sábado, 14 de marzo de 2026

Sábados de arquitectura (y arte)

G.U. está rumiando la posibilidad de—al igual que M.C. nos pone jazz o películas surrealistas de los años veinte los sábados— poner ese día de la semana una obra de arquitectura o pictórica, que nos guste o que nos disguste, ambas posibilidades interesan. Estaba G.U. en ello, buscando la primera de la serie, cuando ha visto en Internet esta casa de la que no tenía noticia, un chalet un punto brutalista, con esas supervigas que le han llamado la atención. Debe de dar canguelo bañarse en esa piscina.

Madrid, Las Rozas, Casa Hemeroscopium, Ensamble Studio, Antón García Abril, arquitectos

Le acompaña el texto siguiente: 

«Apartada del ruido y de las prisas de la capital española, la residencia se refugia en las inmediaciones de la población madrileña de Las Rozas. El propio nombre de la casa, Hemeroscopium —lugar donde se pone el sol—, alude a una horizontalidad implícita en la composición del edificio, que expande los límites para entrar en relación con el paisaje. El programa se distribuye entre una planta baja más social, en la que destacan la fluidez de los espacios, y un volumen en el piso superior que se reserva para recoger los dormitorios. Esta obra representa un equilibrio entre ingeniería y arquitectura, donde la envolvente formal se diluye para permitir que las vistas se abran hacia el entorno».


El caso es que lo que iba a acabar aquí le ha recordado, en cierto modo, a la que diseñó el gran Fernando Higueras para Lucio Muñoz y Amalia Avia, en Torrelodones. Una obra que fue muy premiada en aquel momento. Hoy en día se organizan excursiones para visitarla. Pero antes de eso...

Información previa:

Amalia Avia, fue una maravillosa figurativista de los establecimientos del Madrid antiguo —hemos hablado de ella varias veces—, que estuvo casada con el pintor abstracto Lucio Muñoz hasta el fallecimiento de éste en 1998. Fue el autor del panel de la Asamblea de Madrid, ese lugar que conocen bien Ayuso y los ayusers, entre los cuales no nos encontramos, pero nos gusta el mural de Lucio.

Amalia Avia, 'Filatelia Finarte' (1989). Colección privada.

Lucio Muñoz, La Ciudad Inacabada (1998), Mural para la Asamblea de Madrid
Hacia 1960 les empezaron a ir muy bien las cosas y no se les ocurrió otra cosa que, en su parcela de Torrelodones, encargarle un chalet de fin de semana al entonces arquitecto emergente Fernando Higueras, que tenía en ese momento afán por pasar a la Historia de la Arquitectura. Era muy bueno Fernando Higueras, un tipo enormemente imaginativo, pero parece que el bienestar de los habitantes futuros del chalet de Lucio y Amalia se lo traía al pairo. Lo pasó mal la buena de Amalia en aquella época, por culpa del chalet de marras. Nos lo explicaba en sus memorias, De puertas adentro.

Fernando Higueras, Casa Lucio, en Torrelodones, Madrid (1960)
«El disgusto fue espantoso. No queríamos aquella casa; no teníamos dinero para pagarla. Que se la llevaran y nos devolvieran nuestro terreno que tanto nos gustaba. Habíamos encargado a Fernando Higueras una casa de cuatro habitaciones, garaje y dos estudios y eso era, en efecto, lo que nos estaban haciendo. No se puede decir que la planta hubiera cambiado, pero a su alrededor había surgido un insólito montaje de vigas, terrazas, piscina montada al aire sobre una gran plataforma y jardineras y más jardineras al servicio de adornar la casa (no una jardinería pensada para el hombre, para que los habitantes de la casa la disfrutaran:e eran plantas para colaborar y embellecer la arquitectura, pero cuyo cuidado requería, entre otras cosas, una hora de riego diario durante el verano).
Amalia Avia con su hijo Rodrigo Muñoz Avia en el chalet de Torrelodones (1964)
Todo muy bonito y muy integrado: la casa, el paisaje, la jardinería. Un gran espectáculo contemplado desde fuera». Y añade más adelante algo así: Pasábamos los fines de semana en ella. Nada me hacía más feliz que abandonarla el lunes, camino de Madrid.

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