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| "El Cristo", de Dalí (1951), en el cartel anunciador del concierto |
G.U. se siente estos días bastante triste y, en cierto modo, damnificado
también. Lo de Urda no lo ha superado y le costará hacerlo. Ve fotografías de
los fallecidos, gente que iba a su trabajo o de vacaciones, y le duele mucho,
difícil escribirlo aquí y no lo hará. Aunque se ha ido formando su propia opinión sobre todo esto —bastante negativa— no entiende nada del asunto y no dirá nada, muchos "expertos" pululan por las redes...
[Además, eso de que ahora dé miedo tomar
el tren, cuando ya había superado lo del avión de Spanair —ese mismo aparato que tomamos el día antes, volviendo de Ibiza— le supera. Y el
fallecimiento de un futbolista del Tenerife, también le supera, aunque sea un
episodio a escala menor, que sólo importa a los familiares y a los futboleros].
En estos casos, quizá lo mejor sea... acudir a Mozart, un grande, y guardar silencio.
Como silencio también es lo que reclamaba el articulista de Diario de Ibiza, Fernando de Lama, cuando acudió anteayer a la Catedral a escuchar el Réquiem de Mozart. Escribe hoy en su columna, titulada Mozart, turistas y selfies en la catedral de Ibiza:
El Ave verum corpus (KV 618) es un motete sagrado compuesto por Wolfang Amadeus Mozart en 1791, el último año de su vida. Se trata de una de sus obras religiosas más célebres, escrita para coro de cuatro voces (SATB), orquesta de cuerdas y órgano. Es interpretado habitualmente con orquesta y coro, como en este caso. Traducimos:
«Salve, verdadero Cuerpo, nacido de la Virgen María, verdaderamente atormentado, sacrificado en la cruz por la humanidad, de cuyo costado perforado fluyó agua y sangre: Sé para nosotros un anticipo en el trance de la muerte. ¡Oh, dulce Jesús! ¡Oh, pío Jesús! ¡Oh, Jesús, hijo de María!»


Y mientras , ni culpables , ni responsables,
ResponderEliminarlas urnas , dictaran sentencia, saludo.