domingo, 27 de octubre de 2019

G.U. y los complejos

Gran Uribe en Roma
G.U. no es partidario de banderas, de ninguna; lo reconoce abiertamente y pocas habrán visto en estas páginas. Pero les confiesa que hoy ha acudido al paseo de Gracia (como hace dos años por estas fechas, pero esta vez con camisa blanca y no con clergyman) para sentirse acompañado, básicamente. Y eso lo necesitaba mucho, porque... no ha podido irse de aquí en estos días, sale poco y se siente aislado.

En efecto, aquí, en casa, ante el ordenador o viendo la tele, llega un momento en que piensa y siente que él es el único ser normal y equilibrado al que deprime todo esto. Y lo vive así, ya que a los normales como él no los ve ni los oye por ninguna parte. Ninguno de ellos dice nada, quizá para no ser tachados de lo uno o de lo otro. Nadie expresa una disidencia tranquila, o es tan cauto y críptico que no se le entiende nada, o está jugando adrede a dos barajas. Visto lo visto, se comprende todo eso; haberlos, haylos, pero...

El caso es que nos están destrozando poco a poco el Estado de derecho, la democracia, nuestra Constitución, nuestra libertad personal, nuestra convivencia y nuestra ciudad, y eso G.U. no lo soporta. Y, nos guste o no, una manera de percibir físicamente que hay gente igual a él es mediante las banderas, "en vivo y en directo". Y hoy, al fin, ha visto y oído a gente normal, de todas las edades, con ganas de que se vea y oiga que existe. Y en esas estamos.



Dice Íñigo Domínguez en EL PAÍS, en un artículo titulado con acierto Aquí se te quitan los complejos:

Dos "putos perros de mierda" (sic), constitucionalistas. Detrás hay otro.
[granuribe50 / (27/10/2019)]
«Gente que ha interiorizado el vivir de incógnito, sin significarse. La frase más repetida con diferencia fue: "Barcelona no se quema". Al margen de ideologías, los participantes piensan que esta parte del asunto, la violencia, no es un detalle residual ante las manifestaciones pacíficas. El deseo de normalidad, y no la movilización permanente, se correspondía con la gente que había, no habituada a las manifestaciones. La mayoría estaban vestidos como de domingo o como para ir al fútbol, con la bandera en la cintura o en la espalda.

Se palpaba cabreo contenido que salía a la luz, un ambiente de recreo escolar. Pero también un tono conciliador. [...] Hablando con la gente se oyen relatos de familias y amistades que ya no son lo mismo. Espías lo que dicen tus conocidos en Facebook y ya sitúas a todo el mundo, pero luego no hablas del tema.

El deseo de normalidad se traduce en la utopía de hacer como que no ha pasado nada, como si aún fuera posible, o un mal sueño del que se puede despertar. Aunque toda esta gente luego regresará a su estado durmiente cotidiano, se fueron con un chute de autoestima. Como decía un señor: "¡Aquí se te quitan todos los complejos!".


Todo muy light. Esta pancarta contra PresidenTorra podría haber sido mucho mas dura...
[granuribe50 / (27/10/2019)]



Pues es un poco lo que dice el cronista Domínguez. Un ejemplo: la dirección del club "Can Caralleu", al que acude habitualmente G.U. a hacer un poco de ejercicio, es de cariz independentista, como tantas otras instituciones en Cataluña, aunque aquí hayan tenido el buen gusto de no hacérnoslo saber a los socios mediante "signos externos". G.U. lleva años acudiendo en domingo, y en ese día de la semana suele haber un guirigay tremendo de familias bañándose, un follón, con un público muy "transversal", como se dice ahora. Hoy, por primera vez en 32 años, se han bañado G.U. y doña Perpetua absolutamente solos, como si fuera la piscina (que no tiene) de su casa. ¿Dónde estaban los bañistas?

O sea, interpreta uno: una cosa es lo que dictan las instituciones y otra lo que piensa el ciudadano. Y parece ser que hay gente que piensa como G.U., pero es indetectable. Ojo al dato: transversal, sí, pero los socios de Can Caralleu suelen tener "la nevera llena" (Tot Barcelona dixit). De ahí que no sea extrapolable el asunto, por desgracia.




P.D. (30/10/2019) Escribe el colega Óscar Tusquets en La Vanguardia, en un artículo titulado ¿Cuántos éramos?

[...] «No nos engañemos: los independentistas lo hacen mucho mejor. Son mucho más obedientes, mucho más organizados. Escogen lugares diáfanos, como la Meridiana. Tienen asignados los lugares que deben ocupar, a los que acuden disciplinadamente y de allí no se mueven. Juegan a balonvolea, cantan sus consignas patrióticas, fan castells y esperan pacientemente a escuchar los discursos. Después, unos pocos, es verdad, se dedican a incendiar la ciudad.
Dudo que podamos aprender de ellos. En esta competición nos ganarán por goleada. No me parece mal el tipo de manifestación que estamos inventando. Ir a pasarlo bien una mañana de domingo, constatar que hay muchísimos que piensan como tú, abrazar a amigos que no veías hace años, no atender a los discursos, parar en una terraza a tomar unas cañas. En las Ramblas, en el Zurich, en la Rambla Catalunya, en la travesías horizontales cercanas al centro, en la Diagonal…

Como cualquier obra en estado embrionario, ésta precisa algo de diseño. Si no hay manera de que obedezcamos fielmente consignas organizativas, difícilmente lograremos imágenes dignas de ser filmadas por Leni Riefenstahl. Lo nuestro es más aleatorio, de geometría menos euclidiana, más fractal. Es difícil definirle un centro, proyectar una dirección y un sentido de marcha, situar un estrado, que los portavoces se dejen ver y se hagan oír, que los políticos ocupen un lugar preferente… No sé, deberíamos echarle imaginación, nuestra referencia, más que la consabida manifestación de protesta, debería ser la Feria de Abril. Allí sí se consigue saber, más o menos, cuanta gente acude.»

6 comentarios:

  1. Muchos años he ido a Can Caralleu con mi hijo, a ver futbol, a subir a la Oreneta (los trenes), y a pasear.
    Tampoco soy de banderas, ninguna. Pero me he sentido sólo ultimamente, porque no hay nadie que me representara.
    Hoy veo al Iceta y me parece un bailarín sin personalidad. Los de C´s han huido a Madrid como ratas; los de VOX no son los míos; los peperos siempre han sido residuales y el resto, ha sido lo que es, nada. ¿Qué me queda?
    Ahora aparece Valls...
    En fin, un placer leerle, de verdad.
    Un abrazo de todo corazón
    Salut

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    1. El trenet de Can Caralleu. ¡Qué maravilla! Y los paseos, con Barcelona a los pies. De políticos, no hablo últimamente, salvo de Torra...

      Gracias a ti, Miquel, por asomarte y comentar, siempre con atino.

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  2. Yo no he podido ir a la manifestación por compromisos adquiridos previamente, que no pude eludir, pero me hubiera gustado mucho.
    Comparto esa sensación de soledad y de aislamiento a veces, pero no pierdo la esperanza (¿estúpida?) de que las cosas cambien. Otra cosa que me deprime es la falta de sentido común de muchas personas que comienzan a parecerme enajenadas ante su reacción frente a los hechos que están ocurriendo. Ahora ya no puedo con determinado tipo de discursos incendiarios. Necesito un tono conciliador y una argumentación para poder escuchar. Por lo que usted cuenta, algo como la manifestación de ayer. MJ

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  3. Yo tampoco pude ir por compromisos familiares. Me fue imposible. No sé si me hubiera sentido cómoda entre tanta bandera, lo confieso, pero creo que había que estar ahí. Lo que me parece horroroso, y muy significativo, es que los CDR cortaran las carreteras para impedir que acudieran a manifestarse los que no piensan, ni sienten, como ellos. Muy en su línea, desde luego, y, sobre todo, muy democrático.

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    1. Se perdieron ustedes una ocasión excelente para sentirse menos solos.

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  4. Uyuyuyyuy.... cuantos anónimos.....lo dejo ahí

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