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Casa de la Cascada (Wright), Ville Saboye (Le Corbusier), Casa
Farnsworth (Mies van der Rohe), Villa Mairea (Alvar Aalto)
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Vamos a hablar hoy y en futuras entradas (pendientes de elaboración, ojo) de los
cuatro arquitectos que más influencia tuvieron y que resumen lo mejor del S. XX,
no solo en opinión de G.U., claro, que no es nadie en estos menesteres. Nos
referimos a
F. LL. Wright,
Le Corbusier,
Mies van der Rohe
y, en un plano un poco inferior, aunque no en el gusto de este bloguero, su
tocayo
Alvar Aalto. Cuatro monstruos. Uno, estadounidense; otro, suizo y
de todo el mundo; otro, germano-estadounidense y el último... finlandés. Como
sería un disparate meter a los cuatro en el mismo saco, iremos de uno en uno. La
IA ha elaborado, a petición nuestra, un cuadro comparativo entre los
cuatro, que está bastante bien, con lo que nos ahorramos un pequeño esfuerzo de
síntesis. ¡Esta IA es inteligente y todo lo sabe!
EMPEZAMOS CON FRANK LLOYD WRIGHT
En esta primera entrega empezamos por Frank Lloyd Wright, un arquitecto que, cuando estudiaba G.U. en la ETSAB, estaba un poco
ninguneado entre los profesores de Proyectos, tal vez porque diseñó grandes
viviendas unifamiliares para acaudalados burgueses americanos, y eso estaba
mal visto entonces (hablamos de los años setenta) y quizá ahora también. Para
Wright, la aspiración a la continuidad espacial es importantísima; su
arquitectura se centra en la realidad palpitante del espacio interior, y niega
el altivo desapego a la naturaleza que mostrarán Le Corbusier o Mies (no Alvar
Aalto).
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Frank Lloyd Wright, Casa Robie (1910), Vista exterior, antigua y
actual; plantas de distribución
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F. Ll. Wright rompió la caja en la que estaba enclaustrada la arquitectura, con
edificios como los de algunas casas en las proximidades de Chicago, las "Casas
de la Pradera". Diseñó y construyó alrededor de 70 de ellas (
Prairie Houses) durante su período
Prairie (entre 1900 y 1915). Se caracterizan, en
general, por líneas horizontales, techos bajos e integración con el paisaje de
las praderas del Medio Oeste. Las plantas de distribución (algunas parecen
cuadros de Mondrian en su rigor geométrico y en su lirismo), un volumen con
grandes aleros (y cubiertas planas o inclinadas) y unos interiores con una
continuidad espacial nueva, todo eso le gusta a G.U. La más conocida es la
Casa Robie
(1910).
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Frank Lloyd Wright, Casa Robie (1910), Interior
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Sí; la Casa Robie es la más famosa de entre las "Casas de la Pradera", dirigidas
a gente "amillonada" (como dicen en Lorca). Pero también hizo otras más
modestas, destinadas a profesores, las llamadas
"Casas Usonianas", entre 1936 y 1959. Puestos a escoger, quizá la que más nos gusta es la
Casa Goetsch-Winckler (1940), que nos parece una de las más simples y elegantes. Consta sólo de
dos habitaciones, amplia sala comedor, baño y cocina, con cubierta plana y un
espacio interior diáfano.
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Frank Lloyd
Wright, Casa Goetsch-Winckler (1910)
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La estrecha línea de ventanas —un problema para limpiarlas— rompe el cierre
entre muros y alero y está presente en todo el conjunto: desde fuera y desde
dentro. Las esquinas desaparecen. El techo vuela, saliendo al exterior. Ese
exterior acoge al visitante, le invita a pasar. El muro exterior le guía y le
acompaña. Y ya dentro, la planta libre del espacio central y las ya citadas
líneas de ventanas...
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Frank Lloyd Wright, Laboratorios Johnson Wax, en Racine
(Wisconsin), exterior (1936-1939)
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No solo hizo viviendas unifamiliares, ojo. También construyó edificios para
empresas. El más conocido es el de las
Oficinas y Laboratorios Johnson
(1936-1939), en Racine. Aparte de la volumetría externa de esquinas curvadas, en
obra vista no portante, muy rotunda, llama sobre todo la atención el interior,
con sus pilares huecos de hormigón rematados por capiteles tipo
lily pad y luz cenital.
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Frank Lloyd Wright, Laboratorios Johnson Wax, en Racine
(Wisconsin), interior (1936-1939)
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Pero hoy nos detenemos en uno que ya no existe. El
Edificio Larkin, que construyó para la compañía Larkin, Buffalo, N.Y. Su masiva fachada
expresa conscientemente la monumentalidad innata de la arquitectura
industrial. Las paredes de ladrillo y esos entrantes y salientes con remates
escultóricos indican que esa severidad puede ser dignificada y aligerada sin
pérdida.
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Frank Lloyd Wright, Edificio Larkin. exterior y planta
principal
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En el interior, las plantas de oficinas en torno a un patio central estaban
iluminadas desde arriba y desde los laterales. Y hablamos en tiempo pasado
porque el edificio fue derruido en 1950, pese al alud de protestas que hubo
por parte de la comunidad arquitectónica. Parece ser que quebró la empresa,
pasó a otras manos y al final se optó por la demolición. Una destrucción
impensable hoy en día, que al autor, F. Ll. Wright le sentó como un tiro, no
es para menos. No solo ocurren en España estas cosas.
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Frank Lloyd Wright, Interior del Edificio Larkin
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Inicio de la demolición del Edificio Larkin, en 1950
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En estos tristes días, G.U. tiene frío interno y donde mejor está es en casa
ya por la tarde, vamos a reconocerlo claramente. Admiramos mucho a la gente
que sale de su torre de marfil y a estas horas vespertinas socializa, apurando
la tarde en la terraza de algún bar tomándose una cervecita a gollete,
en pleno relente vespertino. Eso no es lo nuestro, desde luego. Vendrán
tiempos mejores, esperemos.
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Casa de la Cascada (1937). Frank Lloyd Wright [Del libro
de Henry-Russell Hitchcock]
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De todas maneras, cuando se decidan a poner la calefacción porque sus casas se
empiecen a enfriar, tengan en cuenta que desciende el índice de humedad. Este
problema, el del bajo índice de humedad, no lo deben de tener, sin ir más
lejos, los actuales inquilinos de la "Casa de la Cascada", si los hubiera, la
obra más conocida de Frank Lloyd Wright. Estábamos viendo, envidiosos, planos,
fotos y vídeos de ella esta mañana y ¿por qué no echarles un ojo aquí, ya que
quizá se nos pasó el arroz para ir por allí?
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Vista desde la zona baja de la cascada. Casa de la Cascada.
1937. Frank Lloyd Wright. Foto crédito: David Brossard.
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Vista desde la zona baja de la cascada.
Casa de la Cascada en otoño. 1937. Frank Lloyd Wright
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Fachada lateral, con el acceso a la vivienda a la derecha.
Casa de la Cascada. 1937. Frank Lloyd Wright. Foto
crédito: Library of Congress.
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Salón en la planta baja, totalmente libre. "Casa de la Cascada". 1937. Frank Lloyd Wright. Foto crédito: Wally Gobetz.
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Nos dejamos cosas y casas en el tintero, para no aburrir. Pero no ésta
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Fallingwater
fue la casa de campo para Edgar Kaufmann, su esposa Liliane y su hijo, dueños
de unos grandes almacenes en Pittsburgh. La "Casa de la Cascada" se convirtió
en la casa de los fines de semana para la familia desde 1937 hasta 1963. Al
morir los padres, el hijo se deshizo de ella, quién sabe víctima de un reuma
persistente a causa de la humedad. Desde que se abrió al público, en 1964, ha
sido visitada por más de seis millones de personas, sin duda es una de las
casas más famosas del mundo y es la obra que ha permitido que Wright sea
conocido por el público, al menos por el interesado en estos asuntos.
Vídeo de la "Casa de la Cascada" elaborado por Simón García, de
arqfoto.com
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Frank Lloyd Wright, Museo Guggenheim, N.Y. (1959)
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Y acabamos con el
Museo Guggenheim, que construyó Wright para el magnate financiero Solomon R. Guggenheim y su
esposa, coleccionistas ambos de arte. Un potentado judío-estadounidense de
origen suizo-alemán, dedicado a la minería, que en la década de 1930 comenzó a
apoyar el arte no figurativo ya que estaba muy bien conectado con la
vanguardia europea. Pues bien, pidió a Wright que le hiciera un museo de "arte
no objetivo". Sin embargo, ni uno ni otro llegaron a verlo inaugurado.
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Frank Lloyd Wright, dibujo en perspectiva del Museo Guggenheim
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El caso es que la primera idea de Wright fue la de hacer una especie de
zigurat, ya saben, esa torre escalonada piramidal de la antigua Mesopotamia.
Pero en una noche de insomnio, esas que inspiran a veces a los grandes
artistas, se le ocurrió darle la vuelta a ese diseño y ponerlo del
revés, en forma de cono truncado que se ensancha hacia arriba. Y, sin
apenas despeinarse, dibujó este magnífico esbozo, que al matrimonio Guggenheim
le gustó mucho, como paso previo a la elaboración de la maqueta, que les
también les entusiamó, como se puede apreciar en la imagen inferior.
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Wright ante la maqueta, con el lucernario en mano
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Frank Lloyd Wright, Irene Rotschild (esposa de Guggenheim) y Solomon
Guggenheim ante la maqueta
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Y
dit i fet. Aquí tenemos este homenaje de Wright a Solomon Guggenheim,
a Irene Rotschild —su esposa— y un canto a sí mismo, un edificio que se ha
convertido en un icono de N.Y., él que detestaba esa ciudad. Su utopía
antiurbana de las "Casas de la Pradera" quizá se haya marchitado algo, pero la
integridad de su visión arquitectónica sigue vigente. Les dejamos, con planos
e imágenes del interior.
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Frank Lloyd Wright, Museo Guggenheim, N.Y., planta
superior y sección
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Frank Lloyd Wright, Museo Guggenheim, N.Y., interior (1959)
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Frank Lloyd Wright, Museo Guggenheim, N.Y., interior
(1959)
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Quizá lo más significativo sea la rampa helicoidal continua que recorre el
interior y mira hacia el vacío central, lo que permite la interacción de los
visitantes de los distintos niveles. Es su obra póstuma...