Escribe Joaquín Luna en La Vanguardia (el diario que acabó despidiéndolo por un artículo titulado De la miseria del gremio), una despedida titulada Muere Gregorio Morán, nada a medias tintas:
«El periodista y escritor asturiano Gregorio Morán ha fallecido en Barcelona a los 78 años, donde se afincó para publicar en La Vanguardia, sus muy seguidas Sabatinas intempestivas, artículos semanales sin medias tintas que, como las armas de fuego, a veces las cargaba el diablo y siempre su talento, reflejado en la elección de los temas, una prosa deslumbrante —por precisa— y el compromiso de ir al fondo de los asuntos sin nadar y guardar la ropa. Tiene su aquel que falleciese un 23 de febrero, él que radiografió la transición democrática y tantos palos dedicó a, entre otros, Adolfo Suárez, además de la biografía “Adolfo Suárez: historia de una ambición”, publicada en 1979.[...]
Miles de lectores de La Vanguardia aguardaban los sábados el artículo de Gregorio Morán, una cita que nunca dejaba indiferente. Rara vez dejaba títere con cabeza porque tenía una pluma poderosa, desacomplejada —con la debida mala uva— y como en este país nunca han faltado golfos, impostores y pseudointelectuales la sabatina estaba servida, una pieza donde rara vez sobraba una coma». [...] |

El mejor. Tengo recortadas casi todas su sabatinas de L.V.
ResponderEliminarAbrazotes
D.E.P. Gregorio Morán, durante muchos años fui lector de sus Sabatinas intempestivas, me gustaba su valentía.
ResponderEliminarSalud.
Pero luego, cualquier inutil
ResponderEliminarsatrapa , llega a los cerca de
cien años, no es justo, saludo.