, tres cuartos de lo mismo.


3 comentarios:

  1. Iteresantísima entrada. La imprimiré y se la pasaré a F Cornadó (arquitecto y compañero de andanzas en Escritores Recónditos).
    Un abrazo
    Salut

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  2. En el paseo de Gracia de Barcelona tenemos otro magnífico ejemplo en esa línea: la joyería Roca, del arquitecto Josep Lluís Sert. Aunque, si no estoy muy equivocado, ya no es joyería, sino que ha cambiado de negocio.
    El Tapir

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    1. Pues sí, un magnífico ejemplo ese que usted señala. Hace tiempo que no paso por allí y no sé qué tipo de negocio hay, ni si han respetado al menos la fachada, que supongo que sí porque, al igual que la Casa Vilaró, debe de estar protegida. A ver si algún día elaboramos un resumen del ayer y hoy de los ejemplos racionalistas de Barcelona.

      [img]https://1.bp.blogspot.com/-q2F9db_d7tI/WMblfBI38LI/AAAAAAAAaAw/nYIxO7nuPpgBcCIlnDMHalSSnF-gC1nrgCLcB/s1600/joyeria_roca.jpg[/img]

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