sábado, 6 de junio de 2026

Sobre «Corazón giratorio» y las «Ghost Estates»

Julia Schulz-Dornburg, Ruinas modernas; una topografía del lucro
[Àmbit Servicios Editoriales, 2012]
Los más "veteranos" que entran por aquí ya saben que a G.U. siempre le ha interesado el asunto de todas esas urbanizaciones que se construyeron en España al amparo de la burbuja inmobiliaria de la primera década de este siglo. Lo que se ha dado en llamar "Ruinas modernas". Hizo muchas fotografías de eso, pero ahora no las encuentra.
Pulpí, urbanización "Mar Tirreno" / [granuribe50, (12/9/2019)]
Urbanización cerca de Fortuna (Murcia)
Dimos cuenta de ello varias veces. Pero no pensábamos entonces que ese fenómeno fuera global. Sólo creíamos que en este país de pillos y sinvergüenzas todo era posible. Sin ir más lejos, nunca se planteó G.U., persona poco informada, que Irlanda hubiera sufrido esa enfermedad, pero elevada al cubo. Con una diferencia importante: donde aquí se urbanizaba cualquier secarral, allí eran terrenos más verdecitos sin necesidad de riego artificial. Allí llaman a esas urbanizaciones fantasma Ghost Estates.
[Fotografía: Nicholas Grundy]
Ahora uno entretiene su tiempo leyendo buenas novelas que reflejan bien la Irlanda de entonces. Cierto es que allí se tomaron decisiones drásticas a partir de 2012: destruir todo aquello que fuera insalvable o no tuviera recorrido. Aquí, a día de hoy, uno viaja poco ahora por España y no sabe cómo está el asunto.

Donal Ryan, Corazón giratorio (portada)
[Sajalín Editores , 2019]
La novela que está leyendo, Corazón giratorio, de Donal Ryan, trata de eso. Utiliza 21 monólogos independientes que recuerdan vagamente a la novela Mientras agonizo, de William Faulkner (1930). Por tanto, no es un invento suyo esta manera de narrar, pero Ryan lo hace muy bien. En el caso que nos ocupa, cada vecino ofrece su propia perspectiva sobre los mismos hechos, logrando construir un mosaico humano "hecho de deshechos", valga la redundancia. Una gente que está hecha polvo, hablando en plata. Un hilo fino entreteje algunas de las historias, todas ellas un punto desesperanzadas.
[Fotografía: Nicholas Grundy]
Un Estado que apostó doble contra sencillo al crecimiento desbocado, el ansiado maná inmobiliario como alimento de salvación, el beneficio galopante que acabaría por llegar incluso hasta los bolsillos más modestos. Están bastante bien construidos estos breves monólogos. Mostramos dos fragmentos de uno de ellos:
[Donal Ryan, Corazón giratorio, pág. 47]
Casi todos ellos modulan la expresión con acierto, según sea el personaje, formando entre todos un hilo argumental sólido y bien trabado, en nuestra modesta opinión. El estilo enérgico que recorre todos los monólogos refuerza el mensaje: son voces de cabreo, desconfiadas, cargadas de rencor que se dispara en distintas direcciones, sobre todo hacia el constructor huido y no sabemos si arruinado. Pero hay un cierto humor.
[Donal Ryan, Corazón giratorio, pág. 48]
Nada más lejos de la intención de este bloguero la de recomendar ningún libro a unos lectores indeterminados. Y ni mucho menos una novela. Eso es un arma que carga el diablo. A cada uno le gusta lo que le gusta. Por tanto, se limita a dar constancia de lo que está leyendo actualmente, una época en la que no lo está pasando demasiado bien.

4 comentarios:

  1. Interesante, salvo el final que me ha dejado preocupado, Gran Uribe.
    El Algarrobico en el cabo de Gata, me parece, es algo similar a lo que nos cuentas, aun le están dando vueltas. Lo que sucede es que se habría de pedir responsabilidades al ministros y aledaños que autorizó aquello, porque visto lo que vemos, aquí todo el mundo ha cobrado mordidas, y todo es cuestión de investigar.
    Un abrazo y ánimo

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  2. Yo he visto por aquí urbanizaciones de ese tipo, que terminan "okupadas" y deteriorándose rápidamente. Al menos, en ese libro había dos casas terminadas, pero pienso que será muy incómodo vivir así, rodeados de casas vacías o con vecinos difíciles.

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  3. Amigo Gran Uribe, muchas de las urbanizaciones que se hicieron con el "boom" inmobiliario fueron un nido de estafas. Muchos se dedicaron a engañar y a especular al amparo de una ley que dejaba la puerta abierta a la estafa. Ahora mencionas un caso en Irlanda, no sabía nada de este caso, nada de las Ghost Estates, pero tampoco me ha sorprendido, la estafa no sólo es cosa de esta nuestra “piel de toro” yo creo que hay estafadores por todas partes.
    Ahora con los calores nos entretendremos mirando el mar y leyendo. En mi caso ya sabes que será difícil que lea novela actual.
    Abrazos.

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