lunes, 9 de febrero de 2026

Breve paseo por una zona de la Barcelona antigua

Bueno, deseosos de ver una exposición en la Sala Parés, de Barcelona, que acababa al día siguiente, desembocamos en la Av. de la Catedral, a cuyo parking hemos accedido en "coche particular (ese y los taxis son los únicos medios que utiliza actualmente G.U. para sus desplazamientos por la ciudad).
Lo primero que nos encontramos es un edificio que resulta ser un viejo conocido nuestro: el Colegio de Arquitectos. Desde bastante antes del confinamiento que no pasábamos por aquí. Allí sigue, claro, el friso con los estupendos dibujos de Picasso (1962). [Los de los frisos laterales nos gustan más, ojo]. Y allí vemos que hay una exposición sobre un arquitecto, un antiguo compañero de clase en 1º de la ETSAB —ya era bastante espabilado entonces—, al que luego le fueron mejor las cosas que a G.U, al menos en lo arquitectónico. En lo demás, no sabemos. Por aquí no nos podemos quejar.
Emprendemos desde allí un recorrido que en el pasado hicimos tropecientas mil veces, ya que nos gustaba mucho. Es el trayecto entre la Avenida de la Catedral y la plaza del Pino, a través el Carrer de la Palla (antes, "de la Paja"). La cosa no puede empezar mejor. La fachada del antiguo Hospital de Sant Saver sigue igual, espléndida, con esas esculturas y el arco serliano del primer piso, que nos encanta. Igual, igual, no: le han quitado los cables que pasaban sobre el dintel y bajo las esculturas.
Sigamos. ¡Uy!, esto se complica: donde antes había varias librerías de viejo y anticuarios, ahora nos encontramos esto que ven ustedes. Parece ser que esos locales fueron cerrando en un lento goteo, pero como hacía una década que no pasábamos por aquí, lo ignorábamos. Han sido en su mayoría sustituidos por este tipo de tiendas. No podemos culpar del todo al Ay Untamiento. Si no fuera por esos nuevos negocios, todo sería persianas bajadas y pintarrajeadas por nuestros "artistas urbanos".
Bueno, al fin, llegamos a la Plaça del Pi. Allí, aparte del nuevo local de venta de "caganers", por lo menos siguen en pie el pino y la cuchillería Solingen, con su colección de cuchillos, navajas (¡buenos ejemplares de Albacete!) y artilugios varios. Está situada en los bajos del edificio del gremio de Tenders Revenedors, que alberga una escultura del arcángel San Miguel, su patrón, dentro de una hornacina.
Es el que tiene —se dice— los esgrafiados más antiguos de la ciudad. El edificio es de 1685 y los esgrafiados se restauraron en 1984. Menos mal. Además, sentimos un gran alivio de que quede alguna tienda de las de nuestros "viejos tiempos". En cuanto a las Galerías Maldá, será mejor no entrar...
No hemos retratado la fachada entera porque queda poco estético el rosetón tapado por una sábana.
Frederic Lloveras, Plaça de Pi, [acuarela tomada de Llums i silencis (1953-1959)]  
(Ed. Ajuntament de Barcelona)
Hay tiempo, o sea que nos introducimos en el interior de la iglesia de Sta. Maria del Pi. Ojo: el párroco es un tipo espabilado y cobra 8€ por entrar, salvo que —vía DNI— acredites que vives en Barça, en cuyo caso es gratis. Por eso accedemos, ya que 8€ nos hubiera parecido un poco excesivo para entrar a un lugar en el que estuvimos decenas de veces sin pagar ni un duro. Nos gusta mucho. Nos gusta menos que los bancos de madera tradicionales hayan sido sustituidos por sillas, como en un cine.
Recordamos lo de los "mercaderes del templo", pero comprendemos que sea molesto que se les llene de guiris a chafardear, que los hay, porque es un edificio que tal vez salga en muchas guías turísticas.
Como quizá sepan, la basílica de Santa María del Pino fue saqueada e incendiada en 1936 durante la guerra civil, sufriendo terribles destrozos, entre ellos el de su órgano. El actual fue construido en 2011 por el taller Blancafort Orgueners de Montserrat, una reconocida casa organera catalana.
En cualquier caso, es una iglesia espléndida del siglo XIV, un hermoso ejemplar de gótico catalán de nave única, con los contrafuertes embebidos entre las capillas laterales, lo que posibilita un mejor seguimiento de los ritos cristianos, dada la amplitud de la nave. La iluminación la garantiza el rosetón. Una solución muy práctica y muy propia de estos lares. Hay otras así, como la del monasterio de Pedralbes o la catedral de Gerona, de las que ya hemos hablado otras veces. 

Como hay tiempo sobrado, nos vamos a pasar fisgoneando un ratillo. Hacía como diez años que no pasábamos por aquí (y diez más que no volveremos). Aquí creemos recordar que estaba la librería "Documenta", mil veces visitada. Sabe mal, porque allí habíamos comprado en su día muchos libros. [Desde hace una década está en c/ Pau Claris 144. Menos mal que no ha desaparecido como otras].
Y seguimos, un punto deprimidos, hasta el Carrer d´en Roca, una calle en la que confesamos no haber estado nunca en el pasado, pese a haber pasado tantas veces por allí al lado. Sabemos, gracias a M.C., que allí hay una hornacina con Sant Roque enmarcado por un arco ojival. Se trata de ésta que ven.
Hemos leído en algún diario que en esta calle dejan abiertas todas las luces de las fiestas encendidas en señal de modesta protesta porque el Ay Untamiento no pone iluminación suficiente, en un lugar bastante delictivo. No sabemos si también protestan por el olor a orines, que resulta un punto molesto.

Al fin llegamos a la calle Petritxol, la que ven en las fotos superiores, que fue primera calle peatonal de Barcelona. Nos gustaba mucho antiguamente. Pasábamos muchísimo por aquí. Ahora, ya nos empieza a gustar menos, aunque sigue teniendo "algo". Damos una vuelta hasta arriba (Puertaferrisa) y vemos que han desaparecido bastantes negocios de los que más nos interesaban; granjas, tiendas de Bellas Artes (recordamos "Rigol", donde habíamos comprado acuarelas, pinceles, papel), de decoración, etc.
Frederic Lloveras, Carrer Petritxol (1957), [acuarela tomada de Llums i silencis (1953-1959)]
Ed. Ajuntament de Barcelona
Los edificios siguen donde estaban, también la calle; la virgencita en la hornacina, junto a la Sala Parés, sigue donde estaba, los letreritos presuntamente "de época" también y aquellas estatuas al borde de la balaustrada, también. Pero los locales de las plantas bajas son deprimentes en su mayoría, casi nada queda de lo que recordaba G.U. Mejor será que nos refugiemos ya en la Sala Parés, que sigue allí pese a todo (y ojalá que siga mucho tiempo), para ver la Exposición "Figuracions entre guerres".
Portada del libro sobre la exposición Figuracions entre guerres, 1914-1945
Amigos, entramos en otro mundo. Les hablamos en la próxima. Sigan atentos a la pantalla, please.

[Las fotografías son de granuribe50 (6/2/2026), excepto los planos y las que se indican]

13 comentarios:

  1. Menos mal, que
    esta zona es otra
    cosa, que no hay
    tanto caos , no
    solo de coches
    un saludo .


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  2. Lo titulas breve recorrido, pero yo añadiría que sustancioso, pues no falta de nada: calles, tiendas, rótulos, gente, arte...
    Saludos.

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    1. Es que el recorrido total, medido con Google Maps, tiene como mucho 500 metros de ida y otros tantos de vuelta. Prefiero abarcar poco pero verlo bien. Efectivamente, hay rótulos, algunas tiendas de las que me gustaban (pocas), las calles en sí apenas han cambiado (sólo los locales), gente (poca, por suerte). Y el arte nos lo da la iglesia del Pino, el Hospital de Sant Saver (con su ventanal en forma de arco palladiano o serliano) y la Sala Parés, que es una de las pocas galerías de arte que mantienen su esencia y, además, en el mismo lugar desde que se inauguró (empezó como sala de exposiciones hace siglo y medio, aunque antes fue tienda de Bellas Artes). Obvié las Ramblas, que actualmente me deprimen, con lo que gustaban en el pasado.
      Saludos.

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  3. Gracias por el paseo, Gran Uribe. Precisamente he puesto la hornacina del carrer d´en Roca, que me faltaba y me había pasado desapercibida, ya ves, miles de veces pasando por allí y jamás me fijé.
    Todo va cambiando, que duda cabe, y también los productos que se ofrecen. Ya no quedan anticuarios, donde tantas cosas adquirí, desde pergaminos hasta dibujos desgastados y abandonados a la mano de Dios.
    Queda alguna chocolatería, la casa de cuchillos Sólingen y no creas que gran cosa de aquellos tiempos.
    Pero la vida sigue, y nosotros en ella.
    Un abrazote y gracias

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    1. Sí, ya he visto la hornacina en tu blog. Ay, Miquel, mira que pasarte por alto esa hornacina...
      No creas, no fue fácil hacerle la foto, porque los reflejos del cristal apenas permitían un ángulo desde el que retratarla bien, pero con ayuda de doña Perpetua lo encontramos. Y salimos rápidamente de allí, porque esa calle me gusta mucho menos que Petritxol y además hacía un olor a meada que tumbaba de espaldas.
      Queda alguna granja (pocas) y la de cuchillos. Menos mal que la Sala Parés sigue allí.
      Un abrazote.

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    1. Muchas gracias. A veces la cámara del telefonillo las hace mejor que la otra. Besos.

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  5. Me ha encantado este callejeo amenizado por tu singular estilo narrativo, G.U. viendo a los ciudadanos por aquí y por allá; una ciudad con vida.
    La ciudad va transformándose, desaparecen unos establecimientos que nos referían una época, y surgen otros que ilustran el presente...
    En todo caso, ahí siguen; la ciudad y sus ciudadanos, buena ventana me has abierto.
    Cuidaos.

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    1. Muchas gracias por tu comentario y por lo del "singular estilo narrativo". Yo creo que en mi caso (como en el tuyo, aunque tú escribes mejor, lástima que no te prodigues) consiste en ir alternando imágenes escogidas (muchas se quedan "en el tintero") con comentarios no demasiado largos, redactados con cuidado y sin faltas.
      Sí, esa parte de la ciudad aún conserva algo de la vida primigenia. Se ve que los turistas no le encuentran un encanto especial (todos están en las cercanas Ramblas o viendo las casas de Gaudí o en la Barceloneta). Yo no sé cómo esas tiendas "especializadas" en bibelots para ellos pueden sobrevivir.
      Igualmente: hay que cuidarse, no nos queda otra...

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  6. Bonito paseo, amigo Gran Uribe.
    Este es un trayecto que recorro muy a menudo. En este paisaje urbano, la diversidad nos contempla. Del COAC a la plaza de Sant Josep Oriol, buenas arquitecturas, en efecto. Sant Sever con su magnífica serliana, ¡qué bonita es esta fachada! y sigo y me complace la horizontalidad del gótico de la iglesia del Pi, los esgrafiados sobre la tienda de los cuchillos, también con su hornacina y por Petrixol me desvío hacia la plaza Villa de Madrid donde pienso en el origen del corintio, con estas tumbas en las que se retuercen los acantos que casi siempre tienen un verdor espectacular y acabo en el Ateneu, donde está la ACEC y algunos de mis amigos.
    Quiero añadir que siempre intento evitar la Balmesiana donde se encuentra, según mi parecer, el arco más feo de Barcelona.
    Un abrazo.

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    1. Yo lo hacía mucho antiguamente. Ya imagino que tú lo sigues haciendo, no en vano por allí está el COAC y la ACEC en el Ateneo. La fachada del hospital me gusta mucho y han tenido el buen detalle de desembarazarla de cables.
      [img]https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/3/3d/172_Antiga_capella_de_l%27Hospital_de_Sant_Sever%2C_c._de_la_Palla_21_%28Barcelona%29.jpg/960px-172_Antiga_capella_de_l%27Hospital_de_Sant_Sever%2C_c._de_la_Palla_21_%28Barcelona%29.jpg[/img]
      En cuanto a la plaza de la Villa de Madrid, me encanta con sus acantos y el Ateneo también (la biblioteca y el patio). Fíjate si hace tiempo que no voy. Me parece que la última vez fue cuando, en Sant Jordi de 2017, Miquel tenía su paradeta montada con Las sombras se equivocaron de dueño, que había día de puertas abiertas en el Ateneo.
      [img]https://www.laramblabarcelona.com/wp-content/uploads/2018/04/vila-de-madrid.jpg[/img]
      [img]https://dynamic-media-cdn.tripadvisor.com/media/photo-o/14/60/00/11/caption.jpg?w=900&h=-1&s=1[/img]
      [img]https://ateneubcn.cat/wp-content/uploads/2023/09/DSCF5953-scaled.jpg[/img]
      Un abrazo.

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    2. [img]https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/8/8b/Foment_Pietat%2C_Biblioteca_Balmes_Barcelona.jpg[/img]
      Me olvidaba. Por otra parte, creo que nunca he visto la Balmesiana "en vivo y en directo", con ese curioso arco, un pastiche infecto gótico-románico que ya sé que te desagrada. Me parece que es obra de Rubió i Bellver, uno de los arquitectos de eso que sueles llamar las "casitas de chocolate" (y no te faltan motivos). Aquí lo tenemos:

      https://www.epdlp.com/arquitecto.php?id=143

      Un abrazo.

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