lunes, 15 de junio de 2026

Acerca de la Sagrada Familia

Según contaba Juan Bergós, biógrafo de Gaudí y gran amigo suyo, éste —que siempre veía más allá— le confesó, respecto a los arbotantes (botareles) del gótico, esos que tanto le agradan a G.U., séase en Notre-Dame o en cualquier otra catedral gótica:
«El arte gótico es imperfecto, se encuentra a medio resolver; es el estilo del compás, de la fórmula, de la repetición industrial. Su estabilidad se basa en el apuntalamiento permanente de los botareles; es un cuerpo defectuoso que se aguanta con muletas. Una prueba de que las obras góticas son de una plástica deficiente es que producen la máxima emoción cuando están mutiladas, cubiertas de hiedra e iluminadas por la luna».

Joan Rubió i Bellver es quizá el arquitecto modernista que menos agrada a este bloguero, con cierta diferencia. No consigue que le guste ninguno de sus edificios, ni siquiera la Casa Roviralta, el actual Asador de Aranda, donde se degusta un corderito espléndido. Pero era un buen dibujante, que trabajó con Gaudí en el taller mientras éste estaba con lo de la Sagrada Familia. Y hubo un momento en que tradujo en una imagen lo que le explicaba Gaudí sobre cómo quería que fuera o fuese esa basílica.
Dibujo de la Sagrada Familia de Rubió i Bellver, interpretando las ideas de Gaudí
A partir de ahí, se hizo una maqueta que se presentó en el Grand Palais de París en 1910, una exposición impulsada por Eusebi Güell, su mecenas (un tipo enriquecido con lo de la esclavitud, aunque no fue un negrero), para hacerle propaganda. Naturalmente, allí no había arbotante alguno, esa "muleta" que aguanta un cuerpo defectuoso.
Maqueta presentada en París en 1910 / Maqueta de Papel por 5,92€
Ahora la Sagrada Familia la podemos encontrar en maqueta por un módico precio, asequible a todos los bolsillos. Si fuera de chocolate casi daría ganas de comérsela como mona el lunes de Pascua. Sin entrar en detalles del interior, que impresiona mucho, ciertamente, vista desde fuera preferimos la imagen de una catedral gótica. Sin embargo, no pensamos entrar en polémica alguna al respecto, a sabiendas de lo orgullosos que se sienten muchos. A cada uno le gusta lo que le gusta, faltaría más.
Naturalmente, esto del Papa ha animado a nuestras egregias autoridades a reavivar urgentemente el proceso para expropiar de sus viviendas a los habitantes de las dos manzanas entre las calles Mallorca y Aragón. Así se verá bien la basílica desde la Diagonal. Esos vecinos ya pueden ir buscando piso en el extrarradio, porque aquí...

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