Los más "veteranos" que entran por aquí ya saben que a G.U. siempre le ha
interesado el asunto de todas esas urbanizaciones que se construyeron en
España al amparo de la burbuja inmobiliaria de la primera década de este
siglo. Lo que se ha dado en llamar "Ruinas modernas". Hizo muchas fotografías de eso, pero ahora no las encuentra.
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| Pulpí, urbanización "Mar Tirreno" / [granuribe50, (12/9/2019)] |
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| Urbanización cerca de Fortuna (Murcia) |
Dimos cuenta de ello varias veces. Pero no pensábamos entonces que ese
fenómeno fuera global. Sólo creíamos que en este país de pillos y sinvergüenzas
todo era posible. Sin ir más lejos, nunca se planteó G.U., persona poco
informada, que Irlanda hubiera sufrido esa enfermedad, pero elevada al
cubo. Con una diferencia importante: donde aquí se urbanizaba cualquier
secarral, allí eran terrenos más verdecitos sin necesidad de riego artificial.
Allí llaman a esas urbanizaciones fantasma
Ghost Estates.
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| [Fotografía: Nicholas Grundy] |
Ahora uno entretiene su tiempo leyendo buenas novelas que reflejan bien la
Irlanda de entonces. Cierto es que allí se tomaron decisiones drásticas a partir
de 2012: destruir todo aquello que fuera insalvable o no tuviera recorrido.
Aquí, a día de hoy, uno viaja poco ahora por España y no sabe cómo está el
asunto.
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Donal Ryan, Corazón giratorio (portada) [Sajalín Editores , 2019] |
La novela que está leyendo,
Corazón giratorio, de Donal Ryan, trata de
eso. Utiliza 21 monólogos independientes que recuerdan vagamente a la novela
Mientras agonizo, de William Faulkner (1930). Por tanto, no es un invento
suyo esta manera de narrar, pero Ryan lo hace muy bien. En el
caso que nos ocupa, cada vecino ofrece su propia perspectiva sobre los mismos
hechos, logrando construir un mosaico humano "hecho de deshechos", valga la
redundancia. Una gente que está hecha polvo, hablando en plata. Un hilo fino entreteje algunas de las historias, todas ellas un punto desesperanzadas.
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| [Fotografía: Nicholas Grundy] |
Un Estado que apostó doble contra sencillo al crecimiento desbocado, el ansiado maná
inmobiliario como alimento de salvación, el beneficio galopante que acabaría por
llegar incluso hasta los bolsillos más modestos. Están bastante bien construidos estos
breves monólogos. Mostramos dos fragmentos de uno de ellos:
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| [Donal Ryan, Corazón giratorio, pág. 47] |
Casi todos ellos modulan la expresión con acierto, según sea el
personaje, formando entre todos un hilo argumental sólido y bien trabado, en
nuestra modesta opinión. El estilo enérgico que recorre todos los monólogos
refuerza el mensaje: son voces de cabreo, desconfiadas, cargadas de rencor que
se dispara en distintas direcciones, sobre todo hacia el constructor
huido y no sabemos si arruinado. Pero hay un cierto humor.
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| [Donal Ryan, Corazón giratorio, pág. 48] |
Nada más lejos de la intención de este bloguero la de recomendar ningún libro a
unos lectores indeterminados. Y ni mucho menos una novela. Eso es un arma que carga
el diablo. A cada uno le gusta lo que le gusta. Por tanto, se limita a dar constancia de lo que está leyendo
actualmente, una época en la que no lo está pasando demasiado bien.
Interesante, salvo el final que me ha dejado preocupado, Gran Uribe.
ResponderEliminarEl Algarrobico en el cabo de Gata, me parece, es algo similar a lo que nos cuentas, aun le están dando vueltas. Lo que sucede es que se habría de pedir responsabilidades al ministros y aledaños que autorizó aquello, porque visto lo que vemos, aquí todo el mundo ha cobrado mordidas, y todo es cuestión de investigar.
Un abrazo y ánimo
No conocía esa situación. Un beso
ResponderEliminarYo he visto por aquí urbanizaciones de ese tipo, que terminan "okupadas" y deteriorándose rápidamente. Al menos, en ese libro había dos casas terminadas, pero pienso que será muy incómodo vivir así, rodeados de casas vacías o con vecinos difíciles.
ResponderEliminarAmigo Gran Uribe, muchas de las urbanizaciones que se hicieron con el "boom" inmobiliario fueron un nido de estafas. Muchos se dedicaron a engañar y a especular al amparo de una ley que dejaba la puerta abierta a la estafa. Ahora mencionas un caso en Irlanda, no sabía nada de este caso, nada de las Ghost Estates, pero tampoco me ha sorprendido, la estafa no sólo es cosa de esta nuestra “piel de toro” yo creo que hay estafadores por todas partes.
ResponderEliminarAhora con los calores nos entretendremos mirando el mar y leyendo. En mi caso ya sabes que será difícil que lea novela actual.
Abrazos.