sábado, 27 de febrero de 2016

César o nada

Diseño de cubierta: Daniel Gil
Las Ciudades
AE (1967)
En César o nada, la maravillosa novela —en opinión de Gran Uribe— de Pío Baroja (integrada en la trilogía Las Ciudades y publicada en 1910), el protagonista, César Moncada, es el típico hombre de acción barojiano. Viaja a Roma intentando beneficiarse de la posible influencia de un pariente cardenal, pero éste le ignora. Vuelve a Madrid, gana dinero en dudosas jugadas de bolsa e intenta invertir sus pingües ganancias...¡regenerando un pueblo de Zamora!, Castro Duro, pero fracasa...

El caciquismo, la influencia de la Iglesia, la burguesía que busca imitar a la rancia nobleza, el atraso de la industria, la pobreza del pueblo, la corrupción de los políticos... en César o nada quedan reflejados los males que atenazaban a España todavía a principios del siglo XX, y quién sabe si también del XXI.

Las páginas de la estancia de César en Roma son una delicia que nos evoca cómo debía de ser la Ciudad Eterna en aquella época, plagada de curitas. He aquí dos párrafos:

Pío Baroja, fotografiado por Prieto[...]«La plaza [Venecia], en aquel momento, estaba muy animada: pasaban bandadas de seminaristas con hábitos negros, rojos, azules, violeta y fajas de distintos colores; cruzaban frailes de todas clases, afeitados, con barbas, negros, blancos, pardos; discurrían en grupos curas extranjeros, con unos sombreritos despeinados adornados con una borla; monjas horribles con bigote y lunares negros, y monjitas lindas y blancas, de aire coquetón. La fauna clerical estaba admirablemente representada. Un fraile capuchino, barbudo y sucio, con aire de bandolero y un paraguas bajo el brazo, a guisa de trabuco o de tercerola, hablaba con una hermana de la Caridad. -Indudablemente, la religión es cosa muy pintoresca -murmuró César-. Un empresario de espectáculos no tendría imaginación para idear estos disfraces. 

[Dirigiéndose al abate Preziosi] -¡Qué tipos tienen ustedes en Roma!-siguió diciendo César-. ¡Qué variedad de narices y de miradas! Jesuitas con facha de sabios y de intrigantes; carmelitas con traza de bandoleros; dominicos, unos con aire sensual y otros con aire doctoral. La astucia, la intriga, la brutalidad, la inteligencia, el estupor místico... ¿Y de curas? ¡Qué muestrario! Curas decorativos, altos, con melenas blancas y grandes balandranes; curas bajitos, morenos y sebosos; narices finas como un cuchillo; narices verrugosas y sanguinolentas. Tipos bastos; tipos distinguidos; caras pálidas y exangües; caras rojas... ¡Qué colección más admirable!»[...]



Bueno, hemos traído César o nada, de Baroja, simplemente porque el título del artículo de Antonio Elorza, con el que Gran Uribe está muy de acuerdo, se lo ha recordado. Habla de dos perros del hortelano, 'que no comen ni dejan comer':

Antonio Elorza«Apenas celebradas las elecciones, Pablo Iglesias anunció que su primer objetivo era echar a Rajoy. Ahora, según era de esperar, se ha visto que ese objetivo consistía en subirse a un Gobierno formal de Pedro Sánchez para ejercer el poder efectivo como vicepresidente. César o nada. Se acabó el amor; empiezan los palos. El estilo Tercera Internacional sigue vivo. No importa qué puede pasarle a España mientras llega su redención. En este punto, y en otros, Iglesias y Rajoy coinciden. 
Porque a Rajoy tampoco le importa la suerte de la economía española en tiempo de grave crisis. Solo sabe que él tiene que ser presidente del Gobierno y del PP, y que cualquier otra solución debe ser eliminada. 

[...] La ceguera voluntaria le sirve para ignorar que la cascada de la corrupción, que culmina en Valencia, le señala como responsable. Porque no era necesario esperar a las acciones judiciales para realizar auditorías, limpiar la propia casa, después de Bárcenas. A pesar de cuanto ocurre, asume el papel de protector y encubridor, con el aforamiento de Barberá como emblema. Si ella es inocente, ¿por qué bloquear la investigación? Rajoy no es “indecente”, pero sí procede aquí rechazando toda exigencia de moralidad. Y ahí sigue, empeñado en ejercer de perro del hortelano. Debiera saber que hoy, o en junio, nadie podrá aliarse con este PP sin contaminarse».[...]

Enlace: César o nada

6 comentarios:

  1. ¡Enhorabuena por su blog, no se me achante! Y Baroja, un número uno, con esa escritura distanciada en la que ni sobra ni falta nada. Me propongo leer esa novela. En cuanto a Elorza, cien por cien de acuerdo, aunque más de uno lo tachará de carcamal.

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  2. Claro que sí a Baroja, Elorza, Gran Uribe y Anónimo 23:56. MJ

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    1. Y también a El Tapir...
      El Tapir

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    2. Otro en la lista de carcamales! Baroja y Elorza son muy buenos. Y Uribe muy bien por escogerlos, a Dios lo que es de Dios y al Cesar lo que es del Cesar.

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  3. Me gusta de Baroja su estilo parco. Dibuja escenas y personajes con la menor cantidad posible de florituras porque está totalmente convencido del interés de lo que explica. Hay que tener mucha personalidad para escribir así, sea cómico, trágico o ni lo uno ni lo otro lo que nos esté contando. Me resulta actual y antiguo, o clásico, a la vez. César o nada y las otras dos novelas de la trilogía son muy buenas, en ese estilo contenido y pesimista tan suyo. Gracias, Uribe, por su recuerdo a ese gran tipo.

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  4. A mí también me gusta Baroja, tan ácido a veces, y tan certero siempre. Muy oportuno aquí y ahora, y muy oportuno Elorza y su visión de la jugada, o las jugadas. Y también diría alto y claro, remedando a Pedro Sánchez, que "no es decente" (que no es exactamente lo mismo que ser "indecente") que Rajoy proteja y encubra a Barberá y tolere, sin más, e impertérrito, la corrupción de su partido.
    Ni a él ni a Iglesias, tan instalado en la Tercera Internacional, y tan jesuita, les importa España, o las Españas. Sus objetivos son otros. Lo dicho: los extremos se tocan.
    Gracias, gran Uribe, por recordar a Baroja, y por el artículo de Elorza. Chapeau.

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