sábado, 3 de octubre de 2026

De escultistas. «llobatons» y «kumbayás»

Cuando G.U. iba al colegio, los boy scouts brillaban con luz propia, sobre todo aquí, en comparación con los de la OJE, que era lo mismo, pero en falangista y español. Tiene primos que vivían en Madrid y acabaron asistiendo a campamentos de verano de la OJE. Allí pasaban un mes con la reglamentaria camisa azul ("un color serio, neto, entero y proletario", según el libro de F.EN.), comidas de tarro en clases de formación política (?) sobre los "Principios del Movimiento Nacional" —que impartían unos sujetos de pelo en pecho que se llamaban entre sí "camarada"—, diversos ejercicios gimnásticos, algo de escalada si había un monte por allí y jueguecitos infantiles, cantando todos en grupo tontunas así, según nos contaba nuestro primo:

«Tres pollitos tiene mi tía, tiene mi tía, tiene mi tía,
uno que canta, otro que baila,
y otro que toca la chirimía».

Bien, luego llegó el Concilio Vaticano II, las misas en el idioma autóctono, con sus guitarritas, canciones de Bob Dylan o Joan Baez y algún que otro góspel (espirituales negros), todo ello traducido al catalán, claro. Y emergieron los llamados llobatons (su actividad era el "escultismo"), que viajaban en tren al Pirineo y entonaban canciones de Lluís Llach a la luz de la hoguera. A los que practicaban esta actividad se los llamaba por aquí también kumbayàs, por aquella canción tradicional que cantaba Pete Seeger, cuyo título viene de la expresión inglesa come by here (ven acá). Lo explicaba Xesco Boix:


Durante aquellos años y los siguientes, militaron en el escultismo catalán la mayor parte de los políticos que tuvimos que soportar y soportamos todavía por estos lares, con los resultados de todos conocidos. Hoy en día forman parte de las 400 familias de las que hablaba el maestro Millet, ya saben, el expoliador del Palau de la Música.
 Programa de actividades de Fem llum a la independència!
[(Noche del 3 al 4 de octubre de 2026) / Imágenes: ANC]

Puede que esa actividad perdiera importancia con el tiempo, pero el procesismo sabe que siempre es un valor seguro. La prueba es que este fin de semana la ANC organiza una performance de luz y color, con unas 60 bombillas situadas en las cimas del Turó de l´Home y Collformic, en el Montseny, en recordatorio y homenaje a la declaración de independencia de Puchi en 2017 (por aquí gusta más evocar derrotas que victorias).

Quizá se pregunten ustedes: ¿quién pondrá las lucecitas en lo alto de esos montes en una noche tan tormentosa?: ¡els llobatons!  G.U. ha confirmado su presencia y espera que alguno de ustedes, si lee esto, se apunte también. ¿Lluvia? ¿Qué lluvia? Som-hi!

Fotografía: Miquel Cartisano
De paso, se aprovechará ese arduo trabajo de poner lucecitas para recoger rovellons (níscalos), abundantes después de las últimas lluvias. Gracias a los esforzados individuos que recorren los montes en esta época (en ocasiones destripando terrones) podemos degustarlos. Nos encantan con ajito y perejil. G.U. llegó a ser un especialista en los bosques de pinos del Prepirineo, como reconocían con deportividad su hermana nvts y su cuñado (EPD ambos), que encontraban menos. O sea, que mañana nos zamparemos algunos en su recuerdo (y a la salud de M.C., cuyas fotografías nos han incitado a esto). 

12 comentarios:

  1. Amigo Gran Uribe, poco puedo opinar ni de la OJE ni los boy scouts. Más o menos sé que eran unos grupos “militaroides” que se ponían un pañuelico en el cuello, cantaban y subían por las montañas.

    No he conocido a ningún individuo que anduviera por aquellos derroteros o por aquellos grupos.

    No sé si me equivoco si digo que los scouts estaban vinculados a algunas parroquias. Yo siempre estuve muy alejado de todo aquello, fui a una escuela un poco “rarilla” para aquella época de mi adolescencia. No teníamos clase de religión, íbamos chicos y chicas juntos, algo que entonces era también “rarillo”, no teníamos un sistema reglado de asignaturas, estudiábamos mucho y fui a trabajar muy pronto así que no me quedaba tiempo para subir por las montañas. No me interesé demasiado por las “guitarritas” de la canción protesta, casi nada de la Baez y muchísimo menos por el góspel ni por Llach.
    Entonces fue cuando empezaba a interesarme por la llamada música contemporánea y algunas lecturas que me recomendaban los profes -mucho ensayo, crítica musical, pensamiento alemán, arte y primeros viajes a Italia.
    Aquel colegio privado del Clot era efectivamente raro. Luego tuve que meterme en la enseñanza reglada para obtener el título de Bachillerato, lo hice trabajando y estudiando con clases nocturnas y examinándome de “por libre”, que gracias a los conocimientos adquiridos en el colegio “rarillo”, me ventilé el Bachillerato Elemental, el Superior y el COU en tres años y ya directo a la Universidad.(Arquitecto Técnico + Arquitecto Superior) No me quedaba tiempo para kumbayàs.
    Y ahora, por lo que cuentas, veo que otros continúan con su afición por subir a las montañas y cantar canciones ñoñas a la luz de unas lucecitas. Así están, soportando su pamplina de llobatons que les pesa como una losa.
    Más valdría ir a la montaña a buscar “rovellons” y comérselos que subir "als turons" a rememorar aquellos tiempos de scouts.
    Salud.


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    1. Sí, los boy scouts creo que estaban muy ligados a las parroquias y a los curitas. Tampoco asistí nunca a ninguno de esos campamentos ni toqué la guitarrita en ninguna iglesia, pero en los jesuitas había misa cada día se empezaron a introducir esos cánticos hacia1964, a la par que se suprimía la misa en latín y la música religiosa de siempre, que me gustaba bastante, se sustituyó por góspel traducido al catalán y alguna canción de Raimon. A los llobatons tuve que soportarlos mucho porque el tren que nos llevaba al pueblo donde pasábamos el verano iba hasta La Molina y algunos llegaban a Puigcerdá y a La Tour de Carol. Y allí estaban esos alegres muchachos ocupando prácticamente vagones enteros, con sus guitarritas, armónicas y flautitas. Es una actividad que se ha seguido practicando y muchos de nuestros cuadros dirigentes se formaron en ese ámbito.

      Ya me has hablado a veces de ese colegio "rarito". Me hubiera gustado ir a uno así, pero mis padres consideraron que era buena idea meternos a mi hermano Carlos y a mí en los jesuitas de Sarriá y a mi hermana nvts en las "monjas alemanas" de la calle Copérnico. Creo que los tres recibimos una formación bastante correcta que no nos dejó, creo, secuelas negativas, o supimos deshacernos de ellas. Incluso mi hermana aprendió bastante alemán, aunque me parece que luego se le olvidó un poco por falta de práctica. Y, por cierto, su marido (mi cuñado) estudió también en los jesuitas, pero de la calle Caspe. Un curita organizaba encuentros juveniles de ambos sexos, y me parece recordar que fue eso lo que les dio la oportunidad de conocerse. Y los cuatro nos desenvolvimos bien al entrar en la Universidad, incluso con mayor nivel que muchos de nuestros compañeros de carrera.

      Me gusta mucho el campo, pero vivido en soledad o con exigua y selecta compañía. Y me gustaba mucho buscar rovellons, actividad que se me daba bastante bien si se conocían los lugares adecuados. Aunque dejé de practicarla, cuando los veo en una tienda, si tienen buena pinta suelo rascarme el bolsillo porque nos quedan muy buenos...
      Un abrazo

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  2. Una historia similar a la de nuestro amigo Cornadó.
    A los ocho años y medio mi progenitor marchó a buscar nuevas hazañasa para contar, supongo, a sus futuros nuevos hijos.
    Estudié en tranvía/aula; después en una Academia porque no teníamos dirección fija para un Instituto y no me admitían. La Academia costaba dinero, así que a ayudar a un panadero y a llevarme al pan del día.
    A los once Ingreso y me admitieron en la escuela del Trabajo de Franco en la calle Urgell. Al ver las notas y lo del trabajo de panadero por la noche me ayudaron a hacer primero y segundo de Bachillerato juntos (de 6 a 10 de la noche y ahí empalmaba a ayudar); Pude hacer sexto y la reválida .
    Me ayudaron en todo y gracias a aquel "sistema paternalista y droctinario, feudal, y misógino" puede estudiar.
    No tuve tiempo para kumbayas, ni conocía gente de la OJE.
    Conocí a mi señora en una exposición del Palacio de la Virreina, la Cambó a los 21 años. A los 23 me casé. Sus padres y mi madre convivieron con nosotros.
    Jamás un problema; jamás.
    Pude estudiar, conocer un buen empresario (Lara padre) que también me ayudó (había sido legionario y le gustaba que le explicara historias de las barracas.
    Me pagó bien y me enseñó mejor.
    Con su carta de recomendación pude independizarme ...y seguí sin conocer cumbayas.
    Ahora sólo veo okupas con Apples y pocas ganas de trabajar, muy pocas. ya vendrán los de fuera que nos pasarán la mano por la cara y nos pondrán al orden.
    No me canso de repetirlo: gracias al sistema antiguo y a las ganas de estudiar propias, salí adelante.
    Un abrazo

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    1. Muy interesante historia, de la que conocía ya algunos detalles. Lo que no recordaba era lo de Lara, aunque (ahora que no nos lee nadie) sé que eras socio del R.C.D. Español, que presidía el propio Lara, hasta que te deshiciste del virus futbolístico que a mí todavía me afecta, aunque bastante menos que antes.

      Mi trato con los kumbayàs ya se lo he explicado a Francesc. En cuanto a los okupas, los conozco bastante porque hubo una época, cuando el barrio de Les Corts estaba en plena transformación, en que había muchos por aquí y su presencia se hacía notar más de lo deseable. Ahora están por otras zonas y su número va in crescendo.

      Siempre he lamentado y me ha parecido una mala idea la práctica supresión de los estudios nocturnos de secundaria. Eso permitió a mucha gente trabajar para ganarse la vida y continuar formándose. Fue un error tremendo.
      Un abrazo

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    2. Mi cariño por el Español, así lo conocí, vino de Lara, aunque él, pocos lo saben, era del Sevilla. Un tipo extraordinario que una vez, al comentario de que uno de nuestros comerciales se llevó una nómina de casi un millon de pesetas -de comisiones-, o sea el doble de lo que cobraba él como dueño de una empresa con, en aquel momento 36 editoriales, me contestó: "Eso quiere decir que me hace ganar dinero".

      Otro abrazo

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  3. Yo fui a un campamento deportivo en el año 79, estaba federado en Balonmano, cogian dos chavales de cada colegio y me cogieron a mi. No era un campamento al uso, era muy deportivo, cada mañana para empezar corriamos 5 km, desayuno, y más ejercicios hasta la hora de comer, siesta y más ejercicio hasta la hora de cenar. Me vino muy bien, la verdad y creo que es necesario el deporte en la niñez y la juventud, moldea el cuerpo y la mente.
    Luego fui muchas veces al monte, con amigos, a ver pájaros y animales, otras veces con amigos y amigas (a ver si me tropezaba con alguna) y luego empecé a ir solo. Dormir solo en mitad del monte es una experiencia magnifica, la primera vez tienes "más miedo que alma" pero la segunda vez tambien ;D. Más tarde en las siguientes ya has vencido los miedos y empiezas a sentirte como parte de un todo, es difícil de explicar, pero es una sensación que te llena y te permite vivir a gusto contigo mismo, y esto, a mi parecer, es muy importante. Ahora ya no se puede acampar por ahí en mitad del monte, nos estamos volviendo gilipollas.
    Un saludo.

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    1. En la entrada del señor Cornadó sobre el silencio me acordé de estas acampadas solitarias, los "ruidos silenciosos del monte".
      Un saludo.

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    2. Ese tipo de campamentos me parecen muy bien, Daniel. Lo que me molesta es cuando se los dota de connotaciones ideológicas de afán manipulador, algo que era bastante corriente y me temo que lo sigue siendo.

      A mí también me gusta mucho el monte, ver pájaros y animales, el sonido del viento en las hojas, todo eso, aunque mi aparato músculo-esquelético no me permite determinadas travesías, por desgracia. No he probado nunca lo de dormir solo en mitad del monte. Debe de ser una experiencia muy buena, por lo de oír "los ruidos silenciosos del monte" a los que te refieres. A lo máximo que he llegado, porque es una actividad que siempre me gustó, es hacerlo en tienda de campaña, pero, ojo, en un camping, lo que obviamente no es lo mismo... Hacerlo en soledad, sin conocer el lugar, siempre me dio cierto canguelo. Ahora, cuando viajo, siempre voy de hotel.
      Saludos cordiales.

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  4. Intuyo una cierta sorna sobre el escultismo, la práctica del senderismo y la acampada, por parte de adolescentes, tipo scouts, oje o el llamado escultismo catalán. Soy consciente de que eran actividades que predisponen a la manipulación tipo falangista o independentista. Los scouts eran otro tipo de organización laica aunque abierta a valores morales. Pues en contra de lo expuesto antes aquí, me parece que esa actividad física y ètica es un ejercicio físico y mental en plena naturaleza que me parece excelente. Hay una raza de montañeros que acostumbran a llevar a sus hijos desde bien pequeños a la montaña, y les enseñan a esforzarse y a sufrir si es necesario para hacer travesías. Si esto se hace en grupo, puede ser un ejercicio de compañerismo y solidaridad. Lástima que no se pueda desprender de ese tufillo político con el que se pretende influir en nuestros hijos, pero al margen de esto, el contacto con la naturaleza, la relación con. la montaña, la vida en comunidad, me parecen ideas magníficas. Envidio a los montañeros que llevan a sus hijos a subir cumbres desde bien pequeñitos, aunque a veces los chavales lloren por el esfuerzo que tienen que hacer. Los he visto en el Pedraforca de 2600 metros. La mística de la montaña solo puede entenderla quien la ha vivido. Yo a medias pero he sido un senderista contumaz. Recuerdo mis tiempos en el Pirineo aragonés con compañeros de un club parroquial en que había de todo menos religión obligada. Esos atardeceres en que tras el duro camino cantábamos canciones que hablaban de trascendencia me traen cálidas memorias de un tiempo maravilloso en que éramos jóvenes y teníamos ideales. Saludos.

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    1. Yo creo que los tiros iban por ahí, por lo de la manipulación, o al menos eso pretendo. Se lo explico a Daniel en mi primer párrafo.

      Por lo que a ti respecta, sé de lo andarín que eres y las travesías que has hecho siempre y que continúas haciendo, una actividad que debe de ser sanísima en todos los aspectos, no sólo físicos. Y también el montañismo y la mística que conlleva, no lo pongo en duda.

      Cada uno hemos tenido experiencias de joven que recordamos con cariño (también las hay que detestamos, claro). Las mías de las que mejor memoria guardo no han sido como las que describes sino otras.
      Saludos cordiales.

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  5. Desde luego el "procesismo" es un fértil movimiento en todo tipo de procesiones (que le viene muy bien etimológicamente) y eventos de evidentes connotaciones espirituales o emocionales. Y como se convence más con la emoción que con la razón (Dale Carnegie dixit), de ahí su éxito entre personas poco seguidoras de Descartes. Confío en que sigan perdiendo y sigan celebrando derrotas, por los siglos de los siglos.
    Mateo.

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    1. En tu tierra también es muy popular el excursionismo. No hay lugar de España un poco escarpado en el que no uno no se encuentre montañeros vascos. Está bien eso. Otra cosa es que lo que llaman "escultismo" sirva como excusa para comer el tarro a los adolescentes imberbes. Aquí ha sido y sigue siendo muy importante esa derivada del asunto. Ahora los procesistas intentan revivir pasadas derrotas, por mí pueden seguir celebrándolas. Cap problema, como dicen por aquí, lo malo es que todo eso resulta muy cansino.
      Saludos.

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