¡Ay, Alvar Aalto! Disculparán ustedes, G.U. tiene el compromiso desde hace
tiempo de hablar de
Alvar Aalto, su tocayo y arquitecto preferido, pero no sabe bien por dónde empezar, tantas son las cosas que se podrían decir. En esos casos, más
vale agarrarse a algo que le motive mucho y exponerlo a la brava. Ya vendrán
ampliaciones posteriores.
Nos referimos a los que quizá fueran los años más
convulsos de su vida. Empecemos. En 1938 ya era conocido en su país cuando
gana el concurso para el pabellón de Finlandia en la Exposición Universal de
Nueva York (1938), con aquel mítico revestimiento ondulante de madera emulando
la "aurora boreal". Quizá lo hayan visto en foto. No vayan a visitarlo: ya no existe. Una obra efímera; suelen serlo las de las exposiciones.
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| Alvar Aalto y Aino, Pabellón de Finlandia en la Expo de Nueva York de 1938 |
Allí viaja con su esposa
Aino Marsio, una parte fundamental de su estudio; ella
gestionaba, diseñaba muebles y lámparas; juntos fundaron la empresa "Artek" que los comercializaba. En realidad, muchas de las ideas atribuidas a Alvar fueron de
Aino.
En NY se hacen populares en los medios arquitectónicos. Pero la
dicha no fue completa. Sonaban "tambores de guerra" en su tierra. Durante la
guerra ruso-finlandesa, muy vinculada con la Segunda Guerra Mundial,
Aalto (que tenía ya era 41 años y era oficial en la reserva) fue llamado a filas, y
así le vemos vestido en la foto:
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Alvar Aalto posa con su familia en la terraza de su casa, con el
uniforme de reservista movilizado
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No era muy de pegar tiros, y menos ya a su edad, superados los cuarenta. Por tanto, no le gustó nada ese
asunto, huyó a Estocolmo y luego a EE. UU. para participar en un ciclo de
conferencias organizado por sus amigos americanos, en teoría para para recaudar
fondos para Finlandia. Acabó siendo nombrado catedrático del MIT en Boston.
Durante mucho tiempo deseó instalarse allí para siempre, ya que las
cosas le iban bien. Quizá lo más conocido que diseñó en esos años fue una
residencia de estudiantes, la
Baker House, con las formas curvas —que tanto le
gustaban— para conseguir vistas al río Charles. Como esa forma reducía el número
de habitaciones, su esposa Aino ideó las famosas escaleras en voladizo en la
parte trasera, para aumentar el espacio disponible.
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Foto aérea actual de la residencia Baher House, en el Instituto
Tecnológico de Massachussets
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Alvar Aalto (1947) Planta y fachada posterior (la de las escaleras
voladas) de la Baker House
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Alvar Aalto (1947). Fachada posterior (la de las escaleras voladas) de
la Baker House
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El caso es que esta especie de escaqueo (G.U. hubiera hecho igual, ojo) dañó mucho su imagen de "patriota" en Finlandia. Se
esperaba de él otra cosa; sus amigos no entendían que no volviera a Finlandia en
momentos tan angustiosos para todos. Recuerda algo a este otro caso: mientras muchos franceses sufrían y
luchaban en la Europa ocupada, Saint-Exupéry pasó parte de la guerra en Nueva
York (donde escribió
El Principito).
Pero avancemos. Nuestro hombre seguía sin ser bien visto en determinados círculos. En fin, su esposa Aino enfermó, pensamos que de
cáncer, y falleció algunas semanas después en Finlandia. Poco antes de su muerte, Alvar hizo este dibujo de ella. Una gran figura de la arquitectura y del diseño injustamente ninguneada por la historia.
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| Alvar Aalto. Dibujo de su esposa Aino marsio, diez día antes de su muerte (Enero de 1949) |
Se abre entonces un agujero negro en su vida, hasta el punto de que muchos
dudaron de que volviera a ejercer como arquitecto. Se ha dicho con frecuencia
que Aalto no creó escuela en su país, pero lo cierto es que todos sus jóvenes
colaboradores en el estudio fallecieron durante la guerra. Pero Alvar era un
tipo correoso y supo reaccionar. Y ganó el concurso para ese pequeño
Ayuntamiento de Säynätsalo (1949) ¡Menos mal! Esta modesta obra es la que más gusta a
G.U.; incluso le sirvió —en malo, claro— de lejana inspiración para su Proyecto de Fin
de Carrera (lo llamam PFC): un Centro Cultural.
La verdad es que, cuando se habla de Alvar Aalto, lo primero que se le viene a la cabeza a bastante gente es este modestísimo conjunto. Hemos tecleado en Google / Imágenes escribiendo: «Ayuntamiento de Säynätsalo» y hemos obtenido lo siguiente:
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| Imágenes del Ay Untamiento de Säynätsalo [tomadas de Google / Imágenes] |
Abandonó, de momento (aunque en cierto modo la retomara después), la arquitectura blanca tan propia del
Estilo Internacional y se afilió al ladrillo y a la madera, que ya había utilizado en la
Baker House y en el Pabellón de Finlandia. Aportarían la calidez y cercanía que él deseaba, un poco "a la italiana". Un conjunto
sobreelevado en una colina, ejerciendo como centro cívico en torno a un patio.
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Alvar Aalto. Ayuntamiento de Säynätsalo. Vista desde la calle y planta Dibujo de Bill Risebero en Historia Dibujada de la Arquitectura Occidental, Blume Ediciones, 1982] |
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| Alvar Aalto. Vista de la escalera de acceso al patio del Ayuntamiento de Säynätsalo (1950) |
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| Alvar Aalto. patio del Ayuntamiento de Säynätsalo (1950) |
"Sencillito pero bien" [como decía el orondo padre Segarra durante el viaje
de bachillerato a Andalucía de nuestro hermano —El Tapir—, frente a una modesta mariscada, que quizá no
avalarían nuestros sindicalistas, pero que les dejó boquiabiertos. La pagó de su
bolsillo (o no) el bien alimentado jesuita].
Pues eso; la de Alvar Aalto es una composición sencilla que
nos encanta. Todo respira calidez y olor a madera; aunque no hayamos
estado allí, una pena, casi nos parece olfatearla...
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| Alvar Aalto. Pasillos en torno al patio central del Ayuntamiento de Säynätsalo (1950) |
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| Alvar Aalto, Biblioteca del Ayuntamiento de Säynätsalo |
Sus pasillos en torno al patio, su biblioteca, tan sencilla como encantadora,
teniendo en cuenta que se trata de un municipio pequeño. Luego, en otra etapa de su vida, las haría mucho
mayores, para centros cívicos, para universidades, sí, pero aquí todo nos parece más doméstico, menos espectacular. Y todo nos parece
oler a madera, a libros, con esas preciosas lámparas que diseñara la difunta Aino.
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| Alvar Aalto. Locales en la planta baja del conjunto, antes de ascender al patio central |
Ya lo ven, todo es
casolano, sencillo, a escala humana. pero esta obra quizá sea la más valorada de Alvar
Aalto, compuesta en una etapa de su vida nada fácil. Luego, dos años después
(1952), contraajo matrimonio con
Elissa, que había entrado en su despacho cuando
falleció Aino. Una mujer, en este caso "de armas tomar", muy diferente a Aino. Con ella el despachó empezó a obtener buenísimos y sustanciosos encargos, que ella concluyó tras la muerte de nuestro muy querido Alvar, pero esa es otra historia...
En fin, un último recuerdo para las dos esposas de Alvar —Aino y Elissa—, dibujadas por él. Sin ellas quizá (o sin quizá) nada hubiera sido lo mismo. Ampliaremos sobre todo ello en breve (DM). Alvar Aalto hizo mucho más, antes y después de este convulso período (1838-1952) que apuntamos hoy.
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