jueves, 26 de febrero de 2026

Un país en que no gritan ni insultan al adversario

Manuel Vicent es un buen columnista, de prosa limpia y de tendencia tirando a "zurda". Domina las distancias cortas; en sus novelas (las hemos leído todas) es quizá un punto más flojo, a nuestro modesto entender, aunque no somos expertos (en esto ni en nada). Pero tiene un par muy buenas.

Hemos presentado en este blog algunas muestras de su gran talento para la escritura. No es fácil hacerlo así. Desde siempre recordamos aquella larga crónica de EL PAÍS SEMANAL titulada No pongas tus sucias manos sobre Mozart, magnífica, que publicamos aquí y que habíamos leído en los ochenta. Acabó dando titulo a un libro recopilatorio de sus crónicas de entonces. La primera edición tenía portada de OPS (después, "El Roto") y prólogo de Juan Benet, que aún vivía; ahí es nada.

G.U. piensa que todavía hubiera sido mejor si no hubiera escrito sus columnas siempre al amparo de EL PAÍS, un diario en el que solo te aceptan si demuestras ser "progre", estar situado "en el lado correcto de la historia" (o sea y a día de hoy, en el lado del gobierno de España y de su bello presidente, que no para de recibir elogios desde diferentes ámbitos por estar en ese lado). Si no, mal asunto. Quizá por eso, en los últimos años Vicent ha sido un "martillo de herejes" contra los que habitan (habitamos) al otro lado de ese muro levantado ladrillo a ladrillo no sin cierta habilidad por el equipo gubernamental..
[granuribe50]
Por ello, acabamos de leer esta tarde algo que nos ha sorprendido un poco, en su columna La España del silencio: que brinde un homenaje a las clases (se refiere a las un poco formadas) que habitan (habitamos) al otro lado de esa especie de muralla. En su escrito viene a contarnos "las verdades de barquero". Cosas que, aunque sean de lo más obvias, nos da la impresión de que se han olvidado.

«Pese a todo, este país está lleno de tipos elegantes, educados, honestos, de buena familia, probablemente de derechas, como también podrían ser de izquierdas, que no gritan ni insultan al adversario cuando hablan de política, sino que expresan su opinión con humor e ironía en la sobremesa con la misma naturalidad con que manejan el cubierto del pescado, entienden de quesos y de vinos, y antes y después de beber se pasan levemente la servilleta por los labios, aunque saben que son algunas palabras las que más ensucian la boca. Podrían ser de izquierdas como de derechas porque han ido a los mismos colegios de jesuitas, de marianistas o escolapios y comparten la orla de fin de curso, y en ella sus rostros juveniles mostraban una misma ilusión ante el futuro. Unos y otros fueron a la Universidad y algunos ampliaron estudios en el extranjero; luego volvieron a España y ocuparon puestos relevantes en las cátedras, en las finanzas, en la medicina, en la industria, en las ciencias y en las artes, repartidos por toda la geografía de la patria.

[Pablo Monge / granuribe50] 
No los verás sentados en cualquier bancada del Congreso de los Diputados, ni aparecerán emitiendo opiniones en las tertulias ni escribiendo en los periódicos, pero son muchos, están ahí, son los que llevan en silencio en su espalda el peso de este país. A veces sale del anonimato un científico desconocido de un laboratorio de provincias que ha descubierto una rara bacteria, o un cirujano que ha realizado una operación quirúrgica casi milagrosa; en este caso, su nombre permanecerá un día en el aire y enseguida se sumergirá en la España del silencio. Podrían ser de izquierdas o de derechas como tanta gente inteligente, laboriosa, sensible, muy dotada en su oficio, cuya sabiduría se deriva de su experiencia, gente que navega la mar, siembra el trigo, lleva los productos al mercado, paga los impuestos, y en su momento, ante cualquier adversidad, cumple con su deber y siempre da la cara. Si no los conoces es porque pertenecen a la sólida España que calla».

10 comentarios:

  1. Hemos perdido enteros en lo concerniente a educación, Gran Uribe.
    Hoy los parlamentarios no hablan de proyectos, ni anuncian programas, hoy decididamente se insulta.
    Llevan esposas y cadenas e impresoras, se ríen de los defectos físicos, se carcajean de los morfológicos, incluso se atreven con la salud del contrincante.
    Se escupen, se mienten, se acusan y además difaman y hacen caso de los bulos acusando a los otros de lo mismo.
    Y da igual el signo político que profesen, no hay estadistas, hombres de estado, gente dispuesta a trabajar por el país a veinticinco años vista, hay políticos de vuelo rasante, de corto periplo y con ínfulas de salvadores patrios, donde su tarea es inventarse otro nombre para otro nuevo partido para cuando lo echen del que está.
    Un abrazo

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    1. Le comentaba a Joselu esas sesiones del Congreso de los miércoles. Es el paradigma de lo que detesto más. Una partida de inútiles, pelotillas, sinvergüenzas, vividores, casi todos encuadrables en el ítem o epígrafe "Los últimos de la clase" (o lo peor de cada casa también), dándose estopa para que se vea en TV lo duros que son con el adversario y lo pelotillas que son con su jefe.. Por no hablar de esas comisiones de investigación, que dan verdera grima.
      Un abrazo.

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  2. Gran escritor y columnista. Un referente de buen hacer para muchos, ya sean de izquierdas o de derechas. A mí, personalmente, que me siento socialdemócrata, y a mucha honra, me incomoda bastante que me tilden de "progre" o de "woke", en plan despectivo. Para entendernos, es como si yo a todos lo de derechas, incluyendo la derecha moderada, les llamara "fachas". Me imagino que eso no gustará a más de uno, sobre todo a lo que se sientan moderados, dialogantes, tolerantes. Precisamente, hecho en falta una actitud dialogante entre gente moderada, tanto sean de derechas como de izquierdas, al estilo de aquellos tiempos de la transición en donde Herrero de Miñón, por ejemplo, podía dialogar perfectamente con Santiago Carrillo.
    Saludos.

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    1. Manuel Vicent es muy bueno. Lo admiro especialmente "en las distanias cortas", donde su verbo seco pero siempre afilado y lírico en ocasiones (me gustaban mucho las breves descripciones que hacñía de sus paseos en barca) lucía en todo su esplendor.
      A mí tampco me gustan las etiquetas, y la palabra "progre" es algo que yo lo empecé a oír hace al menos cuarenta años.
      Me sabe mal eso que ahora impera de "al enemigo ni agua", una frase que procede del ámbito castrense y que me suena ya haberla oído en las charlas de la mili. Soy partidario de grandes acuerdos de Estado en temas clave, como los hubo en su día, pero eso actualmente lo han convertido en imposible, unos y otros.
      Saludos.

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  3. Los de la bancada del gobierno son los primeros que gritan, insultan y se mofan del adversario. El mismo Sánchez se burlaba de Feijóo ante adolescentes en una publicación reciente tuya si no recuerdo mal. Leí un par de libros de Manuel Vicent pero no fue uno de mis escritores preferidos, y, hace tiempo que no leo El País tras leerlo durante cuarenta años. Han levantado, como bien dices, un muro divisorio entre los progresistas -la banda del Peugeot y todos los demás junto a Puente, Marlaska, Patxi López, etc, etc- para tildar de fascistas a todo el mundo que los juzga negativamente. No leía a Vicent pero ahora menos todavía. Me quedo con Savater y otros que ven críticamente la deriva destructiva de este gobierno que no gobierna pero resiste sin presupuestos y con el apoyo de Bildu, PNV, ERC, etc, etc. El problema es que la alternativa da miedo. Es escoger entre un cesto lleno de mierda y otro cesto lleno de porquería. En fin. Saludos.

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    1. En el Congreso no se hace casi nada actualmente. Cobran pero no trabajan seriamente. Pero hay un día especiamente desagradable, los miércoles, en una cosa que llaman "Sesión de Control al Gobierno" en la que se oye todo tipo de barbaridades desde todas las bancadas, un fuego graneado de insultos, de agravios antiguos, etc. y en general de mierda y porquería. No es raro que los periodistas y diputados digan que el mejor de todos ellos (los diputados) sea ¡Rufián! ¡Uf!, lo que nos faltaba por oír, qué nivel podemos esperar de allí.

      Antes había algo de un poco más de nivel que se llamaba "Debate del Estado de la Nación", que era creo que obligatorio, pero que nuestro actual presidente no considera oportuno ceebrarlo, por si las moscas. La fotografía pertenece al último que se celebró, en 2022.
      [img]https://www.congreso.es/docu/imgp/debnac/_VP-0970.jpg[/img]
      Por lo que respecta a los presupuestos, ni te cuento. Un Estado cuyos habitantes en buena parte viven de subsidios, de cuyos fondos nunca queda clara su procedencia y su cuantía, que si Europa, que si tú y yo, que si deuda... Por no hablar de nuestras contribuciones a la OTAN.

      En cuanto a nuestro presidente actual, sabes de sobra lo que opino, ya que lo he expresado desde el púlpito y en otros foros como el de este blog. Pero ahora me pillas algo cansado.
      Un saludo.

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  4. En mi última "encíclica" ya expongo mi opinión sobre los que todavía ven a Sanchez como una buena opción y aquí no es el momento ni el lugar para repetir ese mensaje. En mi caso, yo creo que un gobierno debe unir a la gente no provocar enfrentamientos y este gobierno se ha dedicado a enfrentar hombres contra mujeres, empleados contra empresarios, homosexuales contra heterosexuales, unas regiones con otras y asi "hasta el infinito y más allá".
    Yo no creo en eso, yo creo en el poder de la unión que hace al país más fuerte. Recordemos al afamado militar y político romano, un tal Julio Cesar y su "Divide et impera" que utilizo en las Galias.
    ¿Qué alternativa tenemos a nuestro bello presimiente? , pues cualquiera, cualquiera de los presentes en la oposición es mejor que él. Feijoo es mejor que él, Abascal es mejor que él, hasta Pablo Iglesias o "la Yoli" creo que son mejores que él.
    Si, la inmensa mayoría de los ciudadanos son gente que paga sus impuestos, paga su hipoteca, trabaja y lo único que quiere es que le den unos servicios mínimos, tenga que pagar poco por ellos, que no le mientan descaradamente o de forma fija-discontinua (nótese la fina y sutil ironía), que no le estafen con los impuestos y no le suelten "el catecismo" todos los días. La gente queremos tranquilidad y prosperidad no enfrentamiento, queremos gestores no predicadores. Estamos hartos de esas españas de curas de misa y olla, cortesanos corruptos e inquisidores de la moral. Solo ocurre que los partidos políticos actuales con el sistema actual son una oficina de colocación de ineptos y aquí no hay justos como en Sodoma, eso incluye al pepe, a la pesoe, elvos y hundidos pudimos. Pero como digo ahora mismo, cualquiera diferente a Sanchez es bueno, mejor que él. Yo soy progresista, me gusta el progreso, carreteras, trenes, pantanos, coches eficientes, casas en propiedad, obra publica que beneficie a todos, es decir una sociedad productiva que produzca cosas, no un pueblo sobornado que tenga que estar pidiendo limosna para vivir. Quiero ciudadanos dignos con vivienda en propiedad, no alquilados o compartiendo piso o pendiente de subvención porque no llegan, quiero que la propiedad privada sea sagrada, que nadie se pueda apropiar de ella por la vía de los hechos consumados . Eso solo lo da una sociedad que produce cosas, bienes, servicios, lo demás son cantos de sirena para despistados. Eso lo da una sociedad con pocas leyes, iguales para todos y que se cumplan. Eso lo impide una sociedad que persigue y grava al que produce y subvenciona al que no trabaja.
    Ahora mismo recuerdo un texto que alguien dijo en algún sitio alguna vez y que creo que ya he puesto en este blog:
    “No sé sabe que es peor, si la bazofia demagógica de las izquierdas, donde no hay manoseada estupidez que no sé proclame como hallazgo, o la patrioteria derechista, que sé complace, a fuerza de vulgaridad, en hacer repelente lo que ensalza.."
    Disculpe la extensión, la puntación y la redacción.
    Un saludo.

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    1. [img]https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEhwgXZpItfGkQwMREmZ_MaVBbZ4_LXY7mvQli34CDK_8ue4BS_hSyPvsHAEMFts5jGAs4lLB4X637fglMQJpN5v8Q3bIKGrU9jpTOe-S55tc2WSLZe-3RcpDKbMlbjWGp7remRjDkUBZvht1napM9xX5WS2tw5uyhhw3ewfxhwbQRlsBfyMCvIm1tnhhctb/s600/uribe_pulpito_2.jpg[/img]
      Empiezo por ti. ¡Caramba, Daniel! Mientras yo hago modestas homilías (las he toreado en plazas difíciles, sin ir más lejos en las catedrales de Granada, de Burgos, de Segovia —la imagen es de una de las veces que estuve allí— y en otros lugares más modestos). Mis homilías siempre son modestas, como algunos de los lugares en los que las he presentado, en particular en este blog, que está bien surtido de ellas. También me he pateado las calles vestido de cura, tenemos ejemplos muy recientes. Conviene hacer un poco de proselitismo, sin pasarse.

      Pero lo de que tú hacías auténticas Encíclicas no lo vi venir. A pesar de que muchos de esos escritos tuyos presentan ese nivel, nunca las valoré como tales, un gran error por mi parte, de los muchos que cometo. Y como buena Encíclica que te acabas de marcar, la leeré con suma atención, aunque ya te puedo adelantar que —en líneas generales— estoy de acuerdo con ella. En realidad, son conceptos que ya conocía de cuando tripulabas tu blog, siempre valiente y lúcido. Te agradezco enormemente tu dedicación de ahora, basada en comentarios puntuales, que contienen un punto de vista, el tuyo, que siempre es de mucho interés. Me sabe mal que hayas dejado de lado tu habitual púlpito, eso sí.
      Saludos cordiales, Daniel.

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  5. Amigo Gran Uribe, sé de Manuel Vicent por algunos artículos o por referencias, no he leído su obra, ya sabes que, excepto poesía y ensayo, a penas leo textos posteriores al siglo de las luces. Por lo que sé de él, me parece un hombre inteligente que practica la libertad de pensamiento, si acaso, como dices tú "tirando a zurda"

    Comparto casi totalmente lo que dice en ese escrito que has puesto, yo también creo que "este país está lleno de tipos elegantes, educados, honestos, de buena familia, probablemente de derechas, como también podrían ser de izquierdas", hay gente que practica las buenas maneras y la buena educación en medio este paisaje estropeado por la grosería y el gamberrismo, un paisaje de indigencia mental. Hay jóvenes entusiastas y muchos hombres y mujeres que asumen responsabilidades muy importantes, son competentes y no ahorran esfuerzos para sacar las castañas del fuego. Es así, ocupan cátedras, destacan en la medicina, en la arquitectura, en el arte, en la ciencia, etc. y luego pasan sin pena ni gloria, Son casi tantos que se pueden contar con los dedos de una oreja, ja, ja, ja.
    El ruido mediático oculta la excelencia, la fraseología de los políticos lo contamina todo, la incultura lo inunda casi todo. Y no quiero hablar de la educación porque ahí la cosa ya ha tocado fondo y ahora solo se dedica a ir excavando y baja más abajo del subsuelo.
    Apuesto por la educación, por el uso riguroso del lenguaje, por la ironía, por el buen humor, por la sencillez y la bondad.
    Comparto, como no, lo que dice nuestro amigo Miquel. Los parlamentos se han convertido en un circo donde combaten unas marionetas y a ver quien la dice más gorda. Maleducados, arribistas. Yo digo que sean los últimos de la clase, yo digo que son los gamberros de la clase, los que interrumpían y se reían de los compañeros aplicados.
    Por cierto, el muro que están levantando estos dos iluminados es de un aparejo estrambótico, quizás sea un aparejo del tipo "opus irracionalis", ni soga ni tizón están parejos, está claro que no saben utilizar ni la plomada ni el nivel. Lo malo es que tampoco atienden lo que dicen los técnicos o los entendidos.
    Abrazos.

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    1. Escribes: Apuesto por la educación, por el uso riguroso del lenguaje, por la ironía, por el buen humor, por la sencillez y la bondad. Pues yo también, ¡qué puñeta! Yo intento también aplicarme en esos seis "parámetros" que señalas. Todos ellos me parecen básicos para un buen entendimiento, tranquilo y sin malos rollos.

      Miquel tiene razón. Le comentaba cómo son las sesiones parlamentarias de los miércoles (que creo que es el único día de la semana que trabaja esa gente, aunque algunos "hagan campana"). No es que las siga mucho, pero si uno ve telediarios siempre nos suministran trozos "selectos". En realidad, bajo la etiqueta "nos gobiernan los últimos de la clase" no nos referimos exactamente a los más tontos, sino a los que nunca hacían los deberes o extorsionaban al empollón de la 1ª fila para que se los hiciera; los que se mofaban del profesor y del compañero que leía libros —ellos, que nunca abrieron uno—; los que armaban follón desde el final de la clase; los que no sabían hacer la "O" con un canuto por no haber dedicado suficiente tiempo al estudio. Pues bien, algunos de esos son los que han sabido buscarse la vida sin pegar un palo al agua y qué mejor manera que la de trepar en un partido político. Son los que ahora cortan el bacalao. Los demás hemos hecho el gilipollas.

      Está bien eso del "opus irracionalis". Levantar un buen muro requiere conocimiento, cierta sabiduría ancestral y algo de raciocinio. Si no es así, sale una birria en la que nada está parejo. Quizá esos sujetos se hubieran podido estudiar un poco el Schmitt, donde se describían muy pormeorizadamente, con excelentes gráficos, los diferentes tipos de aparejos. O en plan més nostrat, el Benavent.
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      Abrazos.

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