lunes, 28 de septiembre de 2026

San Andrés, la cara de burro y los coches de 2ª mano

G.U. le presta atención a las apariencias. Desde pequeño estuvo por casa un plato de Puente del Arzobispo (Toledo) que afirmaba: «SEGÚN SAN ANDRÉS, EL QUE TIENE CARA DE BURRO LO ES». [En la casa familiar hubo apego a colgar platos populares en la pared o a colocarlos en plateros. En Lorca se producen muchos y seguimos con ello]. Este pareado no sería considerado hoy como "políticamente correcto", obviamente, y los creadores del invento... incinerados en la hoguera (y en las redes) o poco menos.

El caso es que esa frase del plato de cerámica popular le llamó siempre la atención a G.U. La repite con cierta frecuencia cuando se encuentra a alguien con esa cara, sea en su vida civil o —sobre todo— en los informativos de TV.  Y lo hace extensivo a la faz de otros sujetos: la del "listo", la del que es "un buen tío", la del "pedantón del carajo" (como decía su padre, "El Tirano"), la del vivales, la del pelotilla, la del mentiroso, la del hi*o de p*ta, la del sinvergüenza, la del tipo al que no comprarías un coche de segunda mano, etc. Esos diagnósticos previos a veces resultan erróneos, como es lógico, pero al final acaba resultando ser cierta esa sentencia que dicta que "la excepción confirma la regla".
Como quizá sepan ustedes, G.U. ha estado revisitando en los últimos días artículos antiguos de Javier Marías, incluso aquellos que escribía a principios de 2000, antes de fichar por EL PAÍS. Por aquel entonces, compartía con Pérez-Reverte una plana en un dominical. Uno estaba en la página impar y el otro en la par. Ambos se lanzaban afiladas pullas y eso fue el inicio de una gran amistad entre ellos, lo que corrobora una vez más que uno puede ser muy amigo de alguien muy diferente, como era el caso.

En su artículo titulado Las apariencias (2002), nos hablaba de algo que se ha comentado muchas veces sobre la compra de un coche de segunda mano y a quién se le compra. Se trata de una frase que se inventó en EEUU —donde el mercado de ocasión siempre fue muy habitual, como hemos visto en muchas películas de Hollywood— acerca de a quién comprar un coche usado y a quién no. G.U. tiene bastante claro ese aspecto en cuanto ve a ciertas personas ("a este sujeto se lo compraría; a este otro, jamás"). Tiene motivos, ya que sabe algo sobre fiascos a cargo de "vendemotos"; a veces, creyendo obtener un chollo, lo que se lleva uno es un zurullo y el consiguiente parraque. 

Muchos de los que creen a pies juntllas las mentiras de "un charlatán de feria" —sea a veces por fanatismo o por peloterismo— se ven obligados luego a mantenerlas, para no tener confesar que han sido unos imbéciles, engañados como bobos. Por eso hay quien defiende esas mentiras casi con más tenacidad que si fueran verdades. Otros, quizá más listos, se retiran con disimulo, como si no fuera con ellos...

Javier Marías escribía así, a principios de este siglo, en plena era Ánsar, el de las Azores; nunca le gustó ese sujeto (a G.U. tampoco, ya desde el minuto cero): 

«Las apariencias. Es con lo que tratamos a diario, constantemente, lo que regula nuestra vivencia de los demás y nuestra conducta. ¿Cómo desdeñar las apariencias? Significaría una forma incurable y perniciosa de ceguera.

Por desgracia se practica con demasiada frecuencia. Se resbala sobre la expresión de las caras, los gestos, los ademanes, la voz y su entonación, lo que se dice cuando se habla. Escasea la atención, condición de toda perspicacia; todavía más la reflexión sobre lo que se ha visto, la articulación con toda una serie de percepciones que se echan en saco roto.[...]

¿En quién se puede confiar? ¿Quién inspira confianza? Hace unos decenios, en los Estados Unidos se ponía como ejemplo la pregunta de a quién le compraría uno un coche de segunda mano. ¿A quién se lo compraríamos ahora en cualquier país? Hay personas que usualmente dicen la verdad, o casi; que tal vez se permiten de vez en cuando algunos eufemismos, algunos retoques veniales. Otros mienten constantemente, y lo saben; a veces lo hacen con placer, con extraña complacencia; el espectador lo ve con evidencia; si quiere, si no ha decidido previamente por una actitud «incondicional», que suele ser una forma de fanatismo, aceptar o rechazar lo que se dice según de dónde venga. [...]
Lo más grave de todo es la mentira; la verdad, elusiva, difícil de alcanzar, en ocasiones difícil de aceptar, es la condición misma de la vida, y por supuesto de la vida histórica y social. A veces no es del todo fácil saber cuál es la verdad, sobre todo en cuestiones complicadas que exceden de las competencias de la gran mayoría de las personas.

Lo que es fácil de detectar es cuando se está mintiendo, cuando se cree lo que se está diciendo, cuando se ha llegado a una conclusión preestablecida sin haberla indagado, sin haberla puesto a prueba, sin haber mirado la cuestión desde otro punto de vista. La inmovilidad en el juicio, el partir de algo ya consabido, previa y sumisamente aceptado, es el criterio seguro; quiero decir, de que no hay criterio.
«La voz de su amo» fue el lema de una marca de gramófonos cuando yo era niño; el perro la reconocía en la grabación. Es demasiado frecuente que las gentes formen su opinión, tomen partido, actúen siguiendo las órdenes de la voz de su amo».

19 comentarios:

  1. La mentira es algo que no soporto a nivel personal y me cuesta mucho aceptarlo de los políticos. Por algo tengo el voto últimamente de acá para allá.

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  2. Oscar Puente escuchando atentamente al líder. «La voz de su PUT* amo»

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    1. Un buen diseño (1898) de Francis Barraud. En casa había bastantes discos de 78 rpm de "La Voz de su Amo" cuando era pequeño, y los escuchábamos con un fonógrafo parecido.
      [img]https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/b/b9/Barraud_painting.jpg?utm_source=es.wikipedia.org&utm_campaign=parser&utm_content=thumbnail_unscaled[/img].
      Por cierto, a ese sujeto que usted cita en la 2ª frase de su texto lo puede encontrar más arriba, sentadito en una mesa del local de coches de ocasión, esperando clientes. Que espere sentado, por lo que a mí respecta.

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  3. Y yo sigo creyendo que no hay una segunda primera impresión, Gran Uribe.
    Estoy completamente de acuerdo con aquello de a quién le comprarías un coche de segunda mano, hay personas a las que no me acercaría jamás, por muy buen modelo de coche que me presentara.
    Muy bueno julián Marías.
    Temo a los sofistas, hoy la política está llena de ellos, es su modo de vida, nada de trabajar para el ciudadano.
    Por cierto ¿porqué no hay una huelga general contra Sánchez? cuando las ha habido a todos los presidentes...se lo pregunten a Yoli, la enchufada en el sindicato de los trabajadores como la reyna del salario.
    Un abrazo

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    1. Yo hay gente con la que no iría hasta la esquina de mi casa, y mira que está muy cerca. Y mucho menos, fiarme de que el coche que me vende sea un truño. En cuanto a la huelga, no inquietarse, los "comegambas" y ministros salientes la harían si hubiera alternancia en el poder, un futurible harto improbable.
      [img]https://cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/457F66FDK4PRHYEIFLMKCR6A3I.jpg[/img]
      Por otra parte, vaya mi felicitación más sincera, hoy, 29 de septiembre, día de tu santo patrón. Nada de Champán francés para celebrarlo. ¡Torelló brut! Así se habla.
      Un abrazo

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    2. [img]https://www.eurolotes.com/media/catalog/product/c/a/cava-torello-brut-nature-copas-eurolotes-a3119-y2025.jpg[/img]

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    3. Por tu enlace veo que las copas para cava las están haciendo cada vez más parecidas a los tradicionales catavinos andaluces.
      Y yo que creí que habíamos cometido un pecado mortal cuando una Nochevieja tomamos cava en catavinos...

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    4. Cuando era más joven (hace tiempo) y vivía en casa de mis padres, la copa de "champán" (entonces nadie hablaba de "cava") que utilizábamos era la "Pompadour", quizá porque mi madre era francesa. Era la más usual. Pero luego empezaron a llegar los "expertos" hablando de que la copa adecuada era la "copa flauta", que mantenía los efluvios de ese brebaje. Es muy parecida a los catavinos que mencionas, como se ve en la imagen de Torelló.

      No me queda en casa ninguna copa "Pompadour", pero tengo catavinos, que son los que utilizo para beber tanto el "cava" como algunos vinos y los finos andaluces. Como no soy sommelier no distingo mucho, pero a veces he sido criticado por algún "experto" en casa. Ya ves en la imagen que si te pillan con la "Pompadour" puedes ser tildado de patán o acabar chamuscado en la hoguera.
      [img]https://www.vinetur.com/imagenes/2023/febrero/8/copas-correctas-vino-espumoso.jpg[/img]

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    5. Pues yo tengo de mis padres esas copas Pompadour, que creo no he usado nunca, porque tengo que confesar que no me gustan los vinos con burbujas. Sin embargo, no tengo de las que hay ahora y aquella Nochevieja, cuando me trajeron cava, tuve que sacar los catavinos

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    6. Por cierto, a ver si un día le hago unas fotos a esas copas de "champán", que son ya una antigüedad.

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    7. pues yo tengo esas copas pompadour para el fin de año y cumpleaños, porque eran de mi madre y son las mejores del mundo. cada vez que celebro algo ellas las toco y eso es lo que vale. gracias

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  4. A los de la imagen , antes de la de la botella
    y las copas, a esos, gambas, saludo.



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    1. Ahora se están llenando la panza a base gamba roja, langostinos, carabineros, santiaguiños, almejas del carril, percebes, etc. Y aprovechan porque, si cambiaran los tiempos y les redujeran prebendas y subvenciones, que les quiten lo bailao.
      Saludos

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  5. Si la mentira no existiera habría que inventarla, porque sin la mentira, la humanidad haría siglos que se habría extinguido. Por cierto el borrico del plato se parece a Feijóo.
    Saludos

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    1. Te veo buen fisonomista, aunque está dibujado avant la lettre. Yo pienso que el ceramista que lo pintó conocía algunas ilustraciones populares de "Platero y yo".

      Es como las guerras. Del refrán "Pleitos tengas y los ganes" derivó el otro que reza "Guerras tengamos pero no las veamos". Producen riqueza para algunos y desaparecen muchos. Un profesor de filosofía del instituto propuso como tema de debate en clase la frase de Plauto (y creo que de Hobbes) "El hombre es un lobo para el hombre", a ver qué interpretación le daban los alumnos. Tras unas exégesis absurdas, muy casolanas, por parte de ellos, el profe acabó la clase con la suya propia, también casolana pero que tenía su punto de verdad: "¡Porque somos muchos!", y añadió: "sin guerras ni grandes epidemias estaríamos en la tierra como en el camarote de los hermanos Marx".

      [img]https://imagenes.elpais.com/resizer/v2/KFWLN6BCPDBFZ5OCV26EAFC2NU.jpg?auth=af4b56ac8d7feb73f82abab6cea241a3ceab2491ece94df03cd1f604e6ee6c7e&width=1200[/img]

      No sé cómo hubieran comentado en esa clase la primera parte de tu comentario. Desde luego, es indudable que actúa como lubricante en las relaciones humanas. Hay quien se jacta de decirle a todo el mundo la verdad, con lo cual suele espetar todo tipo de frases hirientes que hacen más mal que bien al que las recibe. Como decirle a uno al despedirse. "Perdón que te lo diga, yo es que soy muy sincero siempre, esta cena que nos has dado es una birria, tu piso está decorado con muy mal gusto y tu esposa es un callo malayo" (en lugar de "una cena exquisita, qué hermoso tienes el piso y tu mujer es muy bella también", polo opuesto, bastante más educado).

      Y luego está la "mentira piadosa". Soy partidario de ella, pero ¡ojo! que no pase como en la excelente novela de Stefan Zweig La piedad peligrosa, en la que una mentira motivada por la compasión se acaba volviendo destructiva, tanto para quien la dice como para quien la recibe.
      Saludos

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  6. Antes hacía algunos esfuerzos para evitar el prejuicio.
    Estaba casi convencido de que las apariencias engañan.
    No quería creer en aquello de que “la cara es el espejo del alma” y me preguntaba, qué ocurre con los que no tenemos alma.
    Ahora, considero que no sólo por la cara sino también por el ademán, la voz, la palabra y también por ciertas experiencias, ahora, digo, doy más crédito a todo esto y añado el aspecto, la vestimenta, la higiene, los buenos modales del prójimo y sucumbo al prejuicio. Y ahora, también me pregunto ¿dónde estamos los que no tenemos alma? Y me pregunto ¿qué ocurre con mi prejuicio?
    Todo es muy difícil.
    Salud.
    Salud.

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  7. La cara es el espejo del alma. Sea la de un borrico o la de un homo sapiens.
    Soy buen fisonomista y no me suelo equivocar cuando veo a alguien por primera vez. El lenguaje corporal existe y algunos nos ofrecen mucha información de sí mismos aunque no abran la boca. Esa mirada, esa forma de gesticular...
    Yo tampoco compraría un coche de segunda mano si el vendedor es un tipo Ánsar o similar, del género mentiroso compulsivo.
    Saludos.

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