miércoles, 4 de febrero de 2026

Comisión de Investigación, Rufián, Feijóo y el carril

Las "Comisiones de Investigación" en el Parlamento son perfectamente suprimibles. No se investiga nada, solo se quiere llenar titulares, poner al compareciente contra las cuerdas y dejarlo en ridículo. En las del Senado, a los del PSOE; en las del Congreso, al PP. El nivel de ambas cámaras es ínfimo y sus componentes... una partida de incompetentes y pelotillas, cuando no manifiestamente demagogos. Les pagamos generosamente, ustedes y G.U. (ojo al dato).

Rufián —en la modesta opinión de G.U.— es uno de ellos, un inculto sujeto, conocido sobre todo por traer una fotocopiadora o unas esposas al Congreso. Ese es un lugar que ahora suspira por presidir o, quizá lo que desee es pillar una cartera ministerial, tal es su actual sumisión absoluta a nuestro apuesto, aunque algo deteriorado, presidente. Quizá por ese motivo nunca le critica nada.   

Por su parte, Feijóo es un melifluo sujeto incapaz de mover nada, siempre indeciso y temeroso de que los de VOX le puedan "comer la tostada". Muy a su pesar lo trajeron de Galicia, donde vivía como un obispo. Desde entonces, vive penando por aquel viajecito de 1995 en barca con el narcotraficante Marcial Dorado, en una relajante travesía por las rías gallegas, ambos la mar de felices y bronceados. El caso es que no hay día que no recuerden aquella marinera excursión desde la bancada del gobierno.

Todo esto es una pena, porque habría que empezar más pronto que tarde a cuantificar cuánto dinero del que se nos expolia a los ciudadanos —vía impuestos directos e indirectos— se distrae para oscuros asuntos que desconocemos, o se va en mangancias, en incompetencias o, como en el caso de las Comisiones de Investigación, en chuminadas. Chuminadas que a veces dejan momentos impagables.

Como es éste. G.U. debe reconocer que disfrutó en el enfrentamiento del populista Rufián con un gallegazo que se las sabe todas, aunque nunca sepamos si sube o baja las escaleras. Este último dejó la frase del carril en el escaño de Rufián, frase que está en las hemerotecas, ya que se ha vuelto viral.

2 comentarios:

  1. No, no me siento representado en absoluto, y mira por donde, en estos momentos menos, pues además estos de la bancada prossessista comilones de visa y demagogos de bolsillo, me han llamado sanguijuela porque mi señora tiene un piso alquilado. Piso que heredó de sus padres, que trabajaron lo indecible y que vivieron con nosotros desde que nos casamos hasta su fallecimiento, con casi 90 años, ella y 102, él.
    A este señor del carril, lo conocí en sus principios; trabajador de Adecco en Santa María de Barberá, era un diplomado en no sé qué que trabajaba como oficinista en una oficina de Empleo de la empresa antes mencionada. Desde que se rejuntó, vió bien la tajada, con los de ER, siglas de Estem Replegats, vió la luz y come y bebe del erario.
    Acostumbrado a las perfomances, tanto como el Puente al X, no pierde ocasión de hacer el ridículo.
    Maleducado de origen, extraña cuando emplea lenguaje conciliador, el que usa ultimamente con los del encantado de conocerse, porque sabe que su andadura ya va siendo parca y está mirando de ver si puede apuntarse al remplazo de cualquier otro partido.
    A fin de cuentas no importa el medio si el fin es vivir de la teta política.

    ResponderEliminar
  2. Rufián como su nombre indica sólo vive para insultar, pero tampoco Feijoo es un gran adversario. Un beso

    ResponderEliminar