A él le gusta, debe reconocerlo, "La batalla del vino" de Haro, a finales de junio, y la prueba es que asistió alguna vez. Las connotaciones son un poco diferentes, entre otras cosas porque el vino no es un producto de primera necesidad para mucha gente (no es el caso de quien esto escribe).
Este año el público asistente se ha reducido mucho porque pedían 10 euros para entrar. ¿Y va alguien?, preguntaría su tío Gerardo. Pues sí, va alguien. Este año solo la mitad que el año pasado: 22.000 turistas en total, pero caray...
Bien, parece ser que hay sus más y sus menos con este asunto de la entrada a diez euros porque, entre otras cosas, no queda muy claro a quién irá a parar ese dinero, aunque se asegura que al "tercer mundo". ¡Hum!
El debate sobre si es ético desperdiciar toneladas de tomates para la celebración de la fiesta es tan antiguo como la fiesta misma, pero estos últimos años se ha intensificado debido a la crisis económica y la situación de muchas familias que recurren a los bancos de alimentos.
En fin, el debate continuará, porque no es probable que el ayuntamiento de Buñol renuncie a esta fiesta, que pone al pueblo en la mira de los medios de comunicación de todas partes (vienen muchos chinos, que lo pasan de miedo).
(Fotografías de Alberto Sáiz (AP) y Tania Castro)


















































