jueves, 5 de febrero de 2026

Barcelona hubiera podido ser muy diferente

Antoni Rovira i Trías, escultura obra de Joaquim Camps i Giralt (1990) 
Barcelona, Plaza de Rovira i Trías, en el barrio de Gracia / [montaje: granuribe50]
Vista de un fragmento del plano diseñado por Rovira i Trías situado al pie de su escultura 
Ese señor tan ufano que ven en la primera imagen sentadito en un banco es Antoni Rovira i Trías, el arquitecto municipal que hubiera podido ser el proyectista de una Barcelona muy diferente de la actual. No sabemos si mejor o peor, pero en cualquier caso, diferente. Es la historia de esta ciudad, amigos...

En efecto, a partir del derrribo de las murallas de la ciudad (las actuales Rondas) que constreñían la parte antigua, el Ay Untamiento de Barcelona convocó en 1859 un concurso para la ampliación de la ciudad y urbanización del Ensanche (Eixample). Lo ganó el proyecto de Rovira i Trías en julio de 1859.
Planta del Proyecto de Ensanche de la ciudad, de Rovira i Virgili, presentado al concurso en 1859
Pero por una Real Orden de Madrit de 7 de junio de 1859 (casi un mes antes de que se cerrara el plazo de admisión de propuestas, ojo) se aprobó e impuso el proyecto que había presentado el ingeniero Ildefonso Cerdá. Eso creó gran indignación en Barcelona, tal vez porque lo interpretaban como una intromisión inadmisible de Madrit. De manera que el Ay Untamiento mandó una comisión a la capital de España para gestionar que se derogara aquella decisión, sin éxito alguno. Todo eso molestó bastante también al propio Rovira (si bien reconocía que el proyecto que impuso Madrid era muy bueno).

La verdad es que a G.U. le gustó entonces lo de Rovira i Trías, cuando lo estudió en la ETSAB. Estaba diseñado a base de calles en forma concéntrica respecto de la parte antigua que se quería ampliar, abrazándola, con una situación estratégica de la plaza de Cataluña en el conjunto. Y con unas avenidas radiales con perspectivas urbanas diversas, situando en puntos clave los edificios públicos que se estimaban más relevantes. Sin embargo, obviaba la integración de la trama con los barrios periféricos.

Desde el punto de vista del trazado, el proyecto era creativo y quizá estaba en onda con lo que se estaba diseñando a la sazón en otros lugares. Pero la trama urbana es discutible que pudiera funcionar en el futuro y, resultaba menos práctica que la de Cerdá, que sí se planteaba eso. Quizá se hubieran podido aunar los aspectos positivos de ambas soluciones, quién sabe... De hecho, no se sabrá nunca.
Planta del Proyecto de Reforma y Ensanche de Cerdà presentado al concurso en 1859
No se hizo todo lo que preveía su autor, pero el caso es que el Ensanche de Cerdà es modélico en muchos aspectos, aunque desde que llegó la señora Colau al Ay Untamiento lo siguen cercenando de manera preocupante y quizá irreversible, quién sabe. De eso ya hemos hablado varias veces aquí... 

Para acabar, veamos algunas imágenes del satélite:
Foto de satélite de una parte de la trama urbana del Eixample de Barcelona en torno al casco antiguo
Barcelona, vista cenital del mercat de Sant Antoni —que diseñó Rovira i Trías— y su entorno
Barcelona: Escuela Industrial, Plaza Letamendi, Seminario, Universidad Central, Pº de Gracia, Diagonal

8 comentarios:

  1. El plano ortogonal o en damero siempre es más práctico y funcional. Y era la moda de aquellos tiempos: Plan Cerdá, Plan Castro... Ensanches de Barcelona y Madrid.
    Saludos.

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    1. Es que el proyecto de Ensanche de Madrid de Carlos María de Castro, de 1859, estaba la mar de bien, en mi opinión. Ese trazado en cuadrícula con las calles orientadas en dirección Norte-Sur y Este-Oeste para eviatr los vientos dominantes es impagable. También lo es la previsión de espacios verdes importantes, como la ampliación del Retiro y bastantes manzanas sueltas. Como es lógico suscitó en su día muchas críticas, tan es así que podemos considerar como milagroso que prevaleciera, a pesar de las mil y una agresiones y cercenamientos que ha sufrido por culpa de políticos ignorantes y opotunistas. Tiene defectos, claro, y es posible que si se hubiera atendido a algunas de las críticas más fundamentadas quizá hubiera mejorado, pero es lo que hay.
      Saludos.

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  2. Hay varios libros que hablan del proyecto, y sale también, en La Ciudad de los prodigios, de Mendoza.
    En el Museo de Cataluña, el que hay en el puerto, frente a la Barceloneta, hay algún plano, pero es de Cerdá.
    Realmente has hecho una exposición muy interesante, y me ha pasado desapercibida, ya ves, la escultura de Rovira en Gracia, y mira que he dado vueltas al barrio, quizá por eso, porque es un barrio muy movido, con mucha vida y exceso de turistas por lo que huyo de allí.
    Posiblemente hubiera sido muy interesante, aunque bendigo la idea de Cerdá y sus chaflanes, tan mal avenidos con la anterior alcaldesa que pienso nunco supo la valia de ellos, pues si lo que quería era apaciguar el tráfico con poner jardineras allí donde el espacio dejara, hubiera tenido bastante, pero no, lo suyo era rellenarlos de hormigón y hacer calles normalizadas al ángulo recto.
    Un abrazote

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    1. Si quieres que te diga la verdad, desconocía yo también esa escultura. Leo en wikipedia que su autor hizo otra de Gaudí.

      ¡Ay, los chaflanes! No me hables de su cuasi-destrucción por parte de alcaldes ignorantes y de los técnicos que escogen, porque me pongo enfermo.
      Un abrazote.

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  3. Estimado colega, estudié el Proyecto de Ensanche de la ciudad de Barcelona que Rovira i Virgili, presentó al concurso en 1859. Vi el plano y leí unos comentarios recopilados de hemeroteca. Leí las quejas vertidas sobre la imposición del proyecto de Cerdá, aquí en la periferia no se aceptaba que desde Madrid impusieran un proyecto racional e higienista. Dejo a parte cualquier consideración política partidista y me fijo en el análisis urbanístico.

    No me gustó nada el proyecto de Rovira i Virgili, lo entendía como una planificación formalista muy del gusto de la ciudad romántica: la disposición radial, el énfasis de unos grandes boulevares, la espectacularidad de trazados, etc. todo muy bonito, pero me preguntaba ¿Qué pasa con las orientaciones de los edificios?, ¿Qué pasa con la regularidad de la parcelación? ¿Cómo se resuelve la conectividad de los núcleos preexistentes como Gracia, Sant Martí, Sants, Horta, Sant Andreu y todos los demás, a un trazado radial? etc.
    Creo que "unas avenidas radiales con perspectivas urbanas diversas" favorecen la desorientación.

    Por otra parte, siguiendo el consejo del profesor Cantallops, estudié la Teoría General de la Urbanización de Ildefons Cerdá (aquellos tres volúmenes que conservo como oro en paño) y aquello me pareció un prodigio de racionalidad extraordinario.
    Previo al desarrollo del proyecto en sí, Cerdá presenta un estudio pormenorizado de las preexistencias habitacionales y sanitarias de la ciudad donde demuestra que sólo la radicalidad de un trazado ortogonal "hipodámico" podrá resolver los problemas de orientación, asoleo, sanidad, igualdad, etc. Me refiero al modelo clásico de Hipódamo de Mileto.
    Perdona, amigo, sabes que soy un clásico, me gusta más la cuadrícula que la radialidad. Cuando he estado en Milán, cuyo trazado urbanístico es radial y pregunto por una dirección determinada, el amable interlocutor me dice "debe andare tutto diritto" y quiere decir que de "diritto" nada de nada, que lo que tengo que hacer es ir dando vueltas como un tumbo siguiendo la traza circular. ¡uf, un mareo!

    Llevo tiempo escribiendo un poema larguísimo "Elegia de l'Eixample", por ahora es un único poema que tiene más de 150 páginas y sigue, es una expresión de admiración por este urbanismo de la cuadrícula y por su capacidad de tragar y vencer las mil perrerías que le agreden. Agresiones de políticos incultos y de técnicos cobardes incapaces de decidir y asumir responsabilidades.
    Abrazos.

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    1. ¡Ay, Francesc! ¡Vaya comentario tan bueno te has marcado! ¡Gracias!

      Cerdá contó con el gran apoyo de Pascual Madoz, nada menos, que había sido gobernador civil de Barcelona. Presentó su Proyecto de Reforma y Ensanche de Barcelona, acompañado de una magnífica teoría de la construcción de las ciudades, en la cual se basaba. Eso causó admiración de los ingenieros del ministerio y del propio ministro, por lo que al elogioso informe técnico, siguió pronto la Real Orden de Isabel II, que lo aprobó ese mismo año 1859. Uno de los aciertos más reconocidos hoy a Cerdá, es haber planteado una cuadrícula extendida tangencialmente a la ciudad existente, para proporcionar una organización homogénea del nuevo espacio urbano a crear, procurando un reparto equilibrado de la accesibilidad, de la movilidad y de la orientación. Lo cual, en efecto, ha permitido el desarrollo real de la ciudad sin estrangular su núcleo histórico.

      El proyecto de Rovira entraba por los ojos. Disponía la extensión de la ciudad en forma radial y concéntrica, casi como si las calles tuvieran que seguir las curvas de nivel de una ladera, gravitando íntegramente sobre su núcleo histórico. Lo que el jurado del concurso municipal estimaba como su gran acierto, señalando que contaba a su favor con "la autoridad de la historia" (porque preveía que el desarrollo siguiera haciéndose como en el pasado) era en realidad su gran defecto. La debilidad de los modelos radioconcéntricos que, como el propio Cerdá explicaba lúcidamente, polarizan en un solo punto privilegiado, la accesibilidad, subordinando a él, tanto la movilidad general como la distribución de actividades. Tienes toda la razón en tu comentario. Yo veo ese tipo de ordenación de Rovira quizá apto para un jardín, en el que puede que sea interesante romper las perspectivas, y poner fuentes o esculturas en los puntos clave, mientras que lo de la movilidad es irrelevante. Y si te pierdes, da igual, ya encontrarás la salida. Pero para una ciudad abierta al futuro, mal asunto.

      Es muy signficativo cómo la prensa catalana se hizo clamoroso eco, alineada contra Cerdá, que fue objeto de cruel maltrato, quedando muy clara la general preferencia pública, política y también profesional, por el trabajo de Rovira y el rechazo del de Cerdá. Las cosas ya eran así entonces... Un caso más de provincianismo, enrabietados aquí porque la decisión viniera de Madrid. Entonces, el Ministerio de Fomento, desafiando iras furibundas iras locales, corroboró definitiva e inapelablemente su anterior aprobación, mediante un Real Decreto en 1860, que obligaba al desarrollo del ensanche de acuerdo con el Plan Cerdá. Hizo bien en poner "los co***es encima de la mesa", como se suele decir en plan coloquial. El ministerio justificaba su decisión con una razonada y elogiosa valoración del trabajo de Cerdá, considerando que sentaba las bases de una completa y novedosa concepción de la urbanización, con principios de validez universal, como así ha resultado ser.
      Un abrazo.

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    2. Bravo, bravo, bravo: tres veces bravo por tu respuesta.
      Abrazos.

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    3. ¡Gracias! ¡Lo he "petado"! —como se dice hoy en día (no es mi caso, que detesto esa expresión).

      Es que la disposición de las manzanas del Ensanche propuesto por Rovira i Trías tenía su estética, a mí me gustó en su día ese aspecto, lo reconozco. Parece que rinda todo el protagonismo a la ciudad antigua. Salvando todas las distancias, casi como en un teatro romano (o en cualquiera) se rinde al escenario, obviando o cerrándose a crecimientos posteriores.
      [img]https://latinategua.es/wp-content/uploads/LiteraturaLatina/04-Teatro/merida_teatro_03_plano.jpg[/img]
      Cuando de lo que se trataba era de construir una ciudad en crecimiento continuo, ya superadas las murallas que la constreñían. Así lo entendió Cerdá, un tipo más ventilado. Un modo más de mirarse al ombligo, al que somos proclives por estos lares desde tiempo inmemorial, como acredita el cabreo monumental que tomaron aquí por la decisión de Madrit, que estaba bien argumentada y se ha acreditado como muy acertada.

      Abrazos

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