«Sintiendo el aprecio que siento por algunas constantes de la sociedad española, expuestas el domingo pasado, no me extraña ni me escandaliza que mucha gente se quiera separar de este país, infame en demasiados aspectos. Creo estar libre de sospecha de patrioterismo, e incluso de patriotismo. Lo que me parece muy raro es que deseen separarse unos representantes políticos que, en sus métodos, en su talante, en su falta de sentido de la democracia, en su cerrilismo, en su intransigencia, en su capacidad para mentir y para tergiversar la realidad, en sus aspiraciones caciquiles, en su espíritu inquisitorial, en su irracional soberbia, en su “contra mí o conmigo”, apenas se diferencian de la secular tradición española, sobre todo de la más beata y sectaria, representada inmejorablemente por el franquismo (beata de la propia patria).El disparate catalán ha alcanzado cotas grotescas, y de una zafiedad intelectual sin límites. En el llamado “proceso” todo es confuso, puro chafarrinón y marrullería, puro timo. [...]
He hablado de coalición esperpéntica, y es que no hay adjetivo más adecuado (superespañol, por cierto) para describir una lista electoral encabezada por un ex-eco-comunista y por dos señoras engreídas a las que nadie ha elegido nunca (pues nunca se han presentado a cargos políticos), sino que se han erigido ellas mismas en encarnaciones de la “sociedad civil”, es decir, de la sociedad a secas; el cuarto lugar de la estrafalaria lista lo ocupa el actual President de la Generalitat, un político parecidísimo a Rajoy en lo ideológico y lo económico, y que, no se sabe por qué arte de trilero, pasaría al primer puesto en caso de salir triunfante, y sería por tanto el inaugural Presidente de la fantasmagórica República Catalana; y en quinto lugar aparece el “jefe de la oposición” al propio Mas, Junqueras, líder de un partido que lleva ochenta años aventado y dando tumbos. Es digno del españolísimo Torrente que el jefe del Gobierno y el de la oposición se ofrezcan juntos en la misma lista el 27 de septiembre. Es difícil incurrir en mayor número de contradicciones y embrollos.[...] A mí no me extraña ni escandaliza, ya digo, que alguien ansíe separarse de mi país. Pero una Cataluña independiente, ahora, en manos de quienes la propugnan desde arriba, sería lo más parecido a un cortijo para ellos, en el que además nadie podría intervenir, y la que menos la UE. Yo no entiendo cómo los catalanes –incluso los independentistas– no perciben la jugada de Romeva, Forcadell, Casals, Mas y Junqueras: “Dennos todo el poder y aislémonos del mundo, que nadie se meta en nuestras cosas”. No sé cómo no se percatan de que ese “nuestras” significa exactamente de Romeva, Forcadell, Casals, Mas y Junqueras. Bueno, y de quienes hagan suficientes méritos».
Enlace: Marrullería y timo





































