Tras la visita médica de rigor, nos pillaba cerca y hemos aprovechado para
llegarnos a la plaza Nueva, junto a la catedral de Barcelona (un lugar de oración) y el Colegio de
Arquitectos (en adelante, COAC). Retratamos el otro día la vista frontal y hoy
una de las laterales, con otro friso de Picasso. Un lejano día no se le
ocurrió otra cosa a G.U. que traer a sus alumnos al COAC a dibujarlo, pero el
resultado fue catastrófico, difícil explicarlo con palabras, a pesar de que parece sencillo copiarlo.
Hacía muchos años que no entrábamos aquí dentro. Vemos que en la antigua sala
de exposiciones del COAC, la cooperativa Jordi Capell ha instalado bibelots
para turistas, una pena. Sin embargo, nos llama mucho la atención que en el
escaparate esté expuesto un libro del arquitecto Sostres, que fue nuestro
extraordinario profesor de Historia del Arte y un exquisito arquitecto, pero
en modo alguno popular ni comercial. Y otro de Barba Corsini, otro arquitecto
al que admiramos.
Nos introducimos en el COAC, salvamos con dificultad medio tramo de escalera
(ya saben, cosas del aparato locomotor), compramos esos libros y al ir a pagar se le pregunta a G.U. si es socio. Respuesta: "Ay, no lo sé, lo fui, pero hace
veinte años que no vengo ni compro nada y no sé si lo sigo siendo". ¿Su DNI,
por favor?: "46 y seis números más, más la letra". "¡Bingo! ¡Sí! Bienvenido,
señor Gran Uribe, conocemos su blog. Tiene derecho al descuento". [¡Bien, se nos recuerda y reconoce por aquí! (😂)].
Al salir de allí, nos dirijimos al Reial Cercle Artístic, donde se exponen
obras de una artista que gusta mucho a doña Perpetua (y a G.U. también). Se trata de Eva Armisén. En
Japón tienen mucho éxito sus trabajos y la prueba la tendremos en seguida.
Encontraremos a varios japoneses en la sala.
En la entrada hay un hermoso
patio, con acogedores arcos carpaneles. Hay varios parecidos en esta zona. Leemos que este lugar «tiene la esencia del
barrio gótico, ideal para celebrar cócteles, catas y degustaciones». ¡Uf!
Un sitio para eventos, que va a resultar "más falso que Judas", como casi todo
ese barrio "gótico". Como lo sabemos hace tropecientos años... nos da igual, no seamos tiquismiquis.
Nos gusta lo que vemos. De hecho, la imagen que sigue es la de la taza en la que nos tomamos el brebaje matutino (tés, basicamente) y nocturno (tila, poleo menta, "infu-relax", etc.). Nos levantamos bien y nos acostamos mejor, si cabe. Pero, de tanto uso, está perdiendo el color y no debería ser así.Aunque... una artista en la que predomina un exarcerbado cromatismo quizá merecería salas algo más luminosas, más alegres. Hemos tenido que aumentar con Fotochop la luz, porque esa sala que ven en la imagen de abajo parecía casi una mazmorra. Es algo muy común en las salas de exposiciones, que parecen lúgubres grutas en aras de "lo sostenible". Bien es verdad que hay ancestrales pinturas que puedan sufrir por un exceso de lúmenes, pero no pensamos que sea éste el caso.... Pero nos vamos contentos, ya que esta ilustradora inspira "buen rollo". Tanto es así que al final, aprovechando que hay varios espejos, decidimos hacernos un selfie de recuerdo, algo poco habitual en nosotros, pero es que los espejos ahorran utilizar ese palo tan incómodo y nos garantizan lejanía. A la salida, tenemos delante un edificio de 1905 del arquitecto Arnau Calvet Peyronill, que fue una antigua central hidroeléctrica y hoy en día es un hotel para guiris, "en un marco incomparable".










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