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| Algunas de las novelas de Eduardo Mendoza / [granuribe50] |
¡Pobre Eduardo Mendoza!, tan culto, tan educado siempre, tan ecuánime, mesurado y equidistante, nunca una palabra por encima de otra, que tanto ha hecho por la buena literatura y por ciudad de Barcelona, no sólo aquí, en el mundo entero. Unas novelas tan estupendas como
La ciudad de los prodigios,
La verdad del caso Savolta o, en clave de finísimo humor,
El laberinto de las aceitunas, con la que G.U. se desternillaba en los primeros ochenta. Pero, ojo, siempre lo ha hecho, sin excepción alguna, en "la lengua del imperio" (en castellano), un craso error que le empieza a pasar factura.
Pues bien, ha cometido otro grave error: sugerir que la
Diada de Sant Jordi sea sólo el "Día del Libro", sin más aderezos y sin politiqueo alguno. G.U. interpreta que se trata de quitarle esa caspa
procesista sobrevenida. Eso no ha gustado a los mandarines de las esencias patrias, que ya están promocionando que recopilemos todas las obras de Eduardo Mendoza que tengamos en casa (G.U. tiene varias) y las guardemos un par de meses para lanzarlas a la hoguera durante la
nit màgica de Sant Joan. Hay otra opción; que las llevemos ya a un PUNT DE RECOLLIDA, que las quemará en esa noche. Ya han editado un inspirado cartel, con sus libros ardiendo y un bien armado guerrero medieval colaborando en el asunto. Y, por supuesto, la campaña exige que devuelva sin demora la
Creu de Sant Jordi de 1995.
Fantástico el momento de
La ciudad de los prodigios en que el alcalde Rius i Taulet envía a dos sujetos —Guitarrí y Guitarró— a Madrid a pedir dinero al Gobierno para sufragar la Exposición Internacional de Barcelona de 1888. G.U. siempre ha recordado esas líneas, llenas de ironía, del mejor Mendoza.
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| Eduardo Mendoza, La ciudad de los prodigios, Seix Barral, 1986, pág 40 |
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