martes, 3 de noviembre de 2026

Silencio estos días (y escuchar el Réquiem de Mozart)

"El Cristo", de Dalí (1951), en el cartel anunciador del concierto

G.U. se siente estos días bastante triste y, en cierto modo, damnificado también. Lo de Urda no lo ha superado y le costará hacerlo. Ve fotografías de los fallecidos, gente que iba a su trabajo o de vacaciones, y le duele mucho, difícil escribirlo aquí y no lo hará. Aunque se ha ido formando su propia opinión sobre todo esto —bastante negativa— no entiende nada del asunto y no dirá nada, muchos "expertos" pululan por las redes...

[Además, eso de que ahora dé miedo tomar el tren, cuando ya había superado lo del avión de Spanair —ese mismo aparato que tomamos el día antes, volviendo de Ibiza— le supera. Y el fallecimiento de un futbolista del Tenerife, también le supera, aunque sea un episodio a escala menor, que sólo importa a los familiares y a los futboleros]. 

En estos casos, quizá lo mejor sea... acudir a Mozart, un grande, y guardar silencio. 

Como silencio también es lo que reclamaba el articulista de Diario de Ibiza, Fernando de Lama, cuando acudió anteayer a la Catedral a escuchar el Réquiem de Mozart. Escribe hoy en su columna, titulada Mozart, turistas y selfies en la catedral de Ibiza:

«Pocas veces se tiene la oportunidad de disfrutar del Réquiem de Mozart en un marco como este, con la Jove Orquestra Illes Balears, el Cor Amalthea y los solistas, dirigidos por Juan Francisco Ballesteros. Si además sumamos un paseo por Dalt Vila en una mañana soleada y fresca de noviembre, el plan es difícil de mejorar. El problema empieza antes de que suene la primera nota. La puerta de la catedral parece la de un establecimiento en temporada alta. Gente que entra y sale y hasta una excursión del Imserso al completo que aparece preguntando si hay misa o qué está pasando allí. [...]

Entre entradas, salidas y cambios de localidad, el concierto adquiere una segunda banda sonora: pasos, murmullos y sillas que se mueven. Todo bastante fácil de evitar con una persona en la puerta que impidiera el acceso durante las interpretaciones.

Conciero homenaje a Mozart en la Catedral de Ibiza
[Fotografía: Toni Escobar (1/11/2026)]
No parece pedir demasiado. ¿Mereció la pena? Sin duda. Los varios minutos de aplausos, con el público en pie, y el precioso bis con el Ave verum corpus pusieron un final emocionante a un gran concierto. Mozart consiguió imponerse al ruido. Y eso también tiene mérito. Quizá sea nostalgia, pero uno recuerda aquellos tiempos en los que ir a un concierto también significaba permanecer sentado y guardar silencio hasta el final. Una costumbre que, por lo visto, empieza a ser tan antigua como las piedras de Dalt Vila».

El Ave verum corpus (KV 618) es un motete sagrado compuesto por Wolfang Amadeus Mozart en 1791, el último año de su vida. Se trata de una de sus obras religiosas más célebres, escrita para coro de cuatro voces (SATB), orquesta de cuerdas y órgano. Es interpretado habitualmente con orquesta y coro, como en este caso. Traducimos:

«Salve, verdadero Cuerpo, nacido de la Virgen María, verdaderamente atormentado, sacrificado en la cruz por la humanidad, de cuyo costado perforado fluyó agua y sangre: Sé para nosotros un anticipo en el trance de la muerte. ¡Oh, dulce Jesús! ¡Oh, pío Jesús! ¡Oh, Jesús, hijo de María!»

1 comentario:

  1. Y mientras , ni culpables , ni responsables,
    las urnas , dictaran sentencia, saludo.

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