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| Entierro de Gaudí, en 1926 |
Somos conscientes de que Gaudí no facilitó las cosas a sus continuadores, con
su manía de trabajar sin planos. Se lo podía permitir, era un genio. Mientras vivió, la cosa tenía una lógica
arquitectónica y hasta mística. Era un tipo muy religioso, tirando a
"meapilas", y vivía enfrascado en aquello. Pero falleció en 1926, atropellado por un tranvía de la línea 30, y
la obra quedó interrumpida durante años.
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| La Sagrada Familia, en diciembre de 1930 |
Faltaban
calés. Aunque luego, años después, tomó impulso (y dineros)
para continuarse aquello y se empezó a trabajar por suposiciones; una ilusión
imaginada de lo que algunos creían que Gaudí tenía en el cacumen. Hubo quien
propuso conservarla tal y como la dejó Gaudí, cubriéndola tal vez con una
inmensa tapadera de cristal transparente (quizá fuera Oriol Bohigas, EPD, pero G.U. no está seguro). Ahora está casi acabado el engendro, con la
cruz de remate: vean, no es una estación espacial, no.
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| La cruz que remata el conjunto en proceso de instalación en 2026 |
¿Recuerdan cuando decían que había que echar abajo cuatro manzanas del
Eixample para dejar sitio a una supuesta Escalinata de la Gloria? Hace tiempo
que no se oye hablar de ese asunto, pero estamos convencidos de que los talibanes
del patronato todavía lo tienen entre ceja y ceja. Sabemos de vecinos que siguen
con los
cataplines por corbata, para cuando llegue ese momento, aunque quizá agradezcan salir del algazara
tremenda en que se ha convertido aquella zona. Este bloguero la detesta.
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| La Sagrada Familia, en 2025 |
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| La Sagada Familia, en diciembre de 2025 |
En fin, ahora es un gran negocio sólo para uso de turistas. Y aquí hoy, G.U.
se dispone a zampársela en forma de "mona de Pascua" (así es como la calificó
en su día el susodicho Oriol Bohigas, quien, como es fácil deducir, estaba en
contra de la continuación de las obras). Pues bien, ya la tenían como mona de Pascua en 1951, y en 2026 una
conocida marca de turrones la ha hecho en su forma definitiva.
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| Mona de Pascua de la Sagrada Familia, en 1951 |
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| Mona de Pascua de la Sagrada Familia, en abril de 2026 |
Reconozco que en su interior la Sagrada Familia es hermosa e interesante como reclamo turístico, porque eso es lo que es, y nunca será una iglesia para la celebración de ritos católicos. Es el templo de los dineros que tanto parece que rechazó el fundador de la religión cristiana. Eso es por dentro, pero por fuera es un auténtico desastre, de una fealdad estrafalaria mayúscula, una mona de pascua sin ningún gusto ni medida, un pastel nupcial de boda cutre. Ofende a la vista, aunque ya estamos tan acostumbrados al mal gusto que parece no evidenciarse su torpeza y su fastuosidad errática. Hay quien me ha dicho que es chula, y yo tengo que morderme la lengua para contenerme. Yo he visitado en un par de ocasiones la Sagrada Familia cuando estaban solo hechas las cuatro torres originales, y era un prodigio subir a una de sus torres. Una italiana que subió conmigo me dijo que parecía más un canto al diablo -era de Turín- que un canto al Salvador. Eso se me quedó grabado. Ahora es un canto a la nada, a la horterada suprema. Saludos.
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