lunes, 6 de abril de 2026

La "Mona de Pascua" y la Sagrada Familia

Entierro de Gaudí, en 1926
Somos conscientes de que Gaudí no facilitó las cosas a sus continuadores, con su manía de trabajar sin planos. Se lo podía permitir, era un genio. Mientras vivió, la cosa tenía una lógica arquitectónica y hasta mística. Era un tipo muy religioso, tirando a "meapilas", y vivía enfrascado en aquello. Pero falleció en 1926, atropellado por un tranvía de la línea 30, y la obra quedó interrumpida durante años.
La Sagrada Familia, en diciembre de 1930
Faltaban calés. Aunque luego, años después, tomó impulso (y dineros) para continuarse aquello y se empezó a trabajar por suposiciones; una ilusión imaginada de lo que algunos creían que Gaudí tenía en el cacumen. Hubo quien propuso conservarla tal y como la dejó Gaudí, cubriéndola tal vez con una inmensa tapadera de cristal transparente (quizá fuera Oriol Bohigas, EPD, pero G.U. no está seguro). Ahora está casi acabado el engendro, con la cruz de remate: vean, no es una estación espacial, no.
La cruz que remata el conjunto en proceso de instalación en 2026
¿Recuerdan cuando decían que había que echar abajo cuatro manzanas del Eixample para dejar sitio a una supuesta Escalinata de la Gloria? Hace tiempo que no se oye hablar de ese asunto, pero estamos convencidos de que los talibanes del patronato todavía lo tienen entre ceja y ceja. Sabemos de vecinos que siguen con los cataplines por corbata, para cuando llegue ese momento, aunque quizá agradezcan salir del algazara tremenda en que se ha convertido aquella zona. Este bloguero la detesta.
La Sagrada Familia, en 2025
La Sagada Familia, en diciembre de 2025
En fin, ahora es un gran negocio sólo para uso de turistas. Y aquí hoy, G.U. se dispone a zampársela en forma de "mona de Pascua" (así es como la calificó en su día el susodicho Oriol Bohigas, quien, como es fácil deducir, estaba en contra de la continuación de las obras). Pues bien, ya la tenían como mona de Pascua en 1951, y en 2026 una conocida marca de turrones la ha hecho en su forma definitiva.
Mona de Pascua de la Sagrada Familia, en 1951
Mona de Pascua de la Sagrada Familia, en abril de 2026

10 comentarios:

  1. Reconozco que en su interior la Sagrada Familia es hermosa e interesante como reclamo turístico, porque eso es lo que es, y nunca será una iglesia para la celebración de ritos católicos. Es el templo de los dineros que tanto parece que rechazó el fundador de la religión cristiana. Eso es por dentro, pero por fuera es un auténtico desastre, de una fealdad estrafalaria mayúscula, una mona de pascua sin ningún gusto ni medida, un pastel nupcial de boda cutre. Ofende a la vista, aunque ya estamos tan acostumbrados al mal gusto que parece no evidenciarse su torpeza y su fastuosidad errática. Hay quien me ha dicho que es chula, y yo tengo que morderme la lengua para contenerme. Yo he visitado en un par de ocasiones la Sagrada Familia cuando estaban solo hechas las cuatro torres originales, y era un prodigio subir a una de sus torres. Una italiana que subió conmigo me dijo que parecía más un canto al diablo -era de Turín- que un canto al Salvador. Eso se me quedó grabado. Ahora es un canto a la nada, a la horterada suprema. Saludos.

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    1. A muchos les gusta, no lo niego, y no solo guiris. Hay incluso quien está orgulloso de que Barcelona tenga la iglesia més alta del món. Ya sabes cómo son algunos por aquí...
      No he entrado dentro, aunque tomo unas frases de F.C.: No quiero hablar del frívolo desaguisado estructural, de la irracionalidad del reparto de cargas, de las solicitaciones mecánicas de los materiales, del delirio de las flexo-tracciones, que nunca, nunca estuvieron en la cabeza de panteísta Antonio Gaudí.
      Yo me lo enfoco como disparate urbano, que me hiere la vista y la sensibilidad. No comparto nada de eso.
      Saludos.

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  2. Hace muchos años, muchos, unos sesenta , recuerdo haberme acercarcado a la cripta. Podía pasar sin pedir permiso y podia recrearme allí, donde no había nadie y nadie te pedía explicaciones.
    La cripta es el verdadero elemento vital de aquella disneylandia, reducto de ávidos de dinero y de comerciantes de lo intangible.
    Sólo verla en tal condición acual, Subirachs incluido, me da nauseas.
    Aquello debió quedar tal como estaba, pues igual que la arruga es bella, lo inacabado, si está bien diseñado, es arte. Hoy todo tiene tono a especlativo, incluido el espacio de las dos manzanas que se desean derribar para dejar espacio a la fachada central, que no es ni por Marina, ni por Cerdeña, sino por la calle Mallorca, peero claro, hay que cargarse a más de doscientas familias, empezando por la calle Valencia y acabar en Aragón.
    Aquello es el verdadero centro de los fariseos, los vendedores de objetos y los cobradores de cánones, nada tan lejos a la fe, la sencillez, la honradez y la humildad que pregonizó el Ungido.
    Si la derribaran no la encontraría a faltar.
    Un abrazo

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    1. La cripta está muy bien. Esa sí que la visité en su día. No sé cómo Subirachs se dejó involucrar en este asunto. Una pena. En cuanto a "los mercaderes del templo", una bella obra de Giovanni Paolo Panini en el museo del Prado, con Cristo echándolos "a gorrazos". La reproducción no le hace justicia.
      [img]https://content3.cdnprado.net/imagenes/Documentos/imgsem/70/70b6/70b6026a-ef3d-4826-bba2-6d3ee812a3bf/58e80a77-2e2f-4627-9f6c-2b064c07c2cc.jpg[/img]
      Un abrazo

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  3. Original sí que es pero de religioso no tiene nada. Un beso

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    1. Sí, es muy original. Han inventado de todo hasta alzarla a esa altura. Como "mona" está bien (y es nutritiva). Besos.

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  4. Yo creo que a Gaudí le importaban muy poco las preocupaciones que pudieran tener sus continuadores. En la mente de Gaudí ya estaba el edificio concluido, en su cabeza estaba el proyecto y la maqueta inmaterial. Lo suyo no era la arquitectura, lo suyo eran los actos arquitectónicos. Vivía en la obra, sólo dibujaba algunos detalles para la puesta en obra, pero de proyecto completo, nada de nada. Era muy religioso, comía poco, se lavaba poco, olía como un místico, o sea, una cosa así como una porquería molesta. (Lo supe hace años por un testimonio real).

    Aquello que se levantaba, piedra sobre piedra, carecía de un proyecto completo y carecía de licencia de obra, tal así como las barracas que también se construían sin proyecto y sin licencia.

    La ilusión mística de Gaudí -su panteísmo- se petrificaba poco a poco gracias a los dineros de las “cuestaciones por la Sagrada Familia” que se hacían cada año, donde unos voluntarios iban con unas huchas recogiendo las monedas que los transeúntes donaban generosa o devotamente. De esto se pasó al gran negocio turístico. Así son los tiempos, es una cuestión de cambio de huchas.

    En cuanto a la continuación de la obra, se tiró por la brava: se inventaron formas y espacios espectaculares y desproporcionados, se realizaron ejercicios de geometría descriptiva y de estereotomía delirantes para que todo aquello adquiriera una teatralidad esquizoide. Lo malo es que esto “esquizoide” ha adquirido un volumen tan grande que se puede ver desde casi todas partes de Barcelona.

    ¡Uf cuántas cosas tenemos que soportar los barceloneses! ¡Cuánto queremos a Barcelona, esta hija que padece las barrabasadas de unos desquiciados! ¡Uf, cuánta paciencia tenemos que tener las madres!

    Ahora con la actual falta de viviendas, a algunos se les ocurre derribar unas manzanas del Eixample para que se pueda ver en perspectiva el delirio pétreo de un espectáculo turístico.

    No quiero hablar del frívolo desaguisado estructural, de la irracionalidad del reparto de cargas, de las solicitaciones mecánicas de los materiales, del delirio de las flexo-tracciones, que nunca, nunca estuvieron en la cabeza de panteísta Antonio Gaudí.

    Es igual, el mal ya está hecho, la Mona de Pascua cada vez será más grande.
    Cuanto más avance la construcción de la Sagrada Familia, más chocolate se necesitará para elaborar las monas de Pascua. Total, demasiado chocolate para tanto alarde turístico.
    Abrazos.

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    1. Son ocho párrafos para enmarcar. Muy buenos. Escribes lo que yo no sabría hacer. Poco puedo añadir, Francesc. Lo que ignoraba es eso de que "se lavaba poco, olía como un místico" (no lo encontrarás en los libros-panegírico 😉), pero no me sorprende. No tenía tiempo para esas minucias. Tampoco creo que gastara mucho en vestuario, yo creo que debía de ser un poco rata.

      No he analizado lo que escribes en el 7º párrafo, pero estoy convencido de que stal como dices.

      Han sido años de soportar cómo iba creciendo el monstruo y degradándose toda esa zona de Barcelona, y ahora el mal ya está hecho. Lo único que puedo hacer es intentar no pasar nunca por allí.
      Un abrazo

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  5. Te dejo esta entrada donde hay mucho dato sobre el derribo de las dos manzanas (doscienta y pico familias) para poder tener la puerta principal abierta de par en par:

    https://totbarcelona.blogspot.com/2024/05/y-ahora-que-sagrada-familia-derribar.html

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    1. Espectacular tu entrada sobre ese asunto. Y muy currada. La recuerdo bien. Me permito incluir aquí mi comentario de entonces. Sigo pensando exactamente lo mismo, pero en peor.
      "Mona de Pascua", sí; me desagrada mucho, al menos el exterior. Tengo la mismas sensaciones que Joselu cuando paso por allí (lo hago lo menos posible): «Da grima y ganas de huir de allí».
      "Gallina de los huevos de oro", también (para algunos). Acabar todo aquello está siendo un disparate que cuesta un pastón, pero no se sabe si hay un presupuesto aproximado de cuánto; ¿quién paga eso y qué compensaciones tienen las empresas que aportan dinero?
      Las obras para que el AVE pasara por allí al lado supusieron un sobrecoste bestial, pero no se sabe de cuántos millones de euros, de los que probablemente habría alguna especie de "tres per cent".
      El dinero para mandar a esa gente expropiada a la calle ¿de dónde saldría? Soy totalmente contrario a todas esas expropiaciones para que la "Mona de Pascua" se vea desde la Diagonal y el negociete continúe haciendo caja. Cuanto menos se vea, mejor. Es mi opinión. Pero estoy con Francesc C. y sus gafitas de visión virtual. ¡Buena idea!
      ¿Cuántos fieles van allí a orar, pagando? El dinero que cobran los mercaderes del templo por entrar en el "Templo Expiatorio" ¿a dónde va a parar? ¿Pagan el IBI y el IVA por las entradas vendidas?
      En fin, para qué seguir. Son cosas que ignoro porque nadie las ha explicado claramente, quizá sea que "la respuesta está en el viento".
      Un abrazo.


      Oro abrazo, en esta ocasión XXL.

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