miércoles, 14 de febrero de 2018

Guardiola: a Gran Uribe no le pasará eso

Mire, señor Guardiola (Herr Pep), por si nos sigue. Se lo digo sin la más mínima acritud. No me gusta nada esa actitud de santurrón que adopta. A usted no le pasará nunca eso de los Jordis que tan triste le pone, de la misma manera que a Gran Uribe tampoco.

En efecto, este modesto bloguero está en condiciones de asegurarle que a él, a G.U., no le pasará eso porque suele cumplir las leyes que nos obligan a todos, incluso las que no le gustan, aunque no descarta que le puedan suceder todo tipo de adversidades, claro.

El discurso que mantienen sujetos como usted hace mucho daño, sobre todo a la gente más inculta, esa que solo se nutre del fútbol, y a toda la gente dispuesta a creer lo que les digan los mediáticos gurús de turno. Y, de paso, a todos los que soportamos estoicamente esta basura plagada de tergiversaciones y de mentiras desde hace años.

Guardiola llora desconsolado por la prisión de los Jordis


Usted vende que eso les ha pasado a dos pacíficos viandantes que solo pedían votar, y que han sido detenidos por un capricho de la policía franquista y encarcelados por jueces corruptos, lacayos del régimen dictatorial de Madrit. Por tanto, nos puede pasar en cualquier momento a cualquiera de nosotros, algo que quizá no se lo crea ni usted.

Gran Uribe conoce a testigos presenciales de lo que pasó aquel día de autos (el infame secuestro de la funcionaria judicial a instancias de los dos Jordis y el festivo destrozo de los coches de la guardia civil). Se trata de gente objetiva y fiable que le asegura que aquello... de pacífico no tuvo 'nada de nada' ("überhaupt nichts", dicho en un idioma que usted conoce bien, ya que ha estudiado a los filósofos alemanes, o eso dice, aunque no lo parece).

G.U. sabe perfectamente que a usted no le pasará eso nunca. Pero, como tipo listo que es usted, quizá comprenda que a cierta gente baqueteada en procelosas aguas, esa que "ya ha pasado el Cabo de Hornos aunque no luzca pendiente que lo acredite" (parafraseando a Graciano Palomo), pueda llegar a parecerle, quizá erróneamente, que usted es un cínico, un fariseo, un sujeto espabilado y tramposo que con sus lágrimas de cocodrilo se está intentando labrar la futura presidencia de la Generalitat para cuando deje el fútbol, visto que no está claro quién ha de ocuparla. Si fuera así, muy edificante todo ello. "Y hasta aquí puedo leer", como decían en "1,2,3, responda otra vez" o el susodicho Palomo.


martes, 13 de febrero de 2018

Kafka (Proceso, Metamorfosis) y el sueño colectivo

Un poco relacionado con lo que decíamos ayer acerca del 1-O, nos encontramos lo que escribe Lluís Bassets en su blog, un tipo inteligente, culto, con espíritu crítico y por ello muy denostado en las redes (no es el único), en una entrada titulada Siempre Kafka: ahora la Metamorfosis.

[...] «El estado de debilidad en que ha quedado Cataluña tras el desenlace del Proceso es extraordinario. Los protagonistas de la hazaña, más bien fechoría, todavía no se han dado cuenta, pero la pérdida abarca incluso objetivos perfectamente autonomistas e integradores. La reforma de la Constitución, la idea de un pacto fiscal, la posibilidad de un reconocimiento de la singularidad catalana, hipótesis propias de la tercera vía, denostada tanto por el independentismo como por el uniformismo, son posibilidades más remotas hoy que ayer, sobre todo porque Cataluña ya no pesa en Madrid y se encuentra dividida en casa, y están ausentes las dos condiciones que han permitido todos los avances a lo largo de un siglo y medio de catalanismo.


[A partir de una viñeta de El Roto (30/1/2018)]
Lo único que mueve al independentismo y que le lleva a las urnas con buenos resultados es su incapacidad para enfrentarse con la realidad de la derrota catalanista auto infligida. Seis años de tergiversaciones, promesas incumplidas y mentiras flagrantes solo pueden seguir tapándose con más tergiversaciones, más promesas incumplidas y más mentiras flagrantes. Es la única manera de volver a votarlos y seguir todavía movilizados: cerrando los ojos a la verdad. Este es el momento del nuevo Proceso, que permite las extravagancias de la diarquía, las presidencias simbólicas, los gobiernos en el exilio y las repúblicas del aire instaladas en Bélgica

Todos estos castillos de cartas se aguantan con un solo cemento, incluso electoralmente, y este cemento es de nuevo un relato, otra fantasía narrativa sobre un referéndum de autodeterminación celebrado a pesar de la represión del Estado, una república pacífica proclamada que ha de eludir la violencia estatal, unos patriotas resistentes que tienen que elegir entre la cárcel y el exilio... y aún no ha terminado y seguirá, porque la justicia tiene mucho trabajo por delante y va para largo.

Y a la vez, ningún objetivo que no sea conservar el poder todavía mantenido, ninguna dirección que no conduzca a perjudicar al Estado, ninguna estrategia que no sea minimizar los daños en los patrimonios y las personas como resultado de sus responsabilidades penales. Todo bastante y suficiente para una ONG o por una comunidad religiosa, pero políticamente muy inconsistente para gobernar un país, como tendrá que hacer al final la mayoría independentista.




Hasta ahora, era el Proceso (Der Prozess), ahora es la Metamorfosis (Die Verwandlung), la transformación del movimiento independentista en mera asociación anti represiva y defensiva. Pero siempre, Kafka. ¡Pobre Kafka!, ¿qué culpa tiene?



La verdad es que sí. Kafka no tiene la culpa del embolic en que nos han metido y del que no sabemos si podremos salir. Para conseguirlo han utilizado a la gente introduciéndola, sin reparo alguno y por intereses espurios, en un sueño colectivo. Gran Uribe está totalmente de acuerdo con Francesc Cornadó, un colega, cuando señala en su blog, en una entrada titulada Un sueño colectivo:

«Un sueño colectivo solo se consigue a base de manipulación, se logra con la utilización de los medios de comunicación, enajenando a toda la colectividad y prometiendo arcadias felices. Si el sueño individual es una ilusión privada y una manera de pasar el rato, en el sueño colectivo es un peligro. Es o un delirio o una trampa tendida por el cabecilla ya sea un caudillo o un político de medio pelo. Todo un pueblo soñando constituye una masa enardecida que por poco que se la incite inicia una estampida peligrosa. En medio de una masa de soñadores es imposible la reflexión. [...]

Y añade al final:

»Cuando un sueño colectivo se convierte en programa político constituye una amenaza, un peligro cuyos resultados conocemos. Dolor y muerte. Un sueño colectivo convertido en un programa de gobierno es una trampa para esconder corrupción y estafas de pasado o para ocultar intereses inconfesables del futuro. Engaños, estafas e intereses del líder de la manada».

La nieve (poca) llega a Barcelona (2)

Fotografía de Alfons Puertas (12/2/2018)
Fotografía de Alfons Puertas (12/2/2018)

lunes, 12 de febrero de 2018

Dinamarca del Sur (o Kurdistán iraquí)

Como ya deben de saber a estas alturas, si están ustedes mínimamente informados, un tal Luis (sin identificar a día de hoy) compró 10.000 urnas en China, que se entregaron en el puerto de Marsella a fines de julio para ser distribuidas por los esforzados socios de la ANC. Y, mientras tanto, los espías del CNI... "in albis". [¡Enhorabuena, avispado Zoido! (te hubieras ahorrado hacer el ridículo el 1-O y poner a la Guardia Civil en esa desagradable situación, tan bien aprovechada por el procesismo]. Este es el gran éxito: haber conseguido "enganyar l´Estat" (trilero Mas dixit) una vez más. Y por si no lo estaban (informados), aquí tienen lectura para ponerse al día. No es una novela de espías (mala), pero podría llegar serlo (también lo de Fuigdemont en Bruselas... "tela marinera").

O un episodio de "Mortadelo y Filemón, Agencia de Información". Si hasta Gran Uribe había vaticinado en junio (un mes antes de su llegada a Marsella) cómo serían las urnas, en la entrada Balón de oxígeno para el procés.



Abrimos paréntesis. [Puede parecer frívolo este asunto, Gran Uribe lo toma así también; no perdamos el sentido del humor pero tampoco nos despistemos: lo que pasó el 1-O, que hubiera podido no pasar o ningunearse, tuvo bastante incidencia en el resultado electoral y, por ende, en lo que sufrimos ahora. También en la utilización que se ha hecho de esa fecha de cara al imaginario colectivo (lamentable impresión que se han llevado en Europa por esa chapuza, justificación de cara a la galería del descenso del turismo y de las inversiones en Cataluña, cambio de nombres de calles y plazas —del "1-O"—, manipulaciones diversas a los zagales en los colegios, mofas en las rúas de carnaval, etc.)]. Cerramos paréntesis.



Refieren Laia Vicens y Xavier Tedó en su libro "Operació urnes" (prólogo de A. Bassas y financiado por Pepet i Maria):

«Luis escoge el mismo modelo de urna que el del referéndum —tampoco acordado— del Kurdistán iraquí que tiene lugar en las mismas fechas. [...] Se incorpora el adhesivo con el símbolo de la Generalitat. Curiosamente, la palabra Generalitat no aparece. Es un elemento que pasa desapercibido, pero que tiene una gran importancia simbólica. ‘Si tienen que ser válidas con la República, ya no pondrá Generalitat porque seremos un estat independent’, argumenta Luis. La decisión la adopta él sin consultarlo con el núcleo político que coordina el referéndum. [...] Por si se necesitan, todavía hay otro juego, de 6.500 unidades, escondido en el Principado».

Referéndum del Kurdistán iraquí (18-O) / Referéndum de Catalonia (1-O)

"Buenos días" desde Barcelona

Con una buena foto desde el Tibidabo. Casi podría ser una acuarela...

Barcelona (12/2/2018) / Fotografía de Alfons Puertas





Y desde Madrit...

Madrid (12/2/2018) / Fotografía de Rubén del Campo


domingo, 11 de febrero de 2018

Es el mercado, amigo

«Ese amontonamiento que ven, ese desorden, esa barahúnda, esos fardos cargados a la espalda de unos bultos, esa indiscriminación, esa falta de individualidad, todo ese revuelto, en fin, todo ese hacinamiento tan cruel como parece, es mera biología al servicio de una economía animalizada, en la que resultaría imposible hallar trazas de pensamiento racional. Los volúmenes de debajo corresponden a otros tantos cuerpos de mujeres que cada día atraviesan la frontera de Marruecos con Ceuta para adquirir bienes que, embutidos en las mallas, trasladan luego a Marruecos para revenderlos con un margen de beneficio equis.

Fotografía de Joaquín Sánchez Quino

»Cada día de sus vidas, estas mujeres madrugan para hacer cola a las puertas del Tarajal, pues así es como se conoce esta frontera cuya actividad evoca la de un hormiguero. Observen, si no, la relación entre el tamaño de los cuerpos y el de los fardos para entender por qué el valor de estos seres humanos está calculado en función de sus capacidades biológicas, es decir, a partir de los kilos que sean capaces de pasar por el estrecho agujero de reloj de arena (el reloj de arena de la Muerte) que une el primer mundo con el tercero.

Como es lógico, de vez en cuando, y dada la desproporción brutal entre la cantidad de porteadoras y las estrecheces de los ojales fronterizos, se producen avalanchas en las que perecen dos o tres o cinco porteadoras de las que ni siquiera llegamos a saber sus nombres porque a lo mejor ni lo tienen. ¿Duro? Pues la verdad, sí, pero, como decía uno de los cerebros más brillantes de su generación, es el mercado, amigo».

Juan José Millás, El mercado ataca de nuevo, EL PAÍS SEMANAL (11/2/2018)
 
Célebre frase de Rodrigo Rato (R Punto Rato, diría Pablo Iglesias), pronunciada en el Congreso de los Diputados

Leer es entrar en un mundo de horizontes infinitos

Viñeta de Liniers / (EPS; 11/2/2018)
Hagan caso a Gran Uribe: gradúense bien las gafas, escojan una buena novela, busquen tiempo y espacio, como el sofá de Liniers sin ir más lejos, y sumérjanse en la lectura. Javier Marías y su "Berta Isla" es una buena opción, pero más vale estar un poco habituado a leer si deciden adentrarse ahí; aunque hay otras posibilidades, no inquietarse.

Ayer cerró definitivamente la librería Vara de Rey, en Ibiza. Se ve que esto de la lectura no vende, es algo del pasado. En efecto: tema "vil metal", descenso en las ventas, presión inmobiliaria, nuevos bares y terrazas que quieren abrirse allí favorecidos por la peatonalización del paseo, ya saben. Hablamos de eso hace unas semanas. El caso es que ayer daban todo a mitad de precio y no quedó ni "la enclavación", como dicen en Lorca. Grandes colas, casi bofetadas para llevarse lo que poco quedaba y todo arrasado. Gran Uribe lo ha visto en foto y no ha podido evitar sentir cierta angustia.

Último día de la librería Vara de Rey, en Ibiza  (11/2/2018) / (Fotografías de Vicent Marí)
Una ruina para los lectores, por supuesto, y también para escritores, editores y para todo lo que mueve la lectura. También para la historia y el pulso de una ciudad no muy sobrada de alicientes culturales (próxima cita: Teatro Pereira). Pero hay que levantarse y seguir en ello, no cejar en el empeño. No tengan mala conciencia pensando que, cuando leen un libro, están hurtando todo su tiempo a sus labores cotidianas más perentorias; nunca será tiempo perdido. Palabra de Gran Uribe (G Punto U Punto).

Y, como remate, lean lo que dice Carlos García Gual, escritor, catedrático, traductor y ocupante del sillón I de la RAE (un tipo 'leído y escribido'), en una entrevista que le hacen en EL PAÍS SEMANAL (EPS) de hoy:



sábado, 10 de febrero de 2018

Lo que está ocurriendo en Cataluña

Gregorio Morán
[...] «Lo que está ocurriendo en Cataluña no tiene nada que ver con ETA pero tampoco con esa falacia de "la revolución de las sonrisas", porque hasta los graciosos de turno se han vuelto agresivos. Una disidencia en la Cataluña de hoy tiene un precio de violencia, y ahí están las agresiones a personas, a medios de comunicación, o los despidos. ¿Se acuerdan de cómo empezó el caso Palau? ¿Acaso fue la ciudadanía, o los partidos, no digamos ya los medios de comunicación, los que sacaron a la luz la estafa? Punto por punto, como el PP, con la diferencia de considerarnos la tribu preferida de los dioses. La salud democrática de una sociedad se mide por sus silencios tanto como por sus mentiras; aquí y en Sicilia.

Nosotros estamos viviendo las secuelas de un golpe de Estado fallido. La cesada Generalitat se saltó la legalidad, no sólo la del Estado sino la suya. Causa pasmo la desvergüenza del detenido y subvencionado presidente de la ANC, Jordi Sànchez, cuando a preguntas del juez admite que era consciente de que incluso la pantomima de referéndum en cajas chinas era ilegal y que esperaba que sus consecuencias fueran las de todas las actuaciones ilegales anteriores, es decir, ninguna.

Lo que mucha alma cándida del diálogo y las sonrisas con lacito no capta es que de triunfar los talibanes del independentismo tendríamos que ir al exilio. Lograron echarnos de nuestros trabajos con un eco social nulo. No éramos de la tribu y ellos respetaban la omertà. En definitiva consideraban que estábamos ante una demanda social, la de la exclusión y el reparto entre los jefes de la manada. Nada hay más diferente a un político en la cárcel que la figura del preso político. ¿O se creen que iban a tener piedad alguna hacia el adversario doméstico?

Volvamos pues al punto clave. ¿A qué llamamos ahora dialogar? A conseguir una tregua en una pelea que ellos iniciaron y en la que se sienten perdidos y derrotados. Vivimos en el Estado más corrrupto de Europa occidental, con una clase política que parece haber hecho un casting de incompetencia —cada vez que escucho a Zoido, supuesto ministro de Interior, me tiemblan las carnes o me da el vómito— ¿pero qué decir de los sórdidos Turull, los Tardà y sus trabalenguas, o Puigdemont, el hombre que ha soñado ser emperador de Barataria? No me ensaño con Junqueras y su apelación a la Virgen María como argumento de bondad ante la marrullería de cómo preparó el golpe fallido. Ni siquiera alcanzan a jefes mafiosos de la tribu, sólo sicarios crecidos en el oasis pujoliano, del que esperaban salir exitosos y con patrimonio.

¡Cuánto mejor hubiera sido una campaña! ¡Amnistía para Pujol y familia! Seguida de una coda, "¡a ninguno le cabía imaginarlo y eso que llevaban años trabajándolo!". El pueblo, digan lo que digan los libros que escriben los amanuenses, no tiene casi nunca razón cuando elige a sus líderes, pero los soporta muy bien si saben repartir las prebendas entre la tribu.

No hay otra alternativa que volver a empezar, limpiar lo más llamativo y taparse la nariz por los olores que desprenden las barretinas y el Estado. Nunca tuvimos suerte en esto de la política; siempre nos tocó movernos entre basuras».



Carnaval y Día Mundial de las Legumbres

Gran Uribe en Carnaval (carnaval de 1953, según nvts)
[Valera, fotógrafo; Mayor de Gracia, 158; Barcelona]
Garbanzos con espinacas, bacalao y huevo duro, para celebrar la Cuaresma (empieza el día 14) y el Día Mundial de las Legumbres (hoy)
[granuribe50 / (10/2/2018)]
[Receta (2p): Un frasco de garbanzos con espinacas de CIDACOS; un poco de bacalao desalado de Condis (enharinar y freír); un huevo duro a cuartos; un vasito de caldo Aneto (puede ser Gallina Blanca). Juntar todo y hervir un rato].
(Grado de dificultad: bajo)



Un consejo del "cocinillas":
Se puede añadir a un sofrito de ajo, pimiento, cebolla, etc. En ese caso... ¡miel sobre hojuelas!


viernes, 9 de febrero de 2018

La "portavoza" es una "carga pública"


Irene Montero, una "carga pública"
La "portavoza" de Podemos, Irene Montero, es una diputada que, como tal, ejerce un cargo público, por no decir una "carga pública", que también lo es. Ella ha puesto de moda esa palabra, sin duda con ánimo de que se hable de su partido, un poco en decadencia. Ya lo hizo su declinante jefe y novio, Pablo Iglesias, con lo de "M Punto Rajoy", en alusión a los famosos papeles de Bárcenas. Y antes que ellos, algunos miembros (y miembras) del PSOE, partido en el que ha caído muy en gracia este neologismo, claro. A uno de ellos, un sujeto del que G.U. no quiere acordarse (aunque sí recuerda que traicionó a Pedro Sánchez), es a quien caricaturiza José Mota, como mostramos en el twitter anterior. Y a lo de la "M Punto Rajoy" y "portavoza" se refiere Juan Cruz en su columna titulada Viejos neologismos hispanos, del que reproducimos la parte final:

[...] «Ahora ha saltado de las redes a las redes parlamentarias una famosa apócope (una inicial y punto): el nombre propio del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy Brey. Como quiera que en unos papeles incriminatorios aparecía esa inicial seguida de un punto y el primer apellido, el líder de Podemos ha decidido trasladar a sede parlamentaria el tan conocido recurso. M Punto Rajoy.

Fragmento de "Los papeles de Bárcenas" en el que figura M Punto Rajoy y R Punto Rato 

Y acaba Juan Cruz:

»Este tipo de recursos termina siendo el discurso mismo. La reiteración acaba con el efecto del recurso, reduciéndolo a gracieta de charla de sobremesa. Y por ahí va la gracieta como si con ella se fuera a derribar a MPunto.

A estas maniobras de distracción de la audiencia parlamentaria se une ahora un neologismo más cercano a las equivocaciones del jardín de infancia que a las ocurrencias que se esperan de quienes tiene como oficio hablar en público. Me refiero al neologismo portavozas. Si este último es el precio que se ha de pagar por hacerse un hueco en la historia del habla en el Parlamento, es mejor el silencio que tal ruido».
Algunos de los cargos públicos y de las cargas públicas de Podemos


jueves, 8 de febrero de 2018

El favor que le hizo el trilero al prófugo

Salvador Oliva, El pitjor dels favors / Quadern, (suplemento de El País) / 8/2/2018

Traducción

El peor de los favores

«Hay una Cataluña pratiotera (que no patriótica), cristiana (pero solo de puertas afuera) y analfabeta (porque, en vez de interesarse por la cultura, la pone a su servicio). Esta Cataluña cristalizó con el pujolismo, y estos tres ingredientes explican que Convergencia fuera el partido de los negocios y el latrocinio.. "Lo ha pagado muy caro", dice Artur Mas, "porque se ha tenido que autodestruir". No es cierto: solo se ha cambiado de nombre dos veces; son, por decirlo según el famoso dicho, "los mismos perros con diferentes collares".

Artur Mas la heredó y se sentía como pez en el agua; pero las CUP le obligaron a dar el famoso "paso al lado". Y entonces cometió el mayor error de su vida (¡que ya es decir!): escoger a Puigdemont. Hoy resulta evidente que solo conocía de él su idea fija de la independencia, una idea compartida, porque se debía de imaginar que la independencia ya era suficiente para exonerar a la familia Pujol, para librarse del poder judicial español (ergo: continuar haciendo negocios), y para dejar de ser investigado, multado e inhabilitado. Ahora bien: las imaginaciones políticas, si no están basadas en la realidad, son muy peligrosas; pueden llegar a hacernos pensar que, con una mayoría insuficiente en el Parlament, se pueden romper las leyes y cargarse la autonomía, la Constitución y el Estado de derecho. Y así lo hizo, y el resultado ha sido el de un desastre económico considerable, una fractura social que durará muchos años y la crisis política más grande desde el golpe de Estado de Tejero. Escoger a Puigdemont ha producido el mismo resultado obtenido por el aprendiz de brujo, y tendrán que pasar muchos años para que Cataluña pueda volver a ser lo que fue.


[Laurie Dieffembacq (AFP) / Santi Orúe /granuribe50]
Cuesta entender que que un deseo interesado e irracional de unos políticos irresponsables haya desembocado en una paranoia colectiva, que por suerte no es mayoritaria. Pero si en Alemania pasó en un grado mucho más bestia, no es raro que ahora pase aquí. Una explicación, que no es la más importante, es el hecho de que el poder despierte muy a menudo a la bestia dormida que todos llevamos dentro y que con frecuencia genera servilismo en un gran parte de la población. Cuanto más poca cosa son por dentro los políticos que obtienen el poder, más espacio tiene la bestia para desarrollarse. La bestia les crea siempre una imagen idealizada de sí mismos, y cuando se miran al espejo, solo ven a un ser todopoderoso. Puigdemont fue un estudiante de Filología Catalana que no acabó la carrera, un periodista gris y un político nefasto, pero el poder lo convirtió en un gigante poderosísimo. 

Finalmente, se ha creído que es Napoleón, y ha decidido irse a vivir a una gran mansión de Waterloo, mientras sus compañeros están en la cárcel. No sé si sabe que este es el lugar desde donde vivirá, tarde o temprano, su derrota definitiva. Artur Mas, pues, puede estar contento: le ha hecho el peor de los favores que se pueden hacer a una persona».


La nieve (poca) llega a Barcelona


Playa de Nova Icària, de Barcelona
[Fotografía: Albert García (8/2/2018)]
Playa de Nova Icària, de Barcelona
[Fotografía: Albert García (8/2/2018)]

Mediterráneo, Qué va a ser de ti; Joan Manuel Serrat (1971)

Por cierto, ahora que vemos a esa figura de la fotografía, paseando a su perro por la nevada playa de Barcelona con su impermeable amarillo (¿partidaria de los Jordis, quizá?): hoy hace 47 años que Joan Manuel Serrat lanzó "Mediterráneo" (1971). '¿Por qué esperar tres años para celebrar el 50 aniversario de ese disco?', '¿Por qué no hacerlo ya?'.

Esas pequeñas cosas se preguntaba Serrat esta mañana, al anunciar que ha decidido volver a salir a la carretera y a cruzar los mares porque, con 74 años, tiene claro que 'el plazo se va acortando' y que la vida 'es finita y delicada', en una gira que se centrará en las diez canciones de ese mítico LP: "Mediterráneo", 'Aquellas pequeñas cosas", "Pueblo blanco", "Qué va a ser de ti", "Lucía", etc. Ojalá que le vaya bonito, como decía la gran Chavela Vargas...

¡Ah! También ha hablado de la actualidad del procés. Dice que es "una feria del disparate" (sic). Cualquier día, una turbamulta, encabezada por ese bilioso Torquemada llamado Toni Albà, quema sus fotos y sus LPs (en castellano) en la plaça de Sant Jaume. Total, por verbalizar en público lo que en la intimidad piensan muchos. Además, habla de Tabarnia. Por cierto: empieza su gira en abril en Madrid porque en Barcelona no tenían sitio para él hasta diciembre...



miércoles, 7 de febrero de 2018

¿Una "mantenida" en Bruselas?

Tot Barcelona, siempre tan filosófico, le dirige en su blog una carta de tipo retórico a Aristóteles, con ocasión de los últimos hallazgos del procesismo, a saber: una "presidencia virtual" radicada en el chaletito de la c/ Waterloo, en Bruselas, encabezada por Fuigdemont (y avalada por una extraña "asamblea de electos", que recuerda bastante a los inventos de cierto abertzalismo, o de  Chávez y Maduro, por cierto) y la "presidencia operativa", situada en Cataluña.

Rescatamos un fragmento de esa carta a Aristóteles, titulada ¡Ayyy¡ Aristóteles, con esto no contabas!:

El prófugo ha recuperado la sonrisa / (Fotografía: La Vanguardia)
«Las visitaste todas. Así, Monarquía, República, Oligarquía, Tiranía y Democracia son gobiernos legítimos, solo depende de la clase de sociedad.

Hay un denominador común, aquel de: "No puede mandar quien no ha aprendido a obedecer", según tus palabras en el mismo libro.

He buscado, buscado, mirado y remirado, y a lo único que te has aproximado (y mira que habían Polis) es al gobierno de Esparta, compuesto por 2 Reyes, 28 Gerontes (ancianos de más de 60 años), y 5 Éforos (legisladores), pero nada parecido a 2 Presidentes, uno virtual y otro "operativo" en el hemiciclo».



Bien, no despistarse. Parece ser que "nuestro hombre en Bruselas", Fuigdemont, no le hace ascos a este invento; la prueba del nueve es que ha recuperado esa sonrisa, un punto bobalicona, que parecía perdida desde aquellos patéticos WhatsApps dirigidos a Comín durante la conferencia virtual en Lovaina, de la que ya nos hicimos eco en estas páginas. No parece desagradarle en absoluto el papel de "mantenida" (o de "querida", hablando en plata). Como todos están deseosos de volver a comer caliente y pisar moqueta, es más que probable que esta grotesca idea llegue a puerto.

Lo que ignoramos a día de hoy es quién financiará los gastos generados con esta chapuza (una más): ¿será también el fabricante Matamala, ese sujeto que se dice que ha pagado de su bolsillo durante tres meses el hotel "Husa President Park" que ha ocupado hasta ahora nuestro prófugo de cabecera? Por cierto: ¿a cambio de qué favores o servicios?

Leamos una vez más a Albert Soler, uno de los tocacollons más activos, en su artículo La nostra mantinguda:

«La propuesta de un presidente oficial en Barcelona y uno simbólico en Bruselas es ideal porque refleja el carácter catalán, la tradición de tener una esposa oficial y una mantenida. La primera en casa y con todos los papeles en regla, la segunda muy lejos y haciéndole creer que sí, que te quiero mucho pero de momento lo nuestro no puede ser, tal vez de aquí a un tiempo, de hecho con mi mujer no estoy bien, un día de estos le pido el divorcio, te trataré como una reina, etc. Lo que sea necesario para engañarla y que no se cabree. Lo primordial para los catalanes, ahora, es casarnos vía investidura con una pubilla que contente a todos, sobre todo a los parientes de Madrid. A Puigdemont ya le montaremos en Bruselas una mercería, como se ha hecho toda la vida, o cualquier otro negocio para que parezca que se gana la vida y salvar las apariencias.


Fuigdemont, bajando por la escalera del chalet en c/ Waterloo 34, de Bruselas
[Laurie Dieffembacq (AFP) / granuribe50]
Es básico que la mantenida se crea imprescindible, llamar de vez en cuando para pedirle su opinión sobre unas cortinas que la señora quiere poner en el comedor o sobre qué estrategia política seguir. Después no le haremos ni puñetero caso, pero la llamada ya habrá satisfecho suficientemente su ego. Y si en lugar de ponerle un pisito con lavavajillas, le tenemos que poner un chalet de 4.500 euros al mes, se le pone. A las mantenidas es mejor tenerlas contentas, porque si no, terminan montando escándalos y al final salen más caras.

Simular que sin ella no podemos vivir es regla de oro para tenerla feliz. En el caso de Puigdemont no costará nada, porque realmente se lo cree. Sólo hay que decirle una vez que nuestra vida, la de los catalanes, no tendría sentido sin él. Sonreirá melosamente y con los labios imitando la ternura de los rumiantes pronunciará las tres palabras mágicas, que ahora ya no son «te quiero, chato», como en el caso de las mantenidas de antes.

- Ya lo sabía.

Y feliz como unas castañuelas. Una mantenida feliz puede dedicarse al dolce far niente, desde ir de compras a hacer discursos por skype, y a nosotros nos entretiene en momentos de tedio. Sí, claro que se le deben hacer regalos, pero basta con unas bragas Dior o una manifestación con globos amarillos. Las mantenidas con cualquier cosa se conforman, sólo quieren vivir bien».

martes, 6 de febrero de 2018

Acerca de "Berta Isla"

Portada de "Berta Isla"
Ed. Alfaguara
"Berta Isla", de Javier Marías, es una novela excelente, con una prosa magnífica, en opinión de este modesto bloguero, que dista de ser un crítico literario competente, naturalmente. Para él, la mejor de las de Javier. Narra la historia de una mujer que se casa con un tipo, Tomás Nevinson, que por azares de la vida se ve implicado en una situación oscura en la que muere un ligue suyo, Janet, que también lo era simultáneamente de un personaje importante de la política inglesa, un sujeto influyente. A raíz de ese episodio, Tomás, el primer sospechoso, se ve obligado —a través de chantaje— a ejercer de espía británico, algo que Berta Isla ignora, a pesar de que sus ausencias de España son continuas y su actitud muy extraña, hasta acabar desapareciendo del mapa sin dejar rastro. Nada es lo que parece, pero "hasta aquí puedo leer", como decían en "1,2,3, responda otra vez". Pero el tema 'espías' nos lleva mucho más allá...

Berta, una mujer inteligente, nos explica en primera persona esta situación, psicológicamente muy compleja para ella, y se permite hacer pequeñas divagaciones al margen de la trama, como la que exponemos a continuación, quizá expresando la opinión del propio autor de la novela, Javier Marías. Un asunto para meditar, ya que solemos hablar mucho de que "el pueblo nunca se equivoca" o de que "tiene los políticos que se merece" y todo eso.


Seleccionamos un pequeño fragmento, a caballo entre las páginas 324 y 325. Habrá otros.






En efecto, psicológicamente debe de ser difícil el no saber nada desde hace diez años de la persona con la que estás casada. Por ello, Berta tiene momentos de debilidad. Recuerda una aventura de su juventud, cuando en 1969 participaba en una manifestación estudiantil y se ve acorralada por unos amenazadores "grises" a caballo. La rescata un sujeto delgado, moreno y bien parecido, que se la lleva a su piso y acaban en la cama. Ese tipo le confiesa que es banderillero (la escena tiene lugar muy cerca de la plaza de las Ventas), en una escena muy bien descrita que algún día saldrá aquí.

El caso es que ese recuerdo le marca la vida y, en su desamparo actual, decide intentar revivirlo. Acude al lugar del día de autos en que sucedió aquello; a través del portero se entera de que el banderillero es ahora un apoderado taurino que está de viaje, por lo que le deja un sobre con una carta en la que anota su número de teléfono. Al cabo de un mes, el exbanderillero se pone en contacto con ella y quedan en la terraza de un bar próximo al piso de Berta.

Como ella no está nada convencida del asunto, a la hora fijada observa con prismáticos desde el balcón de su casa esa terraza y lo que ve... no le gusta nada. Y es que el tiempo no corre en balde. El banderillero es ahora un tipo "calvo y gordo", de muy escaso atractivo. Nos lo explica en la página 397, cuando, inspirada por una frase de Álvaro Pombo, afirma que se le acaba de arruinar un recuerdo que le "había acompañado y durado media vida".


Pero aún se le arruinará más la cana al aire a la pobre Berta. No solo el banderillero de su alocada aventura ha devenido ahora en un sujeto bastante poco apetecible; además, se da cuenta de que luce en la coronilla nada menos que ¡un moñito tipo samurái! enhiesto hacia arriba como un pompón. En cierto modo —esto lo añade G.U.—del estilo del que, además de los antiguos samuráis, llevan también algunos aguerridos 'gladiadores' de un deporte llamado "lucha libre" (aunque también los usan futbolistas como Beckam y Bale, ojo). No a todo el mundo le sienta bien ese adorno capilar. Al propio G.U. le caería como un tiro, y parece ser que al antiguo banderillero todavía peor. Y ese aspecto, un poco baladí si se quiere, es el que acaba por disuadir a Berta Isla, una mujer muy seria, de intentar prorrogar esa aventura juvenil....



lunes, 5 de febrero de 2018

Hasta del horror sentimos nostalgia

Medalla conmemorativa de la 50 promoción de Jesuitas de Sarriá
A Gran Uribe le pasa lo mismo que a Ramón de España. No le gustan nada y rehúye sistemáticamente las celebraciones conmemorativas que organizan algunos animosos antiguos alumnos del colegio donde estudió el bachillerato. Por suerte para él, suelen celebrarse en abril y le pilla lejos. El año pasado se celebró el 50 aniversario de la promoción, y un buen compañero (y sin embargo amigo) le ha guardado con celo la medalla conmemorativa de aquel evento hasta hoy, en que le ha hecho 'solemne' donación de ella. ¡Qué tiempos aquellos!

Ya hablamos hace un tiempo de aquellas aparatosas ceremonias de promulgación de dignidades y algún día incidiremos en otros aspectos de aquellos días en ByN. El frío que hacía entonces (las mañanas de invierno estaba siempre helado el estanque de delante de la fachada), y ese frío también era tremendo en las aulas, en el salón de actos y en la capilla. Las misas y rosarios diarios; el mes de mayo dedicado a María; las procesiones de la Inmaculada, pelados de frío con nuestras antorchas; los curitas jóvenes y los curones mayores; la obligación de pasar, antes de irnos a casa, por la sala en que los exponían cuando habían fallecido... También de la pelotilla que se les hacía a los hijos de las familias pudientes (Porcioles y otros).


Pegaban pocas leches, eso hay que reconocerlo, contra la imagen estereotipada que existe. Pero el hermano de quien esto escribe (El Tapir, ya saben) sufrió una paliza a manos de un colérico sacerdote (padre A*****) porque al acabar un examen se dio cuenta de que se había olvidado de poner el nombre y pronunció un "miau! que el cura interpretó que iba dirigido a él, con lo que empezó a apalizarlo gritando como un poseso: "¡A hacerle el gato a tu padre!". En fin, para qué seguir ahora; ya explicaremos —en plan abuelo Cebolleta— más cosas de esas algún día, por si interesan a alguien.



Vayamos ya con algunas de las cosas que decía Ramón de España, en un artículo del año pasado que fue bastante controvertido porque les sentó muy mal a algunos de sus compañeros de promoción, gente bien situada. Se titulaba ¨¿Los mejores años de nuestras vidas?", parafraseando quizá a aquella película de William Wyler, "Los mejores años nuestra vida" (1946), con Mirna Loy en uno de sus mejores papeles, muy lejos de su imagen clásica de mujer fatal.

«Aunque absolutamente inútil, la nostalgia es un sentimiento muy extendido: casi todo el mundo cree haber vivido tiempos mejores que los que le toca soportar en el presente. Uno de los ámbitos más propicios a la añoranza de una época pretérita es el colegio, donde siempre hay un grupo de emprendedores muchachos que constituyen una especie de comisión de festejos permanente que se pasa la vida organizando cenas de exalumnos y 'cachupinadas' varias para celebrar los que, al parecer, consideran los mejores años de su vida.

Esta clase de gente se da también entre los que guardan un gran recuerdo de su servicio militar, pero como tal cosa ya no existe, solo hay que esperar a que se mueran los que la hicieron para que te dejen en paz. En la universidad y el trabajo también se encuentran personas con tendencias conmemorativas, pero son menos que en el colegio, que es donde realmente encuentras a los genuinos creyentes del eterno reencuentro, tan fieles a su centro educativo como cierta parte del colectivo gay al festival de Eurovisión.

Todo esto viene a cuento de que acabo de recibir una invitación de los Escolapios de Diputació para celebrar que hace 45 años que los perdimos de vista; yo, para siempre, otros no tanto.[...]

La invitación viene ilustrada por la foto de una pandilla de tíos de mi quinta, aunque hoy más calvos y más canosos y, sobre todo, mucho más sonrientes. Reconozco a dos o tres que no me caían mal, pero a los que no he vuelto a ver desde 1972; al resto, que me aspen si los identifico. Me avisan de una cena que tendrá lugar ya he olvidado cuándo y a la que no pienso acudir, como no he acudido a los anteriores jolgorios, que se llevan celebrando prácticamente desde que todos abandonamos la escuela.

Recuerdo haber ido a uno de los primeros y no haber vuelto a los siguientes: desaparecido el entorno común, ahí no sabía uno de qué hablar (en eso, las reuniones de exalumnos son como las de los supervivientes de la mili, que sin el uniforme son incapaces de reconstruir las conversaciones mantenidas en su momento en el Hogar del Soldado). Solo los ya citados muchachos emprendedores se lo pasaban pipa, y yo me preguntaba: ¿realmente fueron tan felices durante todos esos años que yo apenas recuerdo o buscan algo a lo que agarrarse?

Me repito esa pregunta cada vez que llega a mis manos la convocatoria de turno, pasando luego a cuestionarme por qué su experiencia resultó más estimulante que la mía, siendo todas más o menos la misma. El colegio no fue un drama, pero tampoco una comedia chispeante, solo un trámite inevitable en el que, además, no había chicas y para asomarnos a la otredad, como diría Machado, había que recorrer una manzana hasta el colegio de Lestonnac, donde poco se sacaba aparte de la confirmación de que las chicas olían mucho mejor que nosotros.

Aunque me lo pasé mejor después en mi paso por la facultad de periodismo y en algunos medios de comunicación ya desaparecidos, no hay en esos ámbitos gente tan emprendedora y entusiasta como en el escolar. ¿Qué vieron ellos que a mí se me escapó? ¿O lo suyo no es más que nostalgia por una época en la que tenían toda la vida por delante y muy escasas responsabilidades? [...]

El amor al colegio es un misterio que no resolveré jamás y que me lleva siempre a la frase de un personaje de Ignacio Vidal-Folch: "Hasta del horror sentimos nostalgia"».

Bueno, ya saben, nevó

Viñeta de El Roto (3/2/2018)
El ministro de Fomento, Íñigo de la Serna —un  'pollo pera'—explica a la prensa el brillante 'operativo' establecido el día de la nevada


domingo, 4 de febrero de 2018

El "procés" ha invadido Bruselas

John William Wilkinson
La señora Claes vive en un buen piso, junto a la Gran Place de Bruselas. Aquí es donde nació y donde espera morir, cuando llegue su hora, a pesar de que es consciente de que no es nada fácil ser belga y, mucho menos, bruselense.

Pero, ¡amigos!, eso de acabar sus días aquí lo pensaba solo hasta hace tres meses, cuando empezó ¡"el circo catalán"!, una pesadilla. Los paisanos de Gran Uribe han exportado allí todo lo que nos ensombrece la vida por aquí: lacitos amarillos, pancartas, banderas, bufandas, caretas, en fin, toda esa cursilería, e incluso hasta ¡las p**** cacerolitas!

Ahora la señora Claes quisiera mudarse. Veamos por qué; nos los explica John William Wilkinson en un capítulo de su serie de ficción "Especies urbanas" (¡ojo!, es ficción; o no):


[...] «Desde el mes de noviembre del año pasado, ya sólo tiene una preocupación: la invasión catalana. No ha conocido ni un minuto de desosiego desde que se instaló en Bruselas con su séquito ese desquiciado expresidente fugado de una región española.

El elemento sorpresa se tradujo durante las primeras semanas en un sentimiento generalizado de solidaridad con la causa catalana. El bombardeo mediático fue espectacular. No se hablaba de otra cosa. Pero poco a poco iba saliendo otra versión de los hechos que nada tenía que ver con la que venían contando los fugados. Finalmente su discurso no provocaba más que incredulidad cuando no hilaridad.


Manifestación en la Gran Place, de Bruselas (diciembre de 2017)
No pasaba día sin que tuviera que sortear la señora Claes alguna manifestación, marcha o desfile. Llegaban en autocar con sus banderas y bufandas y gorros. Siempre se les veía sonrientes. Cualquier excusa les bastaba para entonar su himno nacional. Se pasaban todo el santo día abrazándose, besándose y sacándose selfies. Decían sentirse un pueblo oprimido; más bien ocioso, opina la señora Claes. 

Abruman tantos equipos de radio y unidades móviles de televisión catalanes que a todas luces viven del cuento. Enseguida circulaban por Bruselas chistes de catalanes, que en realidad eran chistes de belgas con estos nuevos protagonistas. Esto sí que se granjeó entre los belgas cierta simpatía para con los catalanes. Y es que al principio suscitaba cierta gracia una movida catalana surrealista instalada en la capital de Europa.

Mas en un momento dado imposible de determinar, todo cambió. Las fachadas de los edificios amanecieron con pintadas exigiendo la libertad de presos políticos o a favor de una república que nadie —¡ni ellos!— sabe si existe o no. Los rótulos en francés fueron tapados con adhesivos en catalán; lo mismo pasó en los bares, restaurantes y el transporte público. Jóvenes de aspecto estrafalario no sólo se colaban en el metro con perros peligrosos, sino que empezaron a okupar edificios enteros en el corazón de Bruselas.

El Ayuntamiento ha recibido solicitudes para que pague el alquiler de varias fincas okupadas, como asimismo el de ¡un banco expropiado! La seriedad se ha esfumado de las aulas de los colegios para desesperación de los docentes desde que se ha puesto de moda entre el alumnado imitar el acento del presidente fugado en francés o inglés, lo que siempre acaba en desenfrenadas carcajadas. Los medios de comunicación, las webs, las redes sociales… ¡ya no queda espacio alguno que no haya sido tomado por los invasores!

Además, se han entrometido en la política belga, a todos los niveles, repartiendo lecciones y órdenes como “Wake up!”, que se mire como se mire es una barbaridad. Hacen llamadas a la desobediencia cívica. Se declaran demócratas y amantes de la paz, sólo para pronunciar diatribitas anti europeístas que realmente dan miedo. Toda Bruselas yace bajo una repulsiva marea de lazos amarillos y apesta a purines y virutas.

Ahora bien, lo peor de todo para la señora Claes son las caceroladas que no le dejan dormir o los escraches que montan en la portería de cualquiera que haya osado llevarles la contraria a los invasores. Eso y el intercambio de claxonazos cada vez que se cruzan dos conductores catalanes. Esto último realmente le saca de quicio. ¿Cómo puede sentirse oprimida esta gente que hace en todas partes lo que le da la real gana? Corre un rumor que dice que planean cruzar Francia en sus tractores con intención de bloquear la capital de Europa.

Hasta ahora nunca se lo había planteado, pero si esta situación persiste, se verá obligada a marcharse de Bruselas. Aunque mejor sería que antes volviesen ellos a su casa, sentencia convencida la señora Claes. Reza para ello todas las noches antes de acostarse tres avemarías».



En Europa lo tienen claro



Claro que... en El Despertador 3.0 tienen claro lo de las "mordidas", lo cual no es raro.



sábado, 3 de febrero de 2018

Gregorio Morán y el acuerdo de Opel

La prensa ha contado lo del acuerdo entre trabajadores y empresa para que se siga fabricando Opel Corsa en Zaragoza, sí, pero de una manera bastante aséptica, sin casi asomo de crítica. En EL PAÍS, nada de nada, y en El Mundo poco más:

«El preacuerdo de convenio colectivo alcanzado el pasado lunes por la tarde y firmado por los tres sindicatos mayoritarios de la planta UGT, CCOO y Acumagme, que aglutinan el 75% de la representación de los trabajadores de Opel Figueruelas, ha salido adelante con el 60% de los votos. El convenio tendrá vigencia hasta 2022 y es el primero que la factoría tendrá bajo la dirección de la nueva matriz, el grupo PSA, quién ha exigido duros ajustes para que los costes salariales de la planta zaragozana, superiores en un 17,2% a los de PSA Vigo, se reduzcan ostensiblemente. Estos tres sindicatos advirtieron este martes a sus afiliados de que "el preacuerdo es lo mejor que podíamos obtener", aunque "somos conscientes de la pérdida sufrida". Además, avisaron de que, "si no hubiera ratificación, se abriría un nuevo proceso negociador, pero el objeto ya no será la defensa de algunos puntos de nuestro convenio, sino la defensa de la planta y del empleo"».


Viñeta de Máximo
Viñeta de Máximo

Y esto es lo que nos dice Gregorio Morán en su Sabatina intempestiva de hoy, titulada El retroceso:

[...] «Todo eso quedó atrás. Ahora chantajean a miles de trabajadores, ponen cerco a una ciudad que vive de una empresa más arrogante que un señor medieval, y qué ocurre. No decimos nada. No sólo no hay un reportero que lo cuente, ni que no sea dependiente de los gerentes y sus jefes de comunicación —de los que no conocemos ni sus nombres—, los sindicatos pían con la boca pequeña mientras rezan a San Rita "por lo suyo". Y todo porque nos negamos a admitir que estamos al pairo, que invirtiendo los versitos de Bertolt Brecht, primero esclavizaron a los peones, luego chulearon a los trabajadores, al tiempo corrompieron de saldo a los sindicatos, posteriormente compraron a los diarios y enmudecieron a los currantes. La lucha de clases, la conciencia de ser un trabajador se convirtió en la uniformidad de la argolla. Mi vida por un trabajo. 


Fotografía: Jaime Villanueva
Baste decir que en el diario español referente de esa libertad perdida, si es que se existió alguna vez, ocuparon los trabajadores de la industria de Figueruelas menos espacio mediático que la aparición del Partido Animalista, donde una señorita exhibe en sus brazos un cerdito que parece lavado con perlán».


Máximo no daba puntada sin hilo

Viñeta de Máximo (EL PAÍS, 5 de noviembre de 2002; en la edición impresa, claro)
[Inserta en un artículo de Luis Landero]
Revisando papeles antiguos para tirar, se nos ha aparecido hace un rato esta viñeta de Máximo, adosada a un artículo de Luis Landero (titulado "Casi una utopía", no guarda ninguna relación con la viñeta). Pero como viñeta y artículo son buenos, hemos decidido conservarlos. Bueno, por fortuna parece ser que podemos suprimir a día de hoy ciertas las palabras del cubo de Máximo (todo un geómetra), aunque podríamos poner en su lugar algunas otras, seguro que saben ustedes cuáles. Las demás, siguen siendo plenamente vigentes.

Gran tipo, Máximo, fallecido el 28 de diciembre de 2014, al que dedicamos en su día un modesto homenaje, ayudados por la pluma de Manuel Vicent y el lápiz de Peridis, El Roto y Forges, además de la afinada plumilla del propio Máximo.

Recordémoslo aquí y ahora:

Viñetas de Peridis, El Roto, Forges y el propio Máximo / granuribe50.blogspot.com.es
[...] «Ahora Máximo ya está en el paraíso de la geometría con el plumín en la mano y la visera en la frente para no ser deslumbrado por ninguna deidad que no sea la armonía de las esferas y orden matemático. En la memoria de sus amigos seguirá soplando el leve barro de la creación para convertirlo con una línea pura de tinta china en juegos de la razón, en sonrisas perplejas del cerebro».
Manuel Vicent