No es cosa de ahora. G.U. está enamorado de Barcelona desde siempre (también de Bilbao, pero es un sentimiento diferente). Le ha gustado siempre, le ha interesado siempre, y la quiere. Pero sufre con su deterioro. Y cuando ve cosas que no le gustan, las dice. Le ha dedicado bastantes páginas en el blog a esta ciudad, por la que ahora, por motivos diversos, solo se desplaza en taxi o en "coche particular", como explicaba en la entrada anterior. Y lo que va a escribir hoy, ejerciendo de "abogado del diablo", sabe que es políticamente incorrecto, va en contra de los vientos dominantes, pero como nos leen muy pocos, no recibiremos leccioncitas ni amonestación alguna por ello, se supone.
Somos proactivos al hacer zonas verdes, por ejemplo, pero hay una gran dejadez y hay un bajísimo mantenimiento. Cuando haces un proyecto de este tipo, llenar de jardineras y plantitas la ciudad como si estuviéramos en el campo, se necesita un mantenimiento riguroso: no tiene ningún sentido comprar una casa espectacular si no puedes mantenerla (sería aplicable a escala nacional a lo del AVE). Por otra parte, toda esa "peatonalización", ese "recuperar el espacio para el ciudadano", parece que consiste en recuperar su dinero para alquilar el espacio público a intereses particulares (tardeo, bares, terrazas...).
Y respecto al tráfico, no puedes ir estrechando las arterias principales y pensar que no pasará nada, porque cuando taponas arterias se crean trombos. Ahora mismo Barcelona es un enorme trombo y los trombos dejan secuelas. Hay heridas en el tejido circulatorio barcelonés que costará revertir.Una gran ciudad necesita coches, aunque eso no guste a nuestros munícipes. Es un organismo vivo que necesita furgonetas de reparto, taxis, ambulancias y que tengan donde pararse para hacer su trabajo sin problema. Los promotores de eso que llaman "urbanismo táctico" están muy orgullosos porque se ha apaciguado Consell de Cent... pero ¡a base de perjudicar a la calle Valencia y otras más cargándoles todo el tráfico, toda la polución y todos los problemas! Eso no es apaciguar nada, eso es propaganda.
G.U. va a tomar prestadas unas frases que leyó en una entrevista que le hacían a Toni Clapés ya hace un par de años (ahora le han hecho otra en La Vanguardia, cuyo enlace ponemos al final, por si les interesa y pueden acceder). Es un tipo que nos caía bien desde que en TV imitaba a Ricardito Bofill (el hijo y heredero del gran Ricardo Bofill) haciendo el imbécil y soltando ximpleries, cuando era pareja de... ¡Chabeli Iglesias y de Paulina Rubio! Era muy divertido, embutido en unas gafitas de gilipollas.Vayan por delante dos confesiones: 1) G.U. antiguamente veía telebasura (ya no). 2) G.U. era muy ecologista [ahora ya un poco menos (🙏), dadas las pendejadas que ve en nombre de "lo sostenible"].
«Yo lo que digo es que cuidemos lo que ya tenemos antes de hacer proyectos nuevos. Mantener lo que teníamos ya nos costaba lo suficiente, ¡imagínate ahora! ¡Queremos convertir una ciudad en un pueblo, y convertir a los pueblos en ciudades! Pues no, una ciudad es una ciudad y hay pueblos maravillosos si en realidad no quieres estar en la ciudad. Hace años ibas a Madrid y lo que te decían era «qué bien se circula por Barcelona, ¡qué envidia!». Pues esto era gracias al Pla Cerdà. Pero, claro, si nos lo cargamos, el resultado es como el de un permanente colapso. Y no sólo es que estas reformas se carguen el Pla Cerdà... ¡Es que, encima, todas ellas incrementan los precios de la vivienda! Ahora el rendimiento se busca en pisos turísticos, y la gente que entra y sale de Barcelona porque no puede vivir por el precio, ¡debe ir y volver cada día! ¡Sin que podamos mencionar ni un solo nuevo medio de transporte creado en los últimos años para acceder a la ciudad! Ahora Barcelona es una ciudad antipática para los catalanes. Los catalanes que no viven en Barcelona, se entiende. No pueden acceder, cada día hay problemas con Cercanías, no pueden aparcar, los parkings son carísimos... ¡Evidentemente que hay menos afluencias al teatro en Barcelona, si el resto del país no puede venir! Nos hemos abocado al turismo que viene de fuera. Todo vale. No se penalizan las malas conductas: se pueden hacer grafittis en el patrimonio. O se puede mear en la calle, se puede ir en patinete por la acera, y no se aplican las ordenanzas. ¡Sólo un 37% de las multas se cobran! Y, desgraciadamente, la mano dura es necesaria o de lo contrario no aprendemos. como no hay aseos públicos, todo se hace en la calle. O en los bares o en los hoteles. Ah, y que hagan el favor de poner papeleras y vaciarlas. Pero si aquí incluso ponemos la bolsa de la basura dentro de la papelera!». |



Es doloroso hablar de la ciudad que te ha visto practicamente nacer, crecer y formarte. De siempre he sido un "pateador" de la ciudad. Me he recorrido todos sus barrios y he bajado andando desde el Tibidabo hasta el Paral lel dando rodeos solo para ver lo que me comentaban unos y otros.
ResponderEliminarBarcelona era. Sé que me dirán, no sin motivo, que ha pasado en otras ciudades, pero yo hablo de la mía, y Barcelona era.
Todo lo adelantado, hecho, arreglado y concluido por Pascual Maragall, y los JJOO, que muchísimo, como la delicadeza de hacer pasos para invidentes en cada una de las travesías del Eixample, como esponjar el Raval con la Ramblas, como poner árboles en el distrito V, como rebajar las aceras, ponerlas a la altura de la vía y hacer travesías más humanas, como la iluminación...y todo sin tocar el alma mater de Cerdá, o sea la bendición de los chaflanes, algo que daba sensación de amplitud, espacio y tranquilidad de que cualquier servicio podía aparcar sin molestar al tráfico, todo eso se lo ha cargado la ideología neo progresista de unos cuantos, pero para que la okupen las terrazas de los bares, las mesas, las sillas, las bambolinas, los separadores, los biombos, las papeleras sin bolsa, las jardineras que ya no se riegan, y los bolardos, los pivotes y los postes que se han plantado en toda calle que ha venido a gusto.
Han ganado los meados, los grafittis, las pintadas de las puertas y el olor a maria, que rezuma en cualquier rincón de la ciudad.
Uno de los motivos que ayudó a que mi señora y yo nos marcháramos de ella, de la ciudad, (vivíamos en el barri de Sant Antoni), fue el deterioro progresivo del barrio), es imposible dormir cuando en el chaflán donde vives (Tamarit/Calabria) lo único que hay son bares con derecho a mesas y sillas y charlas interminables de madrugada. En ese chaflán habían ocho, en el de la otra esquina, once. Un barrio que fue obrero convertido a barrio cool.
Un abrazote
Es una lástima. Yo no puedo comparar. Un beso
ResponderEliminarHace veinticinco años que no vivo en Barcelona, aunque bajo con frecuencia sobre todo al centro y algunas veces al Ensanche. Lo que más me molesta y horroriza es la devastación que producen los grafitis en las calles del Casco Antiguo. Lo han destrozado. Pienso que ha habido una política de 'laisser faire' para no oponerse a las fuerzas izquierdistas del ayuntamiento y el Parlament. No parecer autoritarios. Quedan lejos las campañas de Barcelona Posa't Guapa en los años noventa. El ayuntamiento progresista ha tenido la responsabilidad del deterioro de esa ciudad que era hermosa y limpia. Ahora está fea y sucia, pero ya digo que no vivo en la ciudad. Saludos.
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