Hoy va de fútbol. Laporta dijo, muy ufano, que la renovación de Messi la resolvería "comiendo con él un asado". Y así ganó las elecciones. Pues se ve que el asadito se lo debió de comer con el papá de Messi, que es un sujeto de armas tomar y no acepta que a su hijito le rebajen el sueldecito. Y ahora viene lo que sigue: que si Bartomeu, que si Madrit y la envidia que nos tienen, que si Florentino, que si Tebas, que si la estructura de La Liga, que si quieren hundir al Barça, que si los fascistas que asesinaron en 1936 al presidente del Barça Josep Suñol, que si esto que si lo otro.
Entre tanto, hay gente que llora por las esquinas, que se lamenta amargamente o que tiene ataques de ansiedad, como es el caso del sujeto del vídeo adjunto. Incluso, el locutor Jordi Basté, un pelotilla, asegura que el pobre «Leo Messi està en estat de shock. Literalment em diuen “fet merda”. (Entorn directe)», porque su gran sueño era continuar toda su vida en el Barcelona, el club de sus amores desde siempre. Y eso por no hablar del emocionante vídeo de la Rahola, que "será uno de los más vistos en todo el planeta", según elnacional.cat. ¡Qué pesadez de gente, Dios!
| [...] «Véase el caso Messi: parece que va a seguir lucrándose en otra parte, que el Barça no puede renovarle el contrato porque el club está tieso de pasta y que la Liga española de fútbol ha marcado un tope salarial para evitar que los equipos gasten más de lo que ingresan y acaben en la ruina. Hasta aquí, todo bien. La cosa suena extremadamente razonable y los que pasamos del balompié nos conformamos con estas explicaciones, que nos la sudan, por otra parte, al igual que si Messi se queda o se va, y hacemos lo posible por olvidarnos de ellas y de toda la historia para seguir a lo nuestro. Pero no nos van a dejar porque aquí ya se ha liado un auto sacramental de padre y muy señor mío. Los hinchas del fútbol son de un sentimentalismo pueril realmente insufrible. La triste realidad es que en el Barça no hay ni un duro y que el hombre de los pinreles de oro solo piensa en su cuenta corriente. Da pereza insistir en obviedades, pero la culerada debería entender que esto era una cuestión de puro interés crematístico. Sabiéndose el mejor, Messi iba pidiendo cada vez más dinero y el irresponsable de Bartomeu se lo daba. Si alguien del club decía que pintaban bastos y que se agradecería que los jugadores se apretaran un poquito, solo un poquito, el cinturón, Messi era el primero en poner mala cara y resistirse a que viniera el tío Paco con las rebajas. El Barça se iba llenando de deudas y Messi, que tanto lo quería, no estaba dispuesto a dejar escapar ni un euro: supongo que su querido papá ya estará negociando con el PSG y el Manchester United una pasta gansa para el muchacho, que el alquiler de yates en las Baleares se está poniendo por las nubes y los niños están creciendo y comen como limas». |
La verdad es que, para ser argentino, no tiene mucha labia el hombre; vaya, que no es Valdano ni tampoco Demóstenes. Podría haber tenido el detalle de decirlo en catalán, y quizá serían sus primeras palabras en la lengua de Pompeu Fabra en 20 años. Tantos camareros y gente con trabajos cara al público a los que han puteado vilmente por hablar en castellano y este sujeto... patente de corso: nunca se lo ha recriminado ningún procesista.


















































