martes, 27 de enero de 2026

La exposición de Cristina Iglesias en «La Pedrera»

Barcelona, Antonio Gaudí, Casa Milà ("La Pedrera) / [granuribe50 (23/1/2026)]
Tras una gestión fallida en unas oficinas funcionariales situadas en paseo de Gracia casi esquina con Valencia, sabedores de que quedaban dos días para el cierre de la exposición de Cristina Iglesias que anunciábamos el día pasado, nos dirigimos hacia "La Pedrera". Para quien no conozca Barcelona, está a sólo tres manzanas de la "Casa Batlló" y a dos y pico de las oficinas antes citadas.
 Barcelona, Paseo de Gracia 55, Edificio Suites Avenue (Toyo Ito, arquitecto, 2009)  
[granuribe50 (23/1/2026)]
Pasamos por delante de la fachada proyectada por el arquitecto japonés Toyo Ito. Éste diseñó en 2009 la fachada de un edificio de oficinas —reconvertido en aparthotel— como un homenaje a Gaudí, buscando, según él, una estructura orgánica y fluida que dialogara con "La Pedrera", situada casi enfrente. A G.U. le desagradan estos presuntos "diálogos" con Gaudí, que no los necesita para nada, y el paseo de Gracia tampoco. Además, los que se alojan aquí, pueden acabar un punto mareadillos.
Barcelona, Antonio Gaudí, Casa Milà ("La Pedrera) / [granuribe50 (23/1/2026)]
Ya estamos frente a "la Pedrera". Quizá es ésta la imagen que tenía Toyo Ito en mente. Cuando le ofrecieron a Cristina Iglesias exponer cosas suyas aquí le interesó mucho el asunto. Ella pensaba que su obra "dialogaría" bien con la de Gaudí. Y quizá no le faltaba razón, según lo que vimos luego.
Barcelona, Cartel anunciador de la exposición Pasajes, de Cristina Iglesias / [granuribe50 (23/1/2026)]
Y este es el cartel anunciador de la exposición, el que ya les mostrábamos en la página anterior, situado muy cerca de la entrada al edificio. La verdad es que Cristina es bastante más conocida fuera que dentro de España y su presencia en esta ciudad ha pasado un punto desapercibida. Ojo al dato, se trata de una artista que no practica una escultura convencional, como se puede apreciar en su web.
Barcelona, Antonio Gaudí, Casa Milà ("La Pedrera), patio de entrada / [granuribe50 (23/1/2026)]
Ya estamos dentro, ante la escalera que conduce a la sala de exposiciones. Es un espacio que siempre nos ha gustado mucho, iluminado desde la puerta de entrada y por uno de los patios, en cuya base han situado una de las obras de Cristina Iglesias, Vers la terre (Variación II), pero ésta la veremos al salir.
Ascensor de "La Pedrera"
Surge un inconveniente que ya habíamos supuesto. La "pata chula" de G.U. no aceptaría con facilidad una ascensión así, por lo que solicitamos subir en el ascensor. Pensamos que podría ser una experiencia interesante, dado que nunca lo hemos utilizado. Tras una ardua gestión, aquí lo tienen, con el banquito adosado que era corriente en los ascensores de las fincas de alto copete, como es el caso.
Luces y sombras en la entrada a la exposición de Cristina Iglesias [granuribe50 (23/1/2026)]
Ya estamos dentro, frente al único ventanal desde el que, sin visillos, se puede ver el paseo de Gracia. Se trata de uno de los pocos días sin lluvia y de sol del último mes en Barcelona. ¡Se agradece!
Cristina Iglesias, Sin título, Políptico VII, 2002 / [granuribe50 (23/1/2026)]
Espacios, laberintos diversos, cascadas, naturaleza transformada en masas escultóricas, superficies y perspectivas cambiantes. Su obra pretende integrarse en la casa de Gaudí que las alberga; una penetra en la otra a través de los espacios, de las luces y sombras, interactuando entre ellas. 
Cristina Iglesias, Bosque mineral (2025) / [granuribe50[granuribe50 (23/1/2026)]
A partir de ahora, dejaremos a Cristina Iglesias, que tiene más labia que G.U. (suelen tenerla los artistas para explicar lo inexplicable). Ella seguro que lo hace mejor que este bloguero. La única obra realizada específicamente para esta exposición es ésta, Bosque mineral (2025), en la que se establece un "diálogo" con las columnas de Gaudí.

Cristina Iglesias, Turbulence (2023) / [granuribe50 (23/1/2026) ]
Es la obra delante de la que posa en el vídeo. Las columnas de Gaudí no siempre son verticales...
Cristina Iglesias, Pozo III (Variación III), 2011 / [granuribe50 (23/1/2026)]
El agua corre por estas obras, en pequeño un poco lo del trabajo Hondalea, en la isla de Santa Clara...
¡Dentro vídeo! 
Cristina Iglesias, Untitled (Grouth I y II), 2024-2025 / [granuribe50 (23/1/2026)]
Cristina Iglesias, Corredor suspendido II (vista general y detalle), 2006 / [granuribe50 (23/1/2026)]
Cristina Iglesias, Grouth I (2018). Al fondo, Corredor suspendido II / [granuribe50 (23/1/2026)]
Cristina Iglesias, Sea Cave Study II, 2023 / [granuribe50 (23/1/2026]
Cristina Iglesias, The Pavillion of Dreams (Elliptical Galaxy), 2016 / [granuribe50 (23/1/2026)]
Cristina Iglesias,The Pavillion of Dreams (Elliptical Galaxy), 2016 / [granuribe50 (23/1/2026)]
Como se ve, no en vano la exposición lleva por título Pasajes. Éste es uno más... Y ya salimos.
Antonio Gaudí, patio de entrada de "La Pedrera"(1910-1912) / [granuribe50 (23/1/2026)]

Cristina Iglesias, Vers la terre (Variación II), 2013 / [granuribe50 (23/1/ 2023)]
¡Dentro vídeo! 
Cristina Iglesias, Vers la terre (Variación II), 2013 / [Del catálogo de la exposición]
Como hemos escrito al principio, este montaje está situado sobre el suelo del patio de entrada del edificio de "La Pedrera". Un poco más y nos pasa desapercibida su presencia, ya que no está muy señalizada, la verdad. La que comanda el ascensor es la que nos lo indicó. En fin en la web arteyculturavisual.com se nos explican detalles de la exposición en "La Pedrera":

Antonio Gaudí, entrada (o salida) de "La Pedrera"(1910-1912) / [granuribe50 (23/1/2026)]
Entrada de "La Pedrera" / [granuribe50 (23/1/2026)]
Como ven, ya hemos salido. La obra del japonés Toyo Ito, a tiro de piedra de "La Pedrera", nos vigila.
[granuribe50 (23/1/2026)]
Y si miramos al suelo, podemos ver las losetas que diseñó el propio Gaudí para el paseo de Gracia.
Fragmento de una de las farolas con banco diseñadas por Pere Falqués para el paseo de Gracia 
[granuribe50 (23/1/2026)]
Detalle de una de las farolas de Pere Falqués / [granuribe50 (23/1/2026)]
A algunas de las farola- banco de Falqués no les sobraría una mano de pintura
[granuribe50 (23/1/2026)]
Nos despedimos de esta exposición en "La Pedrera". A ver cuál es la próxima. Adiós, hasta otro día...

lunes, 26 de enero de 2026

Cristina Iglesias no es la hija de Julio Iglesias

En estos dos entradas hablamos de Cristina Iglesias (San Sebastián, 1956). De ella conocíamos esa puerta secundaria del Museo del Prado que le encargó el arquitecto Rafael Moneo cuando lo amplió. Tiene muchas posiciones posibles y cambia a lo largo del día, dependiendo de la luz que incida en ella.
Portón Pasaje, puerta del Museo del Prado, de Cristina Iglesias (2007)
[Fotografía: PROFI-LACK-TISCH, en Flickr (2012)]
También sabíamos de su obra en el abandonado faro de la isla de Santa Clara, frente a La Concha, en San Sebastián. En 2016, el entonces alcalde Eneko Goia, conocedor de la gran proyección internacional de Cristina Iglesias, le pidió que hiciera algo para la ciudad. Ya sabemos que los gobernantes prefieren gastar el dinero en cosas que den "prestigio" a otras en las que no sea perceptible el resultado. 

San Sebastián, la isla de Santa Clara y el faro desde el paseo de La Concha
[Fotografía: El Viajero Accidental]
El caso es que Cristina no lo pensó dos veces. Le pidió "ocuparse" del abandonado faro de la isla de Santa Clara, frente a La Concha. Cuando estuvimos por allí por última vez se estaba empezando a hablar del asunto y había despertado mucha polémica, por su emblemática situación y su elevado coste; siempre hay gente que se opone a estas cosas. Pero el encargo siguió adelante; se levantó el techo de la construcción anexa al faro y se excavó el lugar donde Cristina establecería su obra.
San Sebastián, Isla de Santa Clara, Hondalea (2020)
[Vista de la obra de Cristina Iglesias antes de instalar la escalera y reponer la cubierta]
[Fotografía: López de Zubiría (EPS)]
Y ahora, ese lugar —bautizado como Hondalea, "abismo en el mar"— ya está visitable en los meses de verano, cuando se supone que la barca pueda llegar a ese pequeño puerto de la isla de Santa Clara sin problemas. El problema es que el (circunstancialmente) menoscabado aparato locomotor de G.U. puede que le impida visitarla por ahora, no es fácil subir hasta allá arriba. Pero no inquietarse, todo se andará.
Hondalea, vista de la obra de Cristina Iglesias ya acabada (2021)
[Fotografía: Idoia Unzurrunzaga]



¿A qué viene esto?, quizá se pregunten ustedes. Bien, mañana, si el tiempo no lo impide, hablaremos de la exposición de Cristina Iglesias en "La Pedrera", clausurada ayer. Sigan atentos a la pantalla.
Cartel de la exposición Pasajes, de Cristina Iglesias, en La Pedrera (Barcelona)

miércoles, 21 de enero de 2026

El PowerPoint del ministro Puente y los 350 km/h

El ministro Puente quería aumentar la velocidad del AVE hace dos meses, ¡peligro!
[17/11/2025]


Y dos meses después... [21/1/2026]



«Cuántas veces lo decimos y qué pocas veces nos paramos a pensar en lo que significa. Cuántas veces decimos eso de que cada día puede ser el último y que ninguno de nosotros sabe en realidad cuándo nos va a tocar y qué nos va a pasar. Hacemos planes, todo el tiempo estamos haciendo planes, porque el ser humano es de hacer planes para lo que vamos a hacer hoy, para lo que vamos a hacer el próximo fin de semana, para lo que haremos en la próxima hora, y en realidad ninguno somos dueños de lo que vaya a ser de nosotros» (C.A. en Onda Cero). 

Quizá algo de eso se decían o pensaban cuantos tomaron esos fatídicos trenes y fallecieron dos horas después (DEP) y los familiares que los despidieron o los esperaban (nuestra más sentida condolencia).

Vivimos con la noción de que nuestra vida es producto de la planificación, porque sería terrible pensar que estamos sólo en manos del más puñetero azar. Pero lo estamos, o eso cree G.U. Escribía nuestro nunca olvidado Javier Marías, «Uno casi nunca sabe cuándo es la última vez de nada». Pues eso.

sábado, 17 de enero de 2026

«Balconera» es anagrama de «Barcelona»

«Balconera» es anagrama de «Barcelona» con todas las letras. Y las balconeras de Barcelona y las ventanas definen bastante a esta ciudad. Así lo ha entendido el fotógrafo portugués Vicente Andrés Gonçalves en su excelente trabajo «VENTANAS DEL MUNDO». En él predominan las ventanas de ciudades portuguesas, claro, pero tambien de grandes capitales europeas y muchas más.
BALCONERAS de BARCELONA / [Fotografías y montaje: Andrés Vicente Gonçalves / granuribe50]

 Leemos en la página web del fotógrafo Andrés Vicente Gonçalves lo siguiente:

«El proyecto llamado "Ventanas del Mundo" se centra en lo que Gonçalves ve como la fuente de la personalidad de un edificio: sus ventanas. Si bien en todas las épocas los arquitectos han deslumbrado con su capacidad de trascender el statu quo para lograr una belleza atemporal combinada con un diseño eficiente, es en las ventanas del edificio donde cobra vida, dice Gonçalves. Al servir de puente entre la naturaleza y el interior del edificio, traen la vitalidad de la naturaleza al interior del edificio. La forma en que crean ese puente define la personalidad de su constructor y de quienes lo encargaron. 

Ventanas de París / [Fotografías y montaje: Andrés Vicente Gonçalves]

Durante su estudio, Gonçalves descubrió que no solo los edificios en sí tienen una identidad distintiva, sino que también las ciudades tienen su propia estética de diseño. Al igual que en los edificios individuales, esa distinción se aprecia mejor en las distintas ventanas de la ciudad. Por ello, Gonçalves decidió presentar su colección ciudad por ciudad, destacando las sutiles diferencias que distinguen las ventanas de una ciudad de las de otra.

Ventanas de Lisboa / [Fotografías y montaje: Andrés Vicente Gonçalves]

Contemple las ventanas de azulejos de Lisboa y observe la influencia morisca en la historia de la ciudad. En Venecia, los tonos inspirados por el sol reflejan la calidez y la hospitalidad de la ciudad. Esta colección de fotografías muestra esa variedad con un minucioso estudio de la arquitectura urbana. Ciudad por ciudad, los lectores pueden apreciar las sutiles diferencias en la estética cultural de cada ciudad, reflejadas en sus ventanas del mundo».

Ventanas de Venecia / [Fotografías y montaje: Andrés Vicente Gonçalves]

jueves, 15 de enero de 2026

¿En qué invertiremos la presunta pasta en Cataluña?

Nuestro buen amigo Miquel, siempre atento a la actualidad más candente, reproducía ayer un vídeo que nos dejó pensativos y un tanto perplejos. Se trata de una intervención de nuestra ínclita ministra de Hacienda, una licenciada en Medicina (?) que se diría que obtuvo su título en una tómbola de la feria del pueblo. Por suerte para sus eventuales pacientes, no ha llegado a ejercer nunca esa profesión tan digna. Pero, ¡ojo al dato!, ha trepado en política hasta alcanzar una poltrona para la que no parece sobrarle capacidad, y bien que nos afecta a todos la rapiña y confusión a la que estamos sometidos. 

Vean y escuchen:

La ministra María Jesús Montero nos explica la financiación autonómica pactada con ERC

Al margen de que nos aclaremos o no sobre las siempre didácticas explicaciones de Mariajezú y de si se aplica el «Principio de Ordinalidad» (mantener el "orden" de riqueza de las regiones más ricas respecto a las más pobres) o no, si es binario o no (?) y si responde al status quo (?) de cada Comunidad Autónoma o no (?), nos hemos preguntado muy seriamente lo que supone para Cataluña. 
Organigrama de 2023 del Departament d´Igualtat i Feminisme
[Twitter (X) / granuribe50]
Pedro Sánchez y Oriol Junqueras se reúnen en la Moncloa para pactar la financiación autonómica (8/1/2026)
[Fotografía: José Luis Roca]
Nuestra impresión, después de ver el complejo organigrama del Departament que les presentamos en la imagen harto surtido de directores/as en los diversos ámbitos, con todo el personal que conlleva—, es que esos 4700 millones de euros de los que se jactan el trilero Sánchez (un sujeto dispuesto a lo que sea para seguir allí), el lúgubre Illa (fiel vasallo del susodicho) y el todavía orondo expresidiario Junqueras (que fue condenado, si la memoria no nos es infiel, por sedición y por malversación de fondos, desviándolos para el procés) serían destinados a los asuntos que detallamos a continuación:

— Mayor dotación para los Departaments y chiringuitos ya existentes que todavía puedan crecer y creación de otros nuevos "entes" para colocar al personal de las diferentes "familias". Más consellers, secretarios, directores generales y adjuntos, oficinas, delegaciones, coches oficiales, etc.
 
— Aumento de plazas de profesores de catalán para nouvinguts y de cursets de reciclaje para el profesorado, acerca de las cosas más baladíes que puedan imaginarse. Aumento también de los incentivos para los profesores que deseen abandonar la enseñanza para convertirse en inspectores, con capacidad para elaborar y corregir los exámenes de conocimiento de la lengua catalana.

 — También se acrecentará el número plazas de "técnicos" de la Plataforma per la Llengua, para que continúe denunciando al personal sanitario (médicos, enfermeras) que se dirija en español a los pacientes, a las tiendas que rotulen en castellano y a los niños que no hablen catalán en el recreo.

— Retomar el procesismo [y pagar un poco más a inútiles como Artur Mas, que goza ya de una sustanciosa jubilación vitalicia; un sujeto que vuelve a asomar la cabecita para ver qué más pilla].

— Incremento sustancial de la dotación de TeVen3, que anda asaz escasa de recursos.

— Ambicioso plan de apertura de nuevas ambaxaidetes (embajaditas), sea en Kazajistán, Sri Lanka, Maldivas, Zambia, Burundi, etc., o donde fuere, da igual (para todas habrá sitio y dinero, aunque las más solicitadas por los amigos y enchufados están en la grandes ciudades europeas). Enérgico plan de reformas o de ampliación o de cambio de ubicación de las ya existentes en Europa y América que se hayan quedado obsoletas, buscando locales en edificios aún más céntricos y representativos.

— Para otros asuntos que ni se le pueden ocurrir a G.U., pero... haberlos haylos, no lo duden.

Pero para lo que realmente hace falta, que es muchísimo, no se inquieten: ni un euro (cero patatero).

lunes, 12 de enero de 2026

Una Navidad con Pardo Bazán

Como sabrán, G.U. ha pasado estas "entrañables" jornadas en Ibiza. Lluvia y frío todos los días. Ha habido poco tiempo para disfrutar de la lectura, ya que allí hay asuntos diversos, no todos agradables, y, salvo tumbado en la cama, no hay lugar disponible para ejercer tal actividad. En estos casos, ya que seguir el hilo de una novela o ensayo es empresa harto difícil, suele optar por relatos breves. 

En La cita y otros cuentos de terror, editada por Nórdica Libros, se reúnen diez de los que escribió Emilia Pardo Bazán. Muy breves todos, el libro no tiene más allá de cien páginas. Como quizá sepan, publicó en torno a 400, casi todos en diarios y revistas. Los compuso en todos los registros, pero todos ellos con una prosa excelente. No le dieron sillón en la RAE, quizá porque era mujer y no especialmente agraciada: muchos guardamos la imagen de cuando la estudiamos en la literatura del Bachillerato. 
Allí, en el libro de 6º, figuraba un retrato de una señora en su escritorio, un poco con "cara de guardia", un punto displicente, bastante gruesa, tocada con trabajados moños y con una prominente papada. Se nos explicaba en dos líneas que había escrito Los pazos de Ulloa y La madre naturaleza. Nada más.
El Pazo de Meirás, Sada (La Coruña) 
Años más tarde, nos enteramos que el Pazo de Meirás lo mandó construir Emilia Pardo Bazán a finales del XIX. Allí escribió parte de su obra y tenía su biblioteca. A su muerte, su familia no pudo mantenerlo y en 1938 una junta local se lo regaló a Franco; a ese sujeto le hacía ilusión. Y aún más tarde, leímos Los pazos de Ulloa y nos gustó. Y poco más, salvo que tuvo un idilio con Pérez Galdós.
Elena Ferrándiz ilustra los relatos libro y la  portada de "La cita" (Emilia Pardo Bazán) / (Ed. Nórdica Libros)
No se crean lo de que son de terror. En estos diez cuentos reunidos en La cita nos encontramos, sí, con un ambiente algo tétrico, gótico, romántico, alejado quizá del terror más puro y duro, pero con un cierto halo de inquietud, ese escalofrío que a veces nos recorre la espalda leyendo. Estos relatos nos presentan también la esencia de la Galicia natal de la autora, la fina ironía y la retranca gallega, como en el que da nombre a la recopilación, todo ello con una prosa siempre muy buena.

Y para que vean ustedes lo que supone la venganza, cuando los hermanos te hacen una putada y, además, te encierran en la cárcel por una denuncia falsa, aquí tenemos Las dos vengadoras, un relato dedicado a León Tolstoi. Seleccionamos los dos párrafos del principio:

«Había un hombre muy perseguido, no tanto por la suerte como por los demás hombres, sus prójimos y, especialmente, por los que debieran profesarle cariño y tenerle ley. No parecía sino que, por negra fatalidad, a Zenón -que así se llamaba- toda la miel se le volvía hiel o mejor dicho, ponzoña. Sus hermanos, que eran dos, se concertaron para despojarle de la herencia paterna y le dejaron en la calle, sin más ropa que la puesta, sin techo ni lumbre. Casóse, y su mejor amigo le afrentó públicamente con su mujer y, como si no bastase, la vil pareja le acusó de falsario, forjó pruebas contra él y logró que le sentenciasen a presidio, donde, inocente, arrastró largo tiempo el grillete de los criminales.

Las dos vengadoras
[Ilustración de Elena Ferrándiz]
Aunque Zenón tenía al principio el alma abierta y generosa, el carácter noble y suma bondad, las traiciones, persecuciones y calumnias, el deshonor, los ultrajes y los desengaños fueron ulcerando su espíritu y cambiando su ser de tal manera que, en vez de resignarse y perdonar, como perdonó el Maestro, sintió poco a poco crecer en su corazón un espantable deseo, una sed ardentísima de venganza. Ya no ansiaba cumplir el tiempo de su condena por ser libre y volver a la sociedad, sino por buscar ocasión de saciar la ira que, gota a gota, había ido destilando. Pasábase las noches en vela fraguando planes que ejecutaría al punto de terminarse su cautiverio. Con paciencia, hilo a hilo, iba tejiendo la trama, y restregándose las manos gozoso, decía para sí: «Hoy salgo y mañana vuelvo a la prisión, pero de esta vez vuelvo por algo, por haber pagado a mis enemigos con usura el mal que me hicieron. Inocente me encerraron aquí, y otra vez me encerrarán culpable, pero habiendo saboreado las delicias del desquite. Véngueme yo, y álcese el patíbulo después.» [...]

sábado, 10 de enero de 2026

Acerca del «Helicoide», de Caracas

Caracas, el "Helicoide" / Fotografía: Nelson Garrido
G.U. reconoce que hasta hace unos días no había oído hablar del Helicoide de Caracas. Pero, tal como escribe Pedro Torrijos en su espléndido reportaje de Twitter (X) —ojo, no todo es malo en esa red—, «es un resumen construido de la historia de Venezuela. Un centro comercial nacido para un futuro motorizado y voraz, que se recorrería en coche —sin bajarse de él— pero acabó convertido en prisión».
Plaza Venezuela, Caracas, 1970
Ya en la Venezuela de los años 50, con el dictador Pérez Jiménez al mando, el país rebosaba gasolina, dólares, silencio cívico y la sensación para muchos de que todo aquello iba a durar para siempre.
Maqueta del "Helicoide"
Ese estatus socioeconómico y político se condensó en un proyecto único: un centro comercial que se recorrería en coche y sólo en coche. Que la gente no se bajase jamás, que no abandonase el volante para nada. La idea no puede decirse que fuera nueva, ciertamente.

[Estaba ya un poco en el Gordon Strong Automobile Objective (1925) de F. Ll. Wright, ya comentado aquí (véase el enlace a la entrada de El blog del gran Uribe titulada Dos proyectos no construidos de Frank Lloyd Wright), aunque en el proyecto de Wright en el interior se preveía un planetario y el Helicoide está rodeando una montaña, la llamada Roca Tarpeya, a semejanza de la de Roma].
Maqueta del "Helicoide"
Así, el Helicoide se presentaba como un solo gesto. Una rampa continua. Un recorrido en espiral rodeando la Roca Tarpeya, girando sobre Caracas. Fue obra de los arquitectos Jorge Romero Gutiérrez, Pedro Neuberger y Dirk Bornhorst. El proyecto incluía cientos de tiendas, ocho cines y un hotel de cinco estrellas, un club privado y un palacio de espectáculos. Fue diseñado en 1954.
El "Helicoide" se construye en torno a la Roca Tarpeya, en Caracas (1954)
Sección del "Helicoide", en torno a la Roca Tarpeya
Como señala Pedro Torrijos, «se construiría un helipuerto por si la fiebre petrolera subía tanto que los clientes aterrizaban desde el aire. Y alrededor, enroscado sobre la colina y el edificio, cuatro kilómetros de asfalto donde el automóvil se detendría frente a cada tienda, cada cine, cada restaurante, de manera que el consumo se transformaba en trayecto y la pendiente sustituía al paseo urbano».
Maqueta del "Helicoide", vista cenital
El Helicoide se acabó de construir en 1956. Era un reflejo de la realidad de una época —de una parte de la realidad—, porque era más que un edificio. La forma era el mensaje, era esa su carga simbólica. La espiral sugería ascenso permanente hacia el progreso continuo. Y dio la vuelta al mundo. Se expuso en el MoMA, Neruda lo llamó "rosa de concreto" y hasta Dalí se ofreció para decorar sus interiores.
Caracas, El "Helicoide" de la Roca Tarpeya / Fotografía: Paolo Gasparini (1970)
La dictadura de Pérez Jiménez cayó en 1958 y «el edificio quedó atrapado en el cambio de régimen. Los fondos se congelaron. Los litigios se multiplicaron. La empresa quebró. Los ascensores importados desaparecieron. A finales de los 70, miles de personas sin hogar ocuparon el edificio y las rampas pensadas para automóviles se llenaron de colchones, de algún fogón improvisado plantado en mitad de la pendiente, de ropa colgada donde antes solo había cálculo estructural», señala Pedro Torrijos.
Caracas y el "Helicoide" / [Imagen: Creative Commons]
Pero el Helicoide  tuvo una última mutación. A partir del 82, el Estado comenzó a instalarse de forma progresiva en la vieja estructura. Primero, oficinas administrativas. Después, organismos de seguridad.
A finales del 92, durante el segundo intento de golpe de estado de Hugo Chávez, fue bombardeado, destruyendo parte de las instalaciones. Pero el edificio ya era demasiado importante como para volver a abandonarlo. Se reconstruyó y, a partir de 2010, ya bajo el régimen de Chávez, el Helicoide se convirtió en centro de detención del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN).
Presos políticos, hacinamiento, electrocuciones, inmersiones en heces, abusos sexuales. Se dice que todo eso y más. Nadie nos informó de ello; al menos G.U. apenas estaba enterado. El gobierno siempre miró para otro lado, a pesar de haber presos españoles enchironados por Maduro. Tampoco la prensa se ocupó del asunto, salvo algún medio de la fachosfera. Ahora parece que empiezan a volver aquellos a los que nuestro apuesto presidente cita como "retenidos", que no "detenidos", haciedo un uso espúreo del lenguaje, algo bastante habitual en ese sujeto. También Felipe VI, "bien" aleccionado. 
Pero el "Helicoide", ese proyecto futurista de los años 50, sigue allí, tan ufano, elevándose sobre Caracas. ¿Qué pasará a partir de ahora? No lo sabemos, pero esa tal Delcy no nos gusta nada tampoco.