Los más "veteranos" que entran por aquí ya saben que a G.U. siempre le ha
interesado el asunto de todas esas urbanizaciones que se construyeron en
España al amparo de la burbuja inmobiliaria de la primera década de este
siglo. Lo que se ha dado en llamar "Ruinas modernas". Hizo muchas fotografías de eso, pero ahora no las encuentra.
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| San Juan de los Terreros (Murcia), urbanización "Mar Tirreno" / [granuribe50, (12/9/2019)] |
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| Urbanización Las Lamparillas, Fortuna Hills (Fortuna, Murcia) / [Fotografía: Julia Schulz-Dornburg] |
Dimos cuenta de ello varias veces. Pero no pensábamos entonces que ese
fenómeno fuera global. Sólo creíamos que en este país de pillos y sinvergüenzas
todo era posible.
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| Urbanización Las Lamparillas, Fortuna Hills (Fortuna, Murcia) / [Fotografía: Xavier Ferrer Chust] |
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| "Calle Melancolía" / [Fotografía: Inmaculada Martínez Moratalla] |
Sin ir más lejos, nunca se planteó G.U., persona poco
informada, que Irlanda hubiera sufrido esa enfermedad, pero elevada al
cubo. Con una diferencia importante: donde aquí se urbanizaba cualquier
secarral, allí eran terrenos más verdecitos sin necesidad de riego artificial.
Allí llaman a esas urbanizaciones fantasma
Ghost Estates.
Ahora uno entretiene su tiempo leyendo buenas novelas que reflejan bien la
Irlanda de entonces. Cierto es que allí se tomaron decisiones drásticas a partir
de 2012: destruir todo aquello que fuera insalvable o no tuviera recorrido.
Aquí, a día de hoy, uno viaja poco ahora por España y no sabe cómo está el
asunto.
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Donal Ryan, Corazón giratorio (portada) [Sajalín Editores , 2019] |
La novela que está leyendo,
Corazón giratorio, de Donal Ryan, trata de
eso. Utiliza 21 monólogos independientes que recuerdan vagamente a la novela
Mientras agonizo, de William Faulkner (1930). Por tanto, no es un invento
suyo esta manera de narrar, pero Ryan lo hace muy bien. En el
caso que nos ocupa, cada vecino ofrece su propia perspectiva sobre los mismos
hechos, logrando construir un mosaico humano "hecho de deshechos", valga la
redundancia. Una gente que está hecha polvo, hablando en plata. Un hilo fino entreteje algunas de las historias, todas ellas un punto desesperanzadas.
Un Estado que apostó doble contra sencillo al crecimiento desbocado, el ansiado maná
inmobiliario como alimento de salvación, el beneficio galopante que acabaría por
llegar incluso hasta los bolsillos más modestos. Están bastante bien construidos estos
breves monólogos. Mostramos dos fragmentos de uno de ellos:
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| [Donal Ryan, Corazón giratorio; Sajalín Editores, 2019; pág. 47] |
Casi todos ellos modulan la expresión con acierto, según sea el
personaje, formando entre todos un hilo argumental sólido y bien trabado, en
nuestra modesta opinión. El estilo enérgico que recorre todos los monólogos
refuerza el mensaje: son voces de cabreo, desconfiadas, cargadas de rencor que
se dispara en distintas direcciones, sobre todo hacia el constructor
huido y no sabemos si arruinado. Pero hay un cierto humor.
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| [Donal Ryan, Corazón giratorio; Sajalín Editores, 2019; pág. 48] |
Nada más lejos de la intención de este bloguero la de recomendar ningún libro a
unos lectores indeterminados. Y ni mucho menos una novela. Eso es un arma que carga
el diablo. A cada uno le gusta lo que le gusta. Por tanto, se limita a dar constancia de lo que está leyendo
actualmente, una época en la que no lo está pasando demasiado bien.
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| Ghost Estate en Irlanda, Los canales de Keshcarrigan / [Fotografía: Valérie Anex] |
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| The Waterways (Castlebar) / [Fotografía: Chris Maddaloni] |
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Interesante, salvo el final que me ha dejado preocupado, Gran Uribe.
ResponderEliminarEl Algarrobico en el cabo de Gata, me parece, es algo similar a lo que nos cuentas, aun le están dando vueltas. Lo que sucede es que se habría de pedir responsabilidades al ministros y aledaños que autorizó aquello, porque visto lo que vemos, aquí todo el mundo ha cobrado mordidas, y todo es cuestión de investigar.
Un abrazo y ánimo
Mira, ya que citas el Cabo de Gat. Se empezó a perder cuando los gilipollas de EL PAÍS SEMANAL y otros similares empezaron a cantar sus alabanzas, "un paraíso en el que perderse", "un lugar con encanto que no debes dejar de visitar" y frasecitas así. Los cineastas "de la ceja" pusieron la proa a ese lugar hasta sacarlo de escenario de tropecientas películas. Y como el capital ya no sabe dónde invertir empezaron a sembrar aquello de urbanizaciones, salvo lo que es "Parque Natural", claro, faltaría más. Lo de "El Algarrobico" es algo que nunca se debería haber permitido, es un escándalo, cierto, pero "juega en otra liga". Yo ya no me molestaría en derribarlo. ¿Para qué, si todo el entorno lo han enfangado? En efecto, lo peor lo han hecho por toda esa costa y me duele, porque en los ochenta era un paraíso en el que no había apenas nada. Siempre que íbamos a Lorca aprovechábamos para ir por allí. Pero ha muerto de éxito y ahora si quieres ir a una playa has de dejar el coche a 4 km.
EliminarUn abrazote
No conocía esa situación. Un beso
ResponderEliminarYo tampoco, hasta que he leído algunas novelas de este autor, Donal Ryan. Besos.
EliminarYo he visto por aquí urbanizaciones de ese tipo, que terminan "okupadas" y deteriorándose rápidamente. Al menos, en ese libro había dos casas terminadas, pero pienso que será muy incómodo vivir así, rodeados de casas vacías o con vecinos difíciles.
ResponderEliminarPues sí, terminan okupadas, y las que no lo están, ya se ocupan bandas de individuos para quitarles hasta el último clavo o tubería o ventana de metal, nada se les resiste. Seseña es un ejemplo paradigmático de lo que fueron esos años desaforados.
EliminarSaludos.
Amigo Gran Uribe, muchas de las urbanizaciones que se hicieron con el "boom" inmobiliario fueron un nido de estafas. Muchos se dedicaron a engañar y a especular al amparo de una ley que dejaba la puerta abierta a la estafa. Ahora mencionas un caso en Irlanda, no sabía nada de este caso, nada de las Ghost Estates, pero tampoco me ha sorprendido, la estafa no sólo es cosa de esta nuestra “piel de toro” yo creo que hay estafadores por todas partes.
ResponderEliminarAhora con los calores nos entretendremos mirando el mar y leyendo. En mi caso ya sabes que será difícil que lea novela actual.
Abrazos.
Sí, sé que no leerás esa novela 😊...
EliminarDices bien, aunque en la "piel de toro" quizá el porcentaje de sinvergüenzas es algo mayor que en otros lugares, empiezo a pensar que "en todas partes cuecen habas". En cuanto a las urbanizaciones fantasma ("Ghost Estates"), tengo entendido que Irlanda y España lideran el "ranking" de Europa con bastante diferencia. Para encontrar casos equivalentes hay que viajar muy, muy lejos.
Abrazos.
Marinas D' Or por todas partes. También el aeropuerto fantasma del abuelito.
ResponderEliminarFiebre urbanizadora, especulación...
A veces lo peor son los propios vecinos. Ver Suburbicón de los Coen.
Saludos.
No he visto esa película, aunque me suena el nombre. No puedo opinar.
EliminarYa de por sí es inquietante en tu vivienda de ciudad cuando uno de los pisos queda vacío (en mi caso, ahora se han ido los que hay al lado) y llegan nuevos inquilinos, porque no sabemos los ruidos y el follón que se generará, las fiestas que harán, la birria de música que les gustará escuchar a todo trapo.
Pero tiene algo positivo respecto a una vivienda pareada (o no pareada, ojo) de esas en urbanizaciones en el entorno de las ciudades (¡A sólo 37 minutos de la ciudad!, mentira podrida, será media hora más): sabes que los sábados por la noche no espetarán sardinas en los minipatios con la barbacoa y que el domingo al mediodía los maridos no harán la paella, ese guiso que tanto dominan (a veces, el único), para lucirse ante toda la familia, utilizando ese artilugio en ese lugar.
Saludos.